miércoles, 9 de julio de 2014

Ajoblanco malagueño

He rescatado una receta que ha sobrevivido en el tiempo tal y como lo preparaban las personas de antaño en la ciudad donde hace unos cuantos años nos adoptó con mucho cariño, Málaga. El ajoblanco, una deliciosa sopa fría para estos días de tanto calor estival, con dos versiones; la tradicional tal y como aún se prepara en algunos hogares y la versión rápida para quien no tiene ganas de complicaciones en la cocina. Espero os guste!

Ingredientes:
120 grs. de almendras crudas
2 dientes de ajo, pelados
1 litro de agua mineral fría
200 grs. de pan del día anterior (sin la corteza, solo la miga)
Un chorro de aceite de oliva
Un chorrito de vinagre de vino blanco
Sal marina
Elaboración:
Ponemos en un bol a remojo un ratito con agua fría el pan partido en trozos, para que se y vuelva blanco.
Mientras tanto, en un cazo con agua hirviendo escaldaremos un minuto las almendras y las retiramos con una espumadera a un plato (esto es simplemente para poderlas pelar con facilidad).
Ahora en el mortero majamos los dientes de ajo con las almendras y un pellizco de sal, seguidamente añadir las migas de pan bien escurridas e ir mezclando hasta formar una pasta. Seguidamente agregar el aceite en hilo fino y removiendo sin parar con la maza del mortero hasta ver que todo está bien ligado y homogéneo. Incorporaremos un chorrito de vinagre y este preparado lo echaremos a un bol donde se añade el agua mineral sin dejar de remover para crear una crema muy ligera y de color blanco (si quedase con muchos grumos podéis pasar la batidora para hacerla mas fina de textura). Probamos y rectificamos de sal y añadir más aceite o vinagre si fuese necesario.
Y la versión rápida para no complicaros, comenzamos remojando en pan en un bol y escaldáis en agua hirviendo las almendras como en el modo tradicional. Luego echamos todos los ingredientes en un vaso de batidora o procesador de alimentos y batir hasta que nos quede una mezcla ligera y homogénea de color blanco. Probamos y rectificamos de sal o cualquier otro ingrediente que echéis en falta como unas gotitas de vinagre, aceite de oliva... etc. A continuación para las dos versiones, llevamos a la nevera nuestro ajoblanco como mínimo 3 h. para que enfríe, antes de tomarlo bien fresquito.


Sugerencias: El ajoblanco siempre se suele acompañar de tacos de melón o uvas, pero si queréis probar algo diferente servirlo con jamón serrano, u otra fruta a elegir siempre que sea de temporada.

viernes, 27 de junio de 2014

Ensalada de judías verdes; disfrutando de un día de verano

Comer ensaladas no tiene porque ser aburrido, pues no hay límites de preparación, se pueden hacer prácticamente con cualquier ingrediente; siempre que no perdamos el sentido común y sepamos elegir bien los sabores.
En esta ocasión quería darle protagonismo a la señorita Judía verde, una verdura que no para desapercibida en ninguna receta aunque sí es verdad que casi siempre está en un segundo plano en guarniciones de los platos principales, por eso en esta ocasión doy el lugar que se merece. Siempre presente en la huerta durante los meses de verano!!

Ingredientes:
200 grs. de judías verdes, de la variedad bobby
1 lata pequeña de anchoas en aceite
1 cebolla blanca mediana, picada finamente
1 tomate grande, sin semillas y cortado en dados
2 huevos ecológicos
Sal y pimienta negra, recién molida
Aceite de oliva
Vinagre de Jerez
Elaboración:
En un cazo cocemos los huevos en agua hirviendo unos 9-10 minutos, con unas gotas de vinagre para evitar que se rompa la cáscara. Luego retirar del fuego y rápidamente pasarlos por agua fría para cortar la cocción y así poderlos pelar sin dificultad. Dejar a un lado reservados.
Mientras tanto, partimos en trocitos de unos 3 cm las judías procurando que sean del mismo tamaño y las cocemos unos 3 minutos en una cazuela grande con agua hirviendo, luego con ayuda de una espumadera pasarlas a un bol con agua fría e hielo (esta acción además de cortar la cocción, evitará que las judías queden flácidas y no pierdan su precioso color verde).
Ahora viene lo emocionante de la receta, el montaje de nuestra estupenda ensalada de verano, así que en una ensaladera echamos los dados de tomate, la cebolla picada, las judías, los huevos cocidos partidos en rodajas o en trocitos y los filetes de anchoas colocados de forma irregular sobre la ensalada.
Justo antes de servir salpimentar al gusto y se aliñar con un chorrito de vinagre de Jerez y casi el doble de cantidad de aceite de oliva. A disfrutar!!


