sábado, 19 de abril de 2014

Smoothie de frutas del bosque y kiwi

¿Qué es un smoothie?, ¿Es una bebida solo de frutas?, ¿O de frutas y hortalizas?, ¿Es una bebida mezclada con yogur, helado o sorbete?, ¿Es un batido simplemente?; muchos de vosotros/as os habréis preguntado esto en algún momento. Pues voy a contaros a partir de su nombre "smoothie" que proviene de la palabra en inglés "smooth" (suave), entonces podría decir que se trata de una especie de batido cremoso y suave, elaborado con frutas cortadas en trozos o enteras mezcladas con leche, yogur, hielo picado o en algunas ocasiones helado y endulzado con azúcar, miel u otro tipo de edulcorante. Su textura es bastante densa recordando al yogur o la crema agria; claro está, siempre preparado justo en el momento de consumirlo!
Esta forma de tomar fruta nació en los países tropicales de América del Sur y con el tiempo se extendió a los Estados Unidos donde se comenzó a tomar mezclado con hielo muy picado, tal vez parecido al granizado que todos conocemos pero mucho mas cremoso, de ahí nació su nombre.
En el año 1930 la palabra "Smoothie" se usaba para describir una bebida a base de fruta batida con otros ingredientes, pero no fue hasta el año 1960 en California donde cobró su verdadera popularidad a partir de una gran demanda por los habitantes en los locales de dicha ciudad que buscaban una bebida energética y natural a base de fruta y por supuesto baja en grasas, parece que hubo un "pelotazo" de moda entre las personas que sentían la necesidad de cuidarse estética y personalmente; una alternativa natural a los refrescos y bebidas artificiales. A partir de entonces se crearon tiendas especializadas de productos naturales y vendedores de este tipo de bebidas en puestos ambulantes preparadas en el momento.
Ni decir os tengo que los smoothies son estupendos para la salud porque guardan todos los nutrientes de las frutas u hortalizas y podéis regular la adicción de calorías añadiendo en vez de azúcar, miel.
Pero no se van a llevar todo el mérito los países latinos, ya que en India y Oriente Medio debo señalar que también existen desde tiempos remotos brebajes preparados a base de frutas y yogures, queso batido o hielo conocidas con el nombre de lassi.
Un dato que me encanta y quería contaros acerca de la historia del smoothie que está casi en paralelo con la invención de la licuadora, pues sin este utensilio de cocina no se podría crear un verdadero smoothie. A finales del año 1930 se creo la licuadora Waring y casualmente fue la primera en usarse para preparar esta bebida. Hoy en día contamos con infinidad de cacharros donde podemos hacerlo, eso si, debe ser lo bastante potentes por si añadís hielo picado u otro ingrediente que necesite algo mas de mimo.
Como era de esperar en torno a esta deliciosa bebida mucha gente quiso tener un lugar de protagonismo como Steve Kuhanau que en 1973 fundó el primer Smoothie King en la ciudad de Luisiana, Nueva Orleans. El señor Kuhanau, tras haber estado experimentando durante varios años con recetas varias de smoothies, agregó yogur, proteínas en polvo y vitaminas a esta bebida para hacerla mas atractiva al público. Esto ayudó a comercializarse por todo el mundo con este nombre, llegando a estar disponible en restaurantes, bares especializados y tiendas de comestibles en casi cualquier parte. ¿Qué pasa con esto? Pues aparecieron los primeros batidos embotellados de la mano de la empresa Naked Juice y Odwalla en muchos supermercados. Aunque si os soy sincero, me alejo como "alma que lleva el Diablo" de estas bebidas ya preparadas, no se tarda nada en hacerlas en casa y la calidad es mucho mejor; aunque si es verdad que los comercializados son una alternativa a los refrescos y bebidas con gas!
Podría estar escribiendo durante todo el día acerca de que tipo de ingredientes podéis hacer vuestros smoothies, pero sinceramente no tendría gracia ya que perdería la magia y quiero que os animéis vosotros/as a hacer los vuestros... y por supuesto mas adelante os enseñaré mis combinaciones, a ver que os parecen!!

