lunes, 29 de agosto de 2016

Fideuá con costillas de cerdo

La fideuá o fideuada (pronunciación en valenciano), viene a significar: gran cantidad de fideos. Es un plato marinero que nació en la Comunidad Valenciana, concretamente en la costa de Gandía. Como ingredientes principales se suele usar fideos de pasta (de tipo cortos y huecos), pescado de roca, rape... o algún crustáceo como sepia, calamar y marisco como gambas, galeras, cigalas... etc, aunque hoy en día existen variantes de este plato preparados con carne!
Con el permiso de los valencianos/as, diré que la fideuá es una versión de la paella, pero en vez de usar arroz, sería con fideos, ya que la elaboración se asemeja muchísimo!
Ok, pero... ¿Dónde está su origen?, pues esta receta se atribuye a un cocinero de Gandía llamado Gabriel Rodríguez Pastor, junto con su joven ayudante Juan Bautista Pascual, apodado "Zábalo". El patrón del barco donde faenaban allá por los años 30, era muy aficionado al arroz, y por lo visto al resto de los marineros casi nunca les llegaba su ración de arroz en los platos, ya que el patrón pedía doble. En un intento de buscar la solución a este problema, el chef pensó en cambiar el arroz por fideos cortos, para ver si al capitán le resultaría mucho menos apetecible el menú. Pues nada más lejos de la realidad, el patrón se deleitó con la receta del chef y su ayudante, y tuvo tanto éxito que su fama se extendió rápidamente entre los restaurantes y bares del puerto de Gandía.
Tiempo después gracias al chef Emilio López, del hotel Europa que se encargó de dar la fama mundial e internacional a este plato tan delicioso. Y tal fue la fama, que varios empresarios decidieron apostar por la receta y en 1975 inauguraron el I concurso de fideuá de la historia de la gastronomía española, en la ciudad de Gandía.
Como os dije antes, en su origen el plato de fideuá se preparaba con pescado y marisco, aunque hoy en día se puede encontrar versionada con carne y verduras!
Es tradicional preparar la fideuá en un recipiente similar a la paellera (una sartén ancha y plana), aunque también se cocina perfectamente en la cazuela.

Ingredientes:
400 grs. de costillas de cerdo, en trocitos de 3 cm. aprox.
1/2 cebolla, picada finamente
1 pimiento verde, picado fino
3 dientes de ajo, pelados y laminados
1/2 vasito de vino fino
1 pastilla de caldo de carne ecológico
Agua o caldo de carne o vegetal
4 clavos de olor
2 hojas de laurel
Un pellizco de azafrán (opcional) o cúrcuma molida
Aceite de oliva
Sal y pimienta negra, recién molida
Un manojito de romero, picado (sólo las hojas)
200 grs. de fideuá (fideos especiales)
Un manojo de perejil picado (sólo las hojas)
Elaboración:
Para comenzar con la receta, en una cazuela grande con un chorrito de aceite de oliva, salteamos el pimiento y la cebolla picada hasta que torne transparente. Luego añadir los ajos laminados y el romero, dando una vueltas para perfumar el aceite y crear una base aromática a nuestra rica fideuá. Seguidamente incorporamos los trocitos de costillas junto con el agua y la pastilla de caldo o el caldo directamente (según uséis) hasta cubrir, semitapar la cazuela y dejamos cocinar unos 50 min. o hasta que la carne esté tierna y se desprenda del hueso; añadiendo agua o caldo si fuese necesario.
Pasado el tiempo, echamos unas hebras de azafrán o 1 cuch. pequeña de cúrcuma y la pasta fideuá, dejando cocinar unos 6 min. (la proporción es de 1 parte de fideos por 2 de agua. Normalmente suelo hacer a "ojo", pero si veis que al echar la pasta, el guiso tiene poco caldo, tendréis que añadir un poco más; y siempre que sea hirviendo, para no cortar la cocción).
Justo antes de servir, espolvoreamos con un pellizco de perejil fresco picado, y a comer. Buen provecho! :)





