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jueves, 22 de febrero de 2018

Sopa minestrone

Hola queridos lectores/as!! Primero de todo pediros disculpas por todo este tiempo de ausencia en mi cocina mágica del blog. El pasado noviembre se fue nuestra perrita Luna por viejita y no he tenido mucho ánimo para escribir, la verdad!! Si tenéis peques de cuatro patas en casa me entenderéis perfectamente el vacío que dejan cuando fallecen. Y a finales de enero de este año, a mi padre le trasplantaron un riñón y hemos estado del hospital a casa, de casa al hospital... pero gracias al universo todo ha salido bien y ahora está recuperándose de la delicada operación.
Vuelvo con una receta más bien de aprovechamiento, una rica sopa minestrone de mi hadita Mon. Ella suele prepararla en casa en las noches de invierno y nos encanta. El Minestrone es un plato de la gastronomía italiana muy parecido a la sopa de verduras española y que puede cocinarse en cualquier estación del año, aprovechando las verduras que haya de temporada, y siempre encontrando un equilibrio de sabores. Añadiendo al final pasta de sopa o arroz y que termine de cocinarse todo el conjunto. Es muy importante que las verduras estén cortadas en dados pequeños (brunoise). La palabra "Minestra" significa en italiano "Sopa", así que Minestrone: Sopa de verduras!! :D
Esta es nuestra receta, pero como siempre os digo podéis usar las verduras que más os gusten como por ejemplo: rosetones de brócoli, daditos de coliflor, chirivía, nabo... y si usáis un mix de verduras, estad muy atentos pues los tubérculos necesitan más cocción que las verduras de hojas; respetar siempre los tiempos de cocinado.

Ingredientes:
1 zanahoria grande
1/2 bulbo de hinojo
1/4 cebolla blanca
1 tallo de apio
1 puerro pequeño (sólo la parte blanca)
Un chorrito de aceite de oliva
1 pastilla de caldo concentrado de verduras
1 y 1/2 litro de agua mineral
100 grs. de pasta para sopa (conchitas, caracolas, cabellitos de ángel...)
Un manojito pequeño de perejil, las hojas enteras y los tallos picados
Elaboración:
Vamos a empezar con el "Mise en place" pelando la zanahoria y cortando en daditos pequeños (brunoise), al igual que el resto de las verduras. Dejamos a un lado reservadas.
En una cazuela grande pondremos el agua a fuego medio junto con la pastilla de caldo y el aceite de oliva. En cuanto rompa a hervir, bajamos el fuego y añadiremos las verduras picadas, dejando cocinar unos 20 minutos o hasta ver que los dados de zanahoria están tiernos. A media cocción agregamos los tallitos picados de perejil; le dará un puntito rico al caldo.
Una vez tengamos las verduras cocinadas, será el momento de echar la pasta a nuestro gusto y dejamos cocinar unos 5 min. o según indique el fabricante, pero por lo general con este tiempo será más que suficiente para la pasta de sopa.
Justo antes de servir, espolvorear con las hojitas de perejil y a comer que se enfría!! ;)






miércoles, 11 de octubre de 2017

Tiramisú de chocolate (mi versión)

Cuando hablo de postres italianos, no podría evitar pensar en el Tiramisú; una delicia de postre, compuesto con una base de bizcochitos soletilla, humedecidos en café y licor de avellanas, todo esto alternado por capas de crema, base de yema de huevo batida, azúcar y queso mascarpone o nata y decorado con cacao en polvo o virutas de chocolate. El Tiramisú aunque es bastante moderno (no pertenece a la vieja escuela), ha sabido buscarse un hueco merecido en todo recetario que se precie. Este postre tiene su origen en la parte nordeste de Italia, concretamente en la región del Véneto con su capital Venecia. Se cuenta que en los años 50, (algunas fuentes sitúan la creación en los burdeles de la región), el presidente de la cadena de restaurante Toulá, Arturo Filippini, dijo textualmente: "Había sido efectivamente después de la guerra, cuando nos íbamos con los amigos a los burdeles de Treviso...., en estos tiempos los locales tenían cocinero... Lamaîtresse, las señoritas de compañía ofrecían a los clientes más asiduos un rico postre afrodisíaco, con estas palabras emblemáticas: Anda, toma cariño, te doy una cosa que "te tira su"... La expresión "te tira su" en italiano podría definirse o traducirse al español como "tentempié", pero no tanto como visto de aperitivo, sino como un bocado con aporte de azúcar, para recuperar las calorías perdidas durante los encuentros amatorios.
En mi opinión como siempre pasa en Italia, según dónde nos encontremos os dirán que la receta se elabora de una forma o de otra..... "En cualquier región tienen su receta original". Lo mejor de todo es que el Tiramisú es un postre que se presta a un montón de versiones y cada uno lo puede adaptar a su gusto o estilo de paladar. Aquí os presento mi versión, cambiando los bizcochos soletilla por una base de bizcocho recién horneado, bañado de café recién hecho y licor de avellana, todo montado con una mezcla de queso mascarpone, yema de huevo batida y chocolate blanco, y quien la ha probado me ha dicho que está deliciosa, así que con esto me vale!. Si os animáis a prepararla, espero que os guste!! :)

Ingredientes:
Para el bizcocho base:
150 grs. de azúcar caster
4 huevos grandes ecológicos
150 grs. de mantequilla, a temperatura ambiente
200 grs. de harina de trigo
30 grs. de cacao en polvo
1 cuch. de levadura química
1 taza de café recién hecho (250 ml.)
Para el relleno:
100 grs. de chocolate blanco, de buena calidad
2-3 cuch. grandes de leche entera
250 grs. de queso mascarpone
200 grs. de queso cremoso, para untar
50 grs. de azúcar glass
1 yema de huevo ecológico
30 ml. de Vin Santo o vino dulce
Un chorrito de licor de avellanas
Para espolvorear al final:
Cacao en polvo
Café molido
Virutas de chocolate
Elaboración:
Comenzamos con la receta, precalentando el horno a 180º C, para hornear el bizcochito base de nuestro rico Tiramisú.
Forramos una bandeja de horno de 25x40 cm. con un pliegue de papel vegetal y engrasar con un poco de mantequilla. 
En un bol mediano, mezclamos la mantequilla a temperatura ambiente junto con el azúcar, e ir añadiendo los huevos de uno en uno hasta incorporar. Luego iremos agregando la harina con la levadura y el cacao en polvo, removiendo hasta quedar una masa homogénea. A continuación, vertemos en la bandeja y horneamos unos 30-40 min. aprox. (no os preocupéis si se pasa de horneado y el bizcocho queda un poco seco, pues al final se pincela con café y el licor, aportando bastante humedad y así quedará jugoso). Retirar del horno, dejaremos templar antes de enfriar sobre una rejilla.
Una vez frío el bizcocho, lo cortaremos con un aro de emplatar o ayudando con la boca de un vaso, para formar circulitos de bizcocho y pondremos cada uno en la base de los vasos elegidos para servir nuestro Tiramisú. Podéis también montar el postre sobre una bandeja o molde rectangular, pero en mi opinión, es mucho más elegante preparar el postre en vasitos; es un bocado más personal. Una vez preparado, vamos regando con un poco de café recién hecho, el vino dulce y el licor (si lo usáis) sobre los bizcochos, hasta ver que quedan bien empapados. Dejamos a un lado reservado.
Ahora para preparar el relleno, derretimos al baño María en un cazo pequeño el chocolate blanco con la leche a fuego muy bajo, teniendo cuidado de que no se queme.
En un bol grande mezclaremos el queso mascarpone, el queso cremoso, el azúcar, la yema de huevo, un chorrito de Vin Santo y el chocolate blanco derretido de antes con la ayuda de una lengua pastelera hasta conseguir una mezcla cremosa. Colocar un poco de este preparado en cada vasito, hasta casi cubrir y dejaremos en la nevera, como mínimo 3 horas, para que tome consistencia (si os gusta crear capas, pues vais alternando entre círculos de bizcocho y un poco de relleno de queso, terminando con el relleno de queso y dejáis reposar en la nevera).
Y justo cuando vayamos a servir nuestros vasitos de Tiramisú, espolvoreamos con un poco de café molido, cacao en polvo y virutas de chocolate con ayuda de un pelador de patatas (ya os enseñé en su día como se usaba para sacar preciosas virutas de chocolate). A comer!!    



martes, 25 de julio de 2017

Brochetas de ensalada caprese

¡¡Decidido!! Estos pequeños bocados son unos de mis favoritos para el recetario de verano; mini brochetas caprese, sencillas de preparar y no podréis dejar de comer. La combinación perfecta de queso mozzarella fresca, hojas aromáticas de albahaca y tomatitos cherry, toda una explosión de dulzura. "Little things in my kitchen" :D
Ahora es tiempo de recolectar tomates, así que daros una vuelta por el mercado que tengáis cerca de casa y perdeos entre los puestos; observar, oler, tocar, probar... me encanta!!
Y antes de daros la receta, os diré que la ensalada caprese se originó en la isla de Capri y no llevaba vinagre de ningún tipo, tan sólo los colores de la bandera italiana representada en los ingredientes y aderezada con sal, pimienta y aceite de oliva, aunque supongo que en algún momento alguien decidiría incorporar un toque ácido de vinagre para resaltar el sabor de los demás ingredientes y ahora es casi impensable no añadirlo. Ok, sentios libres si os gusta o no. Tan sólo que sepáis que la ensalada original no llevaba; me gusta ser educado y contaros esta curiosidad!!