Ingredientes:
2 yogures naturales (250 grs.), tipo griego
Un puñadito de frutas del bosque variadas, congeladas
2 kiwis, sin la piel y cortados en cuartos
100 ml. de leche entera
Azúcar blanco, de caña o miel según gusto y cantidad
1 cuch. de esencia de vainilla (opcional)
Elaboración:
Antes de daros la receta de esta deliciosa y refrescante bebida, os cuento que he usado frutas del bosque congeladas porque están disponibles en el mercado durante todo el año, son de muy buena calidad, conservan todos sus nutrientes y por último y creo que muy importante son mucho mas económicas que las compradas frescas. Deciros también que estoy animando a mi hermano desde tiempo atrás para que cultive en su huerta frambuesas, arándanos, grosellas... y tenerlas en mi cocina recién cosechadas, aunque mientras tanto las compro congeladas que están estupendas, os lo prometo!!
Ahora si voy con la receta, echamos en un vaso de licuadora o en el vaso de batidora todos los ingredientes y batirlos hasta obtener una mezcla similar al batido pero algo mas espeso y cremoso. Probamos de dulzor y si lo queréis mas dulce añadiréis mas azúcar o miel, por el contrario si está demasiado dulce, echáis un poco de yogur y leche para acidular el smoothie. Metemos en la nevera como mínimo 2 horas antes de tomarlo fresquito para un día de calor primaveral.



Nota: Vuelvo a deciros que la preparación de los smoothies es infinita y lo podéis elaborar casi con cualquier fruta o verdura, simplemente usad el sentido común para combinar bien y que no predomine un sabor u otro, debe existir una armonía.
Esta receta está pensada para 4 personas normales o 2 glotones como es nuestro caso, si sois mas en casa pues dobláis las cantidades para que todo el mundo tenga su smoothie.
Y recordad que es una muy buena idea para que los niños tomen fruta sin que protesten!! :)

martes, 25 de marzo de 2014

Coulant de chocolate

Este pequeño y delicioso bizcochito de chocolate con interior fundido, nació en el año 1981 de la mano del chef francés Michel Bras en su restaurante llamado Aubrac, situado en la ciudad de Laguiole (Departamento Aveyron, Francia). Quizás me atrevería a decir que puede ser uno de los postres mas copiados y versionados que recuerdo ahora mismo, aunque originalmente la elaboración consta de dos partes; el interior consistente en un ganache de chocolate aromatizado al gusto y luego se vierte en cubiteras pequeñas congelándose. A la hora de prepararlos se monta el bizcocho y se vierte en los moldes elegidos hasta la mitad, colocando en el interior de cada uno, un cubito congelado de ganache y se tapa con otro poco de masa de bizcocho, dándole un ligero golpe de horno. ¿Qué pasa aquí?, pues el bizcocho queda bien cocido, mientras que el interior no llega a cuajar quedando líquido; toda una delicia!
Aquí os presento una versión rápida por si queréis improvisar en la cocina o si llegan invitados inesperados a casa, este postre es ideal, ya que podéis congelar la masa (aguantará unos 2 meses en el congelador) y estará esperando a que le deis un golpe de cocción en el horno. Si por el contrario no pensáis en congelar, pues metéis los moldes rellenos en la nevera y tendrá vida para 1 semana.
Dice el maestro Bras "preparad el coulant como mejor gustéis, pero no olvidar que debe haber una armonía entre todos los ingredientes para no confundir el sabor final"
Ahh se me pasaba en deciros que vulgarmente al postre coulant se le llama "muerte por chocolate", dedicado a los chocoholic golosos!!

Ingredientes:
120 grs. de chocolate 70% pureza
70 grs. de mantequilla
3 huevos ecológicos
60 grs. de azúcar
Un pellizco de sal
60 grs. de harina de trigo
20 grs. de cacao en polvo
1 cuch. de azúcar avainillado
La ralladura de 1/2 naranja
Elaboración:
Poner un cazo con un poco de agua a fuego medio y en cuanto rompa a hervir, colocamos un recipiente que aguante el calor encima evitando que toque el agua y derretimos al baño María el chocolate con la mantequilla, un pellizco de sal, el azúcar avainillado y la ralladura de naranja. Dejamos a un lado reservado.
En un bol grande batir los huevos con el azúcar hasta que doblen el volumen (blanqueen). Seguidamente añadiremos suavemente el chocolate derretido, la harina con el cacao en polvo tamizado y removemos con una lengua de pastelería hasta que nos quede una mezcla homogénea y ligera (tiene que tener textura similar a las natillas). A continuación rellenamos los moldes deseados 3/4 partes de su capacidad porque mientras se cuecen suben un poquito el volumen, y a la nevera aprox. 1 hora para que tome consistencia.
Justo cuando falten 15 minutos, precalentar el horno a 180º C. Colocáis los moldes sobre una bandeja y al horno unos 14 minutos (si la masa la habéis congelado, entonces necesitará unos 18 minutos). Dejarlos enfriar un poco antes de desmoldar y tomarlos aún templados con una bolita de helado al gusto, azúcar glass por encima, virutas de chocolate... etc



Consejos: ¿Habéis oído alguna vez la frase: cada horno es un mundo?, pues en esta receta se puede aplicar al 100%. Entonces os recomiendo que probéis a hornear 1 solo y estad atentos al tiempo que tarda en estar en su punto. Recordad que por dentro tiene que quedar líquido para cuando metáis la cuchara, la "lava" de chocolate fluya sobre el plato, mientras vuestro paladar pide a gritos probarlo!!

