Esta receta se la pillé a mi querido Jamie que la publicó en su libro "Las cocina italiana de Jamie" donde hace un recorrido por este estupendo país y nos enseña un poco el sabor de cada rincón a través de los platos! Esta vez está en la costa de Amalfi en la región de Campania muy cerquita de Nápoles y cuenta que allí los habitantes se las ingenian para dar buen uso a los limones, ya que tienen muchísimos a lo largo del año y llega un momento que no saben que hacer con ellos. Amalfi "la divina costa" también se le conoce como la tierra de los limones y de allí sale el rico licor de limoncello casero tan demandado por todo el mundo, pero ya mas adelante os enseñaré como se prepara este delicioso licor!
Ingredientes:
2 limones grandes de cera (los de piel gruesa)
1 bolita de queso mozzarella de búfala, cortada en rodajas
4 hojas de albahaca fresca
4 filetes de anchoa en aceite
2 tomates cherry, cortados por la mitad
Pimienta negra recién molida
1 chile, sin semillas y cortado en rodajas (opcional)
4 hojas de limonero (opcional)
Elaboración:
Encendemos el horno a 200º C.
Mientras tanto, con un cuchillo bien afilado retiramos ligeramente los culitos a los limones sin llegar a cortar mucho, porque así evitaremos que se salga el contenido cuando los rellenemos. Cortamos por la mitad y exprimimos como si de naranjas se tratase hasta quedarnos con las mitades vacías y ahí será donde va nuestro delicioso relleno. En realidad la piel cuando entre en contacto con el calor del horno, comenzará a liberar todo su aroma cubriendo por completo el sabor del relleno.
Con el zumo que nos ha quedado le podemos añadir un poco de azúcar, la misma cantidad de agua que de zumo y obtendremos una rica limonada para tomarla de postre.
Ahora colocaremos una rodajita de queso dentro de cada mitad de limón, luego una hojita de albahaca, un filetito de anchoa, una mitad de tomate, un buen pellizco de pimienta negra y se tapa todo con otra rodajita de mozzarella presionando ligeramente para que quede bien compacto y no se salga el relleno durante el horneado.
En este momento viene lo estupendo de la receta y es que cada mitad de limón la colocaremos sobre una hoja de limonero, aunque si no tenéis o no sabéis donde encontrar, os puede valer un cuadradito de papel vegetal para evitar que se pegue en la bandeja del horno (las hojas de limonero es simplemente para dar una pincelada estética cuando lo sirvamos en la mesa). Metemos los limones unos 10 o 15 min. hasta que veamos que comienza a estar derretido el queso y a burbujear. Sacamos y dejamos templar antes de comerlos, por ejemplo sobre unos crostini de pan o así solo que también está riquísimo, ideal como aperitivo antes de empezar la comida del medio día.
viernes, 23 de marzo de 2012
Limones rellenos al horno
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lunes, 19 de marzo de 2012
Donuts caseros de la cocina mágica
Donuts, dónuts, doughnut, dona, rosquillas, berlinas, roscos de pan dulce... diferentes nombres para definir a estos pequeñines tan famosos, que tienen también su hueco en la historia como no podía ser menos. Cuenta la historia que estos bollitos fritos y en ocasiones dulces llamados en su origen olykoek u oliebollen que significa bollo de aceite, nacieron de unos panaderos del Norte de Europa, mas concretamente en Holanda en el siglo XVII. Posteriormente fueron llevados a América en el territorio de Nueva Amsterdam (actualmente la ciudad de Nueva York) por los peregrinos europeos que habían aprendido a elaborarlos siguiendo la receta original durante su estancia en Holanda en las dos primeras décadas del siglo XVII extendiéndose por varios territorios del continente. Los colonos ingleses le dieron en Nueva Inglaterra el nombre el cual conocemos hoy en día dough nut o "nuez de pasta" ya que eran tan pequeños y redondos que recordaban a este fruto seco.
Pero la primera mención escrita fue en 1847 en Pennsylvania, gracias a un marinero llamado Hanson Gregory durante una travesía en alta mar. Cansado de preparar estos bollitos dulces fritos y que se quedaran crudos por dentro, siendo indigestos, encontró la solución agujereando con la tapa de un pimentero para que se frieran también por dentro uniformemente. A su regreso a Camden, Hanson enseñó a su madre el truco y ella envió varios de estos bollitos tan peculiares a Rockland, donde fueron un éxito rotundo. También los panaderos holandeses que vivían en Pennsylvania emigrantes en busca de una vida mejor, aceptaron de buen grado este gran descubrimiento, incluyéndola siempre en sus creaciones. Este curioso invento es recordado en su villa natal de Rockport, Maine, en un escrito de una placa de bronce que dice "En América se puede conseguir la fama, incluso sin inventar nada".
