Cuando era yo un chaval y estando en la E.G.B. no era que digamos un buen estudiante y no por torpe sino por vago. Entonces mis padres tomaron la determinación durante dos veranos consecutivos de que empleara el tiempo en algo de provecho, para que no estuviese haciendo el tonto por ahí, estas fueron sus palabras "sino quieres estudiar, pues a trabajar" jejejeje y bueno, hablaron con el panadero del pueblo por si necesitaba un ayudante por las noches y el buen hombre dijo que si. Así que desde aquél momento tuve mi primera experiencia con el maravilloso mundo del pan, no estuve mucho tiempo, solo lo que dura las vacaciones estivales, pero me sirvió para aprender un poquito acerca de como se elabora y algunos trucos para hacer el mejor pan. Un trabajo muy duro donde los haya, mientras los demás duermen, nosotros trabajábamos y por el día mientras la gente disfrutaba, nosotros dormíamos, pero es acostumbrarse... como digo, es un trabajo muy duro, pero a la vez precioso y reconfortante.
Aquí os dejo mi forma de hacer pan, seguramente habréis visto múltiples recetas en otros blog o páginas, todas son buenas, porque aquí lo que cuenta es la imaginación y dependiendo de que ingredientes utilicéis os dará un resultado u otro, por ejemplo hay quien sustituye la harina de trigo por harina de soja, el azúcar por miel, el agua por leche... etc, o añadir a la harina al principio alguna que otra hierba aromática o especia como romero, tomillo, pimentón, ajo majado... Si me permitís, poco a poco os iré enseñando los diferentes panes que voy haciendo para que tengáis una idea de lo que se puede hacer y son tantas las posibilidades que no tienen fin.
Ingredientes:
500 grs. de harina de fuerza
300 ml. de agua templada
25 grs. de levadura fresca
1 cuch. de sal marina
2 cuch. de azúcar blanco
4 cuch. de aceite de oliva
Elaboración:
Diluimos en el agua templada la levadura con una cucharilla (tiene que estar a temperatura de nuestro cuerpo y lo sabremos si sumergimos la yema del dedo índice y no nos quemamos). Dejamos reservado a un lado.
Echamos en un bol grande la harina con la sal, el azúcar y con el revés de nuestra mano hacemos una especie de hueco en el centro como si fuese un volcán, donde iremos agregando el aceite y el agua templada con la levadura poco a poco y removiendo con ayuda de un tenedor, con movimientos circulares de fuera hacia dentro e ir mezclando y removiendo hasta que veamos que nos cuesta trabajo mover y el preparado comienza a despegarse de los lados del bol. Es el momento de echar la masa sobre la encimera enharinada y empezar a amasar con genio, doblando y estirando con las palmas de las manos ejerciendo un poco de fuerza y rotando en círculo para amasar uniformemente. Esta es una buena terapia para descargar el estrés del día a día (os lo recomiendo). El tiempo será de unos 20 min. mas o menos y recordad que cuanto mas amasemos, mejor textura y elasticidad tendrá. También podemos comprobar que la masa está lista, porque veremos que se ha vuelto suave y elástica, dando un pequeño pellizco pero sin romper e ir estirando con la yema de los dedos y no se rompe. Ahora recogemos con movimientos suaves la masa hasta ir dándole con las manos una forma de pelota. Le practicamos un corte en forma de cruz con un cuchillo bien afilado y la colocaremos de nuevo en el bol de antes enharinado por todos lados para evitar que cuando suba se pegue a las paredes. Tenéis que dejar levar la masa y que la levadura haga su trabajo, colocando el bol en un lugar de la cocina que no haya corrientes de aire y la temperatura sea constante, tapándolo con un paño ligeramente húmedo, unas 2 horas.
Pasado este tiempo, destapamos el bol y veremos que Wow... ha subido la masa el doble! Y si tocáis con el dedo la superficie veréis que parece que hay una burbuja gigante en su interior. Sacamos de nuevo la masa y la volvemos a colocar sobre la superficie de trabajo, aplastándola con la palma de la mano para retirar todo el aire de su interior y le damos de nuevo otro amasado como antes, pero esta vez con unos 10 min. valdrá.
