miércoles, 27 de abril de 2011

Cerdo thai con jengibre y soja

No se si atreverme a deciros que esta receta me la he inventado. Simplemente he combinado ingredientes que son habituales en la cocina tailandesa.
Buscando el otro día en el rincón del congelador a ver que tenía de carne, encontré dos chuletas congeladas y se me ocurrió de cocinarlas de esta manera, ya que estaba un poco cansado de hacerlas siempre a la plancha, la barbacoa... con infinidad de salsas o acompañadas de las clásicas patatas fritas.
Si os soy sincero podéis utilizar otras partes del cerdo más adecuadas para estofados, yo os paso la receta tal y como la hice... pero os dejo hacerla como mejor os parezca, eso si espero cuando la probéis, me digais que os parece??

Ingredientes:
2 chuletas de aguja de cerdo, sin hueso y cortadas en tiras medianas
2 cebolletas, picadas en rodajas
1 pimiento verde, cortado en tiras finas
1 diente de ajo, pelado y cortado en láminas
Sal y pimienta negra recien molida
Un buen manojo de cilantro fresco, picado
Un manojito de hojas de tomillo
1 vaso de agua
Un trocito de jengibre del tamaño de 1 pulgar, rallado
La ralladura de 1 limón
4 gotas de aceite de sésamo
3 tomates maduros, cortados en daditos
Salsa de soja
Aceite de oliva
Arroz basmati (un puñadito por persona)
Elaboración:
Ponemos una cazuela grande al fuego y echamos un buen chorrito de aceite de oliva y el aceite de sésamo, cuando esté caliente sofreimos las cebolletas, el pimiento, el jengibre y el diente de ajo, ligeramente sin llegar a que se dore demasiado. Incorporamos la carne de cerdo, el tomillo, un pellizco de pimienta, la ralladura de limón y el cilantro picado. Removemos bien y cuando veamos que la carne empieza a tomar color, añadimos los tomates y dejamos hasta que se deshagan.
Ahora echamos un buen chorrito de salsa de soja y removemos bien para que la carne se impregne de todos los sabores. Cubrimos con el vaso de agua, dejamos que rompa a hervir. Tapamos y cocinamos unos 20 min. hasta que la carne esté tierna y dulce. Luego destapamos la cazuela y dejaremos que reduzca a fuego medio-alto para que la salsa espese. Mientras tanto cocemos el arroz en un cazo con agua hirviendo ligeramente salada unos 7 min. más o menos que es lo que necesita el arroz basmati para estar en su punto. Emplatamos todo y servimos bien caliente.



Nota: Como es común en la cocina de Tailandia, el atrevido chile, podéis incorporarlo si os gusta las sensaciones fuertes en el momento de añadir el pimiento o sustituirlo por este, así seguro que conseguís todo el sabor de la cocina thai en esta receta...

sábado, 23 de abril de 2011

Torrijas de leche, miel y canela

Todo un dulce clásico de las pastelerías en las celebraciones de Cuaresma y Semana Santa en España.
Su origen se remonta al siglo XV en los conventos, elaboración humilde que las monjas hacían para aprovechar el pan que se quedaba duro.
Se dice que representa la vida y muerte de Jesús de Nazaret, siendo el pan el cuerpo de Cristo que fallece en este tiempo, la leche y los huevos representarían los baños que el cuerpo necesita para su resurrección y la fritura el sufrimiento de Jesús antes de ser crucificado. Una vez terminado se convertiría en la vuelta a la vida de nuestro señor, siendo así un postre divino.
En los hogares las familias sustituían la carne que estaba prohibida en estas fechas según la tradición católica por estas delicias.
Este postre tan conocido tuvo su plenitud en las tabernas de Madrid donde se servián acompañadas de un vasito de vino, extendiéndose por Castilla y León, llegando hasta Andalucía donde se cambió en algunos casos los baños de leche por vino o almíbar.
Las primeras recetas escritas de este postre se remonta al Libro de cozina de Domingo Hernández de Naceras (1607) y Arte de cozina, pastelería, vizcochería y conservería de Francisco Martínez Motiño (1611). Juan del Encina le dió también publicidad porque detallaba que era un plato indicado para la recuperación de las mujeres que acababan de dar a luz nombrándola como: "miel y muchos huevos para hazer torrejas un buen alimento para las parturientas".