martes, 27 de mayo de 2014

Licor casero de vainilla y naranja

A veces en casa para hacer bien la digestión tras disfrutar de un almuerzo, nos apetece tomar un chupito de algún delicioso y digestivo licor casero, preparado con todo el cariño, pues siempre sienta bien! Este licor se me ocurrió hacerlo tras pensar que podrían combinar bien dos ingredientes dada su armonía de sabor y aromas pero llevado a otro nivel. Un licor suave y dulce especial para los días cálidos de verano.
Lo sabéis de memoria y no soy vuestro padre para deciros esto pero por favor bebed con moderación, simplemente un chupito para brindar con la familia y sentirse bien, no os paséis!! Ahhh y nada de alcohol al volante, ok!!

Ingredientes:
1 litro de ron blanco de buena calidad
La piel de 1 naranja
1 vaina de vainilla
120 grs. de azúcar blanco
Agua mineral
Elaboración:
Para empezar con la receta tendremos que poner en un cazo el azúcar y cubrir con un poco de agua mineral, luego colocar a fuego medio llevando suavemente a ebullición hasta formar un almíbar ligero. Retirar del fuego y dejamos a un lado enfriar por completo.
Mientras tanto en una botella esterilizada o licorera con un buen cierre echamos la piel de la naranja junto con la vainilla abierta por la mitad a lo largo con ayuda de un cuchillo bien afilado. Cubrir con un poco de ron blanco y dejamos infusionar un par de horas.
Pasado este tiempo, agregaremos el almíbar y terminamos de rellenar la botella con ron hasta arriba. Tapar y dejar macerar en un lugar oscuro de la despensa como mínimo 1 mes antes de tomarlo, agitando suavemente la botella cada día.
Se puede servir con hielo picado, o meter la botella en la nevera varias horas antes, para que esté bien frío. Lo suelo servir en vasitos pequeños con un pellizco de canela molida por encima para aportar un poco de aroma. Salud!!



Nota: Existe una empresa dedicada a la vainilla en la ciudad de Veracruz, México, de la mano de la familia Gaya; fundada en 1873 por el señor Domingo Gaya Tossi. En 1898, 25 años más tarde, la familia construye el primer horno para secar las vainas de vainilla tras su recolección. 
Muchos años después en 1944, Orlando Gaya Montini, nieto de Domingo Gaya comienza la producción de extracto de vainilla natural y un año después se comercializaría a través de una pequeña planta industrial con recetas que hasta hoy son secretas tanto en la elaboración del extracto como para el famoso licor de vainilla llamado "Xanath". En esta planta ubicada concretamente en la región de Totonacapan al Norte de Veracruz, también se elabora un licor de café único e importante en todo el mundo por su auténtico sabor.
Orlando Gaya ha dedicado su vida a la vainilla mexicana, quizás por ser una planta considerada sagrada por los habitantes de México antiguo. El señor Gaya describe en una frase dedicada al fruto de la orquídea "exótico y fascinante, la vainilla arroja un hechizo de amor". Una curiosidad que me apetecía contaros acerca de esta aromática especia, la vainilla.

