Tengo un hueco mágico en la despensa de casa donde guardo infinidad de botecitos con hierbas aromáticas y especias, todo etiquetado para no perder detalle; aunque por el olor se cada cual, pero no está de más. Es muy importante para mí tener siempre la despensa provista de ellas, ya que no ocupan mucho espacio, aguantan bien y largo tiempo, además cambian por completo el sabor de la receta.
Pues aprovecho que pillé buen precio las anillas de calamar en la pescadería de la Cala y se me ocurrió cocinarlos de esta forma; de vez en cuando el calamar debe ser el protagonista del plato y no quedar perdido en un guiso de patatas!!
Ingredientes:
400 grs. de anillas de calamar
2 dientes de ajo pelados
La ralladura y el zumo de 1 limón
1 cuch. de semillas de hinojo
Sal y pimienta negra recién molida
Un pellizco de tomillo seco
Aceite de oliva
Para el arroz picante:
3 cebolletas picadas
1 pimiento verde picado
1 diente de ajo laminado
200 grs. de arroz de grano largo
1/2 cuch. de comino molido
1 litro de caldo de pescado caliente o agua
2 cuch. de curry picante
1 chile sin semillas y picado fino
Sal y pimienta negra recién molida
Un manojito de hojas de menta picadas
1/2 cuch. de pimentón molido
Elaboración:
Para comenzar vamos a preparar el aderezo del calamar majando en el mortero los dientes de ajo, la ralladura de limón, las semillas de hinojo y un buen pellizco de sal y pimienta. Luego agregamos el zumo de limón y un chorrito de aceite de oliva, removiendo suavemente con una cuchara y regamos con el preparado las semillas de calamar dejando macerar como mínimo 1 hora aprox.
Mientras tanto, saltear en una sartén con un chorrito de aceite de oliva las cebolletas, el pimiento verde y el chile picado, y en cuanto veamos que está todo ligeramente pochado, agregar el ajo, dar unas vueltas e incorporar el arroz con el comino molido, el curry y un pequeño pellizco de sal y pimienta negra, e ir regando con el caldo hasta que el arroz esté cocinado (ya sabéis, no se incorpora un cucharón de caldo hasta que el anterior no lo beba el arroz). Justo cuando esté listo, apagar el fuego y espolvorear con pimentón molido, así aportará un precioso color además de dar el toque gustoso.
Ahora colocamos una plancha o sartén grande a fuego medio y doramos las anillas de calamar maceradas.
Emplatamos el arroz con las anillas de calamar y esparcir por encima las hojitas de menta picada para dar frescor (este pequeño detalle hace del plato una auténtica delicia). Que aproveche!!
miércoles, 15 de mayo de 2013
domingo, 12 de mayo de 2013
Galletitas saladas de pasta quebrada
Suelo tener siempre en la nevera o congelador una bolita de pasta quebrada esperando a darle trabajo en alguna receta y lo que me encanta es la sencillez de su preparación!!
Bien, esta peculiar masa tiene su origen en Francia donde la conocen como pâte briseé, aquí se le llama pasta quebrada, masa quebrada o pasta brisa. Recordad que la preparación dependerá de según que plato vayamos a cocinar, pues nos vale tanto para la cocina (en entrantes, quichés, base de pasteles de carne o pescado... añadiendo un poco de sal u otros ingredientes aromatizantes tales como hierbas aromáticas, queso rallado...), como en repostería (tartaletas dulces, base para tartas de frutas... etc).
Muchos de mis compañeros de profesión no se ponen de acuerdo en la versión original; hay mucha discusión en torno a su elaboración. Incluso algunos pasteleros franceses de renombre cuentan que existe la diferencia entre la masa quebrada que se elabora con huevo y la pasta brisa no lleva... en fin! A mí desde siempre me enseñaron que es lo mismo y la incorporación de huevo a la masa es simplemente para aportar un poco de elasticidad y algo de sabor, pues si no lo llevase quedaría mas quebradiza... Ok, quizás entonces en su origen no llevaba?? ummm que lío, jejeje bueno chicos/as lo dicho, este ingrediente lo suelo poner casi siempre porque me gusta, pero lo podéis quitar... Eso sí, habrá que añadir un pelín de agua o leche para sustituir la humedad del huevo y volverla mas manejable!! ;)
Ingredientes:
300 grs. de harina de trigo
150 grs. de mantequilla en dados
Un pellizco de sal
1 huevo ecológico
Ralladura de 1 limón (opcional)
Para acompañar:
Rodajas de queso rulo de cabra (bûche de cabra)
Mermelada al gusto
Elaboración:
En un cuenco agregamos la harina tamizada, así evitaremos que haya algún posible grumo o impureza no deseada y mezclamos con la mantequilla con ayuda de los dedos hasta ver que se va formando una textura similar a migas de pan. Ahora agregamos la sal, ralladura de limón y el huevo mezclando ligeramente todo.
Cuando veamos que la masa está homogénea, sacamos a la mesa de trabajo o encimera enharinada, dándole un suave y delicado amasado (no tenéis que amasar como se fuese pan, porque la mantequilla se volvería demasiado oleosa y podría estropear la masa quebrada). Hacemos una bola, cubrimos con papel film y dejamos reposar en la nevera como mínimo 2 horas para que tome consistencia.
