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viernes, 14 de abril de 2017

Limonada mágica

Oímos la palabra "Limonada" y automáticamente pensamos: azúcar, agua y zumo de limón. Fácil, ¿verdad?. Pero tiene su truco mágico, pues si ponemos todos los ingredientes tal cual, el azúcar quedará en el fondo de la jarra, y perderá su toque. Así que la mejor forma de preparar una deliciosa limonada casera es hacer primero un jarabe simple, calentando en un cazo a fuego lento un poco de agua con azúcar, hasta que se disuelva y luego mezclar con el zumo de limón.
Aquí os doy las cantidades que yo uso y para mí son perfectas, encontrando un equilibrio entre el dulzor del azúcar y la acidez del limón, pero sentíos libres de variar la receta añadiendo o quitando un poco de los ingredientes. Eso si, primero probad mi versión y luego si no os gusta... pues adelante!! :)
Ni que decir tengo, si tenéis la opción de encontrar limones directamente de un árbol, el sabor se nota a los comprados en el supermercado; pero qué muy mucho!! Yo tengo la suerte del huerto de mi hermano y tiene varios árboles, estoy encantado!
Un dato curioso que mi hermano me comentaba, es que los limones de la temporada tardía son menos agrios de sabor que los limones de la temporada temprana, y la variedad Meyer son más dulces que los limones estándar.
Y para los amantes del sabor más intenso a limón, pues cuando comencéis a preparar el jarabe, añadir la cáscara de 1 limón y una vez listo, dejar enfriar antes de colar. El calor sacará todo el perfume del limón, aromatizando aún más vuestra limonada.

Ingredientes:
300 ml. de zumo de limón (el zumo de unos 5-6 limones aprox.)
600 ml. de agua mineral
6 cuch. grandes de azúcar blanco (120 grs. aprox.)
La piel de 1 limón (si queréis un sabor más intenso)
1-2 rodajas de limón
Cubitos de hielo (opcional)
Elaboración:
Comenzamos la receta con un jarabe ligero, colocando en un cazo pequeño el azúcar junto con la mitad del agua y poner a fuego lento hasta que el azúcar se haya disuelto del todo (no es necesario que rompa a hervir). Retirar del fuego y dejaremos enfriar por completo.
Mientras tanto, exprimir los limones y echamos el zumo en la jarra elegida, junto con las rodajas de limón, el jarabe frío y la otra parte del agua hasta completar. En este momento podéis añadir los cubitos de hielo para enfriar más rápido o meter en la nevera como mínimo 2 horas antes de servir.
Si encontráis el sabor de la limonada un poco dulce, podréis agregar más zumo de limón o al contrario, si está muy fuerte de sabor, pues más agua o cubitos de hielo (cuando se derritan, naturalmente es como si añadís un poco de agua extra).




Nota: Estaréis pensando en un montón de posibilidades que os daría el añadir algún ingrediente extra, como hojas de menta fresca, flores de lavanda, jengibre rallado... pero ya sería otras variedades de limonada; aquí os doy mi receta básica, y más adelante os enseñaré las muchísimas versiones que se pueden preparar, os encantarán!! ;)

jueves, 2 de febrero de 2012

Cocktail Riviera love

El mundo de los cocktails es tan amplio al igual que los vinos, los quesos... etc, y da tanto juego que podemos preparar cientos, sin saber hasta donde está el límite. Yo he juntado varios ingredientes que tenía por casa y he sacado mi propia versión para aprovechar que se acerca el día de los enamorados, servirlo después del postre de la velada romántica.
Para los que leáis este artículo y no bebáis alcohol o servirlo para los niños, pues no se le añade vermouth y listo, que también está muy bien!

