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miércoles, 19 de agosto de 2020

Bizcocho de yogur y limón


Hola queridos lectores/as!! Lo primero de todo, quiero pediros disculpas por este tiempo de ausencia en mi cocina mágica sin escribir. Tuve un pequeño gran percance con el pc, mi gatito Jamie se hizo pis encima y lo estropeó... así que tuvimos que llevarlo a reparar y sacar la información que tenía; imaginaos todos los artículos listos para subir y fotos preparadas... todo el trabajo a tomar por... Además por circunstancias de la vida nos tuvimos que mudar a otra provincia y el ajetreo que todo eso conlleva; junto con el tiempo sin internet que hemos estado en la nueva casa. Pero ya estoy de vuelta otra vez por aquí!!
Por cierto, otro apunte!! No tengo horno en casa, así que esta receta no es mía, sino de mi cuñada Chary, la cual tiene muy buenas manos para la cocina y repostería. El otro día hizo un bizcocho muy sencillo de preparar, con pocos ingredientes y que está muy rico.
Es como mi hermana, por eso le comenté sino le importaría que tomase prestada su receta para subirla al blog, y ella me respondió que sí, encantada.


Lo curioso de esta receta es que se usa como medida estándar un vasito de yogur, entonces os daré tal cual las cantidades. En principio el yogur a usar lo vertemos en un bol, lavamos bien el vasito y secaremos con papel de cocina, este nos valdrá como taza medidora en los demás ingredientes. Así de fácil!


Ingredientes:
1 yogur de limón (125 grs.)
1/2 medida del vasito de yogur, de aceite de girasol o vegetal
2 medidas del vasito de yogur, de azúcar blanco
3 medidas del vasito de yogur, de harina de trigo
3 huevos medianos ecológicos, a temperatura ambiente
1 sobre de levadura química (16 grs.)
Una pizca de sal marina
Una nuez de mantequilla (para engrasar el molde)
1 cuch. pequeña de azúcar avainillado
La ralladura de 1 limón y 1/2 naranja
Azúcar glass (para espolvorear al final)
Elaboración:
Antes de comenzar, precalentamos el horno a 180º C. Engrasamos con la nuez de mantequilla un molde de unos 20 cm. de diámetro o rectangular, según os guste más y dejamos a un lado reservado.
Mientras el horno toma temperatura, separar las claras de las yemas en boles diferentes y las claras las montaremos a punto de nieve, junto con una pizca de sal para que se estabilicen y una de las medidas del vasito de yogur llena de azúcar hasta que estén firmes.
En otro bol mezclar las yemas junto con el azúcar restante y el azúcar avainillado, el yogur de sabor a limón, la ralladura de los cítricos y el aceite de girasol hasta que todo nos quede bien homogéneo. En este momento, añadiremos la harina con la levadura suavemente y tamizándola con ayuda de un colador, para evitar que se formen grumos en la mezcla e ir batiendo suavemente, pero hasta que la harina se integre en la masa; no batir demasiado, sino lo justo, así evitaremos que el gluten se desarrolle y al final quedará un bizcocho duro de textura.
Bien, ahora llega el momento más delicado de la receta y será agregar las claras montadas, en dos partes, con una lengua de pastelería o un cucharón y muy suavemente con movimientos envolventes de abajo a arriba para que la masa nos quede bien aireada y esponjosa. Rápidamente verter la masa en el molde y horneamos unos 30-35 minutos, primero calor por debajo y pasados unos 20 minutos, le damos calor por arriba para que nuestro bizcocho se cocine perfectamente (yo sugiero hacer la prueba del palillo, siempre respetando el tiempo de horneado y no abrir la puerta del horno, sino bajará y no se cocinará bien).
Una vez listo, sacamos del horno y dejamos enfriar sobre una rejilla unos 10 minutos y luego desmoldar con cuidado para que enfríe por completo.
Justo cuando lo vayamos a servir, cortar en dados o porciones y espolvoreamos con azúcar glass por encima. Como veis, es un bizcocho fácil de hacer y rico para disfrutarlo en un desayuno o merienda con té o café recién hecho.



