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miércoles, 25 de septiembre de 2024

Kheer, Payasam o Payesh

 
El Kheer, también llamado Payasam en el sur y Payesh en el este de India, es el tradicional arroz con leche indio. Consiste en arroz cocinado en leche al cual se le agrega azúcar, azafrán, cardamomo, frutos secos y en ocasiones coco; por lo que es un postre lleno de sabor y aromas de la India. El arroz puede ser reemplazado por bulgur, tapioca, mijo, fideos o granos de maíz y los frutos secos también pueden variar según gustos.
La palabra "Kheer" proviene del sánscrito (antiguo lenguaje indoeuropeo) "Ksheera" que significa leche, y su consumo es bastante habitual en la India y de hecho como os comentaré más adelante es un postre tan popular que ya se extendió a otros lugares del mundo como variante de nuestro conocido "arroz con leche".
Si bien el consumo de Kheer es bastante habitual en la India, también se usará como una ofrenda durante las celebraciones hundúes. Además con este plato se suele alimentar a los bebés en la ceremonia del "annaprashana" que simboliza un ritual de paso.
Kheer se mencionó en el Manasollasa ya por el año 1130, por lo que está considerado uno de los postres más famosos en la región. El Kheer es parte de la dieta ayurvédica y, por lo tanto, se considera un plato restaurador y bueno para la salud. Según los hindúes, el Dios Shiva solía servirlo a sus devotos/as en el templo.
Curiosamente, en todo el país, el Kheer, Payesh o Payasam se elabora de distintas formas y cada uno tiene su historia. Entre ellos se cuenta que Payasam se menciona por primera vez en antiguos manuscritos budistas-jainistas. Estos manuscritos son datados alrededor del año 400 a.C. como payas. Un postre que parece tener una conexión profundamente arraigada con Buda. La historia cuenta que Buda rompió su ayuno de siete años al tomar un tazón de Kheer. Kheer o Payasam también tiene un papel importante en la construcción del templo de Konark. Se dice que después de muchos intentos en colocar los cimientos del templo ya que las piedras de hundían en el mar antes que pudieran descargar y transportarse al sitio de la construcción, cada piedra desaparecía al caer al agua. Entonces, el hijo del arquitecto decidió ilustrar la situación sumergiendo pequeñas bolas de arroz en leche, imitando las piedras que caían al agua. Se dice que la demostración ayudaba a comprender y resolver el problema. Esto a su vez dio origen al ginta dogi kheer, que hasta la fecha es el plato dulce característico del país.

 
El arroz con leche y su apasionante viaje de 8000 años
¿Dónde nació este rico postre de arroz con leche?, en la India lo consideran como suyo, también lo harán los chinos, alemanes, griegos e incluso hay historiadores que apuntan a que su origen está en el antiguo Imperio Romano. Y tras varios milenios, la pregunta sigue sin una respuesta clara y, sin embargo, es una receta que por lo general gusta a todo el mundo y se prepara en muchos hogares.
Dependiendo de dónde nos encontremos será nombrado como kheer, payesh, phirini, payasam, gil-e-firdaus, muhalabia, riz bi haleeb, milchreis, rice pudding o arroz con leche entre otras denominaciones. Aunque lo cierto es que la esencia del postre reside en tres ingredientes básicos: leche, azúcar o miel y arroz, los cuales cuando se combinan resultará un plato delicioso que nos tocará el corazón como una caricia de viento en una tarde lluviosa de Otoño.


Primera parada, India
La India y su amor por el arroz con leche se remontaría al año 6000 a.C. Las primeras menciones de este postre se registraron en las epopeyas del Mahabharata y Ramayana, como "ksheer" o "hshirika" en sánscrito, que se traduce simplemente como un plato elaborado con leche. Aunque, la versión más actualizada de la palabra "kheer" es la que usamos para describir el postre. Y una vez más, el nombre varía de una región a otra como os conté. Según el químico e historiador de la gastronomía india KT Acharya, el kheer o payas (como se conoce al sur del país) era bastante popular y las primeras menciones en la literatura india utilizaban, arroz, leche y miel. Payas era y sigue siendo un alimento básico en los templos hindúes de toda la región, y se sirve como prasad u ofrenda de ídolos a los devotos.
Existe una historia detrás de cómo se comenzó a servir como ofrenda. Cuenta una leyenda que la deidad hindú Krishna se presentó con forma de sabio ante el rey de Ambalupuzha, un pequeño pueblo de Kerala. El sabio retó al rey a una partida de ajedrez y le hizo una advertencia; si el sabio ganaba, el premio sería un grano de arroz en la primera casilla del tablero, dos en la segunda, cuatro en la tercera y así de seguido, duplicando la cantidad de la casilla anterior. El rey estuvo de acuerdo.
Sin duda, el sabio ganó el juego para sorpresa del rey. Cuando el rey empezó a colocar los granos de arroz, acabó debiéndole al sabio toneladas del cereal. Divertido por la derrota del rey, el sabio se reveló en la forma del Dios Krishna y dijo; "No tienes que darlo todo hoy, simplemente proporciona payasam a cada peregrino que venga a mi templo aquí en busca de consuelo". Hasta la fecha, el mejor cuenco del postre payasam se sirve en templos de Guruvayoor y Ambalappuzha, pero no es exclusivo del templo y continúa sirviéndose de diversas formas en todo el país, tales como Tender coconut payasam, Pazham payasam y Palada payasam.
Los mongoles fueron aparentemente la razón por la que kheer llegó a ser conocido con los nombres de firni o phirni con sus raíces en Persia. Cuando se sirve, va cubierto con frutos secos picados, pétalos de rosas y chandi ka varq u hojitas de plata comestibles, colocadas en un cuenco de barro llamado shikoras o kulhar. Aunque no puedo precisar quién trajo esta receta a la India y si llegó antes que el pueblo mongol o con ellos, pero la popularidad del postre con este nombre nos dice un poco de su viaje con el sultanato. Ahora a seguir con el viaje, y tendremos que ir al Medio Oriente...
Los puddings de arroz en el Medio Oriente se remontan a las gachas de cereales preparadas por los cocineros de entonces y se les llamó puro berinj, considerados un bocado del cielo.
Las primeras menciones del plato las podremos encontrar en textos médicos más que en los escritos de cocina, ya que es un alimento para una buena nutrición y de fácil digestión.
Si bien en principio empezó como una cura para las personas, pronto comenzaría a prepararse en las cocinas del Imperio. Y con el paso del tiempo, el postre fue consumido en ocasiones especiales en los hogares más humildes. A medida que se hizo popular en la región, el phirni pasó a llamarse shola, donde se usaba arroz de grano corto para cocinar este postre hasta que estuviese suave y espeso. Se fue añadiendo otros ingredientes extra dependiendo si se preparaba como plato salado o dulce.
En el siglo XIII, los mongoles trajeron la "shola" a Irán con un nombre diferente. Shola-e-zard era el nombre que se le daba al plato de arroz dulce con sabor a azafrán y agua de rosas o agua de azahar y se distribuía entre familias y conocidos junto con los habitantes más pobres y necesitados de la región.