Ingredientes:
12 tomatitos cherry
12 mini bolitas de mozzarella de búfala (Bocconcini)
12 hojas de albahaca fresca, sin el tallo
12 palillos de madera, monda dientes
Sal marina, fina
Pimienta negra, recién molida
Aceite de oliva virgen extra
Vinagre balsámico de Modena (opcional)
Elaboración:
Para comenzar con esta sencilla receta, tendremos que escurrir bien las bolitas de mozzarella en un colador, así retirar el suero que traen.
Lavamos y secamos los tomatitos y las hojas de albahaca, en este momento si os apetece cortar los tomates por la mitad pues bien, sino pues lo dejáis enteros, todo dependerá de si son muy grandes. Ahora vamos pinchando en cada palillo de madera una hojita de albahaca, una bolita de mozzarella y un tomate cherry, e iremos colocando en un plato grande de servir. Una vez tengamos todas las brochetas listas, salpimentar al gusto y regaremos con un chorrito fino de vinagre balsámico y otro de aceite de oliva. Un bocado muy fresco para este verano. ¿A que son adorables?, fáciles de hacer y fáciles de comer!!




Sugerencia: Si no encontráis Bocconcini en vuestro mercado local, podéis utilizar mozzarella fresca entera y usando un cuchillo afilado, cortáis en rodajas y luego por la mitad del tamaño de un bocado, para luego seguir con la receta.  

domingo, 26 de marzo de 2017

Risotto con higaditos de pollo

Ya os hablé en otra receta de los muchos beneficios que tiene incluir hígados a vuestra dieta, por su contenido en hierro y vitaminas A, B y B12 entre otros nutrientes. Hoy os traigo mi receta de risotto con higaditos de pollo (risotto ai fetatini di pollo), un delicioso plato italiano para disfrutarlo en familia y muy fácil de hacer; os encantará!

Ingredientes:
200 grs. de higaditos de pollo, limpios
100 grs. de arroz para risotto (bomba, arborio o carnaroli)
1 diente de ajo, pelado y picado en láminas
1/2 cebolla roja, picada finamente
1 pimiento rojo, cortado en tiras finas
4 clavos de olor
1 hoja de laurel
1 litro de caldo orgánico vegetal o de pollo (Aneto)
1/2 vasito de vino blanco seco
Sal y pimienta negra, recién molida
Aceite de oliva
1 ramita de romero, sólo las hojas picadas
Un manojito pequeño de hojas de salvia, picadas
1 cuch. pequeña de colorante alimentario (opcional)
Un puñado pequeño de queso parmesano, recién rallado
1 nuez de mantequilla
Hojas de perejil (para decorar al final)
Elaboración:
Ponemos en un cazo el caldo a calentar, sin que rompa a hervir.
Mientras tanto, en una cazuela mediana con un buen chorrito de aceite de oliva, sofreímos la cebolla y el pimiento rojo en tiras hasta dorar ligeramente. Incorporamos el diente de ajo junto con los clavos de olor, la hojita de laurel, el romero y la salvia y dejaremos unos minutos hasta que el ajo tome color, pero teniendo cuidado que no se queme.
A continuación, añadimos los higaditos de pollo, regar con el vino blanco, subimos el fuego y dejar que el alcohol evapore y los higaditos se cocinen, con unos 10 minutos estará bien. Echar el arroz y remover para que se impregne del aroma del sofrito. En este momento será cuando vayamos regando con el caldo poco a poco con un cucharón sopero, permitiendo que absorba el caldo, antes de añadirle el siguiente cucharón, y cocinando hasta ver que el arroz está suave pero "al dente", aproximadamente unos 20 minutos. Salpimentamos al gusto.
Una vez el arroz esté listo, retirar del fuego, agregar la nuez de mantequilla, el colorante alimentario (si os apetece darle un toque de color) y un buen puñadito de queso parmesano recién rallado, tapamos y dejaremos 1 minutos para que repose.
Justo cuando lo vayamos a servir, espolvorear con un poco de perejil picado y a comer!!



jueves, 14 de julio de 2016

Panzanella (Ensalada Toscana)

La Panzanella o también llamada Panmolle es una ensalada originaria de la Toscana italiana, concretamente de Florencia. Un plato de origen humilde compuesto en un principio por cebolla picada, pan duro, aceite de oliva y vinagre y que los campesinos la tomaban para combatir el calor en los meses de verano tras las largas horas de trabajo en el campo. Existen datos escritos de su existencia desde el siglo XVI y no fue hasta el siglo XX, donde se incorporó tomates para su elaboración además de aceitunas, alcaparras, pepino, anchoas, albahaca, huevos cocidos... etc, y poco a poco se ha ido versionando al gusto de cada comensal.
Esta es mi versión y así la preparo en casa, siempre eligiendo bien los ingredientes, pues prefiero usar tomates cherry ya que son más dulces que los normales y pan de ciabatta porque la miga aguanta bien y absorbe el aliño. Una modesta ensalada que refrescará el paladar, colorida y divertida de comer! Espero que os guste!! :)

Ingredientes:
Unas rebanadas de pan ciabatta (del día anterior)
500 grs. de tomates cherry (mezcla de colores), partidos por la mitad
Sal y pimienta negra, recién molida
Un puñadito de aceitunas aliñadas (sin el hueso)
1 cebolla roja pequeña, pelada y picada en juliana
1 pimiento rojo asado, pelado y cortado en tiras
4 filetes de anchoas en aceite, picados (opcional)
1 bola de queso mozzarella o varias bolitas minis
1 diente de ajo, pelado
Vinagre de vino tinto
Aceite de oliva
Un manojito de hojas de albahaca
Elaboración:
Echamos las mitades de tomates en un colador y espolvorear con un buen pellizco de sal, removemos y dejar escurrir unos minutos. Esto hará que la sal quite gran parte del agua de los tomates y potencie su sabor.
Mientras tanto, tostar las rebanadas de pan y frotamos por ambas caras con el diente de ajo, luego partiremos en trozos pequeños e irregulares con las manos.
Ahora en una ensaladera o bol grande, echamos los tomates junto con las tiras de pimiento asado, las aceitunas, la cebolla picada, la mozzarella partida en trocitos pequeños o las bolitas minis y un buen pellizco de pimienta negra; aliñando todo con vinagre y aceite de oliva y probaremos para rectificar de sazón. A continuación, removemos bien y espolvorear las hojas de albahaca partidas toscamente y los trozos de pan.
Justo antes de servir nuestra ensalada, remover de nuevo para que el pan se impregne de los sabores, y a comer!



viernes, 20 de mayo de 2016

Parfait de fresas y queso batido

Hoy os traigo este parfait de fresas y queso batido, un delicado y elegante postre para combatir los días cálidos de primavera. Es tan versátil que lo podéis preparar casi con cualquier fruta de temporada y usar las especias que mejor combinen. En esa ocasión quería rendir homenaje a la temporada de fresas y el uso que se merece en mi cocina.
Capas de salsa de fruta especiada y queso batido, espolvoreado de migas crujientes de galletas, qué más puedo pedir??