Ingredientes:
1 chupito de vermouth
3/4 partes de zumo de piña y uva
El zumo de 1/2 limón
2 ramas picadas de menta fresca
2 cuch. de azúcar moreno
Cubitos de hielo
Elaboración:
Majamos en el mortero las ramitas de menta junto con el azúcar moreno, ya que al ser este en grano, actúa como agente abrasivo, ayudando a que la menta se muela mejor y soltando todo su aroma y sabor. Dejamos a un lado reservado.
Mientras tanto, echamos en una coctelera o si no tenéis pues una jarra grande el vermouth, los cubitos de hielo, el zumo de piña y uva, el zumo de limón, 1 cuch. del azúcar del mortero y le damos un agitado con energía o removemos con una cuchara grande para que se mezcle bien todo.
El azúcar restante la echamos en un plato pequeño y en otro vertemos un chorrito de agua o zumo de limón. Ahora viene lo interesante del asunto, cogemos las copas donde vayamos a servir nuestro cocktail o vasos y mojamos primero en el plato del líquido la boca de la copa ligeramente, luego la pasamos al plato con el azúcar y veréis que se queda pegado por todo el borde, así a parte de quedar chulísimo, cuando bebamos notaremos ese dulzor fresco mezclado con el sabor rico de la bebida. Ya solo queda colar el cocktail y servirlo en las copas, decorándolas con una ramita de menta, para por ejemplo el postre de la cena de San Valentín! Que os parece?

jueves, 22 de septiembre de 2011

Bloody Mary

Seguro que alguno de vosotros en alguna que otra ocasión habéis salido de marcha con amigos, familia o pareja y os pasáis un poco bebiendo más de la cuenta y por Dios al día siguiente la temida resaca... Dolor de cabeza, mareos, mal cuerpo... ufff. Pues aquí os dejo este cocktail muy famoso y la verdad que funciona, a pesar de que lleve alcohol quitará el malestar y os dará la chispita que necesitáis para continuar el día super!
Pero antes de daros la receta para que lo hagáis, os quiero contar un poquito de donde le viene el nombre tan curioso a esta bebida, aunque tengo que deciros que no he recopilado mucha info. ya que no existe a ciencia cierta el origen, pero diversas fuentes apuntan a que el creador fue Fernand Petoit, un norteamericano que trabajaba de barman en el año 1920 en el harry´s New York Bar de París y este se inspiró en la reina María Tudor (María I de Inglaterra) primogénita del famoso rey Enrique VIII, mas conocida como María la sangrienta (bloody Mary) porque llevó a cabo una persecución a todo ciudadano que no siguiera la religión católica condenando a ser quemados en la hoguera y debiendo su nombre supongo que del color rojo del tomate, que representaría la sangre vertida de los anglicanos inocentes que fueron condenados por tan dura represión, con intento de restaurar el catolicismo en el reino.
Esta bebida se empezó simplemente mezclando a partes iguales vodka y zumo de tomate, pero fue evolucionando en los Estados Unidos ya que en el año 1934, Petiot se convirtió en jefe de un bar llamado King Cole en el Saint Regis Hotel de Nueva York y allí fue donde le añadió otros cuantos mas de ingredientes  tales como sal, salsa worcestershire (perrins), zumo de limón y salsa tabasco, debido a la demanda de los clientes mas sofisticados, llegando hasta nuestros días como la bebida que conocemos actualmente.
Otros medios apuntan a que el nombre de este cocktail nació de la sugerencia de un compañero de Petiot que cuando le vió prepararla dijo: me recuerda a los labios rojos de una chica llamada María que conocí en el Bucket of Bloody Club hace tiempo... Tal y como fuese el nacimiento, lo que si es cierto, que es una bebida que despeja y revive incluso a las piedras...
Supongo que ya lo sabéis, pero os lo digo igualmente, bebed con moderación porque cada uno ya sabe donde está su límite y no se os ocurra conducir con nada de alcohol en el cuerpo... por favor!

Ingredientes:
Un trozo de rábano picante
Vodka (un chupito por persona)
El doble de zumo de tomate que de vodka
Sal y pimienta
Unas gotitas de salsa de tabasco
Un chorrito de salsa inglesa worcestershire (salsa perrins)
Cubitos de hielo
Unas ramitas de apio interiores (las mas tiernas)
Elaboración:
En una jarra grande echamos un poco del rábano picante rallado, incorporamos el vodka, el zumo de tomate, la salsa inglesa y la salsa de tabasco. Probamos y salpimentamos a nuestro gusto.
Añadimos los cubitos de hielo, removiendo bien y servimos en cada vaso con unas gotitas de salsa de tabasco por los bordes y las ramitas de apio a un lado en forma decorativa. Y que la reina María bendiga esta bebida!


Truco: Si queréis darle un toque extra, podéis añadir unas gotitas de zumo de limón. Ya veréis que aporte de energía!