Próxima parada, China
Mongolia nos lleva a China, cuyo arroz con leche se remonta a la dinastía Zhou Occidental en el año 1047 a.C. Un país popular por ser el primer cultivador de arroz en todo el mundo y a este postre de arroz con leche se le conoce como papilla de arroz de los "ocho tesoros" o de las "ocho joyas". Y como ocurre siempre con todo lo relacionado con la comida china, hay una historia detrás que merece ser contada.
Una curiosa historia de engaño o triunfo (nunca se sabrá), el plato nació cuando el emperador Wen Zhou fue derrocado por ocho eruditos. Reclutados por otro emperador (el rey Wu) del reino vecino y lograron quitar al emperador déspota del poder. Para dar las gracias a los caballeros por su gran valentía en la batalla, fueron recompensados con un postre de arroz llamado "ocho tesoros" o frutas y pasas bañadas en miel, en honor a los guerreros. Además, el número ocho se considera afortunado en la cultura china porque suena parecido a la palabra china que significa prosperidad y buena fortuna. 
Sin embargo, otro cuento nos narra que proviene de la dinastía Qing. Se dice que el arroz con leche era un secreto familiar muy bien guardado por una oculta comunidad china, hasta que un abogado inteligente lo descubrió y regaló como ofrenda por su cumpleaños a una reina viuda. La reina al probar este plato, le gustó tanto que dio un ascenso. Si bien las historias parece un poco increibles, el arroz con leche o gachas de arroz dulce se generalizó en China desde entonces, sólo que allí se llama "Ba Bao Fan" y es parecido a un cuenco reconfortante: el Congee.


El arroz con leche por el mundo
Si buscamos en internet los orígenes del postre, terminaremos con una palabra; Mundo. Los romanos solían preparar el plato como refrescante para asentar el estómago en lugar de postre. Se consideraba en realidad como potaje de arroz en los que se hervía el arroz y mezclaba con leche de vaca y luego miel para darle en ocasiones un toque dulce.
Con el paso del tiempo, comer este postre se convertiría en un asunto formal, donde se sirve como plato de celebración, ya sea en una boda, un cumpleaños o incluso en una tarde de sábado. En Italia, varios chefs elaboran arroz con leche al estilo risotto, lo que se convierte en una mezcla sublime de ingredientes.
En Alemania lo llaman milchreis, aquí en España lo conocemos como arroz con leche, los malayos pulut hitam, y los griegos lo llaman rizogalo...... Hoy en día, cada continente, país y pueblo posee una versión diferente de arroz con leche. Digamos que es un misterio demasiado complejo para resolverlo, así que vamos con la receta!! ;)

Ingredientes:
120 grs. de arroz basmati
1 litro de leche entera
100 grs. de azúcar blanco
4-5 semillas de cardamomo
Unas hebras de azafrán
1 ramita de canela
Un puñadito de pistachos, pelados y picados toscamente
Un puñadito de almendras, peladas y picadas
Un puñadito de pasas
1 cuch. pequeña de agua de azahar o de rosas (opcional)
1 cuch. grande de ghee (mantequilla clarificada)
Elaboración:
Comenzamos lavando el arroz hasta que el agua salga transparente y así eliminar el almidón que contenga y lo dejamos unos minutos sumergido en agua para escurrir después (este proceso lleva un tiempo, pero es necesario).
Luego colocamos en un cazo la leche hasta que rompa a hervir y añadiremos el arroz junto con las semillas de cardamomo (ligeramente majadas en el mortero), las hebras de azafrán y el palito de canela. Dejaremos cocinar unos 30 minutos.
Pasado este tiempo, agregar la mitad de las almendras y pistachos picados (reservando el resto para espolvorear al final), las pasas junto con el agua de azahar y el azúcar cocinando otros 5 minutos. Retirar el palito de canela.
Después retiramos del fuego, incorporamos la cucharada de ghee y dejamos templar. Para terminar el postre, ir echando en cuentos o vasos individuales. Dejar que enfríen a temperatura ambiente y colocar en la nevera hasta servirlo, que será el momento de espolvorear con un poco de pistacho y almendras picadas por encima.
 


viernes, 23 de diciembre de 2022

Risalamande (Pudding de arroz danés con salsa de frutas del bosque)


