sábado, 4 de mayo de 2019

Blondies de fresa y limón


Hola seres mágicos!! Hoy os traigo unos pequeños bocaditos llamados blondies, que vienen a ser una versión quizás más "coqueta" de los famosos brownies, pero en su elaboración no lleva chocolate..... Y aprovechando que estamos de nuevo en temporada de fresas, los preparé con esta delicada fruta y un toque cítrico de limón que os va a encantar!!
Tengo la certeza de que cuando compro una bandeja de fresas, siempre hay unas cuantas que están poco maduras y de sabor ácido; no están listas para comer y las dejo unos días a ver si maduran (estamos en pretemporada hasta llegar a las ricas de verdad) o puedo incluirlas como ingrediente estrella para una rica receta como esta delicia.


Estos blondies de fresa y limón tiene una textura ligeramente húmeda y densa, puede llegar a recordar a los brownies pero sin lugar a dudas con pequeños daditos de fruta fresca en su interior, lo que lo hace muy interesante de morder, el punto de limón y la capa de glaseado de fresa que lleva encima es ese toque mágico que sorprende del postre y que hace merecer la pena esperar a la temporada de estas pequeñas.
La receta está adaptada del blog de Sue: "The view from great island" y que os recomiendo visitéis porque tiene unas recetas deliciosas, fotos impresionantes y lo pasaréis muy bien leyendo sus anécdotas y elaboraciones.


Ingredientes:
Para los blondies:
230 grs. (1 taza o 2 barras) de mantequilla sin sal, a temperatura ambiente
150 grs. (3/4 taza) de azúcar blanco
2 huevos medianos o 1 grande, ecológico
60 ml. (1/4 taza) de zumo de limón, recién exprimido y la ralladura
315 grs. (2 y 1/4 tazas) de harina de trigo 
1/2 cucharadita de polvos de hornear
1/2 cucharadita de sal marina
150 grs. (1 taza) de fresas frescas, sin el tallo y cortadas en dados pequeños
Para el glaseado:
160 grs. (1 taza) de azúcar glass
1 cuch. de puré de fresas (aprox. 2 fresas grandes)
1 cuch. de zumo de limón
Elaboración:
Para comenzar con la receta precalentamos el horno a 180º C y cubrir una bandeja de hornear rectangular de unos 30x19 cm. (es la que yo uso, y me viene perfecta) con un pliegue de papel vegetal, no importa si sobresale por los bordes de la bandeja, ya que facilitará que mantenga el glaseado sobre el pastel una vez horneado y no se desparrame por los bordes, además será más sencillo desmoldar y cortar los cuadraditos.
En un bol grande, batir la mantequilla con el azúcar con ayuda de la varilla eléctrica hasta adquirir una textura esponjosa, sino tenéis una pues tocará hacerlo a mano, así que batir con mucha energía chicos.... A continuación, agregar los huevos de uno en uno y sin dejar de remover. Una vez integrados, añadir el zumo de limón y la ralladura.
En otro bol mezclamos la harina, los polvos de hornear y la sal y poco a poco iremos incorporando al otro bol hasta conseguir una masa homogénea; veréis que la textura es muy densa para trabajar; es así, no os asustéis. Ahora con ayuda de una lengua de pastelería, incorporar los dados de fresas con movimientos envolventes hasta integrar y extendemos suavemente sobre la bandeja forrada de una forma lo más uniforme posible.
Hornear durante 30-35 minutos, lo suficiente hasta ver que los bordes estén ligeramente dorados y el centro cocinado (pinchad con un palillo de madera para brochetas y ver que sale limpio). No lo dejéis mucho más tiempo, porque podría secarse y sería una ruina. Dejamos enfriar sobre una rejilla.
Mientras se enfría, colocamos las fresas lavadas, sin los tallos y partidas en trocitos en una licuadora o procesador de alimentos y moler hasta conseguir un puré fino, sino queréis encontraros ninguna diminutas pepitas de la fruta, lo podéis pasar por un colador fino, aunque a mi no me importa, creo que le da más personalidad a la receta. Este puré lo mezclamos en un cuenco pequeño con el azúcar glass y el zumo de limón, removiendo hasta que no queden grumos; si veis que el glaseado está muy ligero, pues añadir un poco más de azúcar para conseguir una textura deseada.
Una vez que el pastel esté frío, con una cuchara ir echando por toda la superficie el glaseado hasta cubrir todo, dejamos un par de minutos reposar y ya podremos cortarlo en cuadrados para servir. Buen provecho!! :)