Pasado este tiempo, precalentar el horno a 200º C y estirar la masa con el rodillo hasta dejarla de 1 cm de grosor aprox. Con un cortador de galletas, cortapastas o cuchillo hacemos diferentes formas de pequeñas galletitas saladas y pinchamos con un tenedor varias veces, así evitar que suban durante la cocción. Después las iremos colocando sobre la bandeja de hornear forrada con un pliegue de papel vegetal y hornear por tandas a 180º C unos 20 min.
Conforme vayan saliendo del horno y con cuidado de no quemaros, colocamos encima de nuestras pequeñas galletitas una rodaja de queso de cabra y una cucharadita de mermelada al gusto. Servimos templadas!!
Nota: La mermelada que he usado para la receta es mermelada de tomates casera y en cuanto llegue la temporada os cuento como la preparo en casa, estupenda para este tipo de preparaciones junto con un pellizco de orégano seco.
Bien, esta peculiar masa tiene su origen en Francia donde la conocen como pâte briseé, aquí se le llama pasta quebrada, masa quebrada o pasta brisa. Recordad que la preparación dependerá de según que plato vayamos a cocinar, pues nos vale tanto para la cocina (en entrantes, quichés, base de pasteles de carne o pescado... añadiendo un poco de sal u otros ingredientes aromatizantes tales como hierbas aromáticas, queso rallado...), como en repostería (tartaletas dulces, base para tartas de frutas... etc).
Muchos de mis compañeros de profesión no se ponen de acuerdo en la versión original; hay mucha discusión en torno a su elaboración. Incluso algunos pasteleros franceses de renombre cuentan que existe la diferencia entre la masa quebrada que se elabora con huevo y la pasta brisa no lleva... en fin! A mí desde siempre me enseñaron que es lo mismo y la incorporación de huevo a la masa es simplemente para aportar un poco de elasticidad y algo de sabor, pues si no lo llevase quedaría mas quebradiza... Ok, quizás entonces en su origen no llevaba?? ummm que lío, jejeje bueno chicos/as lo dicho, este ingrediente lo suelo poner casi siempre porque me gusta, pero lo podéis quitar... Eso sí, habrá que añadir un pelín de agua o leche para sustituir la humedad del huevo y volverla mas manejable!! ;)
Ingredientes:
300 grs. de harina de trigo
150 grs. de mantequilla en dados
Un pellizco de sal
1 huevo ecológico
Ralladura de 1 limón (opcional)
Para acompañar:
Rodajas de queso rulo de cabra (bûche de cabra)
Mermelada al gusto
Elaboración:
En un cuenco agregamos la harina tamizada, así evitaremos que haya algún posible grumo o impureza no deseada y mezclamos con la mantequilla con ayuda de los dedos hasta ver que se va formando una textura similar a migas de pan. Ahora agregamos la sal, ralladura de limón y el huevo mezclando ligeramente todo.
Cuando veamos que la masa está homogénea, sacamos a la mesa de trabajo o encimera enharinada, dándole un suave y delicado amasado (no tenéis que amasar como se fuese pan, porque la mantequilla se volvería demasiado oleosa y podría estropear la masa quebrada). Hacemos una bola, cubrimos con papel film y dejamos reposar en la nevera como mínimo 2 horas para que tome consistencia.
Pasado este tiempo, precalentar el horno a 200º C y estirar la masa con el rodillo hasta dejarla de 1 cm de grosor aprox. Con un cortador de galletas, cortapastas o cuchillo hacemos diferentes formas de pequeñas galletitas saladas y pinchamos con un tenedor varias veces, así evitar que suban durante la cocción. Después las iremos colocando sobre la bandeja de hornear forrada con un pliegue de papel vegetal y hornear por tandas a 180º C unos 20 min.
Conforme vayan saliendo del horno y con cuidado de no quemaros, colocamos encima de nuestras pequeñas galletitas una rodaja de queso de cabra y una cucharadita de mermelada al gusto. Servimos templadas!!
Nota: La mermelada que he usado para la receta es mermelada de tomates casera y en cuanto llegue la temporada os cuento como la preparo en casa, estupenda para este tipo de preparaciones junto con un pellizco de orégano seco.
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viernes, 19 de abril de 2013
Tarta de chocolate simple
Cosas simples en mi cocina es lo que os enseño a través de mi recetario. En ocasiones podría escribir muchas palabras contando cual es el sabor de cada plato... o reducirlo todo a un "ummm"; esa palabra universal que conocéis y nos vale para saber lo rico que está. Eso si, no quiero decir con esto que todas las recetas son básicas, al contrario, empleando poco tiempo e ingredientes económicos se puede montar platos de 10 y no "morir en el intento", así nadie se quedará atrás!!
Ingredientes:
150 grs. de mantequilla blanda
200 grs. de azúcar caster
3 cuch. de cacao en polvo
1/2 cuch. de bicarbonato de soda
190 grs. de harina de trigo
2 huevos ecológicos
Para la cobertura:
150 grs. de chocolate 70% pureza
100 ml. de nata para montar
120 grs. de azúcar glass
Virutas de chocolate blanco (para decorar)
Relleno:
100 ml. de nata para montar
80 grs. de queso de untar
Elaboración:
Precalentamos el horno a 180º C y engrasaremos una tartera o recipiente redondo apto para hornos de unos 20 cm de diámetro (es la que siempre utilizo y sale un bizcochito estupendo).