Nota: He usado pequeños moldes individuales de silicona para muffins en la preparación del postre y con las cantidades que os doy en la receta saldrán unas 6 unidades medianas; por si lo queréis tener en cuenta. Mas adelante os contaré otras recetas y variantes para preparar coulants, ahora os invito a que probéis estos!!

lunes, 17 de marzo de 2014

Café irlandés para St. Patrick´s day

La primera vez que probé el café irlandés fue en una cafetería de Jerez de la Frontera cuando era un chaval y estaba de noviazgo con Montse. El camarero nos lo ofreció como novedad en el pub y siendo honesto, me encantó!! No se si porque me considero un apasionado perdido del café o por la calidez y sensación diferente en su sabor (los amantes del café me entenderéis perfectamente).
Años después viviendo en Londres, conocí a un barman estupendo llamado George, que preparaba los mejores cócteles y bebidas del mundo. Él fue quien me enseñó realmente a preparar el tradicional café irlandés y aprovecho que estamos a 17 de Marzo (St. Patrick´s day) para enseñaros la receta.
Me gusta que todo el mundo tenga la misma oportunidad con las recetas de mi cocina mágica, por eso al final del artículo os cuento varias versiones de esta deliciosa bebida para los que no toméis alcohol o no queráis un café puro, sino una versión light.
Ante de daros los trucos y la receta os tengo que contar la historia de esta encantadora bebida irlandesa. El café irlandés o Irish coffee nació curiosamente en el aeropuerto de Shannon (Irlanda) en el frío invierno del año 1943 durante el retraso de un vuelo; Joe Sheridan, un jefe de cocina de Foynes decidió consolar a los enojados pasajeros por los acontecimientos añadiendo un chorrito de whisky al café que estaban tomando. Al darse cuenta uno de ellos de lo que estaba haciendo el chef, preguntó si se trataba de un café brasileño, a lo que este respondió: no, es un café irlandés!!
No pasó mucho tiempo antes de que el escritor estadounidense Stanton Delaplane en un viaje de paso por el aeropuerto de Shannon probase esta bebida y fue tal su asombro que decidió dedicarle una columna en el diario de su viaje a dicho país y se llevó la versión a la ciudad de San Francisco donde la expuso en la conocida cafetería Buena Vista, vendiéndose muchísimo.
Hay quien piensa que esta bebida fue inspirada por la industria Gilbeys de Irlanda en el año 1974 versionando la crema de whisky Baileys también conocida como "café irlandés industrial", pero no tiene nada que ver!

Ingredientes:
Café de buena calidad
Azúcar moreno (según el gusto)
1 copita de whisky irlandés
Nata para montar mínimo 35% m.g.
Nuez moscada molida, para espolvorear
Elaboración:
Primero tendremos que preparar el café en una cafetera italiana, de goteo o esas modernas comerciales que hay en el mercado, según la que tengáis en casa. Yo tengo la clásica italiana porque no me llevo bien con las jarras de cristal de las cafeteras de goteo, jejejeje. Han pasado por mis manos varias y todas han terminado rotas! upss
Una vez tengamos el café listo, hay que endulzarlo al gusto con azúcar moreno y añadimos la copita de whisky al vaso donde vayamos a servir el café irlandés pero dejando margen en el borde para colocar la nata montada.
Ahora montamos la nata con la varilla de mano hasta que esté firme pero no demasiado, la echamos en una manga pastelera y verterla por encima del café templado. Justo antes de servir, espolvoreáis con un pellizco de nuez moscada molida y a disfrutar del tradicional café irlandés en el día mágico de San Patricio. Cheers!!