Ingredientes:
Para la salsa de fresas:
150 grs. de fresas, sin el tallo y cortadas en cuartos
50 grs. de azúcar blanco
1 palito de canela
2 clavos de olor
1 chupito de licor pimm´s u otro licor al gusto (opcional)
1 nuez de mantequilla
Para el relleno de queso:
250 grs. de queso mascarpone u otro queso para untar
50 grs. de azúcar blanco
100 ml. de nata para montar (35% m. g.)
Unas cuantas galletas de mantequilla
Elaboración:
Para preparar la salsa de fresas, pondremos a fuego bajo una sartén mediana con la nuez de mantequilla. En cuanto se derrita, añadimos las fresas, el azúcar, las especias y el licor o un chorrito de agua, dejando cocinar unos 10-15 minutos o hasta que la fruta esté un poco blanda, pero entera (sin que llegue a desmoronarse); no queremos una mermelada, sino trocitos de fruta. Retiramos las especias, pues ya hicieron su trabajo y reservamos la salsa a un lado para que enfríe.
Mientras tanto, en un bol grande remover el queso con una paleta o lengua pastelera para incorporarle un poco de aire y aligerarlo, y en otro bol batiremos la nata con el azúcar hasta que monte firme. Una vez esté lista, uniremos suavemente al bol del queso batido con ayuda de una lengua pastelera, y con movimientos envolventes de abajo hacia arriba para incorporar todo.
Majaremos en el mortero las galletas de mantequilla hasta obtener unas migas crujientes, esto será para espolvorear al final.
A llegado el momento de montar nuestro rico postre, así que disponer de varios vasitos y echamos en la base una cucharada de salsa de fresas, dos cucharadas de queso batido y así hasta rellenar, terminando con una capa de queso y llevamos a la nevera como mínimo 2 horas para que tome consistencia.
Justo antes de servir, espolvorear por encima un poco de migas de galletas y aportar un puntito crujiente a nuestro parfait!. Buen provecho!! :)



martes, 22 de septiembre de 2015

Bocaditos de uva y queso

Cuenta un dicho popular que "uvas y queso, saben a besos", seguro que lo habréis oído en alguna que otra ocasión. Pues este bocadito es una combinación perfecta como un entrante o en mi caso un postre; ya sabéis que a mi Hadita no le agrada mucho la fruta, y tengo siempre entre manos preparada estas cositas.

Ingredientes:
10 uvas negras o blancas
150 grs. de queso gorgonzola dulce
Miel de buena calidad
Elaboración:
He usado uvas negras, porque cuando fui al mercado eran las que estaban disponibles en ese momento, con la variedad blanca queda delicioso también, eso sí, buscar las que tengan un tamaño medio y antes de comprar, probarlas para encontrar el punto dulce y ácido que combine con el queso elegido. Yo opté por un gorgonzola dulce, que me encanta, pero vosotros/as usad queso curado de cabra, tipo brie, de oveja... etc
Para comenzar lavamos bien las uvas y cortamos por el medio en horizontal cada pieza con un cuchillo bien afilado. Si tienen pepitas, las iremos retirando con la punta de un cuchillo o el revés de una cucharilla pequeña, dejar a un lado reservadas.
Ahora cortar el queso en 10 porciones más o menos iguales y formando un bocadito con las mitades de uvas y en medio la porción de queso. Para evitar que se mueva, tendremos que ensartar suavemente con un palillo de madera y así formar los aperitivos, como podéis ver en la foto.
Justo antes de servir, calentar ligeramente en un cazo al baño María un chorrito de miel para aligerar su textura y echarla en un pequeño bol. Llevar a la mesa los bocaditos junto con la miel y que cada comensal se sirva, regando una cucharada por encima de los aperitivos. Sencillo y rico, verdad?



domingo, 9 de agosto de 2015

Helado de nata con salsa de cerezas

Con estos días de calor estival lo que apetece es tomar un buen helado, y mejor si es casero, con ingredientes naturales y todo hecho a mano. Viendo paso a paso el proceso es algo que a mi parecer me resulta mágico. Una vez me dijeron, si tenía algún problema en usar heladera para preparar helados? Pues claro que no tengo ningún inconveniente, pero mi cocina se basa en hacer todo lo más sencillo posible, para que todo el mundo tenga las mismas posibilidades de cocinar y aprender en este delicioso mundo gastronómico!! Y también me parece una "pijotada" usar heladera, la verdad!! jajajajaja

Ingredientes:
400 grs. de nata para montar (35% m.g.)
120 grs. de azúcar blanco
3 clara de huevos ecológicos
Unas gotas de zumo de limón
Un pellizco de sal marina
Para la salsa de cerezas:
300 grs. de cerezas, sin el hueso
2 cuch. de azúcar blanco
2 cuch. de agua mineral
Elaboración:
En un bol montamos las claras con la mitad del azúcar, un pellizco de sal y unas gotas de zumo de limón hasta que monten a punto de nieve, y reservamos en la nevera.
Ahora en otro bol batir la nata bien fría con la otra mitad del azúcar, hasta que nos quede firme, y seguidamente añadiremos las claras con movimientos envolventes ayudados de una lengua pastelera hasta incorporar. Rápidamente llevar de nuevo a la nevera y así asentar la preparación. Dejamos reposar unos 30 minutos y verter el preparado en un recipiente bajo, con capacidad de 1 litro aprox. (una tarrina de helado vacía, por ejemplo). Meter al congelador.
Mientras tanto, preparamos la salsa de cerezas, echando en una sartén a fuego lento todos los ingredientes, removiendo de vez en cuando, con unos 10 minutos debería ser suficiente o hasta ver que comienza a espesar un poco. Si queréis la salsa de cerezas sin trocitos, podéis pasar la batidora, pero si no os importa encontraros pedacitos de fruta, pues la dejáis así. Me encanta encontrarme trocitos, así que elijo esta opción!! :)
Sacamos el recipiente del congelador y veréis que ha comenzado a congelar por los bordes; con una varilla de mano o tenedor iremos removiendo suavemente pero con firmeza para romper los cristales de hielo que hayan podido formarse, e ir incorporando aire extra a la preparación. Devolver el recipiente de nuevo al congelador y repetiremos esta operación unas 2 veces más, cada hora aprox. (dependiendo del tipo de máquina que tengáis en casa), (y estar pendientes, que no se os olvide, ehhh).
Justo cuando pase el tiempo del último batido, será momento de incorporar la salsa de cerezas y remover con un palito de madera (de brochetas, por ejemplo), formando vetas sobre el helado; es un acto delicioso que os encantará como queda y tendréis la tentación de probar!!
Devolver al congelador, dejáis otra hora reposar antes de meter una buena cuchara heladera y sacar un par de bolas de este cremoso helado casero de nata con un toque de salsa de cerezas... placer celestial!!



viernes, 17 de julio de 2015

Granita de café

La granita es una bebida helada con una textura similar al sorbete, aunque algo más ligera pues no lleva clara de huevo. Se elabora a base de agua, azúcar e ingredientes saborizantes, originaria de la ciudad de Sicilia (ya sabemos lo bueno que son los italianos/as preparando helados, sorbetes y granizados). Existen multitud de sabores y texturas de granita, todo dependerá de la región de Italia donde nos encontremos, ya que cada cual la personaliza a su gusto; lo que si es típico en toda Italia es encontrar puestos ambulantes donde preparan esta refrescante bebida, con la curiosidad de que lo sirven en cucuruchos de papel o plástico y una cucharilla o cañita para tomarlo dando un paseo.
En casa somos muy cafeteros, por eso decidí prepararla con este ingrediente y así rendir un homenaje al delicioso espresso italiano.

Ingredientes:
500 ml. de café espresso, recién hecho
150 grs. de azúcar
Un chorrito de agua mineral
1 chupito de whisky (opcional)
Elaboración:
Preparamos el café en la cafetera elegida, yo en casa tengo la clásica italiana, pero si tenéis otra pues también valdrá para la receta. Mientras el café se hace, mezclar en un cazo a fuego medio el azúcar con el chorrito de agua e ir removiendo hasta formar un almíbar a punto flojo.
Una vez el café esté listo, tendremos que dejarlo templar y justo cuando tome temperatura ambiente lo mezclaremos con el almíbar y el whisky (si lo queréis añadir, claro). Remover bien hasta incorporar y verter el preparado en un recipiente más bien bajo, con capacidad de 1 litro aprox. (puede serviros una tarrina de helado). Tapamos con la tapa o con film transparente y llevamos al congelador 1 hora y media aprox., dependiendo de la potencia que tengáis en casa. Luego ir retirando cada hora y removiendo con un tenedor en movimientos circulares para agregar aire al preparado; con unas 4 o 5 veces que repitáis esto, estará lista vuestra granita de café. Lo servimos con bolitas de chocolate negro o cacahuetes bañados de chocolate, una combinación perfecta!.