Ahora combinar 125 grs. de mantequilla, el azúcar caster, cacao en polvo, la 1/2 cuch. de bicarbonato y unas 5 cuch. de agua en un cazo y colocarlo a fuego bajo hasta que todo esté disuelto, evitando que rompa a hervir, para que no se queme la mantequilla. Luego dejamos templar.
Pasamos el preparado del cazo a un bol con los huevos, la harina tamizada y removemos bien para conseguir una mezcla homogénea y suave. Vertemos en la tartera engrasada y al horno aprox. 1 hora, o hasta meter un palillo en medio y este salga limpio (la famosa prueba del palito). Dejamos templar 20 min. antes de desmoldar sobre una rejilla para evitar que se rompa.
Ok, pues vamos a preparar la cobertura de nuestro rico cake; colocamos en un cazo al baño María el resto de mantequilla, el chocolate negro, la nata y el azúcar glass, removiendo al calor hasta que veamos que todo está disuelto y homogéneo. Retiramos del fuego, dejamos templar y luego a la nevera como mínimo 4 o 5 horas, de ahí para adelante (cuanto mas frío esté, mejor firmeza tomará la crema de trufa cocida).
Mientras la cobertura está reposando, montamos la otra parte de la nata con el queso de untar ayudándonos con una varilla hasta quedar firme.
Cortamos el bizcocho por la mitad con un cuchillo de cortar pan; por ejemplo que tiene una hoja larga y os costará menos trabajo, rellenando con una cuchara y colocando encima la otra mital del bizcocho.
Y para terminar, batimos la cobertura hasta que doble el volumen y untamos por fuera todo el bizcocho cubriéndolo, con ayuda de una lengua de pastelería o el revés de una cucharilla. Ehhhhh se me olvidaba, justo antes de servir espolvoreáis las virutas de chocolate y a probar una gran porción de este pequeño cake de chocolate!! ;)
Ingredientes:
150 grs. de mantequilla blanda
200 grs. de azúcar caster
3 cuch. de cacao en polvo
1/2 cuch. de bicarbonato de soda
190 grs. de harina de trigo
2 huevos ecológicos
Para la cobertura:
150 grs. de chocolate 70% pureza
100 ml. de nata para montar
120 grs. de azúcar glass
Virutas de chocolate blanco (para decorar)
Relleno:
100 ml. de nata para montar
80 grs. de queso de untar
Elaboración:
Precalentamos el horno a 180º C y engrasaremos una tartera o recipiente redondo apto para hornos de unos 20 cm de diámetro (es la que siempre utilizo y sale un bizcochito estupendo).
Ahora combinar 125 grs. de mantequilla, el azúcar caster, cacao en polvo, la 1/2 cuch. de bicarbonato y unas 5 cuch. de agua en un cazo y colocarlo a fuego bajo hasta que todo esté disuelto, evitando que rompa a hervir, para que no se queme la mantequilla. Luego dejamos templar.
Pasamos el preparado del cazo a un bol con los huevos, la harina tamizada y removemos bien para conseguir una mezcla homogénea y suave. Vertemos en la tartera engrasada y al horno aprox. 1 hora, o hasta meter un palillo en medio y este salga limpio (la famosa prueba del palito). Dejamos templar 20 min. antes de desmoldar sobre una rejilla para evitar que se rompa.
Ok, pues vamos a preparar la cobertura de nuestro rico cake; colocamos en un cazo al baño María el resto de mantequilla, el chocolate negro, la nata y el azúcar glass, removiendo al calor hasta que veamos que todo está disuelto y homogéneo. Retiramos del fuego, dejamos templar y luego a la nevera como mínimo 4 o 5 horas, de ahí para adelante (cuanto mas frío esté, mejor firmeza tomará la crema de trufa cocida).
Mientras la cobertura está reposando, montamos la otra parte de la nata con el queso de untar ayudándonos con una varilla hasta quedar firme.
Cortamos el bizcocho por la mitad con un cuchillo de cortar pan; por ejemplo que tiene una hoja larga y os costará menos trabajo, rellenando con una cuchara y colocando encima la otra mital del bizcocho.
Y para terminar, batimos la cobertura hasta que doble el volumen y untamos por fuera todo el bizcocho cubriéndolo, con ayuda de una lengua de pastelería o el revés de una cucharilla. Ehhhhh se me olvidaba, justo antes de servir espolvoreáis las virutas de chocolate y a probar una gran porción de este pequeño cake de chocolate!! ;)
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domingo, 14 de abril de 2013
Salsa de tomate a la napolitana
Salsa de tomate a la napolitana o mejor dicho salsa di pomodoro alla napoletana, pero no confundáis con la salsa conocida en todo el mundo llamada "salsa napolitana" porque no tiene nada que ver; es mas, esa salsa no tiene origen en Italia sino fuera de las fronteras, aunque no se sabe a ciencia cierta quien la denominó así, porque si vais de viaje a Nápoles y preguntáis por este nombre los habitantes pondrán los dedos juntos de las dos manos hacia arriba y con caras extrañadas dirán: ma che dici?? jejeje
Además me he documentado bien para asegurarme de este hecho preguntando a varios amigos italianos y todos coinciden en lo mismo, no existe en su recetario de cocina, los italianos siempre tienen razón!! ;)
Pues os voy a dar la receta de salsa de tomate básica italiana y os valdrá tanto para platos de pasta, como base de pizzas, calzone, lasaña, canelones... etc, incluso si sois osados en un risotto.