Sugerencias mágicas: Este bizcocho os puede valer como base para tartas y rellenar de crema pastelera, nata montada, crema de trufa... etc, o incluir en la masa unas chispas de chocolate o cacao en polvo. Lo dejo a vuestro gusto, aunque así tal como está me gusta mucho! ;)

miércoles, 11 de octubre de 2017

Tiramisú de chocolate (mi versión)

Cuando hablo de postres italianos, no podría evitar pensar en el Tiramisú; una delicia de postre, compuesto con una base de bizcochitos soletilla, humedecidos en café y licor de avellanas, todo esto alternado por capas de crema, base de yema de huevo batida, azúcar y queso mascarpone o nata y decorado con cacao en polvo o virutas de chocolate. El Tiramisú aunque es bastante moderno (no pertenece a la vieja escuela), ha sabido buscarse un hueco merecido en todo recetario que se precie. Este postre tiene su origen en la parte nordeste de Italia, concretamente en la región del Véneto con su capital Venecia. Se cuenta que en los años 50, (algunas fuentes sitúan la creación en los burdeles de la región), el presidente de la cadena de restaurante Toulá, Arturo Filippini, dijo textualmente: "Había sido efectivamente después de la guerra, cuando nos íbamos con los amigos a los burdeles de Treviso...., en estos tiempos los locales tenían cocinero... Lamaîtresse, las señoritas de compañía ofrecían a los clientes más asiduos un rico postre afrodisíaco, con estas palabras emblemáticas: Anda, toma cariño, te doy una cosa que "te tira su"... La expresión "te tira su" en italiano podría definirse o traducirse al español como "tentempié", pero no tanto como visto de aperitivo, sino como un bocado con aporte de azúcar, para recuperar las calorías perdidas durante los encuentros amatorios.
En mi opinión como siempre pasa en Italia, según dónde nos encontremos os dirán que la receta se elabora de una forma o de otra..... "En cualquier región tienen su receta original". Lo mejor de todo es que el Tiramisú es un postre que se presta a un montón de versiones y cada uno lo puede adaptar a su gusto o estilo de paladar. Aquí os presento mi versión, cambiando los bizcochos soletilla por una base de bizcocho recién horneado, bañado de café recién hecho y licor de avellana, todo montado con una mezcla de queso mascarpone, yema de huevo batida y chocolate blanco, y quien la ha probado me ha dicho que está deliciosa, así que con esto me vale!. Si os animáis a prepararla, espero que os guste!! :)

Ingredientes:
Para el bizcocho base:
150 grs. de azúcar caster
4 huevos grandes ecológicos
150 grs. de mantequilla, a temperatura ambiente
200 grs. de harina de trigo
30 grs. de cacao en polvo
1 cuch. de levadura química
1 taza de café recién hecho (250 ml.)
Para el relleno:
100 grs. de chocolate blanco, de buena calidad
2-3 cuch. grandes de leche entera
250 grs. de queso mascarpone
200 grs. de queso cremoso, para untar
50 grs. de azúcar glass
1 yema de huevo ecológico
30 ml. de Vin Santo o vino dulce
Un chorrito de licor de avellanas
Para espolvorear al final:
Cacao en polvo
Café molido
Virutas de chocolate
Elaboración:
Comenzamos con la receta, precalentando el horno a 180º C, para hornear el bizcochito base de nuestro rico Tiramisú.
Forramos una bandeja de horno de 25x40 cm. con un pliegue de papel vegetal y engrasar con un poco de mantequilla. 
En un bol mediano, mezclamos la mantequilla a temperatura ambiente junto con el azúcar, e ir añadiendo los huevos de uno en uno hasta incorporar. Luego iremos agregando la harina con la levadura y el cacao en polvo, removiendo hasta quedar una masa homogénea. A continuación, vertemos en la bandeja y horneamos unos 30-40 min. aprox. (no os preocupéis si se pasa de horneado y el bizcocho queda un poco seco, pues al final se pincela con café y el licor, aportando bastante humedad y así quedará jugoso). Retirar del horno, dejaremos templar antes de enfriar sobre una rejilla.
Una vez frío el bizcocho, lo cortaremos con un aro de emplatar o ayudando con la boca de un vaso, para formar circulitos de bizcocho y pondremos cada uno en la base de los vasos elegidos para servir nuestro Tiramisú. Podéis también montar el postre sobre una bandeja o molde rectangular, pero en mi opinión, es mucho más elegante preparar el postre en vasitos; es un bocado más personal. Una vez preparado, vamos regando con un poco de café recién hecho, el vino dulce y el licor (si lo usáis) sobre los bizcochos, hasta ver que quedan bien empapados. Dejamos a un lado reservado.
Ahora para preparar el relleno, derretimos al baño María en un cazo pequeño el chocolate blanco con la leche a fuego muy bajo, teniendo cuidado de que no se queme.
En un bol grande mezclaremos el queso mascarpone, el queso cremoso, el azúcar, la yema de huevo, un chorrito de Vin Santo y el chocolate blanco derretido de antes con la ayuda de una lengua pastelera hasta conseguir una mezcla cremosa. Colocar un poco de este preparado en cada vasito, hasta casi cubrir y dejaremos en la nevera, como mínimo 3 horas, para que tome consistencia (si os gusta crear capas, pues vais alternando entre círculos de bizcocho y un poco de relleno de queso, terminando con el relleno de queso y dejáis reposar en la nevera).
Y justo cuando vayamos a servir nuestros vasitos de Tiramisú, espolvoreamos con un poco de café molido, cacao en polvo y virutas de chocolate con ayuda de un pelador de patatas (ya os enseñé en su día como se usaba para sacar preciosas virutas de chocolate). A comer!!    