Sugerencias: Si tenéis problemas de tensión, pues elaborad la granita con café descafeinado, el sabor es el mismo, tan solo no lleva cafeína. Y como os dije, el añadido del whisky no es necesario, tan solo es para dar un toque, o bien podéis sustituirlo por algún vino dulce italiano, que combine con el sabor fuerte del café espresso.

viernes, 26 de septiembre de 2014

Ensalada de mozzarella, tomates cherry y delicioso pesto casero

Estaréis de acuerdo conmigo en que cuando alguien oye "pesto" automáticamente se combina con pasta italiana cocida "al dente", pero... ¿y si a esta salsa, que me encanta (lo tenía que decir) le damos un trabajo diferente para aromatizar una ensalada?, ¿os suena raro? o ¿queréis atreveros a prepararla?... Pues si os animáis, os presento una receta sencilla con todo el sabor de Italia en un plato!! :)

Ingredientes:
2 o 3 cuch. grandes de pesto casero (receta del blog)
Un buen puñado de tomates cherry (rojos y amarillos), lavados y cortados por la mitad
Unas cuantas bolitas pequeñas de mozzarella de búfala o vaca
Hojitas de albahaca griega, para espolvorear al final
Aceite de oliva virgen extra
Elaboración:
Disponemos sobre una ensaladera o cuenco grande elegido las mitades de tomates cherry con las bolitas de mozzarella y vertemos por encima las cucharadas de pesto casero que habremos preparado previamente como os indico en la receta. Ahora no se trata de dar un "meneo" brusco a los ingredientes, sino un suave y delicado movimiento para impregnar del aromático sabor de la salsa. Momentos antes de servirla espolvoreamos por encima las hojitas de albahaca griega, para recordar el ingrediente principal del pesto y regamos con un chorrito de aceite de oliva virgen extra; una delicia!!




Nota: Apuntar que he usado en la receta tomates cherry de varios colores para dar alegría a la ensalada. Y si no encontráis mini bolitas de mozzarella en el mercado, pues usad una bola normal de queso italiano partido en trocitos; siempre que sea mozzarella de buena calidad!!

miércoles, 28 de agosto de 2013

Semi helado de stracciatella

Básicamente el nombre stracciatella proviene de la palabra italiana stracciato que viene a significar "en trozos" o "partido en pedazos"; usada para definir una receta de sopa romana que se prepara con la base de un caldo de pollo o verduras, corteza de queso parmesano, un toque de nuez moscada y en alguna que otra ocasión semolina para aportar espesor.
Justo antes de terminar se le añade huevo batido, removiendo con energía para incorporarlo; por la acción del calor, este comienza a cuajar formando pequeños grumos (cuajada de huevo), e ahí el encanto del plato en los comensales de encontrarse estos tropezones, dando un atractivo especial y gustoso a la receta.
Además os quería contar que he encontrado información acerca de una variedad de queso mozzarella que también se llama Stracciatella, quizás por ser el ingrediente principal del plato llamado burrata, nacido en la comarca de Murgia, región de Apulia (Puglia) al sur de Italia. Curiosamente la burrata es un queso fresco de pasta hilada que se sumerge aún caliente en suero o agua ligeramente salada, luego se amasa y estira hasta obtener un saquito donde se rellena a su vez con restos de queso mozzarella sobrante y crema de leche; se cierran atándolos en el extremo superior con tiras de hojas de asphodelus (planta que se cría en el sur de Italia) en la punta y se conservan hasta su consumo en los días siguientes! Pero os lo contaré mejor en otro momento en mi 2º blog: la abadía de los quesos, por ahora vamos a seguir en camino de averiguar el origen de nuestro delicioso postre italiano!!
Ok, hasta ahora estaréis pensando: tío qué tiene que ver lo contado con el helado stracciatella?? Trankis, todo está relacionado, ya veréis...
Allá por el año 1962 el conocido heladero de la época Enrico Panattoni en el obrador de su famosa heladería llamada "La Marianna" ubicada en la ciudad de Bergamo al norte de Italia, andaba buscando nuevos sabores para las creaciones futuras y mezcló fior di latte (queso cremoso muy usado antaño para la preparación de helados, en la actualidad sustituido por nata), con yema de huevo, leche fresca, azúcar y pedacitos de chocolate negro, donde resaltaba en el fondo blanco de la preparación los trocitos oscuros del chocolate. Esto le llevó al recuerdo de la sopa de stracciatella; bautizando así el postre y convirtiéndose desde entonces en uno de los helados mas conocidos por todo el mundo. Hoy en día sigue abierta la heladería "La Marianna" dirigida por el hijo de Enrico, Fabrizio. Así que si vais de viaje a Bergamo, tenéis una parada obligada en este sitio donde nació tal delicioso helado!!
Quiero puntualizar que no he usado yema de huevo en la receta, pues no suelo trabajar con este ingrediente cuando preparo postres helados, aunque si os parece podéis incluirla para dar un toque en textura sedosa.
Cuando os metáis la primera cucharada de este semi helado de stracciatella en la boca, notaréis una fusión suave y cremosa con la dureza de los trocitos de chocolate, un auténtico baile en vuestro paladar de sabores que no olvidaréis jamás!!

Ingredientes:
250 grs. de queso ricotta
300 ml. de nata para montar (35% mínimo m.g.)
4 cuch. de azúcar blanco
2 cuch. de vin santo o vino dulce
125 grs. de chocolate 70% pureza, picado en trocitos
Frutas del bosque congeladas y unas hojas de menta (para decorar)
Elaboración:
Mezclamos en un bol o recipiente apto para el congelador (en mi caso he usado cápsulas de magdalenas de silicona), la nata con el azúcar removiendo suavemente para que esta se disuelva y no encontrar gránulos. Luego agregamos el queso ricotta desmenuzado y dejaremos en la nevera aprox. 1 hora reposar.
Pasado este tiempo, añadir el vin santo y batimos hasta que monte firme; incorporando las pepitas de chocolate y con movimientos suaves y envolventes iremos mezclando hasta quedar homogéneo (podréis ayudaros de una lengua de pastelería o cucharón grande). Metemos al congelador y dejamos como mínimo 2 horas aprox. (depende de cada máquina), removiendo cada media hora para evitar que se congele del todo, porque no queremos un helado, sino un "semi". Así que en cuanto tenga una textura ligeramente firme pero que podáis hundir la cuchara con facilidad, significará que está listo para tomarlo. Decoramos con las hojitas de menta y servimos acompañado de las frutas del bosque congeladas que darán un precioso color al plato y un toque ácido de sabor!!


lunes, 19 de agosto de 2013

Hojas de albahaca rellenas (un aperitivo italiano, fuera de carta)

Lo que me llama la atención de los italianos que conozco es su gran pasión por la cocina de su país y lo orgullosos que están de ella. Por eso he querido preparar un aperitivo simple, pero a su vez delicioso para abrir boca en el almuerzo veraniego, así aprovecho la materia prima fresca y de buena calidad; y con los colores de la bandera italiana!! Que os parece?, en casa encantó!!

