jueves, 21 de abril de 2016

Ruibarbo confitado con crema pastelera y topping de shortbread desmenuzado

Me siento muy feliz cuando cocino esta receta británica de ruibarbo, combinado con una crema pastelera casera y un toque crujiente de galletas de mantequilla, hacen de ello una delicia para el paladar.
Al hornear el ruibarbo, he utilizado vinagre balsámico para realzar el sabor, lo que podréis pensar que es un error, pero aporta un sabor muy interesante. ¡Tenéis que probarlo!

Ingredientes:
Para el ruibarbo:
400 grs. de ruibarbo, lavado y cortado en trozos de 2 cm.
4 cuch. de azúcar caster
La ralladura y el zumo de 1 naranja
1 trocito del tamaño de un pulgar de jengibre, pelado y rallado
1 cuch. pequeña de vinagre balsámico
6 shortbread (galletas de mantequilla)
Para la crema pastelera:
500 ml. de leche entera
4 cuch. de azúcar caster
1 vaina de vainilla, abierta a lo largo y raspada la pulpa
3 yemas de huevos ecológicos
1 cuch. grande de harina de maíz
Elaboración:
Para cocinar el ruibarbo, precalentamos el horno a 200º C. Colocaremos los trozos de ruibarbo en una fuente refractaria y espolvorear con el azúcar, la ralladura y el zumo de naranja, el jengibre rallado y regamos con el vinagre balsámico, remover ligeramente para mezclar y cubriremos con un pliegue de papel de aluminio dejando hornear unos 15 minutos o hasta que el ruibarbo esté suave, pero firme al tacto. Probaremos para rectificar el dulzor, y dejamos templar a un lado.
Mientras tanto, preparar la crema pastelera pondremos en un cazo a fuego lento la leche junto con el azúcar, la vaina y la pulpa de vainilla dejando cocinar unos 10 minutos sin que llegue a hervir y removiendo de vez en cuando. A continuación retirar del fuego y dejamos templar para que infusione la leche y tome el sabor de la vainilla. Luego retirar la vaina de vainilla, pues ya hizo su trabajo.
Poner a hervir una cazuela a la mitad de agua, lo bastante grande como para que quepa el cazo de la leche.
En un tazón, mezclar las yemas con la harina de maíz hasta quedar suave y añadir un poco de la leche e ir batiendo de inmediato para evitar que se formen grumos. Una vez hecho esto, devolvemos el preparado del tazón al cazo de la leche y colocar dentro de la cazuela con agua hirviendo para cocinar la crema al baño María, removiendo sin parar con una varilla de mano hasta que espese. La crema estará en su punto cuando al meter una cuchara del revés queda completamente cubierta y casi no gotee. Pasamos la crema a un cuenco, cubrir con papel film para evitar que se forme costra en la superficie y dejamos templar antes de meter a la nevera.
A la hora de servir, majamos en el mortero las shortbreads, creando un crumble crujiente, y listo para espolvorear por encima vuestro postre de ruibarbo con crema pastelera casera.