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viernes, 30 de junio de 2017

Sorbete de naranja

Con estos días de verano lo que apetece son cosas fresquitas, pero que no nos roben mucho tiempo en la cocina, como este delicioso sorbete de naranja que se prepara en un momento, aunque lo único es estar pendientes, e ir removiendo hasta conseguir la textura tan deliciosa; es lo más complejo de la receta!! Espero os animéis a preparar este rico sorbete y me contéis qué os ha parecido!!

Ingredientes:
200 grs. de azúcar blanco
400 ml. de agua mineral
El zumo de 5 naranjas y la ralladura de 1
El zumo y la ralladura de 1 limón
Elaboración:
Comenzamos preparando un almíbar ligero en un cazo con el agua y el azúcar a fuego suave durante unos 10 minutos. Luego retirar del calor y dejamos enfriar por completo.
Mientras tanto, rallaremos el limón, la naranja y exprimir el zumo de los demás cítricos, mezclando con el jarabe reservado.
En un recipiente apto para congelar (yo he usado un tupper rectangular de 26x17 cm. con capacidad de 2 litros), vertemos el contenido, tapamos con la tapa o un pliegue de papel film, así evitar que pille olores de los demás alimentos y llevamos al congelador. Cuando haya pasado 1 hora aprox., sacamos el sorbete y removemos bien el contenido con la batidora o un tenedor, para aportar un poco de aire y romper los cristales de hielo que se hayan podido formar. Este proceso lo tendremos que repetir un par de veces cada 2 o 3 horas. Y ya tendréis un delicioso sorbete listo para tomar!!
Os deseo feliz verano y gracias por leerme!! ;)




Consejos: Lo que le da el toque sabroso al sorbete no es el zumo de los cítricos, sino la monda rallada, es donde guarda toda su magia!! :)

viernes, 17 de julio de 2015

Granita de café

La granita es una bebida helada con una textura similar al sorbete, aunque algo más ligera pues no lleva clara de huevo. Se elabora a base de agua, azúcar e ingredientes saborizantes, originaria de la ciudad de Sicilia (ya sabemos lo bueno que son los italianos/as preparando helados, sorbetes y granizados). Existen multitud de sabores y texturas de granita, todo dependerá de la región de Italia donde nos encontremos, ya que cada cual la personaliza a su gusto; lo que si es típico en toda Italia es encontrar puestos ambulantes donde preparan esta refrescante bebida, con la curiosidad de que lo sirven en cucuruchos de papel o plástico y una cucharilla o cañita para tomarlo dando un paseo.
En casa somos muy cafeteros, por eso decidí prepararla con este ingrediente y así rendir un homenaje al delicioso espresso italiano.

Ingredientes:
500 ml. de café espresso, recién hecho
150 grs. de azúcar
Un chorrito de agua mineral
1 chupito de whisky (opcional)
Elaboración:
Preparamos el café en la cafetera elegida, yo en casa tengo la clásica italiana, pero si tenéis otra pues también valdrá para la receta. Mientras el café se hace, mezclar en un cazo a fuego medio el azúcar con el chorrito de agua e ir removiendo hasta formar un almíbar a punto flojo.
Una vez el café esté listo, tendremos que dejarlo templar y justo cuando tome temperatura ambiente lo mezclaremos con el almíbar y el whisky (si lo queréis añadir, claro). Remover bien hasta incorporar y verter el preparado en un recipiente más bien bajo, con capacidad de 1 litro aprox. (puede serviros una tarrina de helado). Tapamos con la tapa o con film transparente y llevamos al congelador 1 hora y media aprox., dependiendo de la potencia que tengáis en casa. Luego ir retirando cada hora y removiendo con un tenedor en movimientos circulares para agregar aire al preparado; con unas 4 o 5 veces que repitáis esto, estará lista vuestra granita de café. Lo servimos con bolitas de chocolate negro o cacahuetes bañados de chocolate, una combinación perfecta!.




Sugerencias: Si tenéis problemas de tensión, pues elaborad la granita con café descafeinado, el sabor es el mismo, tan solo no lleva cafeína. Y como os dije, el añadido del whisky no es necesario, tan solo es para dar un toque, o bien podéis sustituirlo por algún vino dulce italiano, que combine con el sabor fuerte del café espresso.

