miércoles, 29 de junio de 2011

Chile, chilli, guindilla o ají

El pimiento chile, chilli, guindilla o también llamado ají en algunos paises, es el fruto de las plantas del género Capsicum, de la familia de las solanáceas.
En la cocina los chiles se consideran verduras (ejemplo los morrones) o especias (ejemplo la cayena). Se usan tanto en la cocina como en medicina.

Un poco de historia
En el continente americano los chiles se han cultivado y consumido desde por lo menos 7500 a. C. Cristobal Colón fué el que los descubrió en el Caribe y los denominó "pimientos" por recordar su sabor a la pimienta negra europea. Posteriormente fueron cultivados por todo el mundo.
En la cocina española y la del resto de Europa sobre todo en la italiana, a formado parte indispensable en la elaboración de los embutidos ya que antes se usaba solo pimienta y vinagre para conservar los rellenos.
En Europa es habitual que se les conozca como pimientos a las variedades de chiles que no pican.
A España llegó en el año 1493 de la mano de Diego Álvarez Chanca, un médico de la segunda expedición de Colón a las Indias Occidentales y fué el primero en escribir sobre sus efectos medicinales. Tuvo una grandiosa aceptación a diferencia de otras verduras procedendes de América que tardaron muchos años en ser aceptadas por toda Europa. Se acostumbró a secarlo, molerlo y utilizarlo para condimentar y dar color a muchos platos. Por ejemplo en la cocina húngara se utiliza normalmente el pimentón (paprika), sobre todo para condimentar el gulash y las salchichas.
Quien iba a decir que doscientos años después daría un giro a la gastronomía mediterránea, incluso tranformando la cocina china, de la India e Indonesia. Tal fué esta acogida, que en algunas partes de África y de la India se decía que eran originarias de allí.
Desde México, la colonia española que controlaba el comercio con Asia, el chile se extendió rápidamente a Filipinas y desde allí a la India, China, Corea y Japón, donde fue incorporado a las recetas locales.

Uso en la cocina
En cocina está muy extendido y se consume frescos, fritos, asados, en conservas y molidos (pimentón). Es un ingrediente básico en la cocina de México, el Caribe, Tailandia, Perú y Bolivia. Se suele usar en la preparación de chimichurris, locros, la salsa criolla, para rellenos de empanadas, adobos para pizzas y tucos... tanto por su sabor como para dar color.

Propiedades nutricionales
Los chiles rojos son ricos en vitamina C y caroteno (provitamina A). En los amarillos y especialmente los verdes que por lo general son frutos no maduros, no contienen tanta cantidad de ambas sustancias. También son una fuente de vitamina B, especialmente B6. Ricos en potasio, hierro y magnesio. Incluso su alto contenido en vitamina C ayuda a la absorción del hierro si se incluyen en platos de legumbres y cereales.
Entre sus beneficios, se dice que comer chile moderadamente, aumenta el ritmo del metabolismo un 25 % y ayuda a quemar calorías, porque acelera el riego sanguineo, acelera el corazón y ayuda a una buena digestión, calmando el apetito por lo menos durante 3 horas.
En los paises mas pobres tales como la India o Tailandia la mayoria de las personas no tienen dinero para poderse costear medicamentos y antibióticos así que utilizan como remedio natural y para combatir multiples enfermedades los chiles incluyéndolos en sus dietas diarias, porque entre sus beneficios ya mencionados también tengo que decir que combate la infección gracias a su acción antibacteriana y su alto contenido en vitamina C. El picante ayuda a descongestionar, expectora y despeja las vias respiratorias así como alivia la fiebre poniendo a punto el sistema inmunológico de nuestro cuerpo.

Las especies más comunes son:
- Capsicum annuum, que incluye muchas variedades comunes como la cayena, el chile de árbol, el chiltepín, el húngaro de cera, el jalapeño y el morrón.
Otras variedades de capsicum annuum son el pimiento italiano conocido como pepperoni o pepperoncino que es alargado y de sabor ligeramente más ácre, empleado para las conservas. 
El pimiento de Padrón originario de la zona de Padrón, Galicia, consumido normalmente verde, es un pimiento pequeñito de unos 5 cm y se caracteriza porque no sabe si pica o no hasta el momento de probarlo.
El pimiento del Piquillo originario de Navarra, también pequeño pero más carnoso, que se consume generalmente asado.
El pimiento de calahorra, que se encuentra seco, conocido como ñora, es un pimiento pequeño y carnoso de un sabor intenso típico de la región de Murcia.
La guindilla de Ibarra, es un fruto alargado y amarillo de hasta 10 cm de longitud, que se consume verde y en conserva. Madura y seca, se muele para obtener pimienta de Cayena.
- Capsicum baccatum, que incluye el ají escabeche o amarillo sudamericano.
- Capsicum chinense, que incluye los chiles más picantes, como el bonete escocés, el dátil, el habanero y el naga jolokia.
- Capsicum frutenscens, que incluye la malagueta, el ojo de pájaro y el tabasco.
- Capsicum pubescens, que incluye los locotos o rocotos sudamericanos y el manzano cultivado en México.