Sugerencias mágicas: La receta original, Sue aconseja que probemos con diferentes sabores como el ruibarbo cortado en dados, o una combinación de fresas y ruibarbo, o frambuesas, arándanos.... A mi me gustan todas las posibilidades, Ñam!!  

martes, 5 de febrero de 2019

Caqui o palosanto


Definición y características
El caqui, kaki o también conocido con el nombre de palosanto (no confundáis con el palo santo, la madera que se usa como incienso) son los nombres que reciben los árboles que dan la fruta llamada caqui. Estos árboles pertenecen a la familia del Ébano (Ebenaceae) y que pueden alcanzar hasta los 12 metros de altura en algunos ejemplares; cuando leí esto por primera vez me sorprendí muchísimo, jamás hubiese creído que el caqui fuese de la familia del Ébano. El caqui es un árbol caducifolio (pierde sus hojas en otoño) del género Dyospiros.
Existen diferentes variedades comestibles en el mercado como el caqui de China (D. Kaki), la variedad de Japón (D. Lotus) y el norteamericano (D. Virginiana), siendo el de China el más cultivado por el gran tamaño que alcanza la fruta, hasta los 250 grs. de peso.
Dentro de las variedades cultivadas de caquis, encontraremos muchas formas variadas y diferentes colores desde el rojo hasta anaranjado con formas ovaladas hasta perfectamente redondas o achatadas por los extremos. El sabor recuerda ligeramente al níspero o a un tomate dulce quizás...
Quien haya probado esta fruta, sabrá bien el sabor áspero que nos deja en el paladar, pues bien, esto se debe a la presencia de tanino y lo hace ser una fruta bastante astringente. Por eso es buena idea dejarla madurar bien sea en el árbol o en nuestra despensa para saborear todo su dulzor. Existe un proceso que algunos agricultores usan para asegurar que la fruta madure bien tras la recolecta y es untarla con alguna bebida alcohólica fuerte como grappa, aguardiente o alcohol etílico... esto por lo visto ayuda a madurar, se vuelva más dulce de sabor y menos astringente; curioso!! O también recolectar los frutos aún sin madurar y conservarlos en cámaras con atmósfera controlada a 20º C de entre 2 y 4 días y con una elevada concentración de etanol y humedad del 90%, que sería la forma más moderna.
Dentro de las variedades cultivadas que existen de esta curiosa fruta tropical, tengo que separar en dos grupos: las variedades astringentes (clásicas) y las que no lo son (las más modernas que han sido mutadas genéticamente). Ahora os enseño cuales son y cómo diferenciarlas. Las variedades originales proceden de China, Japón y de Virginia (Norteamérica). La variedad que proviene de China es la que más se cultiva en todo el mundo y los de Virginia son los que suelen encontrarse como silvestres.
Variedades astringentes de caquis:
En este grupo, la fruta hay que dejarla madurar bien en el árbol y luego someterlas al proceso que os conté antes para eliminar la astringencia, sumergiendo o untando las piezas de fruta en algún tipo de alcohol de alta graduación.
Caqui Eureka: Se trata de un árbol de pequeñito tamaño y muy productivo que aguanta bien los largos periodos de sequía y las heladas de invierno.
Caqui Hachiya: Este árbol es más grande y también produce bastante cantidad de fruta que son de forma alargada y de un color anaranjado fuerte. Se recolecta a mediados de otoño hasta principios de invierno.
Caqui Rojo Brillante: La variedad que se cultiva en nuestro país, concretamente autóctona de la Comunidad Valenciana. Este árbol produce una fruta de color rojo intenso con la piel suave y la pulpa algo compacta. Se suele recolectar a finales de noviembre.
Dentro de esta variedad está el famoso caqui persimón, el cual solemos encontrar en el mercado. A esta fruta se le conoce con el nombre de "caqui tomatero".
Caqui Koushu-Hyakume: Esta variedad también conocida como Virginiana se utiliza para deshidratarla o en repostería y no se suele comer como las demás variedades.
Variedades no astringentes de caquis:
En este grupo encontramos las frutas que son más dulces y se pueden consumir tras la recolecta sin necesidad de pasar por ningún proceso previo.
Caqui Fuyu: Es un árbol que alcanza mucha altura y de gran producción. Sus frutos de color naranja con la pulpa compacta de color anaranjado suave. Se recolecta desde finales de otoño hasta principios de invierno.
Caqui Honan Red: Es igual que la variedad Fuyu, pero con la diferencia que la fruta es de sabor mucho más dulce y de color anaranjado rojizo.
Caqui Jiro: Es una fruta de menor calidad que las anteriores mencionadas. Este árbol produce frutos amarillos muy dulces de sabor y suelen recogerse a comienzos del otoño.
Caqui Sharon (Triumph): Esta variedad es el resultado de un cruce originario de Israel con el que consiguieron eliminar la astringencia. Es la más cultivada en Andalucía, España.
Sus frutos son suaves tanto de color como de sabor con forma redondeada y achatada. No hace falta que estén maduros para poderlos consumir.