A llegado el momento crucial, y es cuando le daremos forma al pan o bien lo dividimos en porciones o lo estiramos con un rodillo y enrollamos formando un rulo, o simplemente le damos forma redondeada como antes... como queráis. Porque en cuanto probéis este pan recién echo, se acabó el ir a comprarlo a la panadería y siempre lo querréis preparar en casa, así que tendréis tiempo de hacer muchas formas! Colocaremos sobre la bandeja de horno forrada con papel vegetal y enharinada nuestro pan, volviéndole a hacer unos cortes superficiales sobre la superficie para que leve mejor y se forme la corteza. Dejamos que doble su volumen otras 2 horas. Por ejemplo esta vez dentro del horno apagado pero puesto en mínima temperatura (50º C), esto hará una especie de fermentadora y ayudará a que vuestro pan suba rápido y uniforme (valga como ejemplo mi horno).
Cuando pase este tiempo, sacamos la bandeja del horno y sin tocar para nada el pan porque este podría bajarse, precalentamos el horno a 220º C y horneamos unos 30 min. o hasta que por fuera veamos que la superficie está dorada. Sabremos que el pan está en su punto cuando golpeemos ligeramente la corteza con los nudillos de la mano y esta suene a hueco. Sacamos y dejamos enfriar sobre una rejilla.
Sugerencia: pero aquí no termina nuestra aventura de hacer el mejor pan casero del mundo, porque os voy a dar unos consejitos y trucos para que os salga perfecto, eso si, recordad que con la experiencia obtendréis mejores resultados y no os deis por vencidos jamás, porque dependiendo de que tipo de harina usemos nos dará un resultado u otro. También nuestro horno, porque cada horno es un mundo, como siempre digo y tenemos que conocerlo bien para saber como trabaja.
- Justo 5 min. antes de meter el pan en el horno precalentado, es bueno que introduzcamos un recipiente con agua para que forme vapor y crear una atmósfera de humedad, o bien echar un poco de agua con un pulverizador por la masa y dentro del horno, esto es ideal para que se forme una corteza crujiente por fuera.
- Si tenéis que abrir el horno por cualquier motivo, que sea a partir de los primeros 20 min. para evitar que se nos estropee nuestro pan.
- Dije antes que el amasado lo hagáis con genio, pero tampoco os paséis, sed firmes pero cuidadosos/as!
- En alguna que otra ocasión nos encontraremos que por arriba se ha quedado muy doradito pero por debajo está blanco, eso es porque el calor no le ha llegado uniformemente por todos los sitios, pero le dais la vuelta y horneáis otros 10 min. mas por la parte blanca.
- Es muy importante introducir el pan cuando el horno haya alcanzado la temperatura que le hayamos dado, por eso también algunos maestros panaderos aconsejan dar un poco mas de temperatura en el precalentado, para cuando abramos la puerta del horno este no pierda demasiada calor.
- Otro punto muy crucial e importante, no por mas levadura que se le añada a la masa, el pan va a subir mas rápido o va a estar mas esponjoso. La masa necesita que la tratemos bien y respetemos las cantidades por ejemplo que os he dado, ya veréis como os encantará el resultado final.
- A mas de uno/a os ha pasado u os pasará que cuanto saquéis el pan del horno, tendréis la tentación de romper un trozo y probarlo, pero es un error enorme, porque el pan no ha terminado su proceso de cocción. En su interior está húmedo y crudo y los almidones no habrán tenido tiempo de asentarse, estando a tope de vapor que este tendrá que salir de forma natural por la miga y la corteza poco a poco, dando un resultado excelente. Así que tendréis que dejar que se enfríe por completo sobre una rejilla para evitar que se forme condensación de vapor por la parte de abajo.
- Para guardarlo y que se conserve como recién hecho, pues lo envolvemos con papel de cocina y lo metemos en una bolsa de plástico sacando todo el aire posible o se puede congelar también.
- Para descongelar el pan hay que sacarlo como bien sabéis un tiempo antes, y no utilizar el micro, pero supongo que en muchas ocasiones estamos con las prisas y no tenemos tiempo. Pues entonces enrollar el pan con papel de cocina y descongelar en el micro a temperatura baja, ya que el papel absorberá un poco de humedad del pan y evitará que se evapore del todo dando un buen resultado.