viernes, 26 de junio de 2015

Bifteki griego relleno de queso feta

Prometido, aquí os dejo una receta para acompañar vuestra salsa tzatziki, con bifteki griego relleno de queso feta; un plato delicioso para disfrutar en familia, tanto elaborando como en la mesa.
La receta no es un clásico de la cocina griega, es más bien una invención moderna de algún chef, aunque se puede encontrar en casi cualquier restaurante griego decente. Y podréis rellenarlos con un montón de ingredientes como aceitunas, paté, pimientos asados... etc, aunque la versión más conocida son estos rellenos de queso feta!!
No sabéis realmente ¿qué es un Bifteki? pues seguid leyendo!

Ingredientes:
400 grs. de carne picada (ternera, cordero, cerdo... etc)
1 cebolla pequeña
1-2 dientes de ajo
Un manojito de menta fresca (solo las hojas)
1 huevo grande, ecológico
Un puñadito de orégano seco
Sal y pimienta negra, recién molida
Un puñadito de pan rallado
100 grs. aprox. de queso feta
Un chorrito de aceite de oliva
Harina de trigo, para rebozar
Aceite de girasol, para freír
Elaboración:
Sobre la tabla de cortar, con un cuchillo afilado, pelamos y picamos finamente la cebolla, los ajos y las hojitas de menta. Si no sois muy hábiles picando verdura, podéis rallarla o incluso pasar por el procesador de alimentos, aunque esto sería un trabajo muy fino!!
Echamos el preparado en un bol grande junto con la carne picada, el huevo, el orégano seco, un buen pellizco de sal y pimienta, un chorrito de aceite de oliva y el pan rallado. Seguidamente o bien con un cucharón de madera o con las manos, iremos mezclando hasta obtener una masa homogénea. Dejaremos a un lado reservado, para que los sabores se asienten.
Mientras tanto, verter aceite de girasol en una sartén mediana, lo suficiente como para freír los Bifteki y echamos en un bol un poco de harina de trigo.
Escurrimos el queso feta de su salmuera y cortarlo en 4-6-8 porciones, dependiendo de la cantidad de bolitas que queráis preparar. Yo la he dividido en 4, pues somos 2 personas y sobró bifteki para la cena.
A continuación dividimos la carne el doble de veces que el queso y aplastamos ligeramente cada bolita de carne formando una torta gruesa. En medio pondremos una porción de queso y con otra bolita de carne sellamos, formando una especie de "hamburguesa" upss, detesto decir hamburguesa... (queda muy americano), como si fuese una torta rellena. Ok, así suena mejor!!
Para hacer esta labor, mejor mojaros las manos con agua y evitaréis que la carne se os quede pegada entre los dedos, y haréis un trabajo más limpio. Pasar los bifteki por harina e iremos friendo en tandas en el aceite caliente por ambos lados hasta que doren.
Una vez listos, sacarlos a un plato con papel de cocina para retirar el exceso de aceite de la fritura. Y a comer acompañado de la salsa tzatziki y una ensalada verde; tortas de carne rellenas de delicioso queso feta!! ummm




Sugerencias: En vez de freír los bifteki en aceite de girasol, en Grecia por ejemplo suelen cocinarlos sobre la parrilla o grill; ya se sabe la pasión que tienen los griegos por hacer todo a la parrilla! Jejeje, aunque para mi gusto, los bifteki quedan muy secos al perder gran parte de humedad durante el cocinado y habría que ir pincelando con aceite de oliva para evitar esto.