Mas adelante os enseño como hago mi versión de la "salsa napolitana" (sin ser italiana) que quizás sea mas completa que esta que os doy ahora, porque lleva verduras variadas todo cocido a fuego lento, como debe ser! Salute!!
Ingredientes:
800 grs. de tomates de la variedad pera
1/2 cebolla roja, picada fina
3 dientes de ajo, pelados y laminados
Un manojito de hojas de albahaca frescas
Un manojito de hojas de romero picadas finas
Sal y pimienta negra recién molida
1 tomate secado al sol, picado fino
1 cuch. de vinagre de Módena
Aceite de oliva
Pasta "al dente" para acompañar
Elaboración:
Ponemos una olla con agua a fuego medio hasta que rompa a hervir y mientras tanto practicamos unos cortes superficiales con un cuchillo en los culetes de cada tomate y los iremos echando en el agua hirviendo, dejándolos un minutito. Seguidamente se sacan con ayuda de una espumadera o cucharón grande y los pondremos bajo el grifo de agua fría para cortar la cocción, así la piel saldrá sin problemas; a esta técnica de cocina se le llama escaldar!
Ahora los pelamos, le retiramos el ojuelo (pequeño botón donde se encontraba el tallo de la tomatera), partimos en dos y retiramos las semillas, picándolos en dados pequeños. Dejamos a un lado reservados.
En una cazuela grande con un buen chorro de aceite de oliva salteamos la media cebolla y en cuanto comience a tornar transparente agregamos los dientes de ajo laminados, damos unas vueltas e incorporamos los dados de tomate, el vinagre para realzar el gusto junto con 1/2 vasito de agua para ayudar a la cocción y los tomates se disuelvan bien, dejando cocinar unos 25 min. A mitad del tiempo añadiremos el tomate secado al sol o trufita de la huerta (como yo le llamo), las hojas de romero y salpimentamos al gusto.
Pasado este tiempo, bien podéis dejar tal cual la salsa, moléis la mitad como yo suelo hacer o si no os gusta encontraros nada le pasáis la batidora y luego por el colador chino, quedando la salsa fina; como mas os guste! Esparcimos las hojitas de albahaca fresca picada y lista la salsa de tomate para servir.
Consejo: En la misma agua del escaldado de los tomates se puede cocer la pasta "al dente" siguiendo las instrucciones del fabricante, por lo general unos 10 minutos será el tiempo estándar para la pasta seca. Si usáis pasta fresca, con la mitad del tiempo de cocción será suficiente.
Además me he documentado bien para asegurarme de este hecho preguntando a varios amigos italianos y todos coinciden en lo mismo, no existe en su recetario de cocina, los italianos siempre tienen razón!! ;)
Pues os voy a dar la receta de salsa de tomate básica italiana y os valdrá tanto para platos de pasta, como base de pizzas, calzone, lasaña, canelones... etc, incluso si sois osados en un risotto.
Mas adelante os enseño como hago mi versión de la "salsa napolitana" (sin ser italiana) que quizás sea mas completa que esta que os doy ahora, porque lleva verduras variadas todo cocido a fuego lento, como debe ser! Salute!!
Ingredientes:
800 grs. de tomates de la variedad pera
1/2 cebolla roja, picada fina
3 dientes de ajo, pelados y laminados
Un manojito de hojas de albahaca frescas
Un manojito de hojas de romero picadas finas
Sal y pimienta negra recién molida
1 tomate secado al sol, picado fino
1 cuch. de vinagre de Módena
Aceite de oliva
Pasta "al dente" para acompañar
Elaboración:
Ponemos una olla con agua a fuego medio hasta que rompa a hervir y mientras tanto practicamos unos cortes superficiales con un cuchillo en los culetes de cada tomate y los iremos echando en el agua hirviendo, dejándolos un minutito. Seguidamente se sacan con ayuda de una espumadera o cucharón grande y los pondremos bajo el grifo de agua fría para cortar la cocción, así la piel saldrá sin problemas; a esta técnica de cocina se le llama escaldar!
Ahora los pelamos, le retiramos el ojuelo (pequeño botón donde se encontraba el tallo de la tomatera), partimos en dos y retiramos las semillas, picándolos en dados pequeños. Dejamos a un lado reservados.
En una cazuela grande con un buen chorro de aceite de oliva salteamos la media cebolla y en cuanto comience a tornar transparente agregamos los dientes de ajo laminados, damos unas vueltas e incorporamos los dados de tomate, el vinagre para realzar el gusto junto con 1/2 vasito de agua para ayudar a la cocción y los tomates se disuelvan bien, dejando cocinar unos 25 min. A mitad del tiempo añadiremos el tomate secado al sol o trufita de la huerta (como yo le llamo), las hojas de romero y salpimentamos al gusto.
Pasado este tiempo, bien podéis dejar tal cual la salsa, moléis la mitad como yo suelo hacer o si no os gusta encontraros nada le pasáis la batidora y luego por el colador chino, quedando la salsa fina; como mas os guste! Esparcimos las hojitas de albahaca fresca picada y lista la salsa de tomate para servir.