El postre navideño danés más conocido, Risalamande, es una versión de arroz con leche y almendras de textura cremosa, que se sirve cubierto de una deliciosa salsa de cerezas o frutas del bosque.
También conocido con el nombre de Risengrød (en su origen) o pudding de arroz, ha sido un postre querido en Dinamarca durante siglos. Postre disfrutado por ricos y pobres por igual. Pero en la década del 1800, como fue el caso en la mayor parte de Europa, llegó un momento en que la clase burguesa quería distinguirse aún más de las clases trabajadoras más pobres, y esa distinción incluía la comida. Aunque la burguesía no estaba dispuesta a renunciar a su querido Risengrød.
Sin embargo, comer el alimento común de los granjeros pobres tampoco serviría, así que se encontró una gran solución; añadir algunos ingredientes lujosos en la época, como crema batida y almendras y luego le darían un nuevo nombre, uno francés que sonara más destacado y elegante, riz à l´amande. Entonces la gente de clase alta tendría su pudding y también se lo podrían comer.


Risalamande con el tiempo se ha mantenido como uno de los postres daneses más conocidos desde entonces, y el bocadito navideño más popular y se sirve cada Nochebuena después de la cena en familia. Como ya os conté, el nombre proviene del francés, riz à l´amande, se traduce a "arroz con almendras". Pero las almendras son solo un aspecto de lo que distingue a este postre de todas las versiones de arroz con leche conocidas.
Ok, podéis pensar que la base es un arroz con leche típico como el que encontraréis en cualquier recetario (aunque, yo le agrego ralladura de limón que lo sube a un nuevo nivel), y además lo que distingue al risalamande de otros pudding de arroz son el añadido de almendras picaditas, un toque de vainilla, crema batida y todo servido con una sedosa salsa de frutas del bosque. Es simple, elegante y completamente delicioso!!
Como muchos postres de Europa Occidental, no es demasiado dulce, pero entre un poco de azúcar y salsa de frutas del bosque es una cantidad justa de dulzura.


Como dato curioso, hay una divertida tradición navideña que acompaña a este postre: el/la chef esconde una almendra en el postre y quien la encuentra en su porción gana un regalo. 
El problema: Todos deben seguir comiendo hasta encontrar la almendra, sin importar cuán llenos estén! Volvamos a nuestro postre... Aunque este postre se suele come tradicionalmente en víspera de Navidad en Dinamarca, no dejemos que esto impida disfrutarlo en cualquier época del año, porque está riquísimo!!


Ingredientes:
Para la base del pudding de arroz:
190 grs (1 taza) de arroz arborio o arroz de grano corto
310 ml. (1 y 1/4 tazas) de agua mineral
1 l. (4 tazas) de leche entera 
Un pellizco de sal marina
La ralladura de 1 limón
2 cuch. grandes de azúcar blanco
4 onzas de almendras peladas y picadas finamente
1 almendra pelada y entera, para esconder en el pudding
Para el risalamande:
480 ml. (2 tazas) de nata para montar 35% m. g.
50 grs. (1/4 taza) de azúcar blanco
2 cuch. pequeñas de pasta o extracto de vainilla 
1/2 cuch. pequeña de extracto de almendra (opcional)
Unas cuantas hojas frescas de menta, para decorar al final
Para la salsa de frutas del bosque:
225 grs. (1 y 1/2 tazas) de frutas del bosque frescas o congeladas
125 ml. (1/2 taza) de agua mineral
3 cuch. grandes de azúcar blanco
El zumo de 1/2 limón
Una nuez de mantequilla
1 cuch. grande de harina de maíz, disuelta en 60 ml. (1/4 taza) de agua
Elaboración:
Vamos a comenzar preparando la salsa, colocaremos las frutas del bosque y el agua en una sartén pequeña junto con el azúcar y el zumo de limón a fuego medio hasta que rompa a hervir y el azúcar se disuelva. A continuación, añadimos la disolución de harina con el agua y dejamos cocinar hasta que la salsa espese. Retiramos del calor y agregar la mantequilla, removemos para incorporar y dejar a un lado reservada.
Ahora tocará el momento de hacer el pudding, en una cazuela mediana podemos a cocinar el arroz junto con el pellizco de sal, la ralladura de limón, el azúcar y el agua hasta que comience a hervir, cocinando unos 4 minutos. Añadiremos la leche y las almendras picadas, reducir el fuego a bajo, cubrimos la cazuela y cocinar durante 30-35 minutos removiendo ocasionalmente para evitar que se queme al fondo. Una vez terminado, dejamos que el arroz se enfríe unas cuantas horas o toda la noche. Aquí podemos colocar la almendra entera en el pudding para ver a quien le toca de los comensales.
En un bol bien frío si es posible de metal, batimos la nata con el azúcar, la pasta de vainilla y el extracto de almendra (si lo vais a usar) hasta que monte firme, siempre teniendo cuidado de no batir en exceso! Seguido, con ayuda de una lengua de pastelería ir removiendo con movimientos envolventes en el pudding de arroz hasta incorporar. Si veis que os ha quedado el arroz un poco apelmazado de textura, se puede aligerar con un chorrito de leche antes de añadir la nata, pues hay marcas de arroz que quedan más densas que otras soltando mucho almidón durante la cocción. Ya tan solo nos queda servir el risalamande con la salsa de frutas del bosque tibia en vasitos o pequeños cuencos y espolvorear con algunas hojas de menta fresca.



Sugerencias mágicas:
Podemos preparar el risalamande con un día de anticipación y a la hora de servirlo, sacar un ratito de la nevera para que tome la temperatura ambiente y servir con la salsa templada.

jueves, 12 de agosto de 2021

Mini tartas de ciruelas


Estas pequeñas tartas son muy simples de preparar y se hacen en menos de 30 minutos. Es una opción deliciosa por si tenéis invitados en casa o simplemente daros un capricho dulce para una tarde, acompañado de un té o un smoothie de frutas. Tengo que decir que os sintáis libres de usar otra fruta como melocotones, nectarinas, albaricoques, bayas del bosque... etc.