lunes, 12 de mayo de 2014

Goulash especiado de cerdo

Hoy os traigo un delicioso goulash de cerdo o mejor dicho mi versión de goulash, aprovechando que tuve familia en casa a pasar unos días, quise sorprenderles con esta receta. Me arriesgue mucho, ya que son paladares bastante exigentes aferrados a la comida tradicional, pero al final triunfó, y con nota bien alta. Pasada esta prueba de fuego ahora sí que puedo deciros que me siento infinitamente contento!!
Básicamente el goulash o gulash es un guiso de carne con cebollas, pimientos y pimentón, originario de Hungría y extendido a los países vecinos tales como Eslovenia, Eslovaquia, Ucrania, Rumanía... etc. Que se hizo popular en el siglo XIX en el Imperio Austrohúngaro gracias a unos soldados de un regimiento militar durante unas campañas. Estos se socializaron con los pastores de la zona de la estepa de Hortobary (en la Hungría Oriental). Mas adelante el batallón se trasladó a la ciudad de Viena llevando consigo el aprendizaje de dicho plato y a partir de aquí se extendió por los países vecinos y tiempo después por todo el mundo.
La palabra "Goulash" o "Gulash" que a la vez proviene de la palabra "Guylá" significa pastor de bueyes, haciendo mención a los pastores que enseñaron a los soldados esta receta ¿curioso verdad?
Según la época del año en Hungría se cocina bien como un ragú en la temporada de verano o como una sopa caliente de carne durante los meses más fríos de invierno, lo que no cambia es el largo tiempo de cocinado de la carne para conseguir una textura muy tierna.
Al deciros que se trata de un guiso no os confundáis pues no es la típica receta que metéis todos los ingredientes en una olla y se deja cocinar varias horas, sino que requiere de un poco de atención por nuestra parte para que el resultado final sea riquísimo.
A pesar de ser un plato sencillo y humilde, hoy en día lo podéis encontrar en los restaurantes más renombrados tanto dentro como fuera de las fronteras de Hungría y versiones diferentes según la región.
Como os dije al principio esta es mi versión de goulash cocinado con carne de cerdo, pero se puede preparar siguiendo la receta original con ternera, buey... o si queréis ir mas allá usad cordero, pollo, conejo... etc, como más os guste. Todo es probar!!
La receta está pensada para 6 personas, entonces a tener en cuenta según el número de comensales que tengáis en casa para adaptar las cantidades.

Ingredientes:
2 kg. de carne de cerdo sin hueso; puede ser de la paletilla o el lomo
Sal marina
Pimienta negra, recién molida
Aceite de oliva
2 cebollas rojas, peladas y en rodajas finas
2 chiles rojos, sin semillas y finamente picados
2 cuch. colmadas de pimentón ahumado, y un pellizco más para servir
2 cuch. de semillas de alcaravea (comino)
Un manojo pequeño de mejorana u orégano seco
5 pimientos de asar (se pueden usar mezcla de colores; rojos, verdes y amarillos)
250 grs. de pimientos asados en conserva, escurridos
400 grs. de tomate natural triturado en conserva
4 cuch. de vinagre de vino tinto
400 grs. de arroz basmati o arroz de grano largo de buena calidad
150 grs. de crema agria o yogur griego
La ralladura de 1 limón
Un manojo pequeño de perejil fresco, picado
Elaboración:
Empezar precalentando el horno a 180º C.
Practicamos unos cortes en forma de cruz sobre la carne por ambos lados con un cuchillo bien afilado y salpimentamos bien toda la pieza. A continuación echar un buen chorro de aceite de oliva en una cazuela con fondo pesado y colocar la carne con la parte de la grasa hacia abajo, cocinando unos 15 minutos, dándole la vuelta de vez en cuando. A esto se le llama en cocina sellar la carne, permitiendo que por fuera dore y por dentro contenga toda la jugosidad. Pasado este tiempo, retirar la carne con ayuda de unas pinzas de barbacoa o un par de tenedores y dejamos a un lado reservada.
En la misma cazuela agregar las cebollas, los chiles, el pimentón, las semillas de comino, la mejorana u orégano seco y un buen pellizco de sal y pimienta, salteando unos minutos hasta que la cebolla comience a tornar transparente. Seguidamente agregamos los pimientos en rodajas, los pimientos asados cortados en tiras y el tomate triturado junto con la pieza de carne. Dar unas vueltas y añadir el vinagre, cubriendo todo con agua hasta la mitad y dejar que rompa a hervir. Luego con cuidado pasaremos todo el contenido a una bandeja de hornear lo suficientemente grande para que quepa el guiso, tapar con un pliegue de papel de aluminio y meter en el horno unas 2 horas aprox. o hasta ver que la carne se desprende con mucha facilidad, quedando tierna y delicada.
Justo cuando queden unos 20 minutos para que termine el tiempo de horneado, pondremos una cazuela con el arroz basmati, un chorrito de aceite de oliva y el doble de cantidad de agua salada, tapar y dejar unos 12-15 minutos hasta que el arroz esté en su punto y haya absorbido toda el agua, quedando suelto y esponjoso.
Mezclar en un tazón la crema agria o el yogur griego (según prefiráis) con la ralladura de limón, la mitad del perejil picado y salpimentar al gusto.
Cuando vayamos a servir el plato, espolvorear sobre el guiso con el resto del perejil y sobre el arroz hervido el pimentón, así aportará color. Colocamos la salsa de crema agria o yogur a un lado y que cada comensal se sirva. Buen provecho!