Sugerencias: Os doy unos cuantos consejos para que todo el mundo pueda disfrutar de su café en este día tan especial y divertido, tomad lápiz y papel y apuntar esto:
- Se puede sustituir el café normal por café descafeinado por si no os gusta ese empuje de cafeína.
- Si no tomáis nada de alcohol no es necesario al 100% añadir whisky al café, aunque si sería una versión muy diferente. Si algún irlandés lee esto seguro que se enfada, por cambiar la receta! :)
- Ok, no queréis saliros de la receta y os apetece añadir whisky, pero no bebéis alcohol?? No problem! Verted en un cazo el whisky con el azúcar a fuego medio durante unos minutos hasta que casi se convierta en almíbar ligero, y luego se añade al café siguiendo la receta. El calor evaporará el alcohol del whisky y solo quedará la deliciosa esencia. ¿Qué os parece?
- Por si alguien se pregunta, ehhh ¿Y por qué no endulzas la nata montada? Porque quiero equilibrar el dulzor del café azucarado.
Espero que os animéis a preparar este delicioso café irlandés, que aunque no es para tomarlo a diario, si podéis daros un capricho este día!
- Y por favor no se os ocurra utilizar nata en spray, montarla vosotros mismos que no se tarda nada y la calidad es mucho mejor.

Consejos: No tiene mucho misterio la elaboración del café irlandés, pero si debéis tener presente que el café tiene que ser fuerte.
Cuando se vierte la crema por encima no agitarla, pues la gracia está en ir tomándolo suavemente y disfrutar del contraste de sabores y aromas. La nata tampoco la batáis demasiado, simplemente hasta que monte ligeramente firme.
La preparación del Irish coffee para mí es tan emocionante que cada vez que lo hago en casa me siento como un niño pequeño viendo un espectáculo de magia. Genial!!

domingo, 9 de marzo de 2014

Ensalada de patatas y salmón marinado

Cuantas veces hemos llegado tarde del trabajo, o incluso de dar una vuelta y el tiempo se nos ha echado encima; al final entre una cosa y otra abrimos la nevera, la cerramos, la volvemos a abrir y como no tenemos ganas de preparar nada, optamos por comer un bocadillo con algo encontrado en el rincón de la nevera... La vida de un cocinero es así, mundo!! ;)
Ayer intuí que iba a pasar esto y pensé en dejar algo preparado como "Dios manda", una cena deliciosa y sencilla; y aprovecho para dar trabajo al Sr. salmón marinado que preparé el otro día. Está de rechupete!!

Ingredientes:
Unas 8 patatas nuevas medianas, peladas
La ralladura y el zumo de 1 limón
2 cuch. de alcaparras encurtidas
Aceite de oliva
Vinagre de manzana (opcional)
Unas cuantas lonchas de salmón marinado casero
Un manojo de eneldo fresco, picado
4 cuch. de crème fraîche o yogur griego
Sal y pimienta negra, recién molida
Elaboración:
Ponemos una olla con agua salada a fuego medio y en cuanto rompa a hervir echamos las patatas dejando cocer unos 15 minutos o hasta ver que están tiernas, pero enteras (evitad el exceso de cocción, porque no queremos hacer puré de patatas, deben de quedan en su punto. Y elegir patatas que sean casi del mismo tamaño para que se cuezan al mismo tiempo).
Mientras tanto, en un bol haremos el aliño mezclando la ralladura y el zumo de limón junto con un buen pellizco de sal, pimienta, las alcaparras, un chorrito de vinagre y el doble de aceite de oliva. Probamos y rectificamos de sazón o añadir mas zumo de limón o aceite de oliva según el gusto.
Una vez las patatas estén listas, se escurren y rápidamente las echamos en una ensaladera o bol grande y verter el aliño por encima, removiendo suavemente (es importante aliñar las patatas en caliente pues absorben mejor los sabores, ya sabéis, son pequeñas esponjas esperando el rico aliño).
Espolvoreamos por encima con un poco de eneldo picado, las lochas de salmón de forma desordenada para darle un punto rústico y servimos con la crème fraîche o el yogur griego en un cuenco pequeño, así aportar un toque ácido a nuestra estupenda ensalada para una cena de reyes!!



viernes, 28 de febrero de 2014

Salmón marinado

Hace tiempo publiqué la receta de gravlax de salmón (con ese toque de remolacha roja) y su origen. Pues bien, os quiero enseñar a preparar salmón marinado, un plato simple que da tanto juego en la cocina que no os podréis ni imaginar y os hará sentiros muy felices con vosotros mismo cuando probéis el resultado. Imaginaros cuando estén todos los comensales en la mesa esperando y llevéis un aperitivo de salmón marinado; todos dirán, que buena pinta tiene ese salmón y podréis decir con orgullo, pues lo he marinado yo. Seréis el perfecto anfitrión/a!!
Además de servirlo como entrante acompañado de verduras cortadas en daditos como pepino, tomate, apio... y salsa agria, con espárragos y mayonesa casera, o las clásicas tostas untadas de queso y unas lonchas de salmón por encima, también podréis incluirlo en ensaladas pero eso ya os lo enseñaré en otro artículo, ahora vamos a centrarnos en el señor salmón y su delicado y mágico marinado!!