En casa siempre me gusta tener en el congelador unas láminas de hojaldre por si acaso, ya que es bastante socorrido y siempre una buena opción. Hace tiempo os comenté que el hojaldre es mejor hacerlo casero, aunque es una receta algo tediosa y en el mercado venden láminas de buena calidad, que por unos pocos euros os ahorraréis mucho trabajo en vuestra cocina!! ;)


Ingredientes:
2 láminas de hojaldre refrigeradas o descongeladas (1 pack)
1 huevo ecológico, batido con un chorrito de agua o leche
4-5 ciruelas medianas, sin hueso y cortadas en gajos finos
Azúcar blanco o azúcar moreno, para espolvorear al final
Elaboración:
Comenzaremos precalentando el horno a 180º C y forrar una bandeja con un pliegue de papel vegetal.
Disponemos las láminas de hojaldre sobre la mesa de trabajo enharinada y cortamos con ayuda de un cortapastas la masa en rectángulos o cuadrados medianos, pintar bien cada base con huevo batido, e ir colocando los gajos de ciruelas en medio de cada cuadradito de masa, dejando un pequeño margen por los lados (cuando comience a hornearse, los lados subirá y harán una especie de borde quedando el centro perfecto con la fruta caramelizada). Ahora, espolvorear con un poco de azúcar por encima y horneamos unos 15 a 17 minutos, o hasta ver que la superficie torne a un precioso color dorado (ir haciendo esto por tandas, hasta completar las mini tartas).
Retirar del horno y dejamos enfriar antes de servir como más os guste, por ejemplo una bolita de helado, un poco de crema chantilly, crema pastelera (como lo he acompañado) o así tal cual que también están deliciosas!! :)


sábado, 15 de mayo de 2021

Nísperos en almíbar


¿Me creéis si os cuento una cosa? En casa de mis padres tengo un árbol mega grande de níspero que tiene justo mi edad, 42 años. Lo sembró mi padre cuando nací y aún sigue el campeón dando cada año un montón de fruta. La variedad de la que os hablo es Golden nuger y es la que he utilizado para esta receta, ya que la pulpa aguanta mejor la cocción en el almíbar, aunque existen otras variedades de nísperos que se pueden usar. Para que lo tengáis en cuenta!!
Mi padre desde niño me decía: vamos a recolectar los nísperos que estén a nuestro alcance y los de más arriba, pues para los pájaros que les encantan, hay que ser generosos y compartir. Es algo muy mágico ver la variedad de aves que vienen a darse el festín de fruta como gorriones, tórtolas, mirlos, estorninos... Me encanta! :D
Los nísperos para la recolección deben de estar en su punto de dulzor y color anaranjado, pero no demasiado maduros ya que no aguantarían bien la cocción, a no ser que queráis preparar mermelada o confitura.


Como dato curioso, el níspero es originario del Lejano Oriente donde era utilizado como un árbol ornamental para huertos y jardines. Se cree que procede concretamente del sur de China y desde allí pasó a Japón. En el siglo VI aparecen varios escritos donde se recoge el cultivo de este árbol en ambos países. Más adelante desde Japón se exportó a Europa y África, llegando a mediados del siglo XVIII al viejo continente europeo.


Para mencionar los beneficios de esta deliciosa fruta, diré que entre los muchos minerales que contiene destaco el potasio y el calcio y en menor medida fósforo, hierro y magnesio. También es una fuente importante de vitaminas B1, B2 y C.
Los nísperos poseen propiedades digestivas y depurativas, pues es una de las frutas con más cantidad de fibra y esta ayudará a reducir los niveles de colesterol en sangre. También, gracias al contenido en pectina, ácidos orgánicos (presentes en todas las variedades de frutas) y nivel destacable de taninos, facilitan la digestión, el tránsito intestinal y por último, tiene propiedades antiinflamatorias; consumo ideal para las personas que tengan problemas gastrointestinales. Además comer nísperos funciona como diurético porque aumenta la producción de orina.
Si os ha gustado y queréis saber más acerca de estos pequeños dulces de primavera, escribidme en la cajita de comentarios y más adelante subiré un post completo al blog contando algunas curiosidades, pinceladas de su historia y demás cositas! :)

Ingredientes:
1 kg. de nísperos (sin pelar y con los huesos)
1 litro de agua mineral, más un extra para el baño de la fruta
500 grs. de azúcar blanco
El zumo de 1 limón
1 palito de canela
Unas 4-5 vainas de cardamomo, ligeramente aplastadas
Unas hojas de menta fresca (para decorar)
Elaboración:
Vamos a comenzar preparando el almíbar ligero en una cazuela grande con el agua mineral, el azúcar blanco, el palito de canela y las vainas de cardamomo a fuego bajo y dejando cocinar unos 30 minutos. La canela y las semillas de cardamomo aportarán un delicado aroma a la fruta que me apasiona, pero también lo podéis aromatizar con unas mondas de naranja o limón, hojas de menta, ramitas de lavanda... etc.
Mientras el almíbar se va haciendo, pelar y retirar las semillas a los nísperos con ayuda de un cuchillo. ¿Cómo lo hago?, pues bien, primero retiro el extremo del tallo y base, pelo la fruta y practico un corte a lo largo para poder sacar bien las semillas. También podéis cortar por la mitad cada fruta; pero yo lo hice de esta forma porque los nísperos quedan enteros y cuando le demos el baño en el almíbar, no se romperán.
Conforme vayamos terminando de preparar las piezas de fruta, ir colocando en un bol grande con agua y zumo de limón, para evitar la oxidación.
A continuación ir echando la fruta al almíbar con ayuda de un cucharón de madera y cocinamos unos 5-6 minutos, dándoles la vuelta o rociando con el almíbar por encima de los nísperos para que tomen todo el aroma (esto hay que hacerlo con mucho cuidado y delicadeza, porque la fruta podría deshacerse).
Ya tan solo nos queda dejar templar un poco y colocaremos con el mismo cucharón los nísperos en un frasco o frascos de cristal esterilizados con cierre hermético y cubrir con el almíbar toda la fruta. El palito de canela y el cardamomo lo podéis retirar o dejar junto a los nísperos, eso ya como más os guste, si se deja lo que hará es aportar más aroma aún al almíbar.
Una vez frío, lo guardamos en la nevera y listo para servirlo en mi caso con yogurt tipo griego, pero también vale como relleno en tartaletas, bizcochos... servido con helado!
Si por el contrario no lo vais a comer en unos días, me refiero si lo queréis guardar en la despensa para alguna ocasión especial, entonces colocar el frasco bien cerrado en una cazuela al baño María unos 10 minutos para que la tapa haga vacío y se cierre herméticamente. Dejamos enfriar por completo y guardar en la despensa hasta su uso.