Sugerencias: En casa solemos comerlo de la siguiente forma; cada uno se echa en su cuenco un poco de caldo especiado con verduras, pellizcar la carne con unas pinzas o un tenedor en tiras (se desprende con mucha facilidad, está super tierna) y se corona con una cucharada de crema agria. Todo esto servido con el aromático arroz basmati. Os encantará!!

sábado, 19 de abril de 2014

Smoothie de frutas del bosque y kiwi

¿Qué es un smoothie?, ¿Es una bebida solo de frutas?, ¿O de frutas y hortalizas?, ¿Es una bebida mezclada con yogur, helado o sorbete?, ¿Es un batido simplemente?; muchos de vosotros/as os habréis preguntado esto en algún momento. Pues voy a contaros a partir de su nombre "smoothie" que proviene de la palabra en inglés "smooth" (suave), entonces podría decir que se trata de una especie de batido cremoso y suave, elaborado con frutas cortadas en trozos o enteras mezcladas con leche, yogur, hielo picado o en algunas ocasiones helado y endulzado con azúcar, miel u otro tipo de edulcorante. Su textura es bastante densa recordando al yogur o la crema agria; claro está, siempre preparado justo en el momento de consumirlo!
Esta forma de tomar fruta nació en los países tropicales de América del Sur y con el tiempo se extendió a los Estados Unidos donde se comenzó a tomar mezclado con hielo muy picado, tal vez parecido al granizado que todos conocemos pero mucho mas cremoso, de ahí nació su nombre.
En el año 1930 la palabra "Smoothie" se usaba para describir una bebida a base de fruta batida con otros ingredientes, pero no fue hasta el año 1960 en California donde cobró su verdadera popularidad a partir de una gran demanda por los habitantes en los locales de dicha ciudad que buscaban una bebida energética y natural a base de fruta y por supuesto baja en grasas, parece que hubo un "pelotazo" de moda entre las personas que sentían la necesidad de cuidarse estética y personalmente; una alternativa natural a los refrescos y bebidas artificiales. A partir de entonces se crearon tiendas especializadas de productos naturales y vendedores de este tipo de bebidas en puestos ambulantes preparadas en el momento.
Ni decir os tengo que los smoothies son estupendos para la salud porque guardan todos los nutrientes de las frutas u hortalizas y podéis regular la adicción de calorías añadiendo en vez de azúcar, miel.
Pero no se van a llevar todo el mérito los países latinos, ya que en India y Oriente Medio debo señalar que también existen desde tiempos remotos brebajes preparados a base de frutas y yogures, queso batido o hielo conocidas con el nombre de lassi.
Un dato que me encanta y quería contaros acerca de la historia del smoothie que está casi en paralelo con la invención de la licuadora, pues sin este utensilio de cocina no se podría crear un verdadero smoothie. A finales del año 1930 se creo la licuadora Waring y casualmente fue la primera en usarse para preparar esta bebida. Hoy en día contamos con infinidad de cacharros donde podemos hacerlo, eso si, debe ser lo bastante potentes por si añadís hielo picado u otro ingrediente que necesite algo mas de mimo.
Como era de esperar en torno a esta deliciosa bebida mucha gente quiso tener un lugar de protagonismo como Steve Kuhanau que en 1973 fundó el primer Smoothie King en la ciudad de Luisiana, Nueva Orleans. El señor Kuhanau, tras haber estado experimentando durante varios años con recetas varias de smoothies, agregó yogur, proteínas en polvo y vitaminas a esta bebida para hacerla mas atractiva al público. Esto ayudó a comercializarse por todo el mundo con este nombre, llegando a estar disponible en restaurantes, bares especializados y tiendas de comestibles en casi cualquier parte. ¿Qué pasa con esto? Pues aparecieron los primeros batidos embotellados de la mano de la empresa Naked Juice y Odwalla en muchos supermercados. Aunque si os soy sincero, me alejo como "alma que lleva el Diablo" de estas bebidas ya preparadas, no se tarda nada en hacerlas en casa y la calidad es mucho mejor; aunque si es verdad que los comercializados son una alternativa a los refrescos y bebidas con gas!
Podría estar escribiendo durante todo el día acerca de que tipo de ingredientes podéis hacer vuestros smoothies, pero sinceramente no tendría gracia ya que perdería la magia y quiero que os animéis vosotros/as a hacer los vuestros... y por supuesto mas adelante os enseñaré mis combinaciones, a ver que os parecen!!