Un poco de historia
El caqui (Diospyros Kaki) es una fruta originaria de China y Japón, donde se cultiva desde el siglo VIII. Más adelante fue introducido en los países europeos de Francia, España e Italia allá por el año 1870 por mercaderes y no llegó hasta principios del siglo XIX a los Estados Unidos.
En la actualidad los principales países productores de esta fruta son Japón, China, Estados Unidos, Brasil, India e Israel (donde procede la variedad "Sharoni", idéntica a la variedad americana "Triumph") y en Europa será Italia, Eslovenia y España.
En España, encontramos las regiones de Valencia y Castellón como lugares donde existen grandes campos de cultivos de esta fruta y en Andalucía como alta rentabilidad productiva cabría destacar a Huelva, Sevilla, Málaga y Granada como provincias donde más cultivos se darán. En Andalucía, encontraremos la variedad de caqui llamada vulgarmente como "caqui manzana", variedad no astringente. Y desde aquí se exporta a otros países como Francia, Alemania y Portugal.
Como nota curiosa, quería contaros que desde hace unos años se cultiva la variedad "Rojo Brillante" en la comarca de Ribera del Júcar (España) y en la Ribera del Río Segura donde se ha popularizado que es tan famoso como el cultivo de la naranja y que ha llegado a conseguir la denominación de origen "Kaki Ribera del Xúquer". Aunque surgió de forma espontánea tras la siembra de semillas en el margen de una parcela en el término municipal de La Alcudia. En el año 1960 se injerta los primeros árboles cultivados en el término municipal de Carlet y a partir de aquí el caqui tuvo un rápido crecimiento y expansión. Hoy en día esta variedad supone más del 95% del caqui cultivado en la Comunidad Valenciana, habiendo alcanzado una producción cerca de las 25000 toneladas de fruta.