domingo, 7 de febrero de 2021

Fudge de chocolate


Si tengo que colocar en un primer lugar de una lista un postre especial para las personas "chocoholic" o mejor dicho amantes del chocolate, diré estos pequeños bocaditos tan ricos son los que se llevan el gran premio.
Sabéis quienes me conocen que no soy muy fans de los postres tan dulces y este por ejemplo os puede parecer a simple vista, pero si seguís leyendo o mejor dicho si os animáis a prepararlo siguiendo mi receta, creo que os enamorará!!


Pero, ¿qué es fudge? Para saber un poco más, "fudge" proviene de una palabra norteamericana que engloba una especie, diré, de cortaditos de dulce de azúcar, tipo caramelos cristalinos de consistencia ligeramente blanda, aunque yo hice una versión de chocolate.
Entonces aquí me centraré en hablaros de mi receta, para que entendáis mejor los ingredientes y su preparación. Este postre lo he preparado con chocolate semidulce, leche condensada, mantequilla, sal Maldon y extracto de vainilla. Aquí hago una pausa para contaros que se puede usar chocolate negro si os gusta más, chocolate con leche o incluso chocolate blanco..... eso sí, que el chocolate sea siempre de buena calidad para que el resultado final sea delicioso. La mantequilla puede ser sin sal o salada, las dos función perfectamente. ¿Sal en el chocolate?, pues sí y os diré que combina a la perfección, además hay un gran trabajo de grandes maestros chocolateros que usan este ingrediente combinado con el chocolate y es otro nivel, os lo prometo!!. El extracto de vainilla en mi opinión potencia los demás sabores, aparte de dar un toque aromático a vuestros fudges, pero vosotros sentíos libres de versionarlo con otros ingredientes como ralladura de naranja, esencia de menta, un chorrito de licor de avellanas o crema de whisky y para darle aún más textura, podríais agregar unas nueces o almendras picadas.
También comentaros que esta receta aunque pueda parecer algo delicada, no requiere un termómetro de caramelo, es un método muy simple y rápido.


Ingredientes:
1 lata pequeña (396 grs./14 oz) de leche condensada
1/2 cucharadita de extracto de vainilla (opcional)
560 grs. (20 oz) de chocolate semidulce 60% pureza, picado toscamente en trozos
3 cucharadas (30 grs. aprox.) de mantequilla s/sal, cortada en dados a temperatura ambiente, y un poco extra para engrasar el molde
Sal Maldon o sal marina, para espolvorear al final
Elaboración:
Para comenzar con la receta tenemos que forrar un recipiente apto para el calor con un pliegue de papel vegetal y engrasado con un poco de mantequilla derretida para evitar que la mezcla se pegue al fondo. Y no preocuparos si sobresale por los bordes, tampoco hace falta cortar el papel a justa medida; yo he usado una especie de tupper de plástico que aguanta bien el calor de unos 22x15 cm. de tamaño pero vosotros/as podéis usar uno cuadrado de 20x20 cm. o más grande, aunque recordad que si es de mayor tamaño al final los cuadraditos os quedarán más finos y no tan altos. Si utilizáis un recipiente similar al que yo he usado, os quedará perfecto. Dejamos a un lado reservado.
Ahora, en un bol mediano de cristal resistente al calor o un cazo, combinar la leche condensada, el extracto de vainilla, la mantequilla en dados y el chocolate en trozos. Llenamos una cacerola con un poco de agua (aprox. 1/4 de su capacidad) y lo suficientemente grande para que quepa el bol y llevar el agua a fuego medio hasta que rompa a hervir. Luego bajar el fuego y colocaremos el bol encima para cocinar al baño María (el agua no debe tocar el bol), removiendo con frecuencia con ayuda de una cuchara de madera hasta ver que el chocolate se derrita y la mezcla esté completamente suave. Esto no nos llevará más de unos 8 minutos, así que no lo dejéis más tiempo ya que el chocolate se podría quemar y los fudges quedarían agrietados y de textura arenosa, lo justo hasta que el chocolate se derrita!!
Pasado este tiempo, rápidamente retiramos del calor y veremos que la mezcla nos habrá quedado muy espesa (es normal), así que sin perder ni un momento verter en el recipiente reservado y alisar toda la superficie con una espátula de silicona o con la misma cuchara de madera de remover extendiendo bien hasta cubrir todo. Dejamos que temple a temperatura ambiente y a continuación colocar en la nevera un par de horas para que los sabores y la textura se asienten, pero como os digo más abajo no es necesario guardarlo en frío, simplemente en este punto.
Una vez listo, desmoldar con cuidado sobre una tabla de cortar, suavemente retiramos el papel vegetal y cortaremos en dados del tamaño de un bocado e ir colocando sobre una bandeja de servir. Justo un momento antes de llevar nuestros fudges a la mesa, espolvorear por encima de cada cuadradito un pellizdo de escamas de sal Maldon o sal marina y listo!!
Olvidé deciros que también son unos bocaditos muy especiales para regalar a vuestros amigos/as o seres queridos, y le daréis una alegría muy dulce.
Deseo que os haya gustado y animéis a preparar este postre y si os apetece, dejadme un comentario de lo que os pareció estos pequeños fudges de chocolate!! :)