sábado, 20 de junio de 2015

Salsa griega Tzatziki

Muchos entendidos/as denominan al Tzatziki como una sopa fría, pero os digo que mas bien es una salsa con base de yogur, pepino, zumo de limón, aceite de oliva, hierbas aromáticas (menta, eneldo, perejil...) y ajo, ideal para acompañar en los meses de verano a multitud de platos y aportar el punto fresco necesario en algunas recetas.
A pesar de que los griegos adoptaron para ellos esta salsa tan conocida, también en Armenia, la India, Turquía y todo Oriente Medio se emplea en la cocina, ya que el yogur ayuda a la digestión y refresca el paladar tras comer platos picantes, típicos en esta parte de la geografía.
Antes de daros la receta, me gustaría contaros que tras viajar a la ciudad de Atenas, hace unos años, no me quedé con las ganas de probar el típico yogur griego que una señora muy simpática preparaba en un puesto ambulante cerca de la calle Plaka. Y chicos y chicas: la versión que venden en nuestro país, no tiene nada que ver... pero nada de nada... pero de ninguna de las marcas conocidas que existen en el mercado y que he ido probando para encontrar el sabor original... joooo, nop. Quizás deberían poner los comerciantes en las etiquetas del producto: "imitación barata y pésima de yogur griego" jejeje, pues el verdadero se prepara con leche de oveja fermentada, con lo cual, tiene un sabor bastante amargo! A diferencia de los yogures que venden por aquí, que tienen una base de nata y leche de vaca... osea, algo muy suave, referente al original... en fin!! A ver, no quiero decir con esto que el yogur tipo "griego" que compráis esté malo, simplemente que no es parecido al verdadero... Pero de todas formas lo utilizaremos para la receta, yo lo uso en mi cocina!! :)

Ingredientes:
125 grs. de yogur tipo griego (1 vasito de yogur)
1/2 pepino mediano
1 diente de ajo pequeño, pelado y rallado
La ralladura y el zumo de 1/2 limón
Un manojito de menta fresca (solo las hojas)
Aceite de oliva, de buena calidad
Un pellizco de sal marina
1 ramita de perejil (para decorar)
Elaboración:
Para preparar esta rica salsa griega, lavamos bien el medio pepino y retiramos el culete (es una parte que no se come), lo cortamos primero en cuatro partes a lo largo con ayuda de un buen cuchillo afilado, retiramos el centro donde estarán las semillas y picamos en daditos lo más pequeños que podáis.
Ahora en un cuenco echamos los daditos de pepino junto con el yogur, la ralladura y el zumo del medio limón, el diente de ajo rallado, las hojitas de menta picadas toscamente, un chorrito de aceite de oliva y un buen pellizco de sal. Remover bien, rectificamos de sazón si fuese necesario y decorar con la ramita de perejil para dar un toque de la tierra. Ya está lista vuestra salsa griega Tzatziki para acompañar con lo que os dé la gana!!





Sugerencias: Los despistados/as que no saben dar uso a esta salsa, no os preocupéis, pues subiré en el siguiente post una buena forma de acompañarla!! :)
Y para quien no le guste encontrar trocitos de nada en la receta, pues en vez de cortar a dados el pepino, podéis rallarlo finamente; sería una opción!

miércoles, 27 de mayo de 2015

Lovely lemon curdy pud

En esta ocasión os quiero enseñar un postre delicado de sabor, muy rico y sencillo de preparar; un pudding de natilla de limón encantador, muy británico. Este postre me lo enseñó hace años mi querido Jamie en su restaurante de Londres. Además de ser su preferido, hoy cumple 40 añitos, así que aprovecho para desearte desde aquí un "Feliz cumpleaños made in Spain" jejejejeje
Happy Birthday Jamie!! Hey I know you´re busy. I glad that everything will go well. You started with so little and now look where you are. On top of the kitchen, my friend!! :)