Propiedades nutricionales
La composición química de la fruta es diferente en función de la variedad que tomemos, pero lo que si tienen en común es un alto contenido en agua, además aporta una cantidad generosa de hidratos de carbono (fructosa y glucosa) lo que la hace con un valor calórico más elevado en comparación con otras frutas. Dentro de su contenido en fibras, posee pectina del tipo soluble y en cantidades moderadas. En su composición en vitaminas y minerales tengo que apuntar la provitamina A o betacaroteno, que le da a la fruta ese color anaranjado tan precioso, también contiene vitamina C y potasio, siendo un mineral tan necesario para transmitir y generar los impulsos nerviosos para tener una actividad muscular normal y mantiene un equilibrio de agua en las células. El betacaroteno se transformará dentro de nuestro organismo en vitamina A conforme lo vaya necesitando y esta es indispensable para tener buena visión, un perfecto estado de la piel, el cabello, las mucosas, para nuestros huesos y ayuda a que funcione bien nuestro sistema inmunológico. La vitamina C ayuda a la formación de colágeno, cuida los huesos y dientes, además de alimentar a los glóbulos rojos para que absorban el hierro de los alimentos y crea resistencia ante las infecciones. Ambas vitaminas cumplen con la función antioxidante. Ya en menor proporción encontraremos ciertas vitaminas del grupo B (B1, B2, B3) y otros minerales como el calcio, fósforo, hierro y sodio.
Esta fruta teniendo en cuenta sus propiedades nutricionales es muy recomendable para los jóvenes, adultos, para las personas que hacen deporte, mujeres embarazadas o madres lactantes y para los ancianos, en especial para aquellos que llevarán una dieta escasa en vitamina A. Las vitaminas A y C contribuyen a reducir el riesgo de contraer enfermedades cardiovasculares, degenerativas y de cáncer. Gracias a su contenido en pectina, hace ideal esta fruta para combatir la diarrea y la colitis.

Usos en la cocina
Los caquis por lo general se deben tomar maduro y cuando lo vayamos a comprar, tienen que conservar un poco el tallo y el casquete. Por lo general, la fruta que venden suele estar dura, por eso hay que dejarlos madurar a temperatura ambiente en vuestra despensa o cocina hasta que al tocarlos sintáis que la pulpa está blandita. O si queréis acelerar la maduración, existe un truco, el cual consiste en colocar la fruta en una bolsita de papel junto con un plátano, este liberará gas etileno y ayudará a una pronta maduración del caqui.
Para consumirlo hay quienes lo corta por la mitad y come con una cucharilla o se puede pelar como una manzana y cortar en rodajas o dados así tal cual o acompañado con yogur y miel, en ensalada con semillas de sésamo o chia y unas bolas de queso mozzarella... Con esta fruta se pueden preparar un montón de recetas dulces como deliciosos cakes, pies, batidos, smoothies, helados y confituras...
En Estados Unidos, China y Japón los frutos son desecados y se consideran un manjar de Dioses.


viernes, 4 de enero de 2019

Trufas de chocolate blanco y coco


Estamos en año nuevo, ¿han pasado los días muy rápido, o es que me estoy haciendo viejo?. Ok, pero no vamos a renunciar a darnos de vez en cuando un capricho, a pesar de que con el año nuevo todos son promesas de dietas, adelgazar los kilos de más que hemos tomado durante las fiestas... bla, bla, bla... en unos días se nos pasan las ganas!! jajaja
Si gustáis, aquí os dejo estas trufas de chocolate blanco para los amantes de sabores suaves y delicados, porque estos bocaditos se derriten en la boca. Y lo mejor de todo es que no precisan de muchos ingredientes costosos o de una elaboración complicada, crema de leche o nata, coco rallado y chocolate, además de los ingredientes aromáticos que os lo dejo a vuestros gusto. Yo aquí he usado esencia de vainilla, ralladura de naranja y cada trufita la he rellenado con una almendra tostada, para dar ese punto extra de fantasía en el paladar, pero como siempre digo, sentíos libres de usar la imaginación!!
El dulce perfecto y elegante para terminar una cena en pareja, para cualquier reunión entre amigos, o como perfecta idea de regalo hecho en casa. Todos querrán probar vuestras trufas, y os amarán un poco más!!