Consejos mágicos: ¿El fudge de chocolate debe refrigerarse?
Ehhhhh, no. Pero sí es verdad que en la receta os indico que coloquéis la bandeja en la nevera unas horas para que tome consistencia, pero no es estrictamente necesario a no ser que vayáis a hacer este postre en pleno verano y viváis como yo en Andalucía (España), que aquí durante los meses estivales es insoportable el calor que hace... jajajaja. Si es así, no olvidéis guardarlo en un recipiente con tapa, porque el aire frío secará el chocolate o pudiese adquirir olores de los demás alimentos.
¿Y se puede congelar este postre? Yo nunca lo he hecho, así que no puedo deciros si es o no una buena idea. Pero no creo que os de tiempo de pensar en ello, ya que os lo comeréis antes!!!

sábado, 4 de mayo de 2019

Blondies de fresa y limón


Hola seres mágicos!! Hoy os traigo unos pequeños bocaditos llamados blondies, que vienen a ser una versión quizás más "coqueta" de los famosos brownies, pero en su elaboración no lleva chocolate..... Y aprovechando que estamos de nuevo en temporada de fresas, los preparé con esta delicada fruta y un toque cítrico de limón que os va a encantar!!
Tengo la certeza de que cuando compro una bandeja de fresas, siempre hay unas cuantas que están poco maduras y de sabor ácido; no están listas para comer y las dejo unos días a ver si maduran (estamos en pretemporada hasta llegar a las ricas de verdad) o puedo incluirlas como ingrediente estrella para una rica receta como esta delicia.


Estos blondies de fresa y limón tiene una textura ligeramente húmeda y densa, puede llegar a recordar a los brownies pero sin lugar a dudas con pequeños daditos de fruta fresca en su interior, lo que lo hace muy interesante de morder, el punto de limón y la capa de glaseado de fresa que lleva encima es ese toque mágico que sorprende del postre y que hace merecer la pena esperar a la temporada de estas pequeñas.
La receta está adaptada del blog de Sue: "The view from great island" y que os recomiendo visitéis porque tiene unas recetas deliciosas, fotos impresionantes y lo pasaréis muy bien leyendo sus anécdotas y elaboraciones.


Ingredientes:
Para los blondies:
230 grs. (1 taza o 2 barras) de mantequilla sin sal, a temperatura ambiente
150 grs. (3/4 taza) de azúcar blanco
2 huevos medianos o 1 grande, ecológico
60 ml. (1/4 taza) de zumo de limón, recién exprimido y la ralladura
315 grs. (2 y 1/4 tazas) de harina de trigo 
1/2 cucharadita de polvos de hornear
1/2 cucharadita de sal marina
150 grs. (1 taza) de fresas frescas, sin el tallo y cortadas en dados pequeños
Para el glaseado:
160 grs. (1 taza) de azúcar glass
1 cuch. de puré de fresas (aprox. 2 fresas grandes)
1 cuch. de zumo de limón
Elaboración:
Para comenzar con la receta precalentamos el horno a 180º C y cubrir una bandeja de hornear rectangular de unos 30x19 cm. (es la que yo uso, y me viene perfecta) con un pliegue de papel vegetal, no importa si sobresale por los bordes de la bandeja, ya que facilitará que mantenga el glaseado sobre el pastel una vez horneado y no se desparrame por los bordes, además será más sencillo desmoldar y cortar los cuadraditos.
En un bol grande, batir la mantequilla con el azúcar con ayuda de la varilla eléctrica hasta adquirir una textura esponjosa, sino tenéis una pues tocará hacerlo a mano, así que batir con mucha energía chicos.... A continuación, agregar los huevos de uno en uno y sin dejar de remover. Una vez integrados, añadir el zumo de limón y la ralladura.
En otro bol mezclamos la harina, los polvos de hornear y la sal y poco a poco iremos incorporando al otro bol hasta conseguir una masa homogénea; veréis que la textura es muy densa para trabajar; es así, no os asustéis. Ahora con ayuda de una lengua de pastelería, incorporar los dados de fresas con movimientos envolventes hasta integrar y extendemos suavemente sobre la bandeja forrada de una forma lo más uniforme posible.
Hornear durante 30-35 minutos, lo suficiente hasta ver que los bordes estén ligeramente dorados y el centro cocinado (pinchad con un palillo de madera para brochetas y ver que sale limpio). No lo dejéis mucho más tiempo, porque podría secarse y sería una ruina. Dejamos enfriar sobre una rejilla.
Mientras se enfría, colocamos las fresas lavadas, sin los tallos y partidas en trocitos en una licuadora o procesador de alimentos y moler hasta conseguir un puré fino, sino queréis encontraros ninguna diminutas pepitas de la fruta, lo podéis pasar por un colador fino, aunque a mi no me importa, creo que le da más personalidad a la receta. Este puré lo mezclamos en un cuenco pequeño con el azúcar glass y el zumo de limón, removiendo hasta que no queden grumos; si veis que el glaseado está muy ligero, pues añadir un poco más de azúcar para conseguir una textura deseada.
Una vez que el pastel esté frío, con una cuchara ir echando por toda la superficie el glaseado hasta cubrir todo, dejamos un par de minutos reposar y ya podremos cortarlo en cuadrados para servir. Buen provecho!! :)