Ingredientes:
60 grs. de mantequilla y un poco más
115 grs. de azúcar blanco
La ralladura y el zumo de 1/2 limón
3 huevos ecológicos, separados
60 grs. de harina de trigo
300 ml. de leche entera
Un pellizco de sal
Elaboración:
Precalentamos el horno a 200º C.
Mientras tanto, en un bol grande mezclamos la mantequilla blanca con el azúcar y la ralladura de limón, hasta conseguir una mezcla cremosa. A continuación iremos agregando las yemas de una en una y la harina tamizada sin dejar de remover. Suavemente incorporar la leche y 3 cuch. grandes de zumo de limón, dejando a un lado reservado.
Engrasar el molde elegido (apto para hornos) con mantequilla y pondremos un cazo con agua hasta que rompa a hervir (este agua nos valdrá para cocinar nuestro pudding en el horno).
Ahora en otro bol batir las claras a punto de nieve con un pellizco de sal y unas gotas de zumo de limón. En cuanto estén bien firmes, incorporamos al otro bol con ayuda de una lengua de repostería y suavemente con movimientos envolventes hasta incorporar. Veréis que las claras quedan ligeramente encima de la otra mezcla, no os preocupéis, pues realmente es la textura que busco! Echar la mezcla en el molde y colocaremos dentro de una bandeja lo suficientemente grande como para que quepa bien el recipiente. Seguidamente cubrir 1/3 parte de la bandeja con el agua hirviendo y llevamos todo al horno dejando cocinar al baño María unos 40 min. o hasta que por arriba torne dorado.
Pasado este tiempo, dejamos enfriar y a comer el delicado postre en una tarde mágica de primavera!! :D




Consejos: El resultado final para encontrar la textura ideal dependerá en gran parte de vuestro horno, así que estad pendientes e ir mirando para que no cuaje mucho y conseguir la esponjosidad por arriba. Ups... me encanta!!

jueves, 14 de mayo de 2015

Arroz con leche y mermelada de fresas

Tengo dos recetas básicas de postres que están deliciosas por separado, pero ¿y si las uno?, seguro que consigo un postre super. Eso fue lo que pensé el otro día cuando elaboraba mermelada de fresas, tras una visita rápida a la huerta de mi hermano, que me regaló unas cuantas cajitas de fresas. Y como el arroz con leche es un dulce que desde niño me encanta, pues al final quise dar un paso más allá, haciendo mi propia versión!
Un truquito para la mermelada, es añadir un gajo de manzana a la preparación, pues ayudará a espesar el contenido por el alto contenido de pectina. Por si no lo sabéis, toda la fruta contiene este compuesto, pero la manzana y el membrillo los que más, así que añadir un gajo de dicha fruta cuando preparéis vuestra mermelada, conseguiréis el punto necesario e ideal. Probarlo y me contáis!!

Ingredientes:
Para la mermelada de fresas:
1 kg. de fresas, limpias, sin el tallo y cortadas en trozos
500 grs. de azúcar blanco
1 gajo de manzana (opcional)
Para el arroz con leche:
250 grs. de arroz de grano redondo
1 litro de leche y un poco más (para añadir al final)
1 palito de canela
2 cuch. de azúcar blanco
La piel de 1/2 limón
1 cuch. grande de mantequilla
Elaboración:
Comenzamos preparando la mermelada de fresas, colocando una cazuela o sartén grande a fuego bajo, donde echaremos las fresas junto con el azúcar. Remover bien, o incluso aplastamos ligeramente con el revés de una cuchara de palo para que la fruta vaya soltando su jugo y se mezcle con el azúcar (en este punto es cuando se añade el trocito de manzana, pues ayudará a que la mermelada espese mucho mejor; ya sabéis por la pectina). Se deja cocinar unos 25 min. aprox., hasta ver que la mermelada comience a espesar, momento el cual sabremos que estará lista. Así que se retira del fuego y reservamos a un lado para que temple.
Ahora en un cazo con agua hirviendo, cocemos el arroz 10 minutos, seguidamente escurrir y enfriar con agua fría para cortar la cocción y refrescar los granos.
Mientras tanto, en una cazuela grande calentar la leche con el azúcar, la canela y la piel de limón hasta que rompa a hervir. Agregamos el arroz y cocinaremos unos 20 minutos, removiendo suavemente de vez en cuando. Justo cuando el tiempo haya pasado, retirar del fuego e incorporar la cucharada de mantequilla, remover de nuevo hasta incorporar y dejamos que repose con la cazuela tapada. No os preocupéis si cuando haya finalizado el tiempo de cocción del arroz, este queda muy caldoso, no hay problema pues los granos seguirán absorbiendo la leche, quedando al final suave y meloso.
Ya solo queda servir en vasitos, cuencos, tazas... etc y acompañarlo con una buena cucharada o dos, de mermelada templada de fresas. Delicioso!