Ingredientes para unas 20 trufitas:
200 grs. (7 oz) de chocolate blanco de buena calidad, partido en trozos un onzas
60 ml. (1/4 taza) de crema de leche o nata para montar (35% m.g.)
14 grs. (1 cuch. grande) de mantequilla, a temperatura ambiente 
1/2 cuch. pequeña de extracto de vainilla (opcional)
33 grs. (1/3 taza) de copos de coco deshidratado
La ralladura de 1 naranja (opcional)
Unas 20 almendras tostadas y peladas (si queréis hacerlas rellenas)
33 grs. de coco rallado (para envolver al final las trufas)

Elaboración:
Para comenzar con la elaboración de las trufitas, derretimos el chocolate blanco junto con la crema de leche o nata en un cazo pequeño al baño María. Remover continuamente con ayuda de una cuchara de madera o una varilla de mano hasta ver que el chocolate esté derretido. Luego agregaremos la mantequilla y seguir mezclando para incorporar.
Retirar del calor y añadir el extracto de vainilla, la ralladura de naranja, si lo vais a usar y los copos de coco, removiendo hasta quedar homogéneo y los sabores se mezclen. Cubrimos con un pliegue de papel de aluminio o una tapadera, dejamos enfriar a temperatura ambiente y colocamos en la nevera como mínimo 2 horas hasta que la mezcla se vuelva lo suficientemente firme como para convertirla en bolitas.
Pasado el tiempo, con ayuda de una cucharilla iremos tomando pequeños pegotes y con el dedo pulgar colocamos en el centro una almendra e ir dando forma de pequeñas bolitas del tamaño de una pelota de Ping-Pong, (aquí tengo que hacer una pausa, para deciros que con el calor de vuestras manos, el chocolate se derretirá un poco y se os quedarán aceitosas, es normal... por si queréis usar guantes, aunque bueno si no os entretenéis mucho rato, tampoco es para tanto....). A continuación cada bolita las pasamos por coco rallado hasta cubrir bien por fuera. Y servir o volver a colocar en la nevera hasta el momento de comerlas. Si vuestra cocina es más bien fría (como la mía), la podéis dejar fuera en un recipiente o tupper con cierre hermético para evitar que adquieran olores de otros alimentos y os aguantarán bien hasta 2 semanas, pero dudo mucho que durarán tanto tiempo!! jajaja Feliz año nuevo! :)




Consejos mágicos:
Es muy importante que elijamos un chocolate de buena calidad y que esté elaborado con manteca de cacao, pues el sabor final se nota y mucho.
También debemos tener cuidado de no hervir el agua mientras derretimos el chocolate al baño María, hay que hacerlo a fuego lento, ya que el chocolate blanco es más sensible al calor que el chocolate negro.  

jueves, 13 de diciembre de 2018

La cena mágica de Navidad (Consejos)

Casi ya está aquí otra vez la Navidad y con ella toda su magia... pero también muchas dudas sobre qué preparar y cómo crear un ambiente ideal para estos días tan especiales.
¿Estás pensando en lo que vas a cocinar este año? No pretendo deciros lo que tenéis que hacer o no, pero si quería daros unos sencillos consejos para que vuestra cena sea muy mágica y sin complicaciones.
Tal vez ya tengáis una ligera idea sobre el plato principal, pero no sabéis como se podría acompañar o como organizaros para que todo fluya sin ningún problema, y no pasar horas y horas en la cocina preparando la cena de Nochebuena o Nochevieja, en vez de atender a los invitados o simplemente quedaros más libres para ocupar el tiempo en otros menesteres.
Sabéis que adoro estas fechas y en casa lo vivimos con mucha emoción, siempre creando un ambiente acogedor y sin gastar mucho dinero, es más bien sentir la energía positiva y mágica junto al espíritu de la Navidad.