Ingredientes:
Unas cuantas rebanadas de pan del día anterior, de unos 2 deditos de grosor
Leche entera
Huevos ecológicos, batidos
Aceite de girasol
Canela molida
Miel de buena calidad
Elaboración:
Echamos una buena cantidad de aceite de girasol en una sartén mediana y ponemos a fuego bajo. Mientras el aceite se va calentando, disponemos en dos platos hondos, en uno la leche y en el otro los huevos batidos. Primero mojamos cada rebanada de pan en la leche haciendo un poco de presión con las yemas de los dedos para que las rebanadas se empapen bien de leche y escurrimos ligeramente. Ahora pasamos por el huevo batido para formar una capa protectora, quedando crujientes por fuera y tiernas por dentro cuando las pasemos por el aceite caliente.
Vamos friendo por tandas nuestras torrijas, ayudándonos con una espátula o un cucharón de madera para darles la vuelta, así se irán dorando por los dos lados. Disponemos un plato llano con papel de cocina y colocamos las rebanaditas de pan que ya estén fritas para ir retirando el exceso de aceite.
Cuando las torrijas hayan templado, las pasamos a un plato o una bandeja, espolvoreamos con canela y rociamos con un poco de miel por encima.



Nota: He oído tantas recetas de torrijas, que en la variedad no hay límites, incluso cuando las rebanadas están fritas y escurridas de aceite sobrante, se pueden rellenar dos rebanadas como una especie de sandwich con crema pastelera, crema de trufa... o en vez de mojarlas en leche, la podéis bañar en vino dulce, típicas de Andalucía como dije antes, o calentando la leche con una corteza de limón y un palito de canela antes de mojar las rebanadas... toda una locura de sabores!!

jueves, 21 de abril de 2011

Boquerones en vinagre

Siendo pequeño se vino a casa a vivir con nosotros mi tía-abuela Pepa, y eso me sirvió para aprender mucho de ella en la cocina, ya que era una excelente cocinera. De aquí me vienen algunos de los conocimientos culinarios aprendidos desde la infancia... Recuerdo que se sentaba en el escalón de la puerta del patio con un barreño de agua con los boquerones, me colocaba a su lado ayudándole a limpiarlos y luego a su posterior marinado.
La receta es muy sencilla, aunque requiere mucha dedicación y esmero como todo en la cocina, para luego disfrutarlo como es debido.

Ingredientes:
500 grs. de boquerones medianos
Vinagre de manzana
Aceite de oliva
2 dientes de ajo, picados en láminas
Perejil fresco, picado
Elaboración:
Para empezar hay que limpiar los boquerones; para algunas personas es una tarea muy pesada, requiere habilidad en las manos y mucha paciencia. También podéis pasar al plan B, con una buena sonrisa, pedís educadamente a vuestro pescadero/a y luego le hacéis un regalito, como por ejemplo una cajita de bombones... jejeje
Si os atrevéis a hacerlo en casa, debéis sumergir en agua con hielo los boquerones, así ayudará a que se limpien de restos de sangre. Los vamos sacando de uno en uno y con ayuda del dedo pulgar quitamos las cabecitas y tirando con mucho cuidado, retirando las tripitas. Luego con el mismo dedo vamos introduciendo dentro del hueco hacia la cola, así retiraremos todos restos de impurezas. Entonces nos quedará el boquerón abierto por la mitad dejando al descubierto la espina central que iremos tirando poco a poco hasta sacarla completamente, dejando los dos lomos limpios de espinas. Cuando tengamos todos los lomos de los boquerones preparados, se vuelven a sumergir en agua y luego le dais un buen lavado para eliminar completamente cualquier resto de sangre o espinas, escurriendo bien.
Ahora se colocan en un cuenco grande todos los boquerones y cubrimos con vinagre de manzana (aquí he utilizado este tipo de vinagre porque es suave y tiene poca acidez, así no cocerá en exceso el pescado). Se deja macerar unas 12 h. cubierto con papel film y colocado en la parte baja de nuestra nevera.
Pasado este tiempo, observaremos que los lomitos tienen un color blanquecino; significa que la carne está cocida. Escurrimos bien y volvemos a echar en otro cuenco limpio, esparcimos por encima los dientes de ajo laminados, un buen pellizco de perejil picado y cubrimos por completo con aceite de oliva. Ya tenemos nuestros boquerones en vinagre listos para comer con una buena rebanada de pan y una cervecita bien fría!!



Nota: Para evitar el temido anisakis, podéis congelar el pescado una vez limpio de tripas como mínimo 48 h. así eliminaremos cualquier tipo de parásito y posteriormente descongeláis y procederemos con la receta.

lunes, 18 de abril de 2011

Alcachofa, una preciosa flor!!