Consejo: En la misma agua del escaldado de los tomates se puede cocer la pasta "al dente" siguiendo las instrucciones del fabricante, por lo general unos 10 minutos será el tiempo estándar para la pasta seca. Si usáis pasta fresca, con la mitad del tiempo de cocción será suficiente.
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miércoles, 10 de abril de 2013
Los signos del zodiaco en la cocina
Introducción
A cada persona desde su nacimiento se le adjudica un signo del zodiaco, como la marca de identidad personal que le acompañará toda su vida y casi como si fuese algo mágico, determina algunos patrones de conducta, gustos, preferencias... etc. Esta creencia es tan antigua como la propia humanidad y defiende que existe de alguna manera una relación entre los movimientos planetarios y astrales con el comportamiento de cada individuo o los sucesos que puedan pasar a lo largo de sus vidas (buena suerte, felicidad...).
Bien, si nos remontamos muchos siglos atrás, hasta la antigua Babilonia, fue donde esta creencia alcanzó su máximo esplendor con la introducción del zodiaco, conocido e interpretado en el año 700 a. C. y cuenta que según que planeta gobernaba o marcaba la personalidad de cada ser humano.
Mucho después en el antiguo Egipto, en las culturas precolombinas, en la China milenaria, en la antigua Grecia o en la India; los sacerdotes tenían la misión de garantizar las buenas relaciones entre los movimientos celestes y los asuntos humanos. Os pongo otro ejemplo, en el imperio Azteca se creía que según lo que sucediese en el cielo, podía influir en las personas; por eso los chamanes se encargaban de conocer bien y prever cada movimiento de los astros y determinar el destino de los habitante. Así nació el calendario, el Tonalpo Hualli o "Piedra del Sol" consistente en un almanaque adivinatorio mediante el cual podían predecir el carácter que tendría un recién nacido hasta su muerte o que destino le depararía a lo largo de su vida.
En la actualidad según la ciencia, esto no es fiable al 100% ya que no se puede demostrar, pero no me digáis a casi todos/as os ha picado en algún momento la curiosidad de leer vuestro signo zodiacal en alguna revista o libro, aunque seáis escépticos... jejeje
Pero cuidado!! No quiero decir con esto que todas las personas de un mismo signo sean idénticas de carácter, forma de ser o se comporten de igual forma; no mal interpretéis las cosas, ehhh! Pues entonces solo habría doce tipo de personalidades humanas en este mundo y sería un poco raro... Aquí también entran otros factores como el ascendente, la orientación, alineación astrológica que estuviese al nacer cada uno de nosotros o la posición de la Luna en ese momento. Para concretar habría que hacer una carta astral de cada persona, pero eso es otra historia!
Los signos del zodiaco
La esfera celeste está divida en doce regiones de 30º de longitud cada una y forman en su conjunto los "signos del zodiaco". Comenzando por el signo de Aries que coincide con el equinoccio de primavera; cuando el sol atraviesa el horizonte y pasa del hemisferio sur al norte.
Siguiendo el orden astrológico tradicional los signos serían: Aries, Tauro, Géminis, Cancer, Leo, Virgo, Libra, Escorpio, Sagitario, Capricornio, Acuario y Piscis.
Cuando el Sol pasa por la eclíptica (línea curva donde transcurre el Sol alrededor de la Tierra en su movimiento y que tarda un año en dar la vuelta completa. Su nombre proviene del latín ecliptìca "línea" y este a su vez a la palabra griega"ekleiptiké" refiriéndose a los eclipses) entre el 21 de Marzo y 21 de Abril está la constelación de Aries, por eso se dice la frase: "el Sol está en Aries" y las personas nacidas durante este tiempo serán de este signo. En el caso de los demás signos se toma como referencia la constelación que estará detrás del Sol durante su recorrido alrededor de la Tierra.
El zodiaco y la cocina
Quizás a alguno de mis lectores les suene raro esto, pero tiene muchísimo que ver cada signo con la alimentación y si me lo permitís os lo enseñaré. Además me resulta divertido que sepáis los platos para cada signo y tengáis en cuenta a la hora de sorprender a algún miembro de vuestra familia o amigos acertando de lleno con sus preferencias culinarias.
Antes de empezar, no olvidéis jamás por motivos de salud siempre y a diario ingerir fruta fresca, verdura, ensaladas... (para no salirnos de los patrones nutricionales).
Ahora os voy a pasar un resumen corto de las preferencias de cada signo con los cuatro elementos, y a lo largo de este año iré hablando de cada signo según corresponda. Tenéis que estar atentos!!
Elemento Fuego (Aries, Leo y Sagitario): A estos signos de fuego lo que mas les gustan son las fast food (comidas rápidas) sin ser demasiado elaboradas, impidiendo llevar una dieta equilibrada. También les encantan los dulces, alimentos altos en grasas y en alguna que otra ocasión las bebidas alcohólicas en tomas moderadas. Con el tiempo son propensos a sufrir problemas hepáticos, mala circulación o celulitis.
Elemento Tierra (Tauro, Virgo y Capricornio): Estos signos por lo general tienen un metabolismo lento, por eso sería recomendable incluir en su alimentación productos ricos en calcio como lácteos, además de pescado y frutas. Los signos que pertenecen al elemento tierra disfrutan de la comida en su plenitud, considerándolas un placer terrenal, pero suelen tender a un estilo de vida sedentario y esto podría derivar al temido sobrepeso.