Notas: Agradecimiento especial a mi Hadita por ayudarme a sujetar la cucharilla, mientras hacía las fotos!

miércoles, 8 de abril de 2015

Crème brûlée

La Crème brûlée es un postre francés que consiste en una crema a base de yemas de huevo, leche, nata, azúcar y algún que otro aromatizante, donde se termina espolvoreando una capa de azúcar y luego se gratina a fin de derretirla para crear una superficie crujiente de caramelo. Siempre se prepara y sirve en recipientes individuales como tacitas o ramekines (lo hace ser un postre muy personal). Su nombre en francés significa "crema quemada" simplemente para que lo sepáis.
De entrada os digo que no es difícil de elaborar pero si es verdad que lleva su tiempo, pues consta de tres pasos: primero se cuecen los ingredientes al fuego, la segunda se termina de cocinar en el horno al baño María y la tercera justo antes de servir, se carameliza una capa fina de azúcar en la superficie para formar una costra dulce y crujiente, esto crea un contraste suave en su interior cuando se introduce la cucharilla para romper la corteza de caramelo, pero mejor os lo cuento en luego.
El encargado de popularizar este postre fue François Massialot, cocinero personal de Felipe I de Orleans, cuenta la tradición que siendo Felipe un niño le gustaba entrar de vez en cuando a la cocina de palacio para quejarse de que su natilla se le enfriaba muy rápido. El chef para arreglar el problema puso una plancha de hierro al rojo vivo sobre las brasas de un horno de leña y espolvoreó azúcar por encima de la crema, pasando a continuación la plancha para calentar solo la superficie y que se formase la capa de azúcar derretido. Este contraste entre calor y frío, y la textura crujiente del caramelo junto con la cremosidad de la natilla gustó tanto al príncipe que pronto se hizo popular, incluyendo esta receta en su libro de cocina Nouveau cuisinier royal et bourgeois, donde describe con estas lineas su curiosa elaboración: "Es necesario echar bastante azúcar encima, a parte del azúcar que se echa dentro: se coge la paleta del fuego, al rojo vivo; y a la vez se quema con ella la crema a fin de que coja un hermoso color oro". Este libro fue escrito en el año 1691 y posteriormente en 1702 traducido al inglés con el título The Court and country cook, publicado en el mismo año. Esto ayudó a que se convirtiese en un recetario casi indispensable para muchísimos chefs profesionales anglosajones hasta mediados del siglo XVIII.
Pero no todo el mérito se lo llevaría el chef Massialot, pues este perfeccionó una receta descrita en un libro por François Pierre de La Varenne, publicado en 1651, 40 años antes, donde explica esta receta como "huevos con leche" o "huevos a la crema" cociendo una mezcla de huevos batidos, leche o nata, un poco de mantequilla, sal y azúcar. Una vez cuajada, se espolvorea en el momento con azúcar y se le daba color con ayuda de una paleta de hierro puesta al rojo vivo para crear una capa crujiente.
Este técnica del gratinado se empleaba para otras recetas descritas en este mismo recetario como los oeufs au miroir de crème (crema con huevos al espejo), en el ramequin de fromage (ramekin de queso), y ramequin d´oignon (ramekin de cebolla).
La Crème brûlée es también motivo de discusión entre muchos expertos ya que existe similitud en su elaboración con la Crema catalana y la Crema inglesa, por eso muchos se atreven a poner en entredicho el origen real de este postre. Yo no entro en este tema, pues aunque las tres preparaciones llevan casi los mismos ingredientes, las formas de cocinado son muy diferentes y merecen toda mi consideración.