Que pasaba en España mientras tanto? Pues por esta época se conocían estos bollitos fritos pero se les llamaba buñuelos y el agujerito ya se había inventado en Castilla a finales de la Edad Media en el siglo XV, normalmente embadurnados con miel y siempre en los meses mas fríos del año, temporada que siempre coincidía con el día de los difuntos (1 de noviembre). Pero si queréis mas información, tendréis que visitar otro artículo del blog que se llama "diferencias entre profiteroles, petits fours, buñuelos de viento y beignets" donde explico un poco el origen de estos chiquitines.
Ingredientes:
325 grs. de harina de fuerza
Un pellizco de sal
20 grs. de levadura fresca
150 ml. de leche tibia
1 cuch. de mantequilla (50 grs. aprox.)
1 cuch. de azúcar (50 grs. aprox.)
La ralladura de 1 limón
3 semillas de cardamomo o clavos de olor, machacadas
Aceite de girasol o vegetal, para freír
1 huevo ecológico
Elaboración:
En el vaso donde tenemos la leche tibia, echamos la levadura fresca y removemos un poco para que se deshaga con ayuda de una cucharilla, dejando reposar unos 15 min.
Pasado este tiempo, en un bol grande mezclamos la harina con el azúcar, el pellizco de sal, la ralladura del limón, las semillas de cardamomo o clavos majadas y con el revés de nuestra mano formamos en el centro un hueco como si fuese un volcán, donde echaremos la mantequilla, el huevo y poco a poco la leche con la levadura, removiendo con un tenedor o una cuchara con movimientos circulares de fuera hacia adentro hasta que todo esté bien mezclado, nos cueste trabajo remover y la masa comience a despegarse de las paredes del bol. Ahora echamos la masa sobre la encimera enharinada y amasamos como si de pan se tratase (recordáis como os enseñe en el artículo del pan?). En cuanto la masa esté lista y elástica, colocaremos en el mismo bol y tapamos con un paño de cocina húmedo, dejando levar 1 h. o 2 h. hasta que duplique su tamaño. Mientras esperáis a que la masa leve, se puede ir pensando con que vamos a cubrir o acompañar nuestros ricos donuts caseros, por ejemplo, con chocolate, miel y canela, glaseado de limón...
Pasado este tiempo, retiramos el paño del bol y como ya sabéis, la masa ha subido muchísimo, así que toca sacarla del recipiente y volver a amasar para retirar todo el aire de su interior, con unos 10 min. de amasado bastará.
Estiramos con el rodillo la masa, dejando 1 cm de grosor mas o menos y con un vaso de boca ancha vamos cortando círculos y para hacer el pequeño agujero del centro, nos ayudaremos con un tapón de botella. Estas rosquillas las colocamos sobre una bandeja forrada con papel vegetal, separadas un poco, porque tienen que volver a levar y así evitaremos que se peguen durante el proceso. Con los bordes de los círculos y pegotitos de masa de los agujeros, lo volvemos a amasar ligeramente y repetimos la misma operación de estiramiento con el rodillo y cortado con el vaso hasta que hayamos terminado con toda la masa. Volvemos a dejar levar en un sitio cálido y húmedo, evitando las corrientes de aire, hasta que dupliquen su tamaño de nuevo, unas 2 h. aprox.
Ya solo nos queda calentar el aceite en una sartén e ir friendo por tandas las rosquillas, intentando no manipularlas mucho, siempre con delicadeza de la bandeja al aceite bien caliente, para que no baje la masa y pierdan la forma de esponjosidad en su interior. Tened cuidado porque se doran muy rápido, así que estaremos atentos para ir sacándolas y colocándolas sobre papel de cocina para retirar el exceso de aceite de la fritura.
En cuanto estén templadas, las cubrimos como deseemos, yo os voy a dar 3 formas de preparación que siempre suelo hacer porque en casa gusta mucho, pero vosotros/as los bañáis con lo que queráis, dándole el toque final que se merecen por todo el trabajo!