Ingredientes:
1 cola de salmón, limpia de escamas, abierta por el medio y sin espinas
Sal marina y azúcar blanco (a partes iguales)
Un manojito de eneldo fresco, picado o 2 cuch. de eneldo seco
La ralladura de 1 limón
Aceite de oliva
Elaboración:
En un bol mezclamos la misma cantidad de azúcar que de sal (yo he puesto unas 7 cuch. grandes colmadas de ambos ingredientes, por si lo queréis tener en cuenta). Agregamos la ralladura de limón y el eneldo, removiendo para que todo mezcle.
Forramos una bandeja lo suficientemente grande para que quepan las piezas de salmón con papel film y esparcir una capa en el fondo de marinado del bol, colocando encima la pieza de pescado con la piel hacia arriba y cubriremos con otra capa del marinado, asegurando que todo queda bien cubierto. Ahora tapamos con el papel film formando un paquetito, y pondremos algo de peso sobre la bandeja para hacer un poco de presión y que la carne marine con mas facilidad, como por ejemplo un mortero u otra bandeja mas pequeña, una tabla de cortar... Dejamos en la parte de abajo de la nevera unas 24 horas aprox., es el tiempo que necesita esta cantidad que he utilizado, si son de la parte de delante de salmón y veis que el grosor es mayor, entonces tendréis que dejarlo un día y medio o dos días.
Pasado este tiempo observaremos que el salmón ha soltado bastante aceite y agua en el fondo de la bandeja, eso forma parte del proceso. Retiráis con cuidado el pescado y lavamos bajo el grifo para quitar todo el marinado, secando luego suavemente con papel de cocina para eliminar toda la humedad.
Con la piel hacia abajo, colocáis el pescado sobre la tabla de cortar y esparcir por encima con otro poco de eneldo picado, simplemente para dar un toque gustoso y aromático al salmón. Ayudándonos de un cuchillo jamonero de esos que tienen la hoja larga, cortamos lonchas lo mas finas posibles con la hoja ligeramente inclinada, por supuesto, teniendo cuidado de no cortaros!! Y servís como mas os guste; lo que sobre lo metéis en un recipiente con un poco de aceite de oliva para evitar que se reseque en demasía y a la nevera de nuevo. Aguantará unas 2 semanas aprox. aunque dudo mucho que dure tanto!!





Sugerencias: Es una receta es básica y a partir de aquí se pueden hacer cosas interesantes como sustituir el salmón por trucha u otro pescado graso, y en vez de usar eneldo, por excelencia la hierba aromática que combina a la perfección con el salmón, podréis marinarlo con tomillo, romero, orégano, bayas de enebro majadas... y cambiar el limón por ralladura de pomelo, lima o naranja.
Nota: Si os estáis preguntando ¿por qué uso la parte de la cola en vez de otras partes del salmón para esta receta? pues porque me gusta mucho usar este lado del pescado en ocasiones no muy valorado por la gente y creo que se le puede dar un buen trabajo en la cocina.

martes, 11 de febrero de 2014

Pudding de arroz y salsa de pasas al ron

Os traigo un postre muy británico pariente cercano de nuestro típico arroz con leche, pero con una salsa templada deliciosa; me encanta!! Este postre o mejor dicho esta forma de preparar el arroz nació en la campiña inglesa, donde usan una variedad de arroz conocido como "arroz para pudding" (pudding rice) similar al risotto italiano con alto contenido en almidón, pero es difícil de encontrar en los mercados de nuestro país, así que podéis usar el arroz de grano corto normal que tengáis en vuestra cocina, también sale super!!