Ingredientes:
400 ml. de leche entera
200 ml. de nata (montar o cocinar)
6 cuch. de azúcar caster
6 yemas de huevos ecológicos
6 cuch. de azúcar moreno
1 chorrito de licor al gusto (opcional)
1 palito de canela, piel de 1 limón o naranja, semillas de cardamomo, 1 vaina de vainilla... (para aromatizar la leche)
1 cuch. grande de harina de maíz
Elaboración:
Precalentamos el horno a 150º C.
En un cuenco grande, mezclamos las yemas con el azúcar caster, un chorrito de leche (para aligerar las yemas) y la harina de maíz, hasta que todo quede homogéneo. Dejaremos a un lado reservado.
Ahora en un cazo calentar la leche junto con la nata y los ingredientes elegidos para aromatizar la crema, teniendo cuidado que no llegue a hervir. Retirar del fuego y dejamos templar para que infusione. Mientras tanto colocar otro recipiente a fuego medio lo suficientemente grande como para que queda el cazo y llenaremos hasta la mitad de agua, dejando que rompa a hervir.
Pasamos la preparación por un colador vertiendo sobre el bol de las yemas suavemente y sin dejar de remover; devolvemos de nuevo todo el preparado al cazo y este lo pondremos a su vez dentro del otro recipiente con el agua hirviendo para cocinar la crema al baño María sin dejar de remover hasta que espese ligeramente. ¿Cuándo sabremos el punto de la crema? Pues introducir una cucharilla y si se forma una capa en el revés, la crema está lista! Es un truco que siempre uso y me funciona!!
Ok, el siguiente paso será el horneado de nuestra deliciosa crème brûlée, así que vertemos en tazas o vasos aptos para el horno y estos se colocan sobre una bandeja grande refractaria, llenamos con agua hirviendo hasta la mitad de los recipientes y metemos todo al horno, dejando cocinar unos 30 minutos aprox.
Pasado este tiempo, dejaremos de nuevo enfriar y llevamos las tazas a la nevera como mínimo 3 horas para conseguir la textura que buscamos; suave y sedosa.
Justo antes de servir, espolvorear con un poco de azúcar moreno cada taza y, o bien gratinamos en el horno en posición grill o con un soplete hasta que caramelice. Dejamos unos segundos para que se forme la costra de azúcar y... ¿estáis preparados, cuchara en mano? Pues que lo disfrutéis!! :)




Consejos mágicos: Bien sabréis que no me gusta hacer publicidad de nada, pero esta vez la ocasión lo merece, pues quería animaros a adquirir un soplete de cocina, porque para este tipo de recetas vienen genial y ahorraréis tiempo, además de la satisfacción de sorprender a vuestros comensales con un gratinado en directo. Los sopletes los hay de varios precios, tampoco se trata de gastaros una fortuna en uno profesional, sino uno pequeño para uso hogareño. El otro día lo compré y me costó 5 euros, recargable con gas de los mecheros, y de momento estoy contento!!

jueves, 2 de abril de 2015

Arroz con bacalao

En estas fechas es bastante típico en mi tierra comer arroz con bacalao, un plato sencillo de origen humilde y que está para bendecir la mesa... jajaja es broma, no soy católico!!
Supongo que este plato proviene del Norte de España, concretamente del País Vasco donde los marineros llevaban bacalao en salazón por su larga conservación y comerlo durante los días en alta mar, valga como mención el dicho "el bacalao de Bilbao". Aunque en Andalucía durante la Cuaresma y Vigilia es común incluirlo en multitud de preparaciones tales como potaje de garbanzos con bacalao, pimientos rellenos de bacalao, tortitas de bacalao... etc, en esta ocasión el protagonista como acompañante es el arroz. Espero que os guste!!