Sugerencias mágicas: La receta original, Sue aconseja que probemos con diferentes sabores como el ruibarbo cortado en dados, o una combinación de fresas y ruibarbo, o frambuesas, arándanos.... A mi me gustan todas las posibilidades, Ñam!!  

viernes, 4 de enero de 2019

Trufas de chocolate blanco y coco


Estamos en año nuevo, ¿han pasado los días muy rápido, o es que me estoy haciendo viejo?. Ok, pero no vamos a renunciar a darnos de vez en cuando un capricho, a pesar de que con el año nuevo todos son promesas de dietas, adelgazar los kilos de más que hemos tomado durante las fiestas... bla, bla, bla... en unos días se nos pasan las ganas!! jajaja
Si gustáis, aquí os dejo estas trufas de chocolate blanco para los amantes de sabores suaves y delicados, porque estos bocaditos se derriten en la boca. Y lo mejor de todo es que no precisan de muchos ingredientes costosos o de una elaboración complicada, crema de leche o nata, coco rallado y chocolate, además de los ingredientes aromáticos que os lo dejo a vuestros gusto. Yo aquí he usado esencia de vainilla, ralladura de naranja y cada trufita la he rellenado con una almendra tostada, para dar ese punto extra de fantasía en el paladar, pero como siempre digo, sentíos libres de usar la imaginación!!
El dulce perfecto y elegante para terminar una cena en pareja, para cualquier reunión entre amigos, o como perfecta idea de regalo hecho en casa. Todos querrán probar vuestras trufas, y os amarán un poco más!!


Ingredientes para unas 20 trufitas:
200 grs. (7 oz) de chocolate blanco de buena calidad, partido en trozos un onzas
60 ml. (1/4 taza) de crema de leche o nata para montar (35% m.g.)
14 grs. (1 cuch. grande) de mantequilla, a temperatura ambiente 
1/2 cuch. pequeña de extracto de vainilla (opcional)
33 grs. (1/3 taza) de copos de coco deshidratado
La ralladura de 1 naranja (opcional)
Unas 20 almendras tostadas y peladas (si queréis hacerlas rellenas)
33 grs. de coco rallado (para envolver al final las trufas)

Elaboración:
Para comenzar con la elaboración de las trufitas, derretimos el chocolate blanco junto con la crema de leche o nata en un cazo pequeño al baño María. Remover continuamente con ayuda de una cuchara de madera o una varilla de mano hasta ver que el chocolate esté derretido. Luego agregaremos la mantequilla y seguir mezclando para incorporar.
Retirar del calor y añadir el extracto de vainilla, la ralladura de naranja, si lo vais a usar y los copos de coco, removiendo hasta quedar homogéneo y los sabores se mezclen. Cubrimos con un pliegue de papel de aluminio o una tapadera, dejamos enfriar a temperatura ambiente y colocamos en la nevera como mínimo 2 horas hasta que la mezcla se vuelva lo suficientemente firme como para convertirla en bolitas.
Pasado el tiempo, con ayuda de una cucharilla iremos tomando pequeños pegotes y con el dedo pulgar colocamos en el centro una almendra e ir dando forma de pequeñas bolitas del tamaño de una pelota de Ping-Pong, (aquí tengo que hacer una pausa, para deciros que con el calor de vuestras manos, el chocolate se derretirá un poco y se os quedarán aceitosas, es normal... por si queréis usar guantes, aunque bueno si no os entretenéis mucho rato, tampoco es para tanto....). A continuación cada bolita las pasamos por coco rallado hasta cubrir bien por fuera. Y servir o volver a colocar en la nevera hasta el momento de comerlas. Si vuestra cocina es más bien fría (como la mía), la podéis dejar fuera en un recipiente o tupper con cierre hermético para evitar que adquieran olores de otros alimentos y os aguantarán bien hasta 2 semanas, pero dudo mucho que durarán tanto tiempo!! jajaja Feliz año nuevo! :)




Consejos mágicos:
Es muy importante que elijamos un chocolate de buena calidad y que esté elaborado con manteca de cacao, pues el sabor final se nota y mucho.
También debemos tener cuidado de no hervir el agua mientras derretimos el chocolate al baño María, hay que hacerlo a fuego lento, ya que el chocolate blanco es más sensible al calor que el chocolate negro.  

viernes, 8 de junio de 2018

Polos de fresa y plátano

Aquí os traigo otra receta de polos o paletas, esta vez la versión con leche, frutas y yogurt. Tomé uno de mis sabores favoritos de smoothies y lo convertí en un postre helado para estos días de primavera; quedaron perfectos!! La combinación de sabores es deliciosa, con una textura muy cremosa.
Se pueden preparar casi de cualquier fruta, pero no os cuento más... porque así tendré otras recetas para enseñaros en otras ocasiones!! ;) Lo rico, en ocasiones se hace esperar!!