Ingredientes:
2 yogures naturales (250 grs.), tipo griego
Un puñadito de frutas del bosque variadas, congeladas
2 kiwis, sin la piel y cortados en cuartos
100 ml. de leche entera
Azúcar blanco, de caña o miel según gusto y cantidad
1 cuch. de esencia de vainilla (opcional)
Elaboración:
Antes de daros la receta de esta deliciosa y refrescante bebida, os cuento que he usado frutas del bosque congeladas porque están disponibles en el mercado durante todo el año, son de muy buena calidad, conservan todos sus nutrientes y por último y creo que muy importante son mucho mas económicas que las compradas frescas. Deciros también que estoy animando a mi hermano desde tiempo atrás para que cultive en su huerta frambuesas, arándanos, grosellas... y tenerlas en mi cocina recién cosechadas, aunque mientras tanto las compro congeladas que están estupendas, os lo prometo!!
Ahora si voy con la receta, echamos en un vaso de licuadora o en el vaso de batidora todos los ingredientes y batirlos hasta obtener una mezcla similar al batido pero algo mas espeso y cremoso. Probamos de dulzor y si lo queréis mas dulce añadiréis mas azúcar o miel, por el contrario si está demasiado dulce, echáis un poco de yogur y leche para acidular el smoothie. Metemos en la nevera como mínimo 2 horas antes de tomarlo fresquito para un día de calor primaveral.



Nota: Vuelvo a deciros que la preparación de los smoothies es infinita y lo podéis elaborar casi con cualquier fruta o verdura, simplemente usad el sentido común para combinar bien y que no predomine un sabor u otro, debe existir una armonía.
Esta receta está pensada para 4 personas normales o 2 glotones como es nuestro caso, si sois mas en casa pues dobláis las cantidades para que todo el mundo tenga su smoothie.
Y recordad que es una muy buena idea para que los niños tomen fruta sin que protesten!! :)