Ingredientes:
400 grs. de bacalao desalado o fresco, sin espinas y cortado en dados
1 pimiento verde, sin semillas y picado fino
1 pimiento seco (hidratado en caldo) o la pulpa de 1 pimiento choricero (opcional)
3 dientes de ajo, pelados y en láminas
1 cebolla mediana, picada
Unas hebras de azafrán o un pellizco de azafrán molido, para dar color
1 taza de arroz redondo
3 tazas de caldo de pescado
Aceite de oliva
Un manojito de perejil fresco, picado toscamente
1/2 limón, para servir
Elaboración:
Antes de ir con la receta, quería contaros como desalar el bacalao, para quien no lo sepa; debéis lavar bien los trozos de pescado en agua fría para quitar el máximo de sal posible del secado. Luego colocar un bol grande y cubrimos con agua, dejando en remojo unas 48 horas, cambiando el agua cada 6 horas aprox. Con esto es suficiente para dejar el bacalao en su punto. También hoy día en el mercado podréis encontrar pack de bacalao desalado listos para cocinar o incluso usar fresco, aunque personalmente me gusta más adquirirlo salado y prepararlo en casa!
En un cazo, calentamos el caldo de pescado junto con el azafrán y mientras tanto salteamos en una cazuela con un chorrito de aceite de oliva, la cebolla picada y el pimiento verde. En cuanto la cebolla torne transparente agregar el ajo, dejando cocinarse 1 minutos pero sin que tome color. Ahora añadiremos los dados de bacalao, el pimiento hidratado o la pulpa del choricero y el arroz, damos unas vueltas para perfumar los granos de arroz y seguidamente el caldo coloreado con el azafrán, semitapar la cazuela y dejaremos cocinar a fuego lento unos 15 minutos, vigilando que no quede demasiado seco y añadiendo un poco más de caldo si fuese necesario.
Cuando el arroz esté en su punto, retiramos la cazuela del fuego y dejamos reposar unos 5 minutos para que el arroz y los demás ingredientes se asienten. Justo antes de servir podemos esparcir un poco de perejil picado y un chorrito de zumo de limón para aportar un toque ácido. A comer que se enfría!



Sugerencias: Si queréis un arroz caldoso, hay que añadir al final un poco más de caldo, una vez retirado del fuego. Si no tenéis pimiento seco o choricero podéis agregar al sofrito 1 tomate rallado para dar sabor extra, justo después del salteado de las verduras.

jueves, 12 de marzo de 2015

Anís estrellado

Definición y características
El anís estrellado, anís estrella o badiana (Illicium verum), es el fruto en forma de estrella leñoso de color caoba cuyo número de puntas se presenta en seis, ocho y hasta doce, obtenidos de un arbusto perenne de la familia de las Schisandraceae (anteriormente Illiciaceae) con flores muy atractivas. Estos frutos se cosechan antes de su madurez durante los meses de Marzo y Mayo; luego se dejan secar al sol, obteniendo la especia tan característica. Si observamos bien entre las puntas de las estrellas, veremos que contienen unas semillas de color ámbar muy brillantes, aunque apenas se usan, solo las vainas, pues no tienen tanto aroma y de sabor son amargas.
A esta especia comúnmente la conocen en Asia como badiana, palabra que proviene del latín badius, haciendo referencia al color marrón-rojizo. Por otra parte, la palabra Illicium proviene del latín Illicere que significa atraer, excitar, seducción o tentación, debido al intenso aroma que se percibe incluso cuando se recolecta el fruto, los tallos o las hojas del arbusto.
Cuando conocí esta especia lo primero que me llamó la atención fue su curiosa forma de estrella y en cuanto la olí me vino a la mente un aroma a semillas de anís europeo u hinojo aunque más penetrante e intenso y el sabor me recuerda al regaliz con un toque cálido, ligeramente picante, con un cierto dulzor. He leído que esta especia contiene aceites esenciales y su principal componente es el anetol (80 a 90%), también presente en el anís común, será por eso que me recordó!, pero lo mejor de todo es que no tienen nada que ver una planta con la otra. Curiosidades de la naturaleza!!
Este arbusto es originario del suroeste de China y cultivado en la actualidad en Indochina, Japón, India, Indonesia, Vietnam y en zonas de climas cálidos y húmedos en América Central.
Además de este anís estrellado (Illicium verum), en la actualidad se conocen seis especies de las cuales dos son usadas comercialmente: el Illicium griffithii originario de Bengala, región de la India y cuyos frutos cuentan con estrellas de hasta 15 puntas y el Illicium floridanum, arbusto con unas flores de un precioso y llamativo color púrpura procedente de la región estadounidense de Florida.
Por último pero no menos importante deciros que en Japón existe una variedad de anís estrellado (Illicium anisatum) con la característica de que es muy venenoso si se consume. Visualmente es casi idéntico al anís estrellado que conocemos, es por eso que en ocasiones puede llegar a confusión. Este fruto contiene 1% de aceite esencial y shikimina, compuesto el cual procede el veneno. Para prevenir y no confundir ambas variedades, el anís de Japón huele distinto y su aroma recuerda más al laurel o al sassafras, así que ojo!!
Como a todas las especias, al anís estrellado se le atribuyen un montón de propiedades medicinales, por ejemplo es digestivo y resulta un remedio eficaz para aliviar cólicos. Por su acción ligeramente expectorante y su agradable sabor muchas empresas farmacéuticas lo usan en medicamentos y pastillas para el catarro y la tos. También mejora el aliento cuando se mastica y deja un agradable sabor en el paladar, pero eso ya lo contaré en el apartado de propiedades medicinales de esta mágica especia.