¿Por que pican los chiles?
La responsable de que piquen algunas variedades de chile, es la enzima llamada capsaicina y otros componentes químicos conocidos como capsacinócidos (se encuentran sobre todo en las semillas) que cuando son consumidos conectan con los receptores del dolor en la boca y la garganta que son los responsables de la sensibilidad al calor. En el momento en que los capsacinócidos tocan la boca, son activados estos receptores enviando un mensaje a nuestro cerebro diciendo que hemos consumido algo muy caliente y el cerebro responde a esta sensación de ardor subiendo el latido del corazón, incrementando la transpiración y liberando endorfinas.
Si alguna vez os hacéis los valientes y probáis un chile de los que yo digo "los bravos" y no podéis aguantar el picor, el remedio para combatirlo es tomar algo de leche o derivados tales como yogur, batidos... para calmar el ardor, pero no se os ocurra nunca beber agua, cerveza o vino, pues el picor permanecería intacto dentro de la boca.
Una amiga viajó una vez a Tailandia y me contó que para almorzar fue a un restaurante muy céntrico y le pusieron para acompañar la comida un vaso de batido de mango. Claro mi amiga sorprendida le dijo al camarero que ella quería una cerveza mejor que un batido y con lo que el camarero le respondió; es mejor acompañar esta comida con el batido de mango y te lo digo como consejo. Mi amiga quedó encantada ya que le supo la comida a gloria y a pesar de que estaba un poco picante le sorprendió el exotismo de la cocina de allí.

¿Y las hojas de la planta? 
Las hojas, que son un poquito amargas pero no pican tanto como el fruto, se emplean en la cocina filipina como brotes donde se les llama dahon ng sili (hojas de chile). Se usan en sopas de pollo llamadas tinola. En la cocina coreana, las hojas se pueden usar para preparar kimchi. En la cocina japonesa, las hojas son utilizadas como brotes y también se cocinan al estilo tsukudani para conservarlas.

Algunas sugerencias y consejos para comer chiles
Así que podemos contribuir con un poco de chile dando un toque diferente a nuestras sopas, salsas, guisos, carnes... También podemos decorar o acompañar a ensaladas esparciendo un poco cortado en tiras finas por encima y así añadiremos sabores nuevos.
Si queremos reducir un poco el picor, tenemos que retirar las semillas y raspar muy suavemente un poco la pulpa de dentro que es donde se concentra todo el sabor picante.

Consejos para conservarlos
Para conservar los chiles en la nevera, hay que guardarlos en un pliegue de papel o una bolsa de plástico y si queremos congelarlo hay que retirarles todas las semillas y guardarlos en bolsitas aptas para la congelación.


Nota: Un dato muy curioso es que en África y en la India los granjeros han descubierto el uso del chile para ahuyentar a los elefantes lejos de sus campos de cultivos. Estos son untados sobre las vallas y cercas para mantener alejados a los elefantes, ya que tienen un olfato muy sensible que pueden olerlo desde mucha distancia y así ahuyentarlos. Esto evita los enfrentamientos directos entre personas y estos animales, quedando a salvo los cultivos.

sábado, 25 de junio de 2011

Escalopines de cerdo a la normanda

Y continuo con la cocina francesa, presentando esta receta de cerdo con manzanas. Es curioso porque he preguntado a mucha gente de mi alrededor y me dicen que la idea de combinar carne con frutas no les gusta para nada. Pues os puedo decir que la carne de cerdo es tan dulce que incluso si se cocina con una fruta ácida como en este caso es la manzana, no pasará inadvertido y recordaréis este sabor durante mucho tiempo, deseando volverlo a cocinar.
Un dato curioso es que en Brasil unos meses antes de sacrificar a un cerdo le dan de comer piñas para así conseguir que la carne tome una textura y un sabor mas dulce. Dime lo que comes y te diré a que sabes!! jejeje