martes, 25 de marzo de 2014

Coulant de chocolate

Este pequeño y delicioso bizcochito de chocolate con interior fundido, nació en el año 1981 de la mano del chef francés Michel Bras en su restaurante llamado Aubrac, situado en la ciudad de Laguiole (Departamento Aveyron, Francia). Quizás me atrevería a decir que puede ser uno de los postres mas copiados y versionados que recuerdo ahora mismo, aunque originalmente la elaboración consta de dos partes; el interior consistente en un ganache de chocolate aromatizado al gusto y luego se vierte en cubiteras pequeñas congelándose. A la hora de prepararlos se monta el bizcocho y se vierte en los moldes elegidos hasta la mitad, colocando en el interior de cada uno, un cubito congelado de ganache y se tapa con otro poco de masa de bizcocho, dándole un ligero golpe de horno. ¿Qué pasa aquí?, pues el bizcocho queda bien cocido, mientras que el interior no llega a cuajar quedando líquido; toda una delicia!
Aquí os presento una versión rápida por si queréis improvisar en la cocina o si llegan invitados inesperados a casa, este postre es ideal, ya que podéis congelar la masa (aguantará unos 2 meses en el congelador) y estará esperando a que le deis un golpe de cocción en el horno. Si por el contrario no pensáis en congelar, pues metéis los moldes rellenos en la nevera y tendrá vida para 1 semana.
Dice el maestro Bras "preparad el coulant como mejor gustéis, pero no olvidar que debe haber una armonía entre todos los ingredientes para no confundir el sabor final"
Ahh se me pasaba en deciros que vulgarmente al postre coulant se le llama "muerte por chocolate", dedicado a los chocoholic golosos!!

Ingredientes:
120 grs. de chocolate 70% pureza
70 grs. de mantequilla
3 huevos ecológicos
60 grs. de azúcar
Un pellizco de sal
60 grs. de harina de trigo
20 grs. de cacao en polvo
1 cuch. de azúcar avainillado
La ralladura de 1/2 naranja
Elaboración:
Poner un cazo con un poco de agua a fuego medio y en cuanto rompa a hervir, colocamos un recipiente que aguante el calor encima evitando que toque el agua y derretimos al baño María el chocolate con la mantequilla, un pellizco de sal, el azúcar avainillado y la ralladura de naranja. Dejamos a un lado reservado.
En un bol grande batir los huevos con el azúcar hasta que doblen el volumen (blanqueen). Seguidamente añadiremos suavemente el chocolate derretido, la harina con el cacao en polvo tamizado y removemos con una lengua de pastelería hasta que nos quede una mezcla homogénea y ligera (tiene que tener textura similar a las natillas). A continuación rellenamos los moldes deseados 3/4 partes de su capacidad porque mientras se cuecen suben un poquito el volumen, y a la nevera aprox. 1 hora para que tome consistencia.
Justo cuando falten 15 minutos, precalentar el horno a 180º C. Colocáis los moldes sobre una bandeja y al horno unos 14 minutos (si la masa la habéis congelado, entonces necesitará unos 18 minutos). Dejarlos enfriar un poco antes de desmoldar y tomarlos aún templados con una bolita de helado al gusto, azúcar glass por encima, virutas de chocolate... etc



Consejos: ¿Habéis oído alguna vez la frase: cada horno es un mundo?, pues en esta receta se puede aplicar al 100%. Entonces os recomiendo que probéis a hornear 1 solo y estad atentos al tiempo que tarda en estar en su punto. Recordad que por dentro tiene que quedar líquido para cuando metáis la cuchara, la "lava" de chocolate fluya sobre el plato, mientras vuestro paladar pide a gritos probarlo!!

Nota: He usado pequeños moldes individuales de silicona para muffins en la preparación del postre y con las cantidades que os doy en la receta saldrán unas 6 unidades medianas; por si lo queréis tener en cuenta. Mas adelante os contaré otras recetas y variantes para preparar coulants, ahora os invito a que probéis estos!!