Ingredientes:
Unas 10 hojas de albahaca fresca, de la variedad italiana (hoja ancha)
Unos 6 tomates cherry pera, cortados en rodajitas
50 grs. de queso ricotta o requesón
Un buen pellizco de pimienta negra, recién molida
Aceite de oliva
Elaboración:
Lavamos bajo el grifo las hojitas de albahaca para retirar posibles impurezas que pudiesen tener y con papel de cocina secaremos bien por las dos caras, con delicadeza pues se podrían romper. Luego con la parte exterior hacia arriba, doblamos al contrario de su forma original por los bordes formando unas pequeñas barcas y en su interior colocamos una cucharadita de queso, una rodaja de tomate y un buen pellizco de pimienta negra recién molida.
Justo antes de llevarlo a la mesa, lo podéis regar con unas gotitas de aceite de oliva para aportar un toque mediterráneo a este aromático y distinguido aperitivo italiano, fuera de carta!!

domingo, 14 de abril de 2013

Salsa de tomate a la napolitana

Salsa de tomate a la napolitana o mejor dicho salsa di pomodoro alla napoletana, pero no confundáis con la salsa conocida en todo el mundo llamada "salsa napolitana" porque no tiene nada que ver; es mas, esa salsa no tiene origen en Italia sino fuera de las fronteras, aunque no se sabe a ciencia cierta quien la denominó así, porque si vais de viaje a Nápoles y preguntáis por este nombre los habitantes pondrán los dedos juntos de las dos manos hacia arriba y con caras extrañadas dirán: ma che dici?? jejeje
Además me he documentado bien para asegurarme de este hecho preguntando a varios amigos italianos y todos coinciden en lo mismo, no existe en su recetario de cocina, los italianos siempre tienen razón!! ;)
Pues os voy a dar la receta de salsa de tomate básica italiana y os valdrá tanto para platos de pasta, como base de pizzas, calzone, lasaña, canelones... etc, incluso si sois osados en un risotto.
Mas adelante os enseño como hago mi versión de la "salsa napolitana" (sin ser italiana) que quizás sea mas completa que esta que os doy ahora, porque lleva verduras variadas todo cocido a fuego lento, como debe ser! Salute!!

Ingredientes:
800 grs. de tomates de la variedad pera
1/2 cebolla roja, picada fina
3 dientes de ajo, pelados y laminados
Un manojito de hojas de albahaca frescas
Un manojito de hojas de romero picadas finas
Sal y pimienta negra recién molida
1 tomate secado al sol, picado fino
1 cuch. de vinagre de Módena
Aceite de oliva
Pasta "al dente" para acompañar
Elaboración:
Ponemos una olla con agua a fuego medio hasta que rompa a hervir y mientras tanto practicamos unos cortes superficiales con un cuchillo en los culetes de cada tomate y los iremos echando en el agua hirviendo, dejándolos un minutito. Seguidamente se sacan con ayuda de una espumadera o cucharón grande y los pondremos bajo el grifo de agua fría para cortar la cocción, así la piel saldrá sin problemas; a esta técnica de cocina se le llama escaldar!
Ahora los pelamos, le retiramos el ojuelo (pequeño botón donde se encontraba el tallo de la tomatera), partimos en dos y retiramos las semillas, picándolos en dados pequeños. Dejamos a un lado reservados.
En una cazuela grande con un buen chorro de aceite de oliva salteamos la media cebolla y en cuanto comience a tornar transparente agregamos los dientes de ajo laminados, damos unas vueltas e incorporamos los dados de tomate, el vinagre para realzar el gusto junto con 1/2 vasito de agua para ayudar a la cocción y los tomates se disuelvan bien, dejando cocinar unos 25 min. A mitad del tiempo añadiremos el tomate secado al sol o trufita de la huerta (como yo le llamo), las hojas de romero y salpimentamos al gusto.
Pasado este tiempo, bien podéis dejar tal cual la salsa, moléis la mitad como yo suelo hacer o si no os gusta encontraros nada le pasáis la batidora y luego por el colador chino, quedando la salsa fina; como mas os guste! Esparcimos las hojitas de albahaca fresca picada y lista la salsa de tomate para servir.



Consejo: En la misma agua del escaldado de los tomates se puede cocer la pasta "al dente" siguiendo las instrucciones del fabricante, por lo general unos 10 minutos será el tiempo estándar para la pasta seca. Si usáis pasta fresca, con la mitad del tiempo de cocción será suficiente.

miércoles, 3 de abril de 2013

Crostini de la huerta con aliño de limón

Esta receta me la dio el cocinero de un restaurante donde solíamos ir a comer de vez en cuando y nos encantaba. Desafortunadamente y por culpa de los tiempos en que vivimos, han tenido que cerrar, pues los gastos eran mas que las ventas... ups, una pena!!
En fin, pues desde aquí mi pequeño homenaje al restaurante "Pasta Piazza de Marbella", agradeceros los buenos momentos junto con el excelente servicio y calidad de cada plato servido con tanto cariño. Suerte chicos/as!!

Ingredientes:
10 rebanadas de pan (barra) de 2 cm de grosor aprox.
1 aguacate maduro, pelado y sin el hueso
4 lonchas de bacon, cortadas en trocitos medianos
1 bolita de queso mozzarella de vaca o búfala
Un chorrito de aceite de oliva
El zumo de 1/2 limón
Elaboración:
Para comenzar, cortamos el aguacate en láminas y regamos con unas gotas de zumo de limón, para evitar la oxidación por fuera y se vuelva de color oscuro, ya sabéis.
Luego, pondremos una sartén mediana a fuego medio y en cuanto tome temperatura agregamos los trocitos de bacon, dejando unos minutos que doren y suelten parte de la grasa. Luego se puede colocar sobre papel de cocina para retirar el restante de grasa y no se vuelva tan pesado.
Mientras tanto, disponemos las rebanadas de pan en un plato grande y plano. Encima de cada una colocamos unas láminas de aguacate repartidas por cada rebanada de pan y esparcimos el bacon con unos trocitos de mozzarella partida con las manos, aportando un toque suave al antipasto.
En un cuenco pequeño mezclamos bien el zumo de limón con el aceite de oliva; con este aliño regamos cada crostini, dándole su puntito gustoso de sabor y servimos antes de que pierdan el encanto!!



Nota: Recuerdo el nombre de este aperitivo concretamente no me lo dijo el chico; pues no estaba en la carta del restaurante, aunque nos lo sirvió la primera vez en un intento de sorprendernos con un aperitivo sencillo (...y ya lo creo que nos gusto!). Así que he improvisado un poco a mi imaginación, libre albedrío y por supuesto con permiso de Paolo. Riquísimo!!