Donuts de canela y miel de flores
Donuts con salsa de chocolate y menta
Donuts con glasa ligera a la naranja
Pero la primera mención escrita fue en 1847 en Pennsylvania, gracias a un marinero llamado Hanson Gregory durante una travesía en alta mar. Cansado de preparar estos bollitos dulces fritos y que se quedaran crudos por dentro, siendo indigestos, encontró la solución agujereando con la tapa de un pimentero para que se frieran también por dentro uniformemente. A su regreso a Camden, Hanson enseñó a su madre el truco y ella envió varios de estos bollitos tan peculiares a Rockland, donde fueron un éxito rotundo. También los panaderos holandeses que vivían en Pennsylvania emigrantes en busca de una vida mejor, aceptaron de buen grado este gran descubrimiento, incluyéndola siempre en sus creaciones. Este curioso invento es recordado en su villa natal de Rockport, Maine, en un escrito de una placa de bronce que dice "En América se puede conseguir la fama, incluso sin inventar nada".
Que pasaba en España mientras tanto? Pues por esta época se conocían estos bollitos fritos pero se les llamaba buñuelos y el agujerito ya se había inventado en Castilla a finales de la Edad Media en el siglo XV, normalmente embadurnados con miel y siempre en los meses mas fríos del año, temporada que siempre coincidía con el día de los difuntos (1 de noviembre). Pero si queréis mas información, tendréis que visitar otro artículo del blog que se llama "diferencias entre profiteroles, petits fours, buñuelos de viento y beignets" donde explico un poco el origen de estos chiquitines.
Ingredientes:
325 grs. de harina de fuerza
Un pellizco de sal
20 grs. de levadura fresca
150 ml. de leche tibia
1 cuch. de mantequilla (50 grs. aprox.)
1 cuch. de azúcar (50 grs. aprox.)
La ralladura de 1 limón
3 semillas de cardamomo o clavos de olor, machacadas
Aceite de girasol o vegetal, para freír
1 huevo ecológico
Elaboración:
En el vaso donde tenemos la leche tibia, echamos la levadura fresca y removemos un poco para que se deshaga con ayuda de una cucharilla, dejando reposar unos 15 min.
Pasado este tiempo, en un bol grande mezclamos la harina con el azúcar, el pellizco de sal, la ralladura del limón, las semillas de cardamomo o clavos majadas y con el revés de nuestra mano formamos en el centro un hueco como si fuese un volcán, donde echaremos la mantequilla, el huevo y poco a poco la leche con la levadura, removiendo con un tenedor o una cuchara con movimientos circulares de fuera hacia adentro hasta que todo esté bien mezclado, nos cueste trabajo remover y la masa comience a despegarse de las paredes del bol. Ahora echamos la masa sobre la encimera enharinada y amasamos como si de pan se tratase (recordáis como os enseñe en el artículo del pan?). En cuanto la masa esté lista y elástica, colocaremos en el mismo bol y tapamos con un paño de cocina húmedo, dejando levar 1 h. o 2 h. hasta que duplique su tamaño. Mientras esperáis a que la masa leve, se puede ir pensando con que vamos a cubrir o acompañar nuestros ricos donuts caseros, por ejemplo, con chocolate, miel y canela, glaseado de limón...
Pasado este tiempo, retiramos el paño del bol y como ya sabéis, la masa ha subido muchísimo, así que toca sacarla del recipiente y volver a amasar para retirar todo el aire de su interior, con unos 10 min. de amasado bastará.
Estiramos con el rodillo la masa, dejando 1 cm de grosor mas o menos y con un vaso de boca ancha vamos cortando círculos y para hacer el pequeño agujero del centro, nos ayudaremos con un tapón de botella. Estas rosquillas las colocamos sobre una bandeja forrada con papel vegetal, separadas un poco, porque tienen que volver a levar y así evitaremos que se peguen durante el proceso. Con los bordes de los círculos y pegotitos de masa de los agujeros, lo volvemos a amasar ligeramente y repetimos la misma operación de estiramiento con el rodillo y cortado con el vaso hasta que hayamos terminado con toda la masa. Volvemos a dejar levar en un sitio cálido y húmedo, evitando las corrientes de aire, hasta que dupliquen su tamaño de nuevo, unas 2 h. aprox.
Ya solo nos queda calentar el aceite en una sartén e ir friendo por tandas las rosquillas, intentando no manipularlas mucho, siempre con delicadeza de la bandeja al aceite bien caliente, para que no baje la masa y pierdan la forma de esponjosidad en su interior. Tened cuidado porque se doran muy rápido, así que estaremos atentos para ir sacándolas y colocándolas sobre papel de cocina para retirar el exceso de aceite de la fritura.