Ingredientes:
2 filetes finos de lomo de cerdo
1 cebolla mediana, picada fina
1 manzana golden
El zumo de 1/2 limón
4 cuch. de aceite de oliva
1/2 vaso de sidra o vino blanco
Sal y pimienta negra recién molida
200 ml. de nata para cocinar
Elaboración:
Primero cortamos en gajos la manzana sin pelarla, desechando el corazón y las pepitas. A continuación rociamos con el zumo del 1/2 limón para evitar que se oxiden.
Ahora en una cazuela grande con el aceite de oliva, doramos ligeramente los filetes de cerdo unos minutos para sellarlos. Lo retiramos a un plato y dejamos reservado a un lado.
En la misma cazuela, doramos la cebolla y los gajos de manzana, salpimentándolo generosamente. Cuando empiece a tomar color, añadimos el vasito de sidra y dejar unos minutos a fuego lento hasta que el alcohol se haya evaporado. Luego volvemos a echar los escalopines y agregaremos la nata, cocinando todo el conjunto unos 5 min. más. Y ya tenemos nuestros espalopines a la normanda listos para ser degustados con los 5 sentidos.

viernes, 24 de junio de 2011

Calabacines salteados con piñones y eneldo

Si vive en vuestro hogar algún miembro de la familia que no sea muy amigo de las verduras, no os preocupéis por este plato, pues seguro que lo aceptarán en cuanto lo prueben porque no tiene nada que ver con las clásicas recetas de calabacines.
Siempre digo que tenemos la suerte de tener una gran variedad de hierbas aromáticas a nuestro alcance y muchas veces por miedo no la usamos en nuestros platos. Pero os animo a que seáis valientes e incluid hierbas tan maravillosas como aquí he usado en eneldo, que va genial tanto con verduras como con el conocido salmón o la trucha.

Ingredientes:
1 calabacín mediano
1 diente de ajo, cortado en láminas
Aceite de oliva
1/2 cebolla picada en juliana
Sal y pimienta negra recién molida
Un pellizco de eneldo seco
Un puñadito de piñones pelados
Elaboración:
Cortamos en rodajas finas el calabacín o también lo podemos cortar a lo largo en láminas finitas con ayuda de un pelador de patatas.
En una sartén grande salteamos el ajo en láminas con un chorrito de aceite de oliva. Luego incorporamos la cebolla picada y un pellizco de sal y pimienta. Remover bien y dejaremos a fuego vivo unos minutos.
Mientras tanto tostamos en otra sartén los piñones hasta que adquieran un poco de color. Cuando estén, lo incorporamos al calabacín, espolvoreamos con el eneldo y servimos bien caliente.


Nota: En vez de usar piñones, podemos tostar unas almendras laminadas o nueces en trocitos y también nos quedará muy bien.

miércoles, 22 de junio de 2011

Merluza a la francesa

Esta receta es una de las que he incluido en el proyecto final del curso de cocina francesa, que terminé hace unos días y que por cierto lo he aprobado con muy buena nota (9,1 de 10). Quería compartirla en mi blog a ver que os parece y así salimos de la rutina de los aburridos palitos de merluza que conocemos y descubrimos este rico pescado, cocinándolo de diferentes formas.
Manos a la obra!!

Ingredientes:
2 rodajas de merluza de unos 100 grs. cada uno
1/2 vaso de vino blanco de buena calidad
100 grs. de champiñones
1 cebolla, picada en juliana
Sal y pimienta blanca recién molida
800 grs. de mejillones
50 grs. de mantequilla
El zumo de 1/2 limón y la otra mitad cortada en gajitos
1 cuch. de harina
4 cuch. de aceite de oliva
Un manojito de tomillo seco
Elaboración:
Limpiamos bien los mejillones de posibles impurezas y cocemos en una olla con agua hirviendo hasta que se abran. Luego colaremos el caldo obtenido y reservar bien caliente.
Separamos los mejillones de sus conchas.
Lavamos bien bajo el grifo y cortamos en láminas los champiñones. Los doramos en una sartén con la mantequilla, agregando el zumo del 1/2 limón, el tomillo seco y dejaremos cocinar unos 10 min.
Ahora salpimentamos las rodajas de merluza y añadiendo una gotas de aceite de oliva por encima, doramos bien por los dos lados en una cazuela bien caliente puesta al fuego medio, regando por encima con un cacito de caldo de la cocción de los mejillones para que no se seque demasiado el pescado.
En una sartén sofreimos con el aceite de oliva la cebolla picada. Cuando esté pochada añadimos el vino y se deja que el alcohol se evapore. Incorporamos la harina y un poco de caldo dejando cocer unos 5 min. hasta conseguir que espese. Luego pasamos por la batidora hasta obtener una salsa de cebolla.
Y para terminar, emplatamos los medallones de merluza junto con los champiñones y los mejillones, cubrimos con la salsa, decoramos con los gajitos de limón y servimos bien caliente.