Esta es la pasta para la fideuá; son fideos cortos, en forma de semicírculo y huecos con un fino agujero. Para que lo sepáis y siempre a tener en cuenta! :)

jueves, 14 de julio de 2016

Panzanella (Ensalada Toscana)

La Panzanella o también llamada Panmolle es una ensalada originaria de la Toscana italiana, concretamente de Florencia. Un plato de origen humilde compuesto en un principio por cebolla picada, pan duro, aceite de oliva y vinagre y que los campesinos la tomaban para combatir el calor en los meses de verano tras las largas horas de trabajo en el campo. Existen datos escritos de su existencia desde el siglo XVI y no fue hasta el siglo XX, donde se incorporó tomates para su elaboración además de aceitunas, alcaparras, pepino, anchoas, albahaca, huevos cocidos... etc, y poco a poco se ha ido versionando al gusto de cada comensal.
Esta es mi versión y así la preparo en casa, siempre eligiendo bien los ingredientes, pues prefiero usar tomates cherry ya que son más dulces que los normales y pan de ciabatta porque la miga aguanta bien y absorbe el aliño. Una modesta ensalada que refrescará el paladar, colorida y divertida de comer! Espero que os guste!! :)

Ingredientes:
Unas rebanadas de pan ciabatta (del día anterior)
500 grs. de tomates cherry (mezcla de colores), partidos por la mitad
Sal y pimienta negra, recién molida
Un puñadito de aceitunas aliñadas (sin el hueso)
1 cebolla roja pequeña, pelada y picada en juliana
1 pimiento rojo asado, pelado y cortado en tiras
4 filetes de anchoas en aceite, picados (opcional)
1 bola de queso mozzarella o varias bolitas minis
1 diente de ajo, pelado
Vinagre de vino tinto
Aceite de oliva
Un manojito de hojas de albahaca
Elaboración:
Echamos las mitades de tomates en un colador y espolvorear con un buen pellizco de sal, removemos y dejar escurrir unos minutos. Esto hará que la sal quite gran parte del agua de los tomates y potencie su sabor.
Mientras tanto, tostar las rebanadas de pan y frotamos por ambas caras con el diente de ajo, luego partiremos en trozos pequeños e irregulares con las manos.
Ahora en una ensaladera o bol grande, echamos los tomates junto con las tiras de pimiento asado, las aceitunas, la cebolla picada, la mozzarella partida en trocitos pequeños o las bolitas minis y un buen pellizco de pimienta negra; aliñando todo con vinagre y aceite de oliva y probaremos para rectificar de sazón. A continuación, removemos bien y espolvorear las hojas de albahaca partidas toscamente y los trozos de pan.
Justo antes de servir nuestra ensalada, remover de nuevo para que el pan se impregne de los sabores, y a comer!



domingo, 12 de junio de 2016

Hummus (mi receta básica)

El hummus es básicamente una crema o puré de garbanzos cocidos, aromatizado con zumo de limón, especias, aceite de oliva y tahini, que es una pasta de sésamo muy usada como ingrediente en multitud de platos árabes. Además el hummus según donde nos encontremos llevará en su elaboración ajo, pimentón, cilantro, perejil... etc.
Este puré de garbanzos tiene su origen en el Antiguo Egipto y su preparación era bastante diferente a lo que hoy en día se conoce, incluso en cada una de las regiones de Oriente Medio encontraremos una receta distinta. Yo os quiero enseñar mi receta, y para ello he sustituido la pasta tahini por aceite de sésamo y usado un poco de comino molido pues es la especia que combina a la perfección con los garbanzos. También hay quien una vez cocidos los garbanzos, los pela dentro del agua de cocción para conseguir una crema muy fina, pero creo que así tal cual tiene mucha más personalidad.
Si andáis escasos de tiempo, podréis usar la olla express u olla rápida para cocer los garbanzos; se cocinarán en la mitad de tiempo, o hacer trampa y usar garbanzos de bote..... ok, esta última opción es tan sólo una sugerencia!!