Definición y características
La alcachofera o cardo de alcachofa es una planta perenne que puede llegar a medir hasta 400 cm. de envergadura. Vuelve a brotar cada año despues de los inviernos si no han sido muy fríos y las heladas no acabaron con ella.
Planta originaria del mediterraneo y Noroeste de África.

Propiedades nutricionales
Esta verdura a parte de su gran contenido en agua, también posee en gran medida hidratos de carbono entre los que destaca la inulina y la fibra. Los minerales que más contienen es el sodio, el potasio, el fósforo y el calcio y entre las vitaminas destacadas son la B1, B3 y vitamina C pero en pequeñas cantidades.
Entre las propiedades podemos señalar la cinarina (sustancia ácida con efecto colerético) que significa que tiene una gran capacidad para aumentar la secreción biliar, la cinarina que disminuye el cociente beta/alfa de las lipoproteínas y también es un potente diurético limpiando el cuerpo a traves de la orina y los esteroles que nos ayudan a que la absorción de colesterol en nuestro intestino sea mínima.

Usos en medicina natural
En medicina natural la alcachofa se usa para tratar la anemia, la diabetes, el estreñimiento, los cálculos de la vesícula biliar, la gota y el reuma a base de acachofa o incluso del agua resultante de la cocción de sus hojas. También tiene un efecto positivo contra el higado graso y por su bajo contenido en grasas y su alto contenido en minerales, vitaminas y fibras es muy recomendable en dietas para adelgazar.


sábado, 16 de abril de 2011

Patatas con alcachofas

Esta mañana dando una vuelta por el mercadillo de especias de la Cala de Mijas, me paré en el puesto de un matrimonio muy majo que siempre venden las mejores frutas y hortalizas de toda la Costa del Sol. Y me dí cuenta que tenían alcachofas, joo, no me acordaba que estamos en plena temporada de esta estupenda verdura! y pensé... pues hoy toca patatas con alcachofas un plato muy completo para un día de primavera!!

Ingredientes:
6 alcachofas
1 cebolla, picada en juliana
2 dientes de ajo, picados en láminas
Aceite de oliva
Un buen manojo de perejil picado
1 hoja de laurel
½ cuch. de comino molido
2 patatas, peladas y cortadas en dados medianos
Un poco de agua
Sal y pimienta negra
El zumo de 1 limón
Elaboración:
En primer lugar llenamos un pequeño bol con agua donde sumergiremos las alcachofas una vez peladas junto al zumo de limón para que no se oxiden en contacto con el aire, ya que esta verdura es muy propensa a ponerse negra en cuanto la pelamos y preparamos para su posterior cocinado.
Pelamos las alcachofas con un cuchillo bien afilado quitándoles primero el rabito y luego le cortamos la punta. El interior lo vaciamos con ayuda de una cucharilla de café. Ahora en una cazuela grande con un buen chorro de aceite de oliva, sofreimos ligeramente los dientes de ajo, la cebolla picada y el perejil. Luego lo echamos en el mortero y volvemos a poner el aceite aromatizado en la misma cazuela donde doraremos a fuego lento las alcachofas junto con la hojita de laurel.
Mientras tanto majamos bien el contenido del mortero y lo volvemos a incorporar a la cazuela donde tenemos las alcachofas. Espolvoreamos con el comino molido y dejamos tapado unos 5 min. removiendo de vez en cuando para que no se queme. Agregamos las patatas en dados, salpimentamos al gusto y cubrimos con agua, dejando a fuego lento unos 20 min. o hasta que veamos que las patatas nos quedan tiernas.


jueves, 14 de abril de 2011

Pollo en pepitoria con garbanzos crujientes

Esta receta la tomé prestada de un cocinero que se llama Sergio de las mañanas de la 1 en saber cocinar, que cuando puedo lo veo y me encanta por la sencillez de las recetas y lo bien explicadas que están, además me lo paso muy bien con la que montan Mariló, el ciudadano García y Ana la nutricionista en colaboración con Sergio para elaborar cada día platos nuevos. Os recomiendo el programa porque no tiene desperdicio!
Y ahora vamos con la recetilla que está genial!!