viernes, 1 de marzo de 2013

Focaccia de olivas y romero

Recomiendo esta receta de focaccia a quien esté experimentando en el mundillo del pan casero, será ideal para perder el miedo o comenzar a entender la magia del proceso de fermentación y el posterior horneado. No me gusta oir los comentarios de: "a ver como quedará al final..." o "a mi no me sale esto..." ;)
La focaccia o pan de focaccia es una preparación italiana de pan como si fuese una versión esponjosa de la conocida pizza; ya que se colocan encima diferentes ingredientes, con la diferencia de unos pequeños huecos practicados con los dedos sobre toda la masa, ayudando a que se cueza mejor por dentro durante el horneado.
El nombre literal de focaccia significa en italiano "hogaza de pan" aunque si observamos la palabra en latín focus "fuego", puede referirse a la colocación de las tortas de masa sobre el rescoldo del fuego para cocinarlas, o directamente la palabra panis focus que viene a decir por extraño que parezca "pan de chimenea", supongo sería al cocinado del pan en los hornos antiguos de piedra con forma de chimenea, hoy día en deshuso.
Este pan es muy tradicional en toda Italia y se cree que su origen se remonta al siglo VIII a. C. por el pueblo etrusco, ubicado en lo que ahora es todo el territorio de la Toscana italiana. Los griegos hubiesen ayudado a la elaboración, porque en esta época ocupaban el Sur y la isla de Sicilia y todo apunta a un intercambio de conocimientos gastronómicos; ya que estos elaboraban mucho antes unas tortas de pan plano (técnica aprendida de Oriente Medio).
A finales del siglo IV y principios del siglo V a. C. llegó la invasión romana y parece ser que llevaron la forma de preparación a la ciudad de Liguria; territorio conocido por la gran plantación de olivos y por los molinos donde se obtenía el aceite de oliva (ingrediente principal). Esta versión de pan resultaba insípida de sabor y aburrida, es por ello que comenzó a aromatizarse con diferentes ingredientes como hojas de romero, orégano, olivas, ajos... incluso se han encontrado escritos de recetas antiguas donde los habitantes cocían la masa de pan plano sobre hojas de laurel para dar mas aroma y sabor. Curiosamente en la gastronomía de Liguria uno de los platos mas conocidos es el pan de focaccia con queso y se denomina fugàssa co-o forgàggio.
Existe otra hipótesis del origen de este pan mucho tiempo después, concretamente en el siglo XVI y cuenta que nació en la localidad de Recco; provincia de Génova. Debido a los continuos ataques por parte de los piratas saracenos, los ciudadanos huyeron a las montañas para salvar sus vidas, llevándose consigo grandes cantidades de harina, aceite y sal a modo de provisiones y sobrevirir hasta que estuviesen a salvo. Se supone que preparaban masa con el agua proporcionada por las montañas y cocian sobre la lumbre de hogueras que servían también para dar calor en las noches frías a los refugiados.
Originalmente la focaccia no se dejaba fermentar ya que no incluía levadura como ingrediente, a pesar del uso desde tiempos de los egipcios que tranmitieron esta técnica a los griegos y estos a su vez la propagaron por todos los países del Mediterráneo. Los romanos fueron los encargados de incluir este hongo al resto de Europa Occidental en la preparación tanto de vino, cerveza como de pan.
Hasta el siglo XVII los panaderos italianos usaban levadura de cerveza líquida elaborada a partir de mezcla de granos germinados y agua pero presentaba un gran inconveniente; daba un sabor amargo a las hogazas de pan. No fue hasta el año 1874 en la ciudad de Viena donde se comienza a fabricar una levadura mejor adaptada a la panificación que daría como resultado el famoso pan de Viena (versión mejorada del intento fallido en los Paises Bajos en intentar sustituir la levadura de cerveza por otra obtenida de la destilación que no diese mal sabor al pan, pero no pudiendo conservarse por mucho tiempo fuera de las fronteras porque no se daban las condiciones propicias). A partir de entonces puede ser que se comenzase a incluir como ingrediente indispensable de la receta de focaccia junto a los básicos: harina con alto nivel de gluten, aceite de oliva, sal y miel o azúcar.
A modo de dato curioso; durante la Edad Media en Italia, la iglesia Católica servía pequeñas tortas de pan sin levadura a sus feligreses durante la Eucaristía, pienso que podría ser una versión de focaccia!
En el siglo XX los inmigrantes genoveses llevaron al continente americano la receta y se comenzó a versionar de diferentes maneras, incluyendo multitud de ingredientes, tantos como la imaginación pueda abarcar. Por ejemplo en Argentina se consume este pan como si fuese un sandwich relleno de ingredientes variados denominado focacce.
Antes de daros la receta, para asegurarme al 100% le pregunté "como quien no quiere la cosa" a mi amiga Denise, a ver que me podía contar acerca de este curioso pan, ya que es italiana y que mejor que ella para sacarme de dudas. Pues me respondió que focaccia en algunas partes de Italia además se le conoce a las zapatillas que llevan las abuelitas (las apalgatas como se conocen en mi pueblo); la forma aplastada de pan simula este calzado usado en su mayoría por las personas ancianas, por ser cómodo de llevar. Jejeje, no se si será broma o verdad pero quería contarlo, porque me ha resultado como poco muy curioso!

Ingredientes:
500 grs. de harina de fuerza
15 grs. de levadura fresca
300 ml. de agua tibia
1 cuch. de miel
Sal marina
Aceite de oliva
Un puñadito de olivas s/h
Un manojito de hojas de romero
Elaboración:
Para comenzar disolvemos en el agua templada la miel junto con la levadura, dejando a un lado reservado.
En un bol grande colocamos la harina con un pellizco de sal, formando un hueco en el centro como si fuese una especie de volcán. Dentro de este hueco echamos el agua templada con un buen chorrito de aceite de oliva y con ayuda de un cucharón grande vamos poco a poco con movimientos circulares de fuera hacia dentro, mezclando todo el conjunto hasta que casi nos cueste trabajo remover. Momento el cual sacamos la masa a la mesa de trabajo enharinada y le damos un buen amasado como si de pan se tratase; con la palma de las manos empujar con genio y doblar sobre si misma, estirar de nuevo y doblar... Os acordáis de la receta de pan casero que os enseñé? Ok, así durante unos 20 min. para volver la masa elástica y suave. Recordad que al principio estará algo pegajosa y costará su manipulación, pero con paciencia ir mezclando hasta ver que se puede trabajar para darle el amasado previo!
Hacemos una bola y colocamos la masa en el mismo bol ligeramente enharinado donde habíamos mezclado al principio (para no ensuciar tantos cacharros), tapamos con un paño de cocina húmedo y dejaremos levar 1 hora aprox. en un lugar cálido de la cocina, evitando las corrientes de aire que estropearían la preparación y dejar a la levadura hacer su trabajo.
Pasado este tiempo, veremos que ha subido muchísimo el tamaño, pues se saca de nuevo a la encimera dándole un ligero amasado y quitar el aire contenido en su interior. Extendemos con las manos o el rodillo de pasta dejando un grosor aprox. de 3 cm. y colocaremos sobre una bandeja de hornear engrasada con aceite de oliva. Luego con los pulgares practicaremos unos huecos sobre toda la superficie llegando a la base y dentro de cada hueco hay que poner unas olivas junto con unas ramitas de romero, asegurando que queden bien fijado. Volvemos a dejar levar otro poco de tiempo, pero esta vez con unos 15 min. será suficiente; simplemente para que se esponje un poco.
Mientras tanto precalentar el horno a 220º C y cuando haya alcanzado bastante temperatura, metemos el pan de focaccia horneando 25 min. o hasta ver que la superficie haya tomado un ligero color dorado y crujiente.
Sacamos la focaccia y dejamos enfriar sobre una rejilla permitiendo pasar los vapores de la cocción y listo para comer!!




















Sugerencia: Si no queréis usar miel en la preparación de la focaccia, podéis sustituirla por 2 cuch. de azúcar blanco, pero tened siempre presente que el azúcar debe estar disuelta en el agua antes de añadir la levadura, porque en estado natural el azúcar puede destruir el hongo si entra en contacto, pero si está disuelta en un ambiente líquido servirá como alimento junto con el almidón de la harina.

sábado, 29 de diciembre de 2012

Panettone italiano

Este concretamente no es uno de mis dulces preferidos y tampoco en casa apasiona, pero quería dedicarle un hueco en mi cocina, simplemente por la preciosa historia de su origen. El panettone, panetún o panetton en italiano, es una especie de pan dulce parecido en textura al brioche pero normalmente va relleno con pasas, albaricoques deshidratados o frutas confitadas y su forma recuerda a una cúpula. Es un dulce muy típico de la ciudad de Milán (Italia) donde nació, sobre todo en Navidad y año nuevo; aunque hoy en día se le conoce y elabora en todo el mundo.
Os cuento que la costumbre de endulzar el pan con miel nació del antiguo Imperio romano, aunque por entonces estaba muy lejos de pensar en esta elaboración, simplemente era para que lo sepáis.
Tengo constancia visual y escrita de este dulce muchos siglos después, en el XVI que aparece en un cuadro del pintor holandés Pieter Brueghel, alias "el viejo" (1525-1569) y posteriormente escrito en un libro de recetas del autor Bartolomeo Scappi, cocinero personal de papas y emperadores en los tiempos que reinó Carlos V.
Realmente hay muchas leyendas o historias acerca del origen del panettone, como por ejemplo una dice que nació sobre el año 1490 cuando un joven aristócrata llamado Ughetto Atellani de Futi se enamoró perdidamente de la hija de un pastelero de Milán. Éste para proclamar su amor se hizo pasar por aprendiz de pastelero en el obrador del padre de dicha chiquilla e inventó un pan azucarado con la forma curiosa de cúpula relleno de frutas confitadas y con toques gustativos a cítricos; lo bautizó como "pan de Toni".
Los habitantes tras oír la elaboración de tan curioso dulce, comenzaron a acudir a la pastelería para pedir este pan, jejeje de ahí el nombre abreviado de panettone.
Pero no queda aquí la cosa, porque otra leyenda aún mas conocida apunta que el panettone nació en la corte de Ludovico Sforza o también conocido como Ludovico "El Moro" (1452-1508) y cuenta que este duque celebró una gran cena por Navidad llena de manjares para sorprender a todos sus comensales y el postre sería algo todavía mas espectacular; pero en el momento de sacarlo del horno el cocinero se percató que se había quemado. Hubo un momento de pánico en la cocina por tal inesperado accidente, y un ayudante que se encargaba de la vajilla llamado Antonio sugirió que no se tirase los restos del postre, sino que se los llevaría a casa para poderlo aprovechar. Curiosamente por este tiempo Leonardo Da Vinci se hospedaba en el palacio de dicho duque y en ese momento se encontraba ayudando en la cocina para tan especial banquete. Leonardo propuso junto con el joven ayudante Antonio que se retirase la parte quemada del postre y se mezclase con huevo batido, mantequilla y frutas confitadas devolviéndolo de nuevo al horno para ver que resultado salía y poder así servirlo en la mesa. Tras el horneado y como tenía buena presencia se arriesgaron y sirvieron como postre en la famosa cena. Fue tal el éxito entre los comensales que felicitaron al duque por dicha cena pero sobre todo por el postre que les encantó.
Cuando hubo todo terminado, Ludovico se dirigió a la cocina y hablar con el chef preguntando exactamente como había preparado el postre, porque había sido todo un triunfo. Éste le contó lo sucedido, pero que aún no estaba determinado su nombre ya que había nacido de un accidente. El duque muy sorprendido tras oír lo que el chef le había narrado decidió ponerle el nombre del joven ayudante y sería "el pan de Toni" que posteriormente se fue convirtiendo en panettone mas cómoda de pronunciar. Esto que os cuento está escrito en uno de los cuadernillos de notas y recetas de Leonardo Da Vinci, ya que se sabe la pasión y excelentes dotes culinarias del gran pintor entre otras facetas del gran y admirado por mí personaje histórico.
Mas adelante en el siglo XVIII aparece el primer registro del panettone como un dulce navideño tradicional milanés en un artículo del escritor iluminista Pietro Verri, que lo llama "pane di tono" (pan grande).
Pero no se hizo tan popular hasta que no se industrializó gracias al empresario milanés Angelo Motta en el año 1919 y unos años después en 1933 por Gino Alemagna que hicieron tal promoción en Italia de este dulce navideño y a partir de entonces cobró la fama que hoy en día conocemos, empezando al principio por regalarlo a sus clientes para que lo probasen y a partir de ahí....
Hoy en día existen multitud de variantes del relleno según los gustos de cada uno, por ejemplo este lo he rellenado de pasas, salsa de chocolate, trocitos de almendras y un ligero sabor a cítricos, pero ya sabéis las posibilidades son miles!!