lunes, 17 de marzo de 2014

Café irlandés para St. Patrick´s day

La primera vez que probé el café irlandés fue en una cafetería de Jerez de la Frontera cuando era un chaval y estaba de noviazgo con Montse. El camarero nos lo ofreció como novedad en el pub y siendo honesto, me encantó!! No se si porque me considero un apasionado perdido del café o por la calidez y sensación diferente en su sabor (los amantes del café me entenderéis perfectamente).
Años después viviendo en Londres, conocí a un barman estupendo llamado George, que preparaba los mejores cócteles y bebidas del mundo. Él fue quien me enseñó realmente a preparar el tradicional café irlandés y aprovecho que estamos a 17 de Marzo (St. Patrick´s day) para enseñaros la receta.
Me gusta que todo el mundo tenga la misma oportunidad con las recetas de mi cocina mágica, por eso al final del artículo os cuento varias versiones de esta deliciosa bebida para los que no toméis alcohol o no queráis un café puro, sino una versión light.
Ante de daros los trucos y la receta os tengo que contar la historia de esta encantadora bebida irlandesa. El café irlandés o Irish coffee nació curiosamente en el aeropuerto de Shannon (Irlanda) en el frío invierno del año 1943 durante el retraso de un vuelo; Joe Sheridan, un jefe de cocina de Foynes decidió consolar a los enojados pasajeros por los acontecimientos añadiendo un chorrito de whisky al café que estaban tomando. Al darse cuenta uno de ellos de lo que estaba haciendo el chef, preguntó si se trataba de un café brasileño, a lo que este respondió: no, es un café irlandés!!
No pasó mucho tiempo antes de que el escritor estadounidense Stanton Delaplane en un viaje de paso por el aeropuerto de Shannon probase esta bebida y fue tal su asombro que decidió dedicarle una columna en el diario de su viaje a dicho país y se llevó la versión a la ciudad de San Francisco donde la expuso en la conocida cafetería Buena Vista, vendiéndose muchísimo.
Hay quien piensa que esta bebida fue inspirada por la industria Gilbeys de Irlanda en el año 1974 versionando la crema de whisky Baileys también conocida como "café irlandés industrial", pero no tiene nada que ver!

Ingredientes:
Café de buena calidad
Azúcar moreno (según el gusto)
1 copita de whisky irlandés
Nata para montar mínimo 35% m.g.
Nuez moscada molida, para espolvorear
Elaboración:
Primero tendremos que preparar el café en una cafetera italiana, de goteo o esas modernas comerciales que hay en el mercado, según la que tengáis en casa. Yo tengo la clásica italiana porque no me llevo bien con las jarras de cristal de las cafeteras de goteo, jejejeje. Han pasado por mis manos varias y todas han terminado rotas! upss
Una vez tengamos el café listo, hay que endulzarlo al gusto con azúcar moreno y añadimos la copita de whisky al vaso donde vayamos a servir el café irlandés pero dejando margen en el borde para colocar la nata montada.
Ahora montamos la nata con la varilla de mano hasta que esté firme pero no demasiado, la echamos en una manga pastelera y verterla por encima del café templado. Justo antes de servir, espolvoreáis con un pellizco de nuez moscada molida y a disfrutar del tradicional café irlandés en el día mágico de San Patricio. Cheers!!



Sugerencias: Os doy unos cuantos consejos para que todo el mundo pueda disfrutar de su café en este día tan especial y divertido, tomad lápiz y papel y apuntar esto:
- Se puede sustituir el café normal por café descafeinado por si no os gusta ese empuje de cafeína.
- Si no tomáis nada de alcohol no es necesario al 100% añadir whisky al café, aunque si sería una versión muy diferente. Si algún irlandés lee esto seguro que se enfada, por cambiar la receta! :)
- Ok, no queréis saliros de la receta y os apetece añadir whisky, pero no bebéis alcohol?? No problem! Verted en un cazo el whisky con el azúcar a fuego medio durante unos minutos hasta que casi se convierta en almíbar ligero, y luego se añade al café siguiendo la receta. El calor evaporará el alcohol del whisky y solo quedará la deliciosa esencia. ¿Qué os parece?
- Por si alguien se pregunta, ehhh ¿Y por qué no endulzas la nata montada? Porque quiero equilibrar el dulzor del café azucarado.
Espero que os animéis a preparar este delicioso café irlandés, que aunque no es para tomarlo a diario, si podéis daros un capricho este día!
- Y por favor no se os ocurra utilizar nata en spray, montarla vosotros mismos que no se tarda nada y la calidad es mucho mejor.

Consejos: No tiene mucho misterio la elaboración del café irlandés, pero si debéis tener presente que el café tiene que ser fuerte.
Cuando se vierte la crema por encima no agitarla, pues la gracia está en ir tomándolo suavemente y disfrutar del contraste de sabores y aromas. La nata tampoco la batáis demasiado, simplemente hasta que monte ligeramente firme.
La preparación del Irish coffee para mí es tan emocionante que cada vez que lo hago en casa me siento como un niño pequeño viendo un espectáculo de magia. Genial!!