Elemento agua (Cáncer, Escorpio y Piscis): Lo que caracteriza a estos signos de agua son las emociones y podrían tener problemas de alimentación por dejarse llevar en algunos momentos puntuales de sus vidas como las preocupaciones, el estress... Estos signos pueden ver el acto de comer como un desahogo, estando todo el día comiendo o por el contrario se nieguen a probar bocado. Son propensos a retener líquidos y deberían evitar pasarse con la sal en las comidas.
Elemento Aire (Géminis, Libra y Acuario): Los signos de aire son libres en conciencia y hábitos, por eso no llevan un orden o disciplina diaria alimenticia. Suelen preferir comer fuera de casa, sin respetar horarios o se atiborran en una sola comida para no comer nada en la siguiente... Especialmente necesitan beber mucha agua e intentar llevar una dieta equilibrada con cinco comidas al día en la medida de lo posible.
Nota: Vuelvo a repetir para que nadie se confunda y saque conclusiones precipitadas en base a este artículo; esto es simplemente orientativo y cada cual tendrá sus propios gustos culinarios. Simplemente es para tener en cuenta un referente a seguir.
A cada persona desde su nacimiento se le adjudica un signo del zodiaco, como la marca de identidad personal que le acompañará toda su vida y casi como si fuese algo mágico, determina algunos patrones de conducta, gustos, preferencias... etc. Esta creencia es tan antigua como la propia humanidad y defiende que existe de alguna manera una relación entre los movimientos planetarios y astrales con el comportamiento de cada individuo o los sucesos que puedan pasar a lo largo de sus vidas (buena suerte, felicidad...).
Bien, si nos remontamos muchos siglos atrás, hasta la antigua Babilonia, fue donde esta creencia alcanzó su máximo esplendor con la introducción del zodiaco, conocido e interpretado en el año 700 a. C. y cuenta que según que planeta gobernaba o marcaba la personalidad de cada ser humano.
Mucho después en el antiguo Egipto, en las culturas precolombinas, en la China milenaria, en la antigua Grecia o en la India; los sacerdotes tenían la misión de garantizar las buenas relaciones entre los movimientos celestes y los asuntos humanos. Os pongo otro ejemplo, en el imperio Azteca se creía que según lo que sucediese en el cielo, podía influir en las personas; por eso los chamanes se encargaban de conocer bien y prever cada movimiento de los astros y determinar el destino de los habitante. Así nació el calendario, el Tonalpo Hualli o "Piedra del Sol" consistente en un almanaque adivinatorio mediante el cual podían predecir el carácter que tendría un recién nacido hasta su muerte o que destino le depararía a lo largo de su vida.
En la actualidad según la ciencia, esto no es fiable al 100% ya que no se puede demostrar, pero no me digáis a casi todos/as os ha picado en algún momento la curiosidad de leer vuestro signo zodiacal en alguna revista o libro, aunque seáis escépticos... jejeje
Pero cuidado!! No quiero decir con esto que todas las personas de un mismo signo sean idénticas de carácter, forma de ser o se comporten de igual forma; no mal interpretéis las cosas, ehhh! Pues entonces solo habría doce tipo de personalidades humanas en este mundo y sería un poco raro... Aquí también entran otros factores como el ascendente, la orientación, alineación astrológica que estuviese al nacer cada uno de nosotros o la posición de la Luna en ese momento. Para concretar habría que hacer una carta astral de cada persona, pero eso es otra historia!
Los signos del zodiaco
La esfera celeste está divida en doce regiones de 30º de longitud cada una y forman en su conjunto los "signos del zodiaco". Comenzando por el signo de Aries que coincide con el equinoccio de primavera; cuando el sol atraviesa el horizonte y pasa del hemisferio sur al norte.
Siguiendo el orden astrológico tradicional los signos serían: Aries, Tauro, Géminis, Cancer, Leo, Virgo, Libra, Escorpio, Sagitario, Capricornio, Acuario y Piscis.
Cuando el Sol pasa por la eclíptica (línea curva donde transcurre el Sol alrededor de la Tierra en su movimiento y que tarda un año en dar la vuelta completa. Su nombre proviene del latín ecliptìca "línea" y este a su vez a la palabra griega"ekleiptiké" refiriéndose a los eclipses) entre el 21 de Marzo y 21 de Abril está la constelación de Aries, por eso se dice la frase: "el Sol está en Aries" y las personas nacidas durante este tiempo serán de este signo. En el caso de los demás signos se toma como referencia la constelación que estará detrás del Sol durante su recorrido alrededor de la Tierra.
El zodiaco y la cocina
Quizás a alguno de mis lectores les suene raro esto, pero tiene muchísimo que ver cada signo con la alimentación y si me lo permitís os lo enseñaré. Además me resulta divertido que sepáis los platos para cada signo y tengáis en cuenta a la hora de sorprender a algún miembro de vuestra familia o amigos acertando de lleno con sus preferencias culinarias.
Antes de empezar, no olvidéis jamás por motivos de salud siempre y a diario ingerir fruta fresca, verdura, ensaladas... (para no salirnos de los patrones nutricionales).