Ingredientes:
200 grs. de garbanzos
1 hoja de laurel
2 cuch. pequeñas de aceite de sésamo
2 dientes de ajo, pelados y aplastados
Sal marina
Pimienta negra, recién molida
6 cuch. de aceite de oliva y un poco más para añadir al final
El zumo de 1/2 limón
1 cuch. pequeña de pimentón molido
Un manojo de cilantro o perejil (sólo las hojas, partidas toscamente)
1 cuch. pequeña de comino molido
Elaboración:
La noche anterior ponemos en un recipiente grande con agua ligeramente salada los garbanzos para que hidraten (esto hará que se cocinen mejor).
Al día siguiente, echamos los garbanzos escurridos en una olla mediana con la hojita de laurel y cubrir con agua hirviendo, dejando cocinar a fuego medio aprox. 1 y 1/2 o 2 horas, o hasta ver que los garbanzos están tiernos, y vigilando que no falte líquido, agregando siempre agua caliente hasta completar la cocción. Dejamos enfriar y escurrimos de nuevo, pero esta vez guardando una taza de agua de cocción para más adelante.
En el procesador de alimentos o el vaso de batidora, echamos los garbanzos escurridos (dejamos unos cuantos aparte para decorar al final) y molemos junto con los dientes de ajo, un buen pellizco de sal y pimienta, comino molido, las cucharadas de aceite de sésamo, el aceite de oliva y el zumo de limón hasta obtener una pasta un poco espesa (si fuese necesario, agregar un poco de agua de cocción para aligerar la mezcla y evitar que nos quede demasiado apelmazada). Después probaremos el hummus para rectificar de sazón, añadiendo un poco de zumo de limón, sal y pimienta si fuese necesario.
Para terminar, vertemos el hummus en un cuenco y espolvorear con un poco de pimentón molido, las hojas de perejil o cilantro, según uséis, los garbanzos reservados en medio para dar un toque auténtico y un chorrito de aceite de oliva.




Sugerencias: El hummus lo podéis servir con tostas de pan crujiente, con pan naan, acompañando a brochetas de pollo, con verduras al grill, con cordero asado... etc. 

viernes, 20 de mayo de 2016

Parfait de fresas y queso batido

Hoy os traigo este parfait de fresas y queso batido, un delicado y elegante postre para combatir los días cálidos de primavera. Es tan versátil que lo podéis preparar casi con cualquier fruta de temporada y usar las especias que mejor combinen. En esa ocasión quería rendir homenaje a la temporada de fresas y el uso que se merece en mi cocina.
Capas de salsa de fruta especiada y queso batido, espolvoreado de migas crujientes de galletas, qué más puedo pedir??

Ingredientes:
Para la salsa de fresas:
150 grs. de fresas, sin el tallo y cortadas en cuartos
50 grs. de azúcar blanco
1 palito de canela
2 clavos de olor
1 chupito de licor pimm´s u otro licor al gusto (opcional)
1 nuez de mantequilla
Para el relleno de queso:
250 grs. de queso mascarpone u otro queso para untar
50 grs. de azúcar blanco
100 ml. de nata para montar (35% m. g.)
Unas cuantas galletas de mantequilla
Elaboración:
Para preparar la salsa de fresas, pondremos a fuego bajo una sartén mediana con la nuez de mantequilla. En cuanto se derrita, añadimos las fresas, el azúcar, las especias y el licor o un chorrito de agua, dejando cocinar unos 10-15 minutos o hasta que la fruta esté un poco blanda, pero entera (sin que llegue a desmoronarse); no queremos una mermelada, sino trocitos de fruta. Retiramos las especias, pues ya hicieron su trabajo y reservamos la salsa a un lado para que enfríe.
Mientras tanto, en un bol grande remover el queso con una paleta o lengua pastelera para incorporarle un poco de aire y aligerarlo, y en otro bol batiremos la nata con el azúcar hasta que monte firme. Una vez esté lista, uniremos suavemente al bol del queso batido con ayuda de una lengua pastelera, y con movimientos envolventes de abajo hacia arriba para incorporar todo.
Majaremos en el mortero las galletas de mantequilla hasta obtener unas migas crujientes, esto será para espolvorear al final.
A llegado el momento de montar nuestro rico postre, así que disponer de varios vasitos y echamos en la base una cucharada de salsa de fresas, dos cucharadas de queso batido y así hasta rellenar, terminando con una capa de queso y llevamos a la nevera como mínimo 2 horas para que tome consistencia.
Justo antes de servir, espolvorear por encima un poco de migas de galletas y aportar un puntito crujiente a nuestro parfait!. Buen provecho!! :)