Un poco de historia
Esta planta fue introducida en Japón gracias a los monjes budistas y actualmente la podemos encontrar alrededor de los templos y cementerios como planta sagrada. A pesar de que en China se usa desde siempre no hay constancia escrita hasta el siglo XVI que aparece en los herbolarios.
Los encargados de introducir el anís estrellado en Europa fueron los holandeses durante el siglo XVII, época donde las especias asiáticas eran populares entre las ciudades europeas, llegando a alcanzar precios muy elevados. En realidad los holandeses introdujeron esta especia con la intención de aromatizar el té, pero pronto se cambió el anís común por este otro para la elaboración de licores, algunos platos de carne de caza e incluso en confituras.
Como dato curioso en algunas tabernas anglosajonas calentaban vino tinto y le añadían miel y algunas especias como el anís estrellado con la intención de disimular la baja calidad del vino, su sabor avinagrado y que aguantasen más tiempo. Aunque me da la impresión que este mejunje gustó mucho pues a finales del 1800 se convirtió en la bebida típica navideña. En el año 1500 los comerciantes ingleses bautizaron al vino con especias como "Hippocras" en honor a Hipócrates, el famoso médico griego que vivió en el 400 a. C. y a quien se le conocía como "el padre de la medicina". Pero esta costumbre de especiar el vino no se las otorgaremos ni a los taberneros ni a los comerciantes ingleses, pues ya los griegos y romanos agregaban frutas y especias al vino para mejorar su sabor y se creía que tenía beneficios para la salud.

Usos en la cocina
El anís estrellado es una de las especias principales en la cocina oriental sobre todo en China y la India tanto en recetas dulces como saladas; por ejemplo la sopa vietnamita de buey con tallarines llamada "pho" o el plato de arroz "biryani" hindú. Esta especia es bastante adecuada para el aderezo de carnes como el cerdo, pollo u otras aves asadas y en verduras como puerros o calabaza, al igual le viene genial al pescado a la brasa.
Es uno de los ingredientes del conocido condimento 5 especias chinas junto con la pimienta de Sichuán, canela, clavos de olor y semillas de hinojo aunque el aroma del anís predomina un poco más que los demás; si oléis esta mezcla sabréis de que estoy hablando! Igualmente podemos encontrar esta especia en la mezcla india de garam masala.
Hoy en día los países occidentales están usando el anís estrellado en sustitución del anís europeo por ser más barato para la repostería y producción de licores tales como el licor Galliano (licor de hierbas italiano) o el licor francés llamado Pastis, incluso en España se usa en diversos licores anisados.
Cuando le deis trabajo en alguna receta, simplemente tened en cuenta no pasaros con la cantidad pues da mucho sabor y aroma a las preparaciones, quizás para un guiso donde vayan a comer 4-6 comensales con 1 estrella de anís tenéis más que suficiente!
Muchos cocineros/as justo cuando añaden el anís a sus platos lo suelen moler para no encontrar nada cuando se lleva a la mesa, aunque para mi gusto prefiero dejar la estrella entera y si es preciso la retiro justo antes de servir el plato. Y como no, si preparáis alguna compota de pera o manzana, añadir una estrellita durante la cocción de la fruta, os encantará! Para bollitos dulces de masa fermentada es una especia que le va estupendamente...