Ingredientes:
Para el pudding de arroz:
600 ml. de leche entera
200 ml. de nata líquida
100 grs. de arroz redondo o arroz de pudding
1 cuch. de azúcar avainillado
85 grs. de azúcar blanco
La monda de 1 limón
Para la salsa de pasas al ron:
100 grs. de pasas
100 grs. de azúcar moreno sin refinar
100 ml. de ron oscuro
25 grs. de mantequilla
Elaboración:
En una cazuela mediana de fondo grueso combinamos la leche con la nata, los dos tipos de azúcar, la piel del limón y el arroz, colocamos a fuego medio y llevaremos suavemente a ebullición. En cuanto rompa a hervir, se baja el fuego y cocinamos unos 45 minutos aprox. removiendo con frecuencia para evitar que se pegue al fondo (el arroz al cocinarse requiere de nuestra mimosa atención, no lo olvidéis). En cuanto veamos que está suave y tierno, retiramos del fuego tapando la cazuela con un pliegue de papel aluminio con cuidado de no quemaros para dejarlo enfriar por completo y así evitar la formación de una costra en su superficie.
Mientras nuestro esponjoso pudding de arroz está reposando vamos a preparar la salsa de pasas al ron; echamos en un cazo todos los ingredientes menos la mantequilla y dejamos a fuego lento hasta ver que va adquiriendo una ligera textura de almíbar dorado. Apartar del fuego y añadimos la mantequilla, removiendo todo para incorporarla y dejamos a un lado que temple.
Si veis que el arroz ha quedado demasiado apelmazado para vuestro gusto, podéis añadir un chorrito de leche y remover suavemente; ya sabéis que esto depende de la calidad de arroz que utilicéis!! Servimos en cuencos o vasitos pequeños el arroz y echamos por encima un poco de salsa de pasas al ron. Lo que os sobre lo vertéis en un pequeño cuenco en la mesa porque estoy seguro que meteréis mas de una vez la cuchara para serviros de esta deliciosa salsa en vuestro postre!! :)


domingo, 2 de febrero de 2014

Albóndigas caseras

¿A quién no le gustan las albóndigas?, sobre todo a los peques de la casa, e incluso si ellos participan en la elaboración de las bolitas de carne, disfrutan mucho más comiéndolas. Esta receta es una variante de la "original"; aunque en realidad no hay una receta fija, cada uno las hace con los ingredientes que mas gusten!!
Un truco para manejar la carne es mojaros las manos en agua fría, así no se quedará pegada entre los dedos y podréis hacer mejor las albóndigas.

Ingredientes:
Para las albóndigas:
600 grs. de carne picada de cerdo y ternera
1 cuch. de semillas de comino
1 cuch. de semillas de cilantro
1 chile rojos, sin semillas y picado fino
Sal y pimienta negra, recién molida
Un manojito de romero fresco, picado
Un puñadito de orégano seco
2 puñados de pan rallado
huevo ecológico
Un manojo de hojas de albahaca
Una bola de queso mozzarella
Un buen puñado de queso parmesano recién rallado
Aceite vegetal o de girasol
Para la salsa de tomate:
1 diente de ajo cortado en láminas
1 cebolla roja, picada fina
Aceite de oliva
1 lata de tomate natural triturado de 400 grs.
Sal y pimienta negra recién molida
Elaboración:
Calentamos en una sartén las semillas de comino y cilantro para sacar todo su aroma durante unos segundos, a continuación, se echa en el mortero con el chile y un pellizco de sal y pimienta, majando todo bien.
En un bol grande echamos la carne picada e incorporamos el majado del mortero junto con el orégano, el romero, los puñados de pan rallado y el huevo. Mezclar bien e iremos haciendo bolitas con las manos ligeramente húmedas.
Luego preparamos la salsa de tomate sofriendo en una sartén con un chorrito de aceite de oliva, la cebolla y el ajo sin que llegue a dorar. Agregar el tomate y salpimentamos al gusto. Cuando rompa a hervir echamos las hojas de albahaca y dejaremos que se cocine a fuego lento unos 15 min.
Mientras tanto freír en otra sartén pequeña con un poco de aceite vegetal las albóndigas por tandas, hasta que adquieran un precioso color dorado por fuera.
En una bandeja de horno echamos en el fondo la salsa de tomate, colocando por encima las albóndigas. Cubrimos con el queso mozzarella cortado en láminas, el parmesano rallado y un buen chorrito de aceite de oliva. Hornear unos 20 min. aprox. a 220º C.
Serán las mejores albóndigas que habréis probado jamás!!



Nota: El montaje del plato lo he querido hacer así tal como veis en la foto, para enseñaros como quedan las albóndigas, ya que tras el horneado al estar cubiertas de queso no se veían bien!!
Sugerencias: Las protagonistas de la receta son estas pequeñas que pueden servirse con pasta cocida "al dente" o una refrescante ensalada verde de lechuga o canónigos.