domingo, 8 de mayo de 2016

Pollo sentado o pollo a la cerveza

Una manera muy divertida y deliciosa de cocinar un pollo al horno. Con pocos ingredientes y algo de tiempo, obtendréis un rico almuerzo para reunir a toda la familia en torno a la mesa, donde habrá sorpresas cuando vean el resultado final!
Realmente el vapor de la cerveza cocina el interior del ave, volviendo la carne muy tierna y jugosa, tan solo tendréis que elegir bien los ingredientes aromáticos y respetar el tiempo de horneado. Además para los que no bebáis alcohol, no tengáis miedo, pues el calor del horno lo evapora y dará un toque rico.

Ingredientes:
1 pollo entero de 1,700 kg. aprox., de cría ecológica
1 lata de cerveza de 330 ml., de buena calidad
1 cucharadita de semillas de cilantro
1 cucharadita de semillas de hinojo
1 cucharada de semillas de comino
1 cucharadita de pimentón ahumado
1/2 cucharada de chile rojo molido
2 ramitas de romero, sólo las hojas
Sal y pimienta negra recién molida
Aceite de oliva
2 patatas medianas, lavadas, peladas y cortadas en rodajas de 2 cm. de grosor
Elaboración:
Precalentar el horno a 200º C.
Mientras tanto, sacamos el pollo de la nevera para que tome temperatura ambiente.
En un mortero echamos las semillas de cilantro, hinojo, comino junto con un buen pellizco de sal y pimienta negra y majamos hasta que todo esté bien molido. A continuación añadiremos el pimentón, el chile molido y un buen chorrito de aceite de oliva, y con el mismo mazo iremos mezclando hasta obtener una pasta aromática. Con este preparado frotamos el pollo por dentro y por fuera usando las manos para asegurarse de quedar bien embadurnado (si sois delicados/as, podéis usar un pincel de repostería).
Ahora abrimos la cerveza y echamos la mitad en un vaso, pues tan solo necesitamos media lata, colocándola en medio de una bandeja grande de hornear, e introducimos la lata dentro de la cavidad del pollo en sentido vertical; como si el pollo estuviese sentado sobre la bandeja (mirad la foto). Aseguraos de que está bien asentado para evitar que se caiga durante el horneado. Cuando veáis el ave de esta forma os dará risa y pensaréis que es algo vergonzoso, pero confiad en mí, quedará delicioso! Una vez tengamos el pollo listo, espolvoreamos con las hojitas de romero por encima y meter al horno en la parte de abajo aprox. 1 hora y 40 min. o hasta ver que la carne ha tomado un precioso color dorado y al pinchar con la punta de un cuchillo sobre el muslo, los jugos salen claros. También depende de cada horno, así que a lo mejor tendréis que dejar unos minutos más de horneado, sino está listo!
Cuando queden unos 20 minutos para terminar el tiempo de horneado, disponer en la bandeja las rodajas de patatas para que se cocinen con los jugos que habrá soltado el asado.
Una vez terminado, colocar el pollo en posición horizontal suavemente sobre la bandeja, retirar la lata con cuidado y llevar a la mesa. Buen provecho familia!!


martes, 26 de abril de 2016

Ruibarbo estofado con un toque de jengibre y yogur de vainilla

Esta es una receta sencilla para preparar ruibarbo y que está genial y como veréis no es nada compleja, con tan solo unos cuantos ingredientes podréis tener un delicioso postre, en un "plis plas"!