En cuanto estén templadas, las cubrimos como deseemos, yo os voy a dar 3 formas de preparación que siempre suelo hacer porque en casa gusta mucho, pero vosotros/as los bañáis con lo que queráis, dándole el toque final que se merecen por todo el trabajo!
Donuts de canela y miel de flores
Donuts con salsa de chocolate y menta
Donuts con glasa ligera a la naranja
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jueves, 1 de marzo de 2012
Macarrones con salsa de tomate al garam masala y queso feta (4 en 1)
Como viene siendo habitual desde hace tiempo, en mi grupo de cocina del facebook, cada semana propongo un plato elegido al azahar del blog de uno de los miembros. Esta vez Beatriz nos ha propuesto una receta de pasta desde su precioso blog "la cocina de Bea", pero claro, cocinándolo de forma diferente, porque esa es la clave del juego y lo divertido. Así que comencé a pensar como podría hacerlo... Tendría que haber echado mano de unos cuantos libros de recetas que tengo y obtener lo que buscaba... pero pensé, jooo pero si mi mente es una caja de ideas inagotable y si me dejo llevar por la imaginación seguro que algo rico preparo! Pues aquí está el resultado después de pensar durante un buen rato, he unido 3 culturas en 1, Italia con su pasta y siendo la base de la receta, India con sus aromas y condimentos en especias y Gracia con ese toque de color y sabor al final del plato con mi querido y amado queso feta. Que mas se puede pedir? Bueno y como no, mi España y su aceite de oliva y olé!
Ingredientes:
200 grs. de macarrones secos
1 lata pequeña de tomate triturado (400 grs.)
2 muslos de pollo, deshuesados y cortados en dados
1 cuch. de garam masala
1/2 cuch. de jengibre en polvo
1/2 cuch. de comino molido
1 cebolleta grande o 2 medianas, picadas finamente
Un trocito de queso feta
Aceite de oliva
Sal y pimienta negra recién molida
Elaboración:
Salpimentamos bien el pollo y lo doramos en una cazuela grande con un buen chorrito de aceite de oliva. Luego, apartamos a un lado y dejamos reservado.
En el mismo aceite salteamos la cebolleta y en cuanto esté bien pochadita agregamos de nuevo el pollo junto con el garam masala, el jengibre, el comino molido y un buen pellizco de sal y pimienta. Dejamos unos minutos e incorporamos el tomate, cocinándolo hasta que pierda parte de la humedad, quedando una salsa un poco espesa.
Mientras tanto, en una olla grande con agua hirviendo salada, cocemos la pasta al dente, unos 10 min. mas o menos. Escurrimos la pasta y emplatamos (en este momento tenemos que ser rápidos y no "dormirnos en los laureles", porque sino la pasta se pasará y no quedará bien) así que llamamos a la familia para que esté sentada en la mesa y echamos un buen cucharón de la salsa de tomate por encima de cada plato de pasta, rematándolo con unos trocitos de queso feta en dados y un poco de cebolleta picada para dar color a nuestro rico plato de pasta 4 en 1. Delicioso!
Ingredientes:
200 grs. de macarrones secos
1 lata pequeña de tomate triturado (400 grs.)
2 muslos de pollo, deshuesados y cortados en dados
1 cuch. de garam masala
1/2 cuch. de jengibre en polvo
1/2 cuch. de comino molido
1 cebolleta grande o 2 medianas, picadas finamente
Un trocito de queso feta
Aceite de oliva
Sal y pimienta negra recién molida
Elaboración:
Salpimentamos bien el pollo y lo doramos en una cazuela grande con un buen chorrito de aceite de oliva. Luego, apartamos a un lado y dejamos reservado.
En el mismo aceite salteamos la cebolleta y en cuanto esté bien pochadita agregamos de nuevo el pollo junto con el garam masala, el jengibre, el comino molido y un buen pellizco de sal y pimienta. Dejamos unos minutos e incorporamos el tomate, cocinándolo hasta que pierda parte de la humedad, quedando una salsa un poco espesa.
Mientras tanto, en una olla grande con agua hirviendo salada, cocemos la pasta al dente, unos 10 min. mas o menos. Escurrimos la pasta y emplatamos (en este momento tenemos que ser rápidos y no "dormirnos en los laureles", porque sino la pasta se pasará y no quedará bien) así que llamamos a la familia para que esté sentada en la mesa y echamos un buen cucharón de la salsa de tomate por encima de cada plato de pasta, rematándolo con unos trocitos de queso feta en dados y un poco de cebolleta picada para dar color a nuestro rico plato de pasta 4 en 1. Delicioso!
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