Da igual que vayáis a preparar un montón de platos, aperitivos, bebidas... o elegir los clásicos de siempre como un rico asado en el horno junto con sus correspondientes acompañamientos; lo importante es pasar unas fiestas felices y en paz. Es por eso que sería conveniente tener algunas cosas en cuenta:
- Pensad de antemano cuántos invitados esperáis en casa, qué ingredientes vais a necesitar para componer el menú y cuánto tiempo deseáis pasar en la cocina. Los menús de 3 o 4 platos calientes son más elaborados que una tabla de quesos o unos aperitivos fríos que se pueden servir con menos dificultad de elaboración.
- Hagamos las cosas sencillas y elegid platos que sean de fácil elaboración para la cena de Nochebuena, como por ejemplo un asado en el horno y pueda compartirse con varios comensales... Así no tenemos que pasar todo el día en la cocina.


- No se trata de agobios y sofocos, sino de relajarse y disfrutar con lo que vayáis a cocinar, siempre es bueno optar por platos que dominéis perfectamente, en vez de cocinar algo nuevo sin haberlo probado por si os saldrá bien o no! Hacedme caso, ya me pasó por querer innovar...!!
- También hay que tener en cuenta que algunos ingredientes como el pato, ganso, cordero... deben pedirse con anticipación en vuestros lugares de confianza ya sea en granjas ecológicas o carnicerías. Suelo hacer días antes una lista para planificar el menú de qué quiero cocinar, e ir buscando y comprando con anticipación todos los ingredientes que se puedan guardar en la nevera e incluso congelar, os ahorraréis unos cuantos euros, y estaréis más relajados/as para cocinar.


- Referente a lo que antes os dije de ir a lo seguro, ¿realmente sois aventureros/as en la cocina?. Por lo general aconsejo que vayáis por los platos que ya conocéis, para no agobiaros, pero si queréis probar una nueva receta y ser creativos/as, entonces os aconsejo que probéis a prepararlo mucho tiempo antes, aunque esté fuera de fecha, para no llevaros sobresaltos de última hora y encontraros una sorpresa desagradable en la cena. A mí me pasó una vez; nunca había preparado Pato a la naranja (sí, ese famoso plato francés tan famoso), y al final resultó un desastre de cena, ya que no le encontré el punto de cocinado a la carne y el sabor de la guarnición no era lo que esperaba; Un horror!! :(
- Otro punto a tener en cuenta; no olvidéis preparar las bebidas navideñas y la decoración en la mesa, para crear un ambiente festivo y muy mágico. Pienso que lo más importante de la cena de Nochebuena es que la familia o los seres queridos se reúnan en torno a la mesa y se sientan cómodos.
- Un menú suele constar de al menos 3 platos: los aperitivos o primeros, el plato principal y el o los postres. Para un menú de 4 platos, el entrante por lo general será de un aperitivo frío y otro caliente. Entonces con un menú de 3 platos será adecuado para cubrir una cena familiar, incluso si hay niños y la comida se sirve antes de que se abran los regalos.
- Al componer vuestro menú, tiene sentido establecer primero el plato principal y luego a partir de aquí iremos elaborando el resto. Sugiero preparar algo que sepa bien a todos los invitados. Si hay vegetarianos/as, planead solo un plato de carne y unos cuantos que sean vegetarianos, ofreciendo así una diversidad para elegir.
- Los entrantes no deben ser demasiado pesados, para que los invitados no estén muy "llenos" para cuando llegue a la mesa el plato principal. Ante un plato suculento, una ensalada variada sería ideal.
- Cuando vayamos a elegir los ingredientes, deberemos prestar especial atención a la diversidad. Si el plato principal va a ser de carne, elegid pescado o algo vegetariano para los entrantes.