Ingredientes:
400 grs. de ruibarbo, lavado y cortado en trocitos de 2 cm.
El zumo y la ralladura de 1 naranja
100 grs. de azúcar blanco
1 cuch. extra de azúcar blanco
Un trocito de jengibre del tamaño de un pulgar, pelado y rallado
1 vaina de vainilla, abierta a lo largo
250 grs. de yogur natural, tipo griego
Elaboración:
Colocamos los trozos de ruibarbo en una cazuela mediana junto con el zumo y la ralladura de naranja, 100 grs. de azúcar, el jengibre rallado y 2 cuch. de agua. Llevamos a fuego lento hasta que rompa a hervir, dejando cocinar unos 5 minutos o hasta que el ruibarbo esté tierno pero firme al tacto.
Mientras el ruibarbo se cocina, con la punta de un cuchillo pequeño, raspamos la vaina de vainilla para retirar la pulpa y la mezclamos en un bol con el yogur y la cucharada de azúcar, remover bien y servir con el ruibarbo estofado. Riquísimo!




Sugerencias: El ruibarbo cocinado de esta forma se deja acompañar también con helado de vainilla o del sabor que más os guste, copos de avena, nata montada... etc. 

jueves, 21 de abril de 2016

Ruibarbo confitado con crema pastelera y topping de shortbread desmenuzado

Me siento muy feliz cuando cocino esta receta británica de ruibarbo, combinado con una crema pastelera casera y un toque crujiente de galletas de mantequilla, hacen de ello una delicia para el paladar.
Al hornear el ruibarbo, he utilizado vinagre balsámico para realzar el sabor, lo que podréis pensar que es un error, pero aporta un sabor muy interesante. ¡Tenéis que probarlo!

Ingredientes:
Para el ruibarbo:
400 grs. de ruibarbo, lavado y cortado en trozos de 2 cm.
4 cuch. de azúcar caster
La ralladura y el zumo de 1 naranja
1 trocito del tamaño de un pulgar de jengibre, pelado y rallado
1 cuch. pequeña de vinagre balsámico
6 shortbread (galletas de mantequilla)
Para la crema pastelera:
500 ml. de leche entera
4 cuch. de azúcar caster
1 vaina de vainilla, abierta a lo largo y raspada la pulpa
3 yemas de huevos ecológicos
1 cuch. grande de harina de maíz
Elaboración:
Para cocinar el ruibarbo, precalentamos el horno a 200º C. Colocaremos los trozos de ruibarbo en una fuente refractaria y espolvorear con el azúcar, la ralladura y el zumo de naranja, el jengibre rallado y regamos con el vinagre balsámico, remover ligeramente para mezclar y cubriremos con un pliegue de papel de aluminio dejando hornear unos 15 minutos o hasta que el ruibarbo esté suave, pero firme al tacto. Probaremos para rectificar el dulzor, y dejamos templar a un lado.
Mientras tanto, preparar la crema pastelera pondremos en un cazo a fuego lento la leche junto con el azúcar, la vaina y la pulpa de vainilla dejando cocinar unos 10 minutos sin que llegue a hervir y removiendo de vez en cuando. A continuación retirar del fuego y dejamos templar para que infusione la leche y tome el sabor de la vainilla. Luego retirar la vaina de vainilla, pues ya hizo su trabajo.
Poner a hervir una cazuela a la mitad de agua, lo bastante grande como para que quepa el cazo de la leche.
En un tazón, mezclar las yemas con la harina de maíz hasta quedar suave y añadir un poco de la leche e ir batiendo de inmediato para evitar que se formen grumos. Una vez hecho esto, devolvemos el preparado del tazón al cazo de la leche y colocar dentro de la cazuela con agua hirviendo para cocinar la crema al baño María, removiendo sin parar con una varilla de mano hasta que espese. La crema estará en su punto cuando al meter una cuchara del revés queda completamente cubierta y casi no gotee. Pasamos la crema a un cuenco, cubrir con papel film para evitar que se forme costra en la superficie y dejamos templar antes de meter a la nevera.
A la hora de servir, majamos en el mortero las shortbreads, creando un crumble crujiente, y listo para espolvorear por encima vuestro postre de ruibarbo con crema pastelera casera.