Ahora os voy a pasar un resumen corto de las preferencias de cada signo con los cuatro elementos, y a lo largo de este año iré hablando de cada signo según corresponda. Tenéis que estar atentos!!
Elemento Fuego (Aries, Leo y Sagitario): A estos signos de fuego lo que mas les gustan son las fast food (comidas rápidas) sin ser demasiado elaboradas, impidiendo llevar una dieta equilibrada. También les encantan los dulces, alimentos altos en grasas y en alguna que otra ocasión las bebidas alcohólicas en tomas moderadas. Con el tiempo son propensos a sufrir problemas hepáticos, mala circulación o celulitis.
Elemento Tierra (Tauro, Virgo y Capricornio): Estos signos por lo general tienen un metabolismo lento, por eso sería recomendable incluir en su alimentación productos ricos en calcio como lácteos, además de pescado y frutas. Los signos que pertenecen al elemento tierra disfrutan de la comida en su plenitud, considerándolas un placer terrenal, pero suelen tender a un estilo de vida sedentario y esto podría derivar al temido sobrepeso.
Elemento agua (Cáncer, Escorpio y Piscis): Lo que caracteriza a estos signos de agua son las emociones y podrían tener problemas de alimentación por dejarse llevar en algunos momentos puntuales de sus vidas como las preocupaciones, el estress... Estos signos pueden ver el acto de comer como un desahogo, estando todo el día comiendo o por el contrario se nieguen a probar bocado. Son propensos a retener líquidos y deberían evitar pasarse con la sal en las comidas.
Elemento Aire (Géminis, Libra y Acuario): Los signos de aire son libres en conciencia y hábitos, por eso no llevan un orden o disciplina diaria alimenticia. Suelen preferir comer fuera de casa, sin respetar horarios o se atiborran en una sola comida para no comer nada en la siguiente... Especialmente necesitan beber mucha agua e intentar llevar una dieta equilibrada con cinco comidas al día en la medida de lo posible.
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miércoles, 3 de abril de 2013
Crostini de la huerta con aliño de limón
Esta receta me la dio el cocinero de un restaurante donde solíamos ir a comer de vez en cuando y nos encantaba. Desafortunadamente y por culpa de los tiempos en que vivimos, han tenido que cerrar, pues los gastos eran mas que las ventas... ups, una pena!!
En fin, pues desde aquí mi pequeño homenaje al restaurante "Pasta Piazza de Marbella", agradeceros los buenos momentos junto con el excelente servicio y calidad de cada plato servido con tanto cariño. Suerte chicos/as!!
Ingredientes:
10 rebanadas de pan (barra) de 2 cm de grosor aprox.
1 aguacate maduro, pelado y sin el hueso
4 lonchas de bacon, cortadas en trocitos medianos
1 bolita de queso mozzarella de vaca o búfala
Un chorrito de aceite de oliva
El zumo de 1/2 limón
Elaboración:
Para comenzar, cortamos el aguacate en láminas y regamos con unas gotas de zumo de limón, para evitar la oxidación por fuera y se vuelva de color oscuro, ya sabéis.
Luego, pondremos una sartén mediana a fuego medio y en cuanto tome temperatura agregamos los trocitos de bacon, dejando unos minutos que doren y suelten parte de la grasa. Luego se puede colocar sobre papel de cocina para retirar el restante de grasa y no se vuelva tan pesado.
Mientras tanto, disponemos las rebanadas de pan en un plato grande y plano. Encima de cada una colocamos unas láminas de aguacate repartidas por cada rebanada de pan y esparcimos el bacon con unos trocitos de mozzarella partida con las manos, aportando un toque suave al antipasto.
En un cuenco pequeño mezclamos bien el zumo de limón con el aceite de oliva; con este aliño regamos cada crostini, dándole su puntito gustoso de sabor y servimos antes de que pierdan el encanto!!
En fin, pues desde aquí mi pequeño homenaje al restaurante "Pasta Piazza de Marbella", agradeceros los buenos momentos junto con el excelente servicio y calidad de cada plato servido con tanto cariño. Suerte chicos/as!!
Ingredientes:
10 rebanadas de pan (barra) de 2 cm de grosor aprox.
1 aguacate maduro, pelado y sin el hueso
4 lonchas de bacon, cortadas en trocitos medianos
1 bolita de queso mozzarella de vaca o búfala
Un chorrito de aceite de oliva
El zumo de 1/2 limón
Elaboración:
Para comenzar, cortamos el aguacate en láminas y regamos con unas gotas de zumo de limón, para evitar la oxidación por fuera y se vuelva de color oscuro, ya sabéis.
Luego, pondremos una sartén mediana a fuego medio y en cuanto tome temperatura agregamos los trocitos de bacon, dejando unos minutos que doren y suelten parte de la grasa. Luego se puede colocar sobre papel de cocina para retirar el restante de grasa y no se vuelva tan pesado.
Mientras tanto, disponemos las rebanadas de pan en un plato grande y plano. Encima de cada una colocamos unas láminas de aguacate repartidas por cada rebanada de pan y esparcimos el bacon con unos trocitos de mozzarella partida con las manos, aportando un toque suave al antipasto.
En un cuenco pequeño mezclamos bien el zumo de limón con el aceite de oliva; con este aliño regamos cada crostini, dándole su puntito gustoso de sabor y servimos antes de que pierdan el encanto!!