- ¿Sabéis el dicho?: "Comemos con los ojos primero", así que tenéis que tener en cuenta la diversidad de colores en vuestro menú. Os pongo un ejemplo: Si vais a servir una sopa o crema de verduras como entrante, probar una salsa oscura para el plato principal. Es fácil aportar un toque colorido a los platos como espolvorear unos granos de granada en la ensalada, unas semillas de sésamo sobre una crema de calabaza, o adornar un postre con unas hojitas de menta o nueces picadas por encima.
- Hoy día, la mayoría de las verduras están disponibles durante todo el año, pero como siempre os digo usad las que estén de temporada como el repollo, puerros, brócoli, calabaza, verduras de raíz como el apio nabo... Y para conformar el menú navideño se puede optar por lechuga, rúcula, berros, canónigos... para las ensaladas.
- Como último punto y no menos importante será pasarlo bien, que la vida son "dos días" como dice el refrán. Os deseo unas felices fiestas y una entrada de año muy mágica!! :)


Nota: Las imágenes de este post pertenecen a Pinterest y las he tomado prestadas, si eres el propietario/a de alguna de ellas y no quieres que las ponga aquí, házmelo saber por un mensaje privado y las retiro lo antes posible. Feliz Navidad! 

jueves, 30 de agosto de 2018

Ensalada de verano con sandía y yogurt

¿Buscáis una ensalada con muy pocas calorías, pero que ayude a combatir el calor en los días estivales? Esta rica ensalada de verano con sandía y yogurt de origen israelí es la mejor opción que os puedo ofrecer. Su sabor es delicioso y refrescante, que podréis tomarlo para desayunar o tras una buena barbacoa en el patio trasero.
"La sandía es para el verano, como la pasta es para Italia" dijo una vez el tenor italiano, Enrico Caruso. Y debe de tener mucha razón, porque en verano casi no falta esta refrescante fruta en todas las mesas. A los peques les encanta!!
Este plato está muy lejos de tan sólo: comer fruta!, es como dar un paso más allá y llevar a otro nivel una simple ensalada de verano. Con cada bocado, las papilas gustativas comenzarán a despertar diferentes sabores y texturas que os encantará, os lo prometo!!
Conozco diferentes recetas de ensaladas con sandía donde se suele añadir queso feta, pero no lo echaréis de menos en mi receta, ya que los ingredientes aquí no compiten entre sí, sino que son más bien una fusión de sabores: un poquito dulce, un toque salado, en cada bocado y muy deliciosa!!

 
¿Cómo saber elegir la sandía perfecta?
Cuando estéis en el puesto del mercado, tomad la sandía con vuestras manos y sentir el peso, no debería ser muy ligera ni pesada para su tamaño. Las mejores sandías son de tamaño medio, ni muy grandes ni muy pequeñas... es así!
Fijaos bien en la mancha de color amarillo cremoso o amarillo anaranjado (esto significa que la fruta descansó sobre el suelo y no recibió luz del sol). Y siempre evitar las sandías que tengan una mancha blanca, porque será que la fruta fue recolectada demasiado pronto.
El sabor dulce de la sandía indicará la cantidad de veces que las abejas polinizaron las flores de esta planta. Cuanto más polinización, más dulce será la sandía. Aunque con este dato, tendréis que probarla para poder elegir bien. Y no os cortéis, antes de comprar, exigir que os la den a probar para comprobar el sabor.
Dentro del mundo "sandías" existen dos grupos: Las sandías "chico" son más acuosas, mientras que las sandías "chica" son más dulces. Las sandías "chico" son más altas y alargadas de tamaño, mientras que las sandía "chica" son más redondas y robustas.
Y por último, mirar siempre las sandías que tengan el tallito seco, para obtener un mejor sabor. Un tallo verde indicará que fue recolectada demasiado pronto y no tendrá un buen sabor.