Ingredientes:
500 grs. de pechuga de pollo, cortada en dados
½ cebolla picada fina
3 dientes de ajo, cortados en láminas
1 vaso de vino blanco
200 grs. de garbanzos remojados desde la víspera
Un puñadito de almendras picadas
½ pimiento rojo, cortado en daditos pequeñitos
1 hoja de laurel
Unas cuantas hebras de azafrán
Aceite de oliva
Un manojito de perejil, picado
Huevo cocido (opcional)
Harina
Elaboración:
En primer lugar en olla con agua ligeramente salada cocemos los garbanzos junto con la hoja de laurel sobre 1 y ¼ h. Enharinamos los dados de pollo y los salteamos ligeramente en una cazuela con un buen chorro de aceite de oliva y un poco de perejil picadito, pero no lo dejaremos mucho tiempo porque la carne quedaría un poco seca. Retiramos el pollo y reservamos. En la misma cazuela con un poco más de aceite de oliva, doraremos los dientes de ajo y las almendras picadas. Cuando veamos que las almendras comienzan a tomar color, añadiremos la cebolla y dejamos que poche. Pasado este tiempo, incorporamos a la cazuela el pollo, el vino blanco, dejamos que el alcohol se evapore y cubrimos con un poco de agua de cocción de los garbanzos, un pellizco de perejil picado y las hebras de azafrán. Dejamos a fuego lento unos minutos para que todos los sabores se mezclen bien.
Mientras tanto, en una sartén grande con un poco de aceite de oliva, doramos el pimiento rojo y los garbanzos unos cuantos minutos, para que se vuelvan crujientes por fuera y tiernos por dentro.
Emplatamos todo el conjunto y lo podemos servir con un poco de huevo cocido, picado por encima.

viernes, 8 de abril de 2011

Arroz con higaditos de pollo

Sin lugar a dudas un plato super completo indicado sobre todo para niños, adolescentes, mujeres embarazadas y personas ancianas por su aporte de vitaminas del tipo A, B y B12, proteínas que ayuda al desarrollo muscular y sobre todo por su alto contenido en hierro entre otros nutrientes, que es muy importante para el crecimiento de nuestros pequeñines y así evitar déficit en su dieta y posteriormente problemas de anemias. Seguro que con este plato, no pondrán caras raras cuando lo preparéis porque el higadito de pollo es muy suave de sabor y apenas se nota, a diferencia del hígado de cerdo o ternera que son más pronunciados.

Ingredientes:
200 grs. de higaditos de pollo, limpios
Arroz de grano corto (un puñadito por persona)
1 diente de ajo, cortado en láminas
½ cebolla, picada fina
1 tomate bien maduro, cortado en dados
1 pimiento verde, cortado en tiras finas
2 clavos de olor
1 hojita de laurel
1 pastilla de caldo vegetal o de pollo
½ vasito de vino blanco
1 vaso de agua
Sal y pimienta negra recién molida
Aceite de oliva
Elaboración:
En una cazuela grande con un buen chorrito de aceite de oliva, sofreímos el diente de ajo y la cebolla, dorándolo ligeramente. Añadimos el pimiento en tiras y el tomate dejando a fuego lento hasta que veamos que el tomate se haya deshecho. Ahora echamos la pastilla de caldo, la hoja de laurel y dejamos que la pastilla se disuelva. Incorporamos los higaditos removiendo bien para que todos los sabores se impregnen. Salpimentamos y añadimos el vino. Volvemos a remover y dejamos que el alcohol se evapore. Luego vertemos el agua y los clavitos de olor, tapamos y dejamos a fuego bajo unos 15 min. hasta que los higaditos estén bien cocinados. Pasado este tiempo añadiremos el arroz y dejamos semitapada la cazuela hasta que el arroz se cocine y nos quede tierno, unos 20 min. más.


miércoles, 6 de abril de 2011

Tarta Selva Negra

Todo un clásico de la pastelería alemana de Baden, esta conocida tarta de la selva negra (Schwarzwälder Kirschtorte en alemán). Su nombre proviene de unos densos bosques de abetos alemanes llamados La Selva Negra que se encuentran en el suroeste de dicho país y dan al paisaje una cierta apariencia oscura. Fueron los romanos quienes le dieron dicho nombre al denominarla Populus nigra, inspirados tal vez en la oscuridad que caracteriza el tránsito y los caminos por los densos bosques que la pueblan. El origen de esta tarta se remonta al siglo XVI, cuando en Europa el chocolate espezaba a hacerse muy popular. Concretamente en la region de Baden-Württemberg en la zona conocida por Foresta Negra. Este curioso nombre hace referencia a la oscuridad y misterio de este lugar de la campiña alemana conocida por sus cerezas un poco agrias de las cuales se obtiene el famoso licor de cerezas Kirsch o Kirschwasser. Y claro está, la combinación de las cerezas de esta zona, el licor kirsch, la crema de leche o nata montada y el chocolate hacen de esta tarta una auténtica delicia celestial.