Ingredientes:
Para la primera masa, masa madre, poolish o prefermento:
60 grs. de harina de fuerza
25 grs. de levadura fresca
50 ml. de leche templada
Para la segunda masa:
350 grs. de harina de fuerza
3 huevos ecológicos
80 grs. de azúcar blanco
3 cuch. de miel
La ralladura y el zumo de 1 naranja
La ralladura de 1 limón
Un pellizco de sal
Para el relleno:
100 grs. de chocolate 50% pureza
1 nuez de mantequilla
60 grs. de almendras en trocitos
60 grs. de pasas
Mantequilla derretida para pintar al final (opcional)
Elaboración:
Vamos a preparar la masa madre o prefermento para que la masa de nuestro panettone pueda subir y subir muchísimo, porque realmente es lo que se pretende y ahí está la gracia de este postre. Mezclamos en un vaso la leche con la levadura removiendo bien para que se disuelva completamente. Hechamos la harina en un pequeño cuenco, vertiendo el contenido del vaso y mezclando hasta que nos quede una bolita de masa. Dejamos reposar en un rincón de la cocina tapado con un paño húmedo, para que doble su volumen, sobre 1 hora aprox. estará perfecto.
Pasado este tiempo echamos en un bol la harina de fuerza, practicando un pequeño hueco en el centro como si fuese un volcán donde pondremos los huevos, el azúcar, la miel, el zumo y ralladura de los cítricos y un pellizco de sal. Con una cuchara iremos mezclando dando movimientos circulares de fuera hacia dentro para ir poco a poco introduciendo la harina en los demas ingredientes; así hasta ver que va quedando una mezcla homogénea. Unimos la masa madre que teníamos reservada levando y sacamos a la mesa de trabajo o encimera enharinada para ir amasando como si de pan se tratase (bueno si, es un pan dulce). Ya sabéis como se hace, os lo enseñé en el artículo "Receta básica para hacer el mejor pan casero", estaremos con el amasado unos 15 min. para que se vuelva manejable la masa, cuanto mas se amase mejor quedará luego. Volvemos a meter al bol y dejamos levar 1 hora aprox. tapado con un paño de cocina húmedo y evitando las corrientes de aire.
Un ratito antes de que se cumpla el tiempo para sacar la masa, derretimos en un cazo la nuez de mantequilla con el chocolate creando una salsa rica; esto será el relleno de nuestro panettone italiano.
Sacamos la masa de nuevo y le damos un ligero amasado simplemente para quitar el aire de su interior introduciendo las almendras y las pasas (dejamos unas cuantas reservadas) conforme se amasa, para que luego queden en su interior bien repartidas. Separamos en 3 la masa, engrasamos y enharinamos un molde alto donde colocaremos la primera bola de masa, empujándola con el revés de la mano y cubrir todo el fondo del molde. Vertemos un poco de salsa de chocolate y con la segunda bola de masa haciendo lo mismo, vertemos el resto del chocolate y cubrimos con la última bola de masa. Volvemos a tapar dejando levar otro tiempo y definitivamente todo quede homogéneo: esta vez si es ya el último levado ehhh! no os canséis, al final os encantará el resultado!
Precalentamos el horno a 200º C
Ahora se retira el paño del bol y veremos que la masa está super grande y sobresale por el molde donde lo hemos puesto, pues encima con cuidado colocamos unas cuantas pasas apretando ligeramente, pintáis la superficie con mantequilla derretida, bajamos la temperatura a 180º C y horneamos unos 40 min. En cuanto esté listo, dejáis enfriar antes de desmoldar y a comer!!

Masa del panettone justo antes de ser horneada

Panettone recién sacado del horno y puesto a templar
 Corte del panettone y caprichosa fue la masa al subir porque me dejó muchas burbújas de aire en su interior, pero en general quedé satisfecho con el resultado!

Sugerencia: En Italia se sirve en rebanadas finas o gruesas para el desayuno untado de mantequilla o mermelada y como postre después del almuerzo siempre acompañado de chocolate caliente, un buen café recién hecho o una copita de vino dulce, aunque eso ya os lo dejo a vuestro gusto!!
Nota: Hay quien coloca un pliegue de papel alrededor de la masa en el último levado para que cuando suba no se desparrame por los lados, también he leído que se le da la vuelta a la masa permitiendo que leve mejor... en fin, no voy a entrar en trucos varios, simplemente deciros que la masa de esta receta es compacta y si usáis un molde alto como veréis en la foto, no hace falta nada mas.

miércoles, 26 de septiembre de 2012

Pesto genovés

Podría escribir una receta incluyendo esta conocida y favorita para mi salsa italiana tan rica y aromática, pero sería una pena no dedicarle unas líneas como se merece y darle el lugar que corresponde en mi cocina. La salsa pesto tiene su origen en la región italiana de Liguria ubicada en la parte noroccidental del país y su capital es Génova.
La palabra "pesto" proviene del dialecto genovés "pestare", que significa majar o moler en un mortero, ya que así es como se prepara la auténtica salsa pesto al igual que la mayoría de las salsas en cocina.
Como ya sabéis, el ingrediente principal del pesto es la albahaca fresca y a eso se debe su color tan bonito verde, pero también lo compone otros ingredientes fundamentales como son el ajo, piñones, un buen aceite de oliva y queso parmesano o queso pecorino romano recién rallado según la zona.
La salsa pesto se ha hecho tan conocida y popular con el tiempo, que goza de D.O.P (Denominación de Origen Protegida) tanto la salsa en si, como la calidad y procedencia de sus ingredientes para la elaboración.
A mi me gusta mas prepararla con albahaca italiana de hoja ancha, ya que tiene un ligero sabor picante, aunque la podéis hacer también con albahaca griega de hojas pequeñas, pero mucho mas aromáticas o con la infinidad que existen, que tampoco viene al caso nombrarlas porque son mas difíciles de encontrar en los mercados de nuestro país.