Propiedades medicinales
El anís estrellado ha sido usado en tisanas como remedio contra cólicos y para reducir los gases producidos por una mala indigestión o como un efectivo diurético. En algunas aldeas en Malasia los curanderos usan esta especia para combatir los dolores de cabeza, para los síntomas de reuma o estimular la vitalidad.
Es un potente tónico y expectorante para aliviar la tos y facilitar la respiración si se prepara una infusión de anís estrellado y luego se aplica sobre el pecho en forma de gasas empapadas con esta preparación o sobre la frente para reducir los síntomas del malestar en el paciente, todo se lo debemos a la sustancia que contiene llamada anetol, antes mencionada, responsable de las propiedades medicinales de esta especia.
En la antigüedad se pensaba que era bueno darles a los niños pequeños infusiones de anís estrellado para combatir las flatulencias, pero recientes estudios indican que es perjudicial para los bebés, incluso mortal. Por eso se retiró del mercado en 2001 (aunque todavía se puede conseguir en herbolarios de forma totalmente legal, no os preocupéis).
Os estoy hablando directamente de las propiedades medicinales de la especia en sí, os lo digo porque también se comercializa en pequeños frascos de aceite esencial de anís estrellado; para usar este compuesto es mejor consultar a un experto que os recomiende como tomarlo, ok?. Pues tengo entendido si se toman grandes cantidades de aceite puro de anís estrellado puede aparecer síntomas que van desde espasmos musculares, confusión mental o somnolencia, debido al efecto narcótico del anetol. Pero si usáis la especia en la cocina no hay ningún problema, pues la toxicidad del anís es muy baja. Pero si tengo entendido que para las mujeres embarazadas o durante la lactancia no es recomendable la ingesta de esta sustancia y por spupesto para los alérgicos/as! Aunque no tengáis miedo de usarla, al igual que la nuez moscada en dosis muy altas, resulta tóxica y la solemos usar siempre en la cocina, ¿o qué sería de la salsa bechamel para las croquetas sin su puntito de nuez moscada?, jejejeje
Para terminar con el apartado, quería contaros que contiene principalmente en las semillas un componente (ácido orgánico siquímico o shikímico) el cual ha sido empleado por la industria farmacéutica y producir un antiviral llamado "oseltamivir", para paliar la gripe aviar H5N1, pero por lo visto tras larga lucha, este virus se volvió resistente al fármaco y pronto fue retirado del mercado por tener algunos efectos secundarios cardio, neuro y hepatotóxicos como los estupefacientes incluso desarrollando en pacientes una hipersensibilidad... en fin, se hizo lo que se pudo!

¿Cómo lo podemos comprar?
En el mercado se encuentra en diversas formas; los frutos enteros, separadas las puntas de las estrellas , los frutos sin semillas, molido... etc. Si queréis mi consejo, mejor adquirir las estrellas enteras incluso con sus semillas que aunque no aportan tanto aroma como la vaina, sí es verdad que ayuda a su conservación. Ya dependiendo de como lo vayáis a usar pues se maja en el mortero o moler en el procesador de alimentos, pues si compráis anís molido con el paso de los días irá perdiendo muchísimo aroma y eso es una cosa que no querréis que pase, os lo aseguro!
Para conservarlo, es mejor siempre meterlos en frascos de cristal con cierre hermético para que no escape nada de su aroma y se conserve super muchísimo tiempo.