Ingredientes:
- Para el bizcocho:
210 grs. de harina de repostería
8 huevos ecológicos
100 grs. de azúcar
Un pellizco de sal
40 grs. de cacao en polvo
8 grs. de levadura (1 sobre)
Mantequilla para engrasar el molde
- Para el relleno:
400 ml. de nata para montar
50 grs. de queso de untar
100 grs. de azúcar
1 bote pequeño de cerezas deshuesadas en almíbar o frutas del bosque
Aguardiente de cerezas o algún vino dulce (opcional)
- Para decorar:
Virutas de chocolate (1 tableta de chocolate 70 % pureza)
Elaboración:
Precalentamos el horno a 180º C.
Para preparar el bizcocho, en un bol batimos las claras a punto de nieve junto con el azúcar y un pellizco de sal. Reservamos. En otro cuenco batimos las yemas hasta que tomen un color blanquecino, añadimos la harina, el cacao en polvo y la levaduras tamizados e incorporaremos las claras reservadas, ayudándonos con una lengua de pastelería o una paleta, con movimientos suaves y envolventes para que no pierda esponjosidad, hasta que quede una mezcla homogénea. Echamos esta mezcla en un molde desmontable de unos 24 cm. de diámetro engrasado con un poco de mantequilla y enharinado. Lo horneamos unos 40-45 min. (tiene que pasar la prueba del palito de brochetas). Cuando esté listo, lo sacamos del horno y dejamos enfriar. Pasado este tiempo cortamos el bizcocho por la mitad con un cuchillo bien afilado. Regamos ligeramente con el licor cada mitad para que nos quede más jugoso (pero si los niños lo van a comer, entonces lo podemos regar con un poco del almíbar de las mismas cerezas). Montamos la nata con el azúcar y el queso hasta que quede firme y esparcimos sobre una de las mitades del bizcocho, distribuyendo por encima con ayuda de una cuchara y cubriremos con las cerezas o las frutas del bosque. Tapamos con la otra mitad del bizcocho y con un pelador de patatas sacamos virutas de la tableta de chocolate y vamos espolvoreando por encima hasta cubrir por completo toda la tarta.




Nota: En la receta original, cuando se monta y rellena el bizcocho, se suele cubrir con una capa de nata por fuera, se espolvorea con la virutas de chocolate y se decora con algunas cerezas por encima. Yo la he echo a mi manera y supongo que no es la más acertada pero bueno... para gustos los colores!!

viernes, 1 de abril de 2011

Diferencias entre Bruschetta y crostini

Aunque parecen casi iguales a estos famosos antipasti (entrantes) les separan unas cuantas diferencias que os muestro aquí:
La palabra "bruschetta" deriva del término italiano "bruscare" que significa asar o tostar sobre carbón (como antiguamente). Es todo un clásico en la cocina italiana y se suele servir caliente tanto como una especie de bocadillo que se toma a cualquier hora del día o como entrante del plato principal. Son basicamente rebanadas anchas de pan de corteza dura (pane casereccio pugliese) cortadas un poco gruesas, despues del tostado se frota un diente de ajo y un tomate junto a un buen chorro de aceite de oliva y se le pone por encima los ingredientes que se deseen. Se caracterizan por ser crujientes en el exterior y blandas por dentro.
La palabra "crostini" significa tostado muy poco y equivalen en términos italianos a los "croûtons". Se caracterizan por ser de sabor más delicado que la bruschetta y son rebanadas pequeñas de pan de tipo baguettes cortadas finamente, no necesariamente hay que tostarlas sino que se puede colocar los ingredientes deseados encima (a los crostinis no se les frota ajo) rematando con un buen chorrito de aceite de oliva. Aunque en ocasiones se les coloca por encima unos trocitos de queso mozzarella y se les dá un golpe de horno para servirlos calientes.
Estos pequeñines son muy famosos en la Toscana, donde se sirven con carne por lo general de caza o de higaditos de pollo siendo estos los más famosos de la región.
Hay tantas variedades de bruschettas y crostinis que en realidad no hay una receta madre, solo hay que respetar el paso básico primero y luego dar rienda suelta a vuestra imaginación. Mas adelante os iré enseñando algunos antipasti que suelo hacer y ya me contaréis que os parecen.
Se cree que los crostinis y las bruschettas surgieron en la Edad Media, cuando los campesinos italianos adoptaron la costumbre de tomar sus comidas sobre rodajas de pan sin necesidad de usar vajilla.

Bruschetta de pimientos asados y queso mozzarella

Crostini con cebolla caramelizada y queso de cabra

Nota: Antipasti es el plural de antipasto que significa antes del pasto (la comida principal).