Nota: La combinación del pescado, el marisco y los champiñones hacen de esta receta un auténtico manjar para el paladar.
Tened cuidado y no sobrecargar el plato con la salsa para que se pueda distinguir bien cada uno de los ingredientes de lleva.
La merluza solo lleva la visible espina central, así que no es nada incómodo para nadie incluyendo a los mas peques de la casa que puedan comer este plato. Aunque se puede optar por utilizar otra parte de la merluza que no tenga nada de espinas.

lunes, 20 de junio de 2011

Tarta de queso de la Diosa del Olimpo

El otro día hablando con una amiga le comenté que tenía un rinconcito donde colgaba junto con mucha gente recetas en el facebook y un blog de cocina!!. Ella me dijo que tenía ganas de hacer una tarta de queso pero no sabía muy bien como la podía hacer... La verdad y si os soy sincero ¡Nunca he hecho una tarta de queso! pero me acordé de mi cuñada Yoli que es muy buena en la cocina y eche mano de sus conocimientos para que me diera una receta sencilla pero buena! y Dios mio la acabo de hacer y está de rechupete!!
Así que Yoli esta receta te la dedico a ti, y darte las gracias por ser como eres y no cambies nunca tu pasión e ilusión por la vida!!

Ingredientes:
1 paquete de galletas tipo María
3 cuch. grandes de mantequilla
1 tarrina de queso tipo philadelphia de 200 ml.
1 brik de nata para montar de 200 ml. de 35% de consistencia
4 cuch. grandes de azúcar
1 sobre de gelatina sabor limón
1 vaso de agua
Mermelada de fresa
Elaboración:
En el vaso de la batidora picamos las galletas hasta que queden como polvillo o también podemos deshacerlas con las manos.
Derretimos ligeramente (con cuidado de que no se nos queme) la mantequilla en una sartén pequeña. La incorporamos a las galletas y removemos formando una especie de pasta compacta.
Ahora forramos un molde con papel parafinado o papel de aluminio y vertemos en el fondo una capa de pasta de galletas, formando la base para nuestra tarta.
Batimos la nata hasta que doble su tamaño y dejamos a un lado. Mientras tanto echamos en un bol grande el queso, el azúcar y mezclamos bien. 
Calentamos un vaso de agua casi a punto de hervir donde diluiremos el sobre de la gelatina que posteriormente lo incorporaremos al bol del queso y el azúcar. Incorporamos la nata montada con mucho cuidado y vamos mezlcándolo bien con ayuda de una lengua de repostería con movimientos envolventes, (tenemos que ser rápidos pues la gelatina empieza a cuajar enseguida y si nos demoramos mucho, podrían salir grumitos). Vertemos la mezcla en el molde, dejamos que cuaje un poco. Y luego cubrimos con una capa de mermelada de fresa por encima. Metemos en la nevera y dejamos enfriar como mínimo 3 h. 
No me digáis que no es fácil de hacer!!


viernes, 17 de junio de 2011

Salmorejo

Que bien sienta para estos días de calor, platos que refresquen y además alimenten!!. Pues aquí os dejo la receta original del conocido salmorejo cordobés. Yo suelo hacerlo muy a menudo pues a mi mujer no le gusta el gazpacho andaluz y bueno... he tenido que buscar una alternativa a este plato. Aunque la verdad, no le tiene mucho que envidiar...

Ingredientes:
2 tomates grandes bien maduros y cortados en cuartos
Un buen chorro de aceite de oliva virgen extra
2 cuch. soperas de vinagre de vino tinto
3 rebanadas de pan del día anterior cortadas en trozos irregulares
Sal y pimienta
1 diente de ajo pelado
1 huevo cocido, pelado y cortado en trocitos
Agua
Elaboración:
En el vaso de la batidora echamos los tomates, el pan, el aceite de oliva, el diente de ajo y vamos batiendo suavemente. A continuación añadimos el vinagre de vino (así conseguiremos que realce el sabor de los demás ingredientes), salpimentamos y vamos añadiendo agua poco a poco hasta que nos quede una mezcla ni muy espesa ni muy líquida. Lo metemos en la nevera para que se enfríe hasta el momento de tomarlo (por lo menos 1 hora).
Al final lo servimos en cuencos acompañado con los trocitos de huevo cocido por encima... Estupendo!!


Nota: En vez de huevo cocido, podemos acompañar el samorejo con taquitos de jamón serrano gratinados en el grill del horno para que queden ligeramente crujientes y con una buena tortilla de patatas.