Ingredientes:
Un buen manojo de hojas de albahaca fresca
1 diente de ajo, pelado
Un pellizco de sal
Un puñadito de piñones
Un chorrito de aceite de oliva
Un puñadito de parmesano grana padano, recién rallado
Unas gotas de zumo de limón (opcional)
Elaboración:
Ponemos una sartén a fuego medio y en cuanto esté bien caliente, tostamos los piñones ligeramente hasta que hayan tomado algo de color, pero tened cuidado porque se pueden quemar muy facilmente. Dejamos reservado a un lado.
En el mortero echamos las hojas de albahaca junto a la sal y majamos bien, ya que la sal es abrasiva y aparte de dar un toque de sabor, ayuda a que la albahaca saque todo su aroma y aceite. Ahora añadimos la mitad de los piñones y majaremos otro poco hasta que se forme una pasta ligera, incorporando seguidamente el parmesano, el zumo de limón, la otra mitad de piñones enteros y el aceite de oliva a chorro fino, removiendo con el mazo del mortero cuircularmente para que se vayan ligando todos los ingredientes y la salsa tome algo de consistencia espesa. El zumo de limón originalmente no se usa, pero yo lo añado para dar ese puntito e incluso en algunas partes de Italia (sobre todo en las costas del sur) le añaden un filete de anchoa en el majado, dando su pincelada personal... en fin, todo es probar!! Ya está lista nuestra salsa pesto!
Ok, antes de terminar, os diré a quien esté pensando... Colega, no has puesto las cantidades exactas de la receta?? Pues no, porque el pesto lo suelo hacer mas bien a ojo e ir probando en cada paso y añadiendo un ingrediente u otro hasta encontrar para mi la perfección gustativa! Así que... no tengáis miedo y probar!


Nota: Este post se lo quiero dedicar a mi amiga Maby! Ella no tiene blog y es una cosa que todavía no entiendo porque cocina de maravilla y prepara unos platos impresionantes. Puedo dar fe de ello por todo lo que nos enseñaba en el grupo de cocina del facebook y que esperaba con ansia para verlos! 
Con esto quiero darte las gracias por enseñarme tu creatividad en la cocina, por formar de alguna manera parte de mi vida gastronómica, por haberte conocido, por ser como eres tan alegre, simpática, cariñosa y por haberme apoyado siempre en todo! Muchas gracias de corazón Maby!

lunes, 17 de septiembre de 2012

Berenjenas a la parmesana

Berenjenas a la parmesana, en italiano melanzane alla parmigiana o parmigiana di melanzane, al igual que muchos otros, es un plato super conocido en la cocina de Italia casi presente en todos los menus de restaurantes y hogares por su sencilla elaboración, llegando a dar un resultado exquisito.
Dependiendo de en que ciudad nos encontremos, nos dirán que se prepara de una forma u otra, pero lo que no cambia son las berenjenas, la salsa de tomate, las hierbas aromáticas como albahaca, orégano... y el queso parmesano. Aunque si nos trasladamos a la isla de Cicilia o la región de Puglia el queso que se le pone es pecorino de oveja.
Todos los habitantes de Italia dicen lo mismo: La parmigiana di malanzane deve mangiare direttamente dal forno si raffreddi prima di (Las berenjenas a la parmesana hay que tomarlo recién sacado del horno antes que se enfríe). Pero si os digo una cosa, lo he probado también frío y no está nada mal, será cosa de gustos!!
Y de donde le viene el nombre a este rico plato de verduras? Pues una versión cuenta que tiene su origen en la ciudad de Parma y a la costumbre que hay allí de cocinar las verduras en rodajas a la parrilla o al horno. Otra versión nos dice que el nombre se debe al uso del queso parmesano como ingrediente principal y que también nació en la misma ciudad de Parma. O bien que deriva de la palabra parmiciana, proveniente del dialecto siciliano y sirve para denominar a las persianas de las ventanas fabricadas antiguamente con finas tiras de madera que se subían y bajaban con ayuda de una cuerda. Estas láminas de madera recuerdan a las rodajas de berenjenas colocadas en capas para elaborar esta receta.

Ingredientes:
2 berenjenas grandes
Queso parmesado grana padano
1 bolita de queso mozzarella fresca (opcional)
Un buen puñado de pan rallado
Sal
Para la salsa de tomate:
1 lata de tomate natural triturado (800 grs.)
1 ramita de romero fresco, picado fino
2 dientes de ajo, pelados y laminados
1 cebolla mediana, picada finamente
1 pimiento verde, picado fino
2 tomates secados al sol, picados (elaboración en el blog)
Un puñadito de orégano seco
1/2 vasito de vino tinto de buena calidad
Sal y pimienta negra recién molida
2 cuch. de alcaparras en vinagre, escurridas y picadas toscamente
Unas cuantas hojitas de albahaca fresca, picadas
Elaboración:
Yo normalmente suelo por costumbre pelar las berenjenas para este tipo de preparaciones, porque en el restaurante donde trabajaba el chef jefe decía que era necesario, ya que podía resultar indigesta para algunas personas, pero sino tenéis problemas con la piel, pues la dejáis y listo! Cortamos las berenjenas en rodajitas de medio cm, aprox. y las salamos por las dos caras colocándolas en un colador grande o sobre un bol y dejamos reposar para que vayan soltando la humedad que contentan, quitarles el amargor del sabor y a la vez evitar que se oxiden, volviéndose oscuras de color.
Como la salsa de tomate requiere mas tiempo de preparación en esta receta, pues comenzaremos con ella; así que echamos un buen chorrito de aceite de oliva en una cazuela grande y en cuanto tome temperatura, echamos el romero picado para aromatizar el aceite y saltearemos la cebolla y el pimiento hasta que veamos que la cebolla torna trasparente. Luego añadimos los dientes de ajo laminados y dejamos 1 min. para que tomen color (los ajos no los he añadido al principio ya que suelen dorarse mas rápido que las demás verduras y podría llegar a quemarse, estropeando por completo nuestra salsa de tomate italiana).
Pasado este tiempo, incorporamos las alcaparras picadas y el vasito de vino tinto dejando que el alcohol se evapore por completo. Incorporamos el tomate de lata, los tomatitos secados al sol, el orégano seco y salpimentamos al gusto. En este punto es cuando dejaremos cocinar bien unos 30 min. removiendo de vez en cuando para evitar que se queme la salsa y vaya espesando poco a poco, porque no hay nada peor que un relleno de este tipo y que esté demasiado líquido verdad? Upsss!
Unos 5 min. antes de terminar, añadiremos las hojas de albahaca fresca picadas a la salsa de tomate y marcará con diferencia el sabor final del relleno, haciéndolo mas apetitoso y aromático!
Mientras la salsa se está cocinando a fuego lento, es momento de dedicar atención a las rodajitas de berenjenas que nos están esperando. Las lavamos bien bajo el grifo para retirar la posible sal y secamos con papel de cocina, quitando la humedad que tengan. A continuación las iremos dorando en la plancha bien caliente por las dos caras hasta que veamos que están en su punto (esto lo tendremos que hacer en varias tandas, porque seguramente no quepan todas a la vez, así que poco a poco y con mucho cariño).
Ahora es cuando ha llegado el momento del montaje culinario de estas ricas berenjenas a la parmesana, así que vamos colocando una capa de rodajitas de berenjenas asadas al grill en la bandeja elegida y cubriremos con unas cuantas cucharadas de salsa de tomate, espolvoreamos un poco de parmesano recién rallado y volvemos a cubrir con otra capa de berenjenas y salsa de tomate, así sucesivamente hasta llegar al final, donde esparciremos el pan rallado por toda la superficie, colocamos la bolita de mozzarella en rodajas y volvemos a espolvorear con otro poco de parmesano grana padano rallado.
Metemos todo esto en el horno con la posición de gratinado y horneamos hasta que la superficie quede dorada y burbujeante. Ya solo me queda deciros que... A comer chicos/as!



Nota: Esta receta se la quiero dedicar a mi amiga Laura del blog "Cocinar es ponerse", porque me apoyaste mucho con la campaña de "happy eggs" y siempre has estado ahí! Que sepas que te agradezco un montón todo y también darte las gracias por nutrirnos tanto en las fotos preciosas como la elaboración muy bien explicada de todas tus recetas! Se bien que eres una gran amante de la cocina italiana y por eso he elegido esta receta como dedicatoria, ya que me pareció acertada! Espero y deseo que te guste. Desde aquí te mando un besote fuerte y a seguir cocinando!