Nota: Recuerdo el nombre de este aperitivo concretamente no me lo dijo el chico; pues no estaba en la carta del restaurante, aunque nos lo sirvió la primera vez en un intento de sorprendernos con un aperitivo sencillo (...y ya lo creo que nos gusto!). Así que he improvisado un poco a mi imaginación, libre albedrío y por supuesto con permiso de Paolo. Riquísimo!!
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Antipasti,
Cocina italiana,
Quesos
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viernes, 22 de marzo de 2013
Potaje de acelgas con garbanzos
Tantos días de lluvia acontecidos por aquí, lo que más me apetece son platos consistentes para calentar el cuerpo. Esta vez propongo una receta rica; mi favorita desde niño y que siempre mi madre decía antes de irme al colegio que la iba a preparar, quizás evitando que me entretuviese con los compañeros de clase haciendo travesuras y así contar con la familia sentados a la mesa para el almuerzo. Ups, cosas de madres!!
Y ahora quería preguntaros, qué os gusta mas: Cuchara o tenedor??
Ingredientes:
200 grs. de garbanzos en remojo desde la víspera
Un manojo de acelgas
2 rebanadas de pan, cortadas en dados
2 dientes de ajo enteros, sin la piel
1 hoja de laurel
1 cuch. de comino molido
1/2 cuch. de pimentón dulce
Aceite de oliva
Sal y pimienta
Elaboración:
Como sabréis, los garbanzos son la única legumbre que se cuece en agua hirviendo, al contrario de las demás que se ponen al principio en agua fría con los ingredientes previos y suavemente se lleva a ebullición. Así que ponemos una olla hasta la mitad de agua con un pellizco de sal y la hojita de laurel a fuego medio. En cuanto rompa a hervir, añadiremos los garbanzos escurridos del remojo, semitapamos la olla y dejamos cocinar 1 hora y media aprox. o hasta ver que los garbanzos estén tiernos; espumando de vez en cuando si hiciera falta.
Mientras tanto, separamos los tallos de las hojas de acelgas, lavando bien bajo el grifo de agua fría para retirar posibles partículas de tierra e impurezas. Cortamos los tallos en 2 cm de tamaño y las hojas se enrollan (como si fuese un puro), cortándolas en tiras del mismo grosor que los tallos.
Pasado 1 hora de cocción, incorporamos los tallos de acelga para se cocinen por igual, removiendo el conjunto.
Ahora en una sartén grande con un buen chorro de aceite de oliva, saltear los ajos con los dados de pan, un pellizco de sal, otro de pimienta y el comino molido hasta ver que el pan quede ligeramente crujiente. Apartamos del fuego espolvoreando por encima el pimentón y seguidamente echar en el mortero. Majamos bien y lo incorporamos a la olla de los garbanzos; esto será el momento clave para que nuestro potaje tome el sabor estupendo y delicioso. Seguimos con la cocción.
Justo 15 min. de terminar el tiempo, añadimos las hojas de acelgas, remover de nuevo y dejarlo cocinar todo hasta ver que los garbanzos están suaves y tiernos.
Servir con una rebanada de pan de pueblo y... a comer que se enfría!!
Y ahora quería preguntaros, qué os gusta mas: Cuchara o tenedor??
Ingredientes:
200 grs. de garbanzos en remojo desde la víspera
Un manojo de acelgas
2 rebanadas de pan, cortadas en dados
2 dientes de ajo enteros, sin la piel
1 hoja de laurel
1 cuch. de comino molido
1/2 cuch. de pimentón dulce
Aceite de oliva
Sal y pimienta
Elaboración:
Como sabréis, los garbanzos son la única legumbre que se cuece en agua hirviendo, al contrario de las demás que se ponen al principio en agua fría con los ingredientes previos y suavemente se lleva a ebullición. Así que ponemos una olla hasta la mitad de agua con un pellizco de sal y la hojita de laurel a fuego medio. En cuanto rompa a hervir, añadiremos los garbanzos escurridos del remojo, semitapamos la olla y dejamos cocinar 1 hora y media aprox. o hasta ver que los garbanzos estén tiernos; espumando de vez en cuando si hiciera falta.
Mientras tanto, separamos los tallos de las hojas de acelgas, lavando bien bajo el grifo de agua fría para retirar posibles partículas de tierra e impurezas. Cortamos los tallos en 2 cm de tamaño y las hojas se enrollan (como si fuese un puro), cortándolas en tiras del mismo grosor que los tallos.
Pasado 1 hora de cocción, incorporamos los tallos de acelga para se cocinen por igual, removiendo el conjunto.
Ahora en una sartén grande con un buen chorro de aceite de oliva, saltear los ajos con los dados de pan, un pellizco de sal, otro de pimienta y el comino molido hasta ver que el pan quede ligeramente crujiente. Apartamos del fuego espolvoreando por encima el pimentón y seguidamente echar en el mortero. Majamos bien y lo incorporamos a la olla de los garbanzos; esto será el momento clave para que nuestro potaje tome el sabor estupendo y delicioso. Seguimos con la cocción.
Justo 15 min. de terminar el tiempo, añadimos las hojas de acelgas, remover de nuevo y dejarlo cocinar todo hasta ver que los garbanzos están suaves y tiernos.
Servir con una rebanada de pan de pueblo y... a comer que se enfría!!
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Cocina española,
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Potajes,
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