jueves, 8 de agosto de 2013

Sorbete de sandía y aroma de azahar

Dando una vuelta por el mercado descubrí en el puesto de frutas y hortalizas sandía amarilla!! Wow pensé, pues no la había visto en mi vida, así pues me llevaré una porque no quiero quedarme con la curiosidad de probarla! :)
Cuando llegué a casa la abrimos para probar su sabor, y si os soy sincero... ups, no nos gustó mucho. Realmente no está mal del todo pero no llega a tener el dulzor de la variedad roja. Entonces me dije, colega que vas a hacer con ella?? y se me vino a la mente un delicioso, gustoso y fresco sorbete de sandía, así le saco partido a su color peculiar y disfrutamos tomando este postre, que con esta calor...!!
Antes de daros la receta, quería contaros un poco acerca de esta preparación y la historia mágica que guarda. Un postre clásico y hay quien dice que puede ser el predecesor de los helados, con la diferencia de que estos últimos se usa ingredientes grasos como leche, nata y en ocasiones yema de huevo. Personalmente no me atrevería a afirmar esto, pues aunque son dos preparaciones que en su elaboración necesitan frío, las veo a mi parecer diferentes en texturas y sabor... (vaya, que no tienen nada que ver una con la otra... aunque cierto es que nacieron casi en el mismo tiempo).
Se sabe que durante la Dinastía Shang en China, gobernado por el emperador Tang (618-697 a. C.) se mezclaba zumo de fruta, en ocasiones leche e hielo picado sirviéndose en la corte, considerado un delicioso manjar. Con el tiempo la receta o mas bien el método pasó a la India, Persia (Iran en la actualidad) y posteriormente a Grecia y Roma.
En el año 400 a. C. en Persia se elaboraba un plato elaborado a base de agua de rosas, pulpa de fruta e hielo, similar a los sorbetes que conocemos en la actualidad, servido entre la nobleza durante los meses cálidos de verano. Quizás el pueblo persa hubiese dominado la técnica de almacenar hielo traído de las montañas en contenedores llamados ya-chal. Estos recipientes se colocaban en cuevas subterráneas bien ventiladas para intentar mantener el mayor tiempo posible el hielo en perfectas condiciones de solidificación. La técnica pasó a usarse en los demás pueblos y culturas extendiéndose en poco tiempo por el amplio territorio de Oriente Medio.
En la ciudad de Bagdag, los califas llamaban a los sorbetes "Sharbets", una especie de preparación helada con zumo de frutas de textura mas bien líquida, pero muy refrescante.
Si nos remontamos tiempo después Alejandro Magno (356 a. C.-323 a. C.) mandaba a preparar una mezcla de nieve traída de los Alpes con zumo de fruta y miel, ofrecida a sus tropas durante las campañas militares o servido en su palacio cuando este regresaba de las conquistas.
Un poco mas adelante en la época del grandioso Imperio Romano se puede comprobar que sus habitantes también imitaron el gusto por enfriar bebidas como agua o vino o la mezcla de zumos de frutas, miel e hielo picado traído de las montañas alpinas, permitido solo a las clases mas acomodadas. Uno de los emperadores famosos que le encantaba servir en sus celebraciones este postre helado era Nerón Claudio César Augusto Germánico o mas conocido como el Emperador Nerón (37-68 d. C.), recogido en varios escritos de la época.
A pesar de esta refrescante y dulce preparación ya era conocida tiempo atrás, como os he contado, no cobró su máximo protagonismo hasta la Baja Edad Media en Italia, gracias al navegante Marco Polo que trajo durante su regreso de uno se sus viajes a Oriente por la ruta de la seda, varias recetas de postres helados usados en Asia durante cientos de años y que permitían congelar cualquier mezcla, incluso el añadido de leche (aquí nace el helado en Europa, tal y como lo conocemos hoy en día). Estos preparados fueron bien aceptados por la corte italiana, extendiéndose al resto de Europa en poco tiempo.
En el siglo XVI durante el reinado de Carlos V, en España se elaboraban sorbetes con nieve de las montañas y así nació el oficio de nevero, un trabajo donde destacó en Madrid Pablo Xarquíes nacido en Barcelona y que fundó unos depósitos subterráneos de hielo, conocidos como "pozos de nieve" y servía para proveer a toda la ciudad tanto en los mercados para conservar los alimentos como para medicinas, además de enfriar bebidas durante los meses mas cálidos del verano en la corte. La nieve la traían los trabajadores de dicho oficio desde la sierra de Guadarrama. Oficio que se mantuvo tiempo después a la comunidad árabe y judía.
Mucho mas tarde durante la época Victoriana cobró una pincelada aún mas de esplendor el sorbete, pues se comentaba los beneficios de favorecer la digestión durante los largos banquetes servidos.
Y os podría contar algo mas acerca de este rico postre pero en cierta manera en un punto de la historia el sorbete y el helado se dieron la mano para caminar largo tiempo juntos en gran parte de la historia gastronómica, así que no aburro mas y os paso la receta que nos encantó!!

Ingredientes:
1/2 kg. de pulpa de sandía, sin pepitas
170 grs. de azúcar blanco
El zumo de 1/2 limón
1 cuch. de agua de azahar
1 clara de huevo (opcional)
Un pellizco de sal
Elaboración:
Molemos con la batidora o procesador de alimentos la pulpa de la sandía hasta quedar una especie de zumo. Reservamos a un lado.
Ahora en un cazo a fuego suave haremos un almíbar ligero con el azúcar, unas gotas de agua y el zumo de limón; dejando templar.
Si queréis incorporar la clara de huevo al preparado, aportará una textura extra y delicada a vuestro rico sorbete de sandía, así que simplemente tendréis que montarla a punto de nieve con un pellizco de sal.
En un recipiente redondo apto para congelar echaremos la pulpa de la sandía junto con el almíbar ligero, el agua de azahar e iremos incorporando con movimientos suaves ayudados de una lengua de pastelería la clara hasta que esté homogéneo. Tapamos con un pliegue de papel film la preparación y llevamos al congelador como mínimo de 3 a 4 horas (dependiendo de cada congelador), removiendo con una cuchara, varilla manual o tenedor cada 30 min. aprox. para ir aportando algo de aire, romper los cristales de hielo formados y de esta forma nos quedará una textura esponjosa, quebradiza y suave. Un toque fresco y distinguido para disfrutar en cada momento! Feliz verano seres mágicos!!



Sugerencias: Ni que decir os tengo que podéis usar sandía de la variedad roja, por si no os convence esta y también se puede sustituir el almíbar por miel, pero os recomiendo que uséis menos cantidad ya que la miel endulza mucho mas que el azúcar.