Ingredientes:
6 fresas medianas
1 plátano pequeño
1 yogurt natural (125 grs.)
50 ml. de leche entera
4 cuch. grandes de azúcar blanco
Elaboración:
Para comenzar con la receta, retiramos los tallos de las fresas y las cortamos en cuartos. El plátano lo pelamos y cortaremos en rodajas. Colocar la fruta en el vaso de la batidora junto con el resto de los ingredientes y molemos hasta conseguir un puré homogéneo. En este momento es bueno probar y rectificar de dulzor, porque hay veces que según el punto de maduración de la fruta que usemos, estarán más o menos dulces. Vertemos el contenido en los moldes de polos, rellenando hasta casi arriba, colocar un pliegue de papel film y practicar unos agujeritos con la punta de un cuchillo en cada hueco, donde colocaremos un palito en cada uno. Metemos al congelador y dejaremos como mínimo 6 horas.
Pasado este tiempo, tan sólo queda desmoldar y a disfrutar!!
Ya os conté en otras recetas unos trucos para desmoldar sin problemas nuestros polos! :)



sábado, 26 de mayo de 2018

Polos de fresa

Casi termina el mes de Mayo y la temporada de fresas está en pleno apogeo, aunque este año no ha sido especialmente bueno para esta delicada fruta, con las tormentas y el mal tiempo que ha sacudido nuestro país tiempo atrás. Afortunadamente ahora parece que realmente estamos en Primavera.
Esta receta es súper fácil de preparar, tan sólo necesitas fresas, azúcar (si queréis) y un poco de zumo de naranja, porque tengo que reconocer que un toque de cítricos le viene genial al sabor dulce de las fresas. Una forma divertida de tomar frutas (como siempre os digo en estos casos), además de refrescar nuestro cuerpo cuando hace mucha calor. Los días calurosos requieren este tipo de delicias, e incluso se puede ahorrar en la factura de la luz, para evitar encender el aire acondicionado... upsss!!!


Ingredientes:
10 fresas medianas
El zumo de 1 naranja o de 1/2 limón
4 cuch. grandes de azúcar blanco
Elaboración:
Retiramos los tallos de las fresas y las cortamos en cuartos. A continuación, colocamos todos los ingredientes en el vaso de la batidora y moler hasta obtener un puré suave.
Rellenar los moldes de polos elegidos y colocar por encima un pliegue de papel film, practicando un agujerito con la punta de un cuchillo en cada hueco, donde colocaremos un palito en cada uno para sujetar nuestros polos. Metemos al congelador como mínimo 6 horas y a disfrutar!!
Para poder sacar sin problemas los polos, se puede sumergir el molde en un recipiente con agua templada hasta la mitad unos 10 segundos, ya veréis lo fácil que se desmoldan!! ¿Verdad que son fáciles de preparar? 


lunes, 26 de marzo de 2018

Leche frita

Es un dulce elaborado a base de harina, leche infusionada con canela, piel de naranja o limón y azúcar a fuego lento hasta que comienza a espesar, como si fuese una pasta roux; aunque no lleva mantequilla en su origen. Una vez esté en su punto la masa, se vierte sobre un molde rectangular o cuadrado y se deja reposar unas cuantas horas o durante toda la noche, para que se asiente muy bien. Pasada las horas recomendadas, se corta en cuadraditos, se pasa por harina, huevo batido y pan rallado y se fríe en abundante aceite de girasol hasta que doren. Una vez listos los cuadraditos, se rebozan en azúcar blanco y canela molida, de textura suave que recuerda al sabor de las natillas, con superficie crujiente y dulce. De hecho en ingles este postre se llama "Fried custard", que significa literalmente: "Natilla frita".
En mi opinión, no es un postre muy complicado de preparar, aunque hay que encontrar el puntillo óptimo de espesor de la masa, que no quede demasiado blanda, ni demasiado dura; mi receta es trabajo de un montón de pruebas, hasta encontrar la perfección. Así que si seguís mis indicaciones, éxito seguro, os lo prometo!!
Tengo entendido que este postre es típico del norte de España, aunque incierto, pues muchas regiones dicen que es suya como Castilla León, País Vasco-francés, Valladolid, Palencia... Supongo que no existe una auténtica receta, ya que se presta a multitud de variantes y no voy a entrar en un eterno debate! :P 

Ingredientes:
100 grs. de harina de maíz
110 grs. de azúcar blanco
75 grs. de harina de trigo
700 ml. de leche entera
1 estrella de anís
La piel de 1/2 naranja
2 clavos de olor
Aceite de girasol (para freír)
Para rebozar:
Harina de trigo
huevo ecológico, batido
Pan rallado
Para espolvorear al final:
Azúcar caster
Canela molida
Elaboración:
Comenzamos infusionando la mitad de la leche con la estrella de anís, la piel de la naranja y los clavos de olor a fuego bajo, sin que llegue a hervir. A continuación retiraremos del calor y dejamos templar.
Mientras tanto, en un bol mezclar la harina de maíz, el azúcar, la harina de trigo con el resto de la leche. Luego incorporar la leche infusionada y colada, y devolver todo al cazo colocando al baño María a fuego medio y sin dejar de remover hasta espesar (para saber que la mezcla esté bien; meter una cucharilla y sino gotea, estará lista).
Rápidamente verteremos el preparado en una bandeja untada con un poco de mantequilla o aceite de girasol (yo he usado un tupper rectangular de 26x17 cm., y sale perfecto). Dejamos que enfríe por completo y metemos en la nevera como mínimo 6 h. o toda la noche para que repose y cuaje.  
Pasado este tiempo, poner una sartén con una buena cantidad de aceite de girasol a fuego medio y sobre la encimera o mesa de trabajo, desmoldar y cortamos la masa en cuadraditos. Con cuidado, pasaremos por harina, huevo batido y pan rallado y friendo en el aceite caliente hasta que doren por ambos lados. Conforme se vayan friendo, iremos colocando los cortaditos de leche frita sobre papel de cocina y así retirar el exceso de aceite de la fritura. Y en cuanto templen, pues los pasamos por una mezcla de azúcar y canela en proporción de 4 cuch. grandes de azúcar blanco por 1 cuch. de canela molida. Y a comer!!




Sugerencias: Como siempre digo, podéis hacer vuestra propia versión, aromatizando la leche con piel de limón, canela en rama, nuez moscada... y para el rebozado sustituir por azúcar moreno y le dará un punto a tostado que está para "chuparse los dedos"