Ingredientes:
1,350 grs. de pulpa de sandía sin semillas, cortada en dados
4 cuch. pequeñas de zumo de limón
1/2 cuch. de sal marina
1 cuch. de aceite de oliva
1 yogurt tipo griego (125 grs.)
1 cuch. de miel
1/2 cuch. pequeña de escamas de chile rojo
1 cuch. pequeña de semillas de amapola
Un manojito de hojas de menta fresca
Elaboración:
Mezclamos en un bol los dados de sandía junto con el zumo de limón y un pellizco de sal. Dejar a un lado reservado.
En otro bol, mezclamos el yogurt con la miel y vertemos en los platos que vayamos a servir la ensalada. Colocar en cada plato unos cuantos dados de sandía y regar con chorrito de aceite de oliva. Seguidamente espolvoreamos con las hojitas de menta toscamente partidas, un pellizco de escamas de chile rojo y las semillas de amapola. Servir y a disfrutar!!


viernes, 8 de junio de 2018

Polos de fresa y plátano

Aquí os traigo otra receta de polos o paletas, esta vez la versión con leche, frutas y yogurt. Tomé uno de mis sabores favoritos de smoothies y lo convertí en un postre helado para estos días de primavera; quedaron perfectos!! La combinación de sabores es deliciosa, con una textura muy cremosa.
Se pueden preparar casi de cualquier fruta, pero no os cuento más... porque así tendré otras recetas para enseñaros en otras ocasiones!! ;) Lo rico, en ocasiones se hace esperar!!


Ingredientes:
6 fresas medianas
1 plátano pequeño
1 yogurt natural (125 grs.)
50 ml. de leche entera
4 cuch. grandes de azúcar blanco
Elaboración:
Para comenzar con la receta, retiramos los tallos de las fresas y las cortamos en cuartos. El plátano lo pelamos y cortaremos en rodajas. Colocar la fruta en el vaso de la batidora junto con el resto de los ingredientes y molemos hasta conseguir un puré homogéneo. En este momento es bueno probar y rectificar de dulzor, porque hay veces que según el punto de maduración de la fruta que usemos, estarán más o menos dulces. Vertemos el contenido en los moldes de polos, rellenando hasta casi arriba, colocar un pliegue de papel film y practicar unos agujeritos con la punta de un cuchillo en cada hueco, donde colocaremos un palito en cada uno. Metemos al congelador y dejaremos como mínimo 6 horas.
Pasado este tiempo, tan sólo queda desmoldar y a disfrutar!!
Ya os conté en otras recetas unos trucos para desmoldar sin problemas nuestros polos! :)



sábado, 26 de mayo de 2018

Polos de fresa

Casi termina el mes de Mayo y la temporada de fresas está en pleno apogeo, aunque este año no ha sido especialmente bueno para esta delicada fruta, con las tormentas y el mal tiempo que ha sacudido nuestro país tiempo atrás. Afortunadamente ahora parece que realmente estamos en Primavera.
Esta receta es súper fácil de preparar, tan sólo necesitas fresas, azúcar (si queréis) y un poco de zumo de naranja, porque tengo que reconocer que un toque de cítricos le viene genial al sabor dulce de las fresas. Una forma divertida de tomar frutas (como siempre os digo en estos casos), además de refrescar nuestro cuerpo cuando hace mucha calor. Los días calurosos requieren este tipo de delicias, e incluso se puede ahorrar en la factura de la luz, para evitar encender el aire acondicionado... upsss!!!


Ingredientes:
10 fresas medianas
El zumo de 1 naranja o de 1/2 limón
4 cuch. grandes de azúcar blanco
Elaboración:
Retiramos los tallos de las fresas y las cortamos en cuartos. A continuación, colocamos todos los ingredientes en el vaso de la batidora y moler hasta obtener un puré suave.
Rellenar los moldes de polos elegidos y colocar por encima un pliegue de papel film, practicando un agujerito con la punta de un cuchillo en cada hueco, donde colocaremos un palito en cada uno para sujetar nuestros polos. Metemos al congelador como mínimo 6 horas y a disfrutar!!
Para poder sacar sin problemas los polos, se puede sumergir el molde en un recipiente con agua templada hasta la mitad unos 10 segundos, ya veréis lo fácil que se desmoldan!! ¿Verdad que son fáciles de preparar?