lunes, 29 de mayo de 2017

Cortaditos de yogur

Últimamente y cuanto tengo un rato libre suelo navegar mucho por Pinterest, esa preciosa red social donde se comparten miles de fotos de cualquier motivo. En mi opinión es muy buen sitio para buscar inspiración y geniales ideas culinarias, como esta receta que os traigo hoy; Cortaditos de yogur, un bocado muy suave y delicado para cualquier momento de la semana.
Siguiendo fiel a la receta original del blog "The sweet chocolate cookie" (aquí os pongo el enlace: Bocaditos de yogur), aunque la he redactado un poco a mi gusto cambiando algunas cositas y darle mi toque personal!
Una curiosidad de la receta es que se usa como medida el vasito de yogur, como antiguamente, y salen riquísimos! Un pedacito de cielo a cortaditos!!
Y si os apetece, podéis seguirme en mi perfil de Pinterest:
https://es.pinterest.com/chefmanu/recetas-favoritas/

Ingredientes:
2 yogures naturales (125 grs. cada uno)
2 medidas del vaso de yogur, de harina de trigo
4 medidas del vaso de yogur, de leche entera
1 y 1/2 medida del vaso de yogur, de azúcar blanco
1/2 sobre de levadura química
3 huevos ecológicos
75 grs. de mantequilla sin sal
Azúcar glass (para espolvorear al final)
Elaboración:
Precalentar el horno a 180º C., y cubrir con papel vegetal una bandeja apta para horno de 30x19 cm. aprox.
En un bol grande, mezclamos el azúcar con los huevos de uno en uno, y luego añadir la mantequilla a punto de pomada junto con los yogures, batimos y agregar poco a poco la harina junto con la levadura química, hasta conseguir una masa de textura homogénea. A continuación incorporar la leche e ir removiendo todo el conjunto. Veréis que queda una masa bastante líquida; no os preocupéis, es así como tiene que quedar!!
Ahora vertemos el contenido en la bandeja elegida y hornear unos 40-45 min., hasta ver que la superficie queda ligeramente dorada. En este punto veréis que la textura está algo blanda; es normal, pues necesita enfriarse para que tome consistencia, así que quedaos tranquilos!!
Pasado el tiempo de horneado, retiraremos la bandeja y dejar fuera hasta que enfríe, antes de meterla en la nevera para que cuaje un poco más.
Justo antes de servir, espolvoreamos con azúcar glass por toda la superficie y cortamos en cuadraditos, para servir con un café recién hecho o un té! :) Una delicia!!




Consejos: Quería comentaros una cosita que me pasó durante esta receta, al final cuando se espolvorea el azúcar por encima de los cortaditos y tardáis en comerlos, el azúcar se disuelve en la superficie y parece que no lleva. Entonces recomiendo y si tenéis en casa un soplete de cocina, podéis echar azúcar blanco normal y con el calor caramelizar la superficie, dando un toque aún más rico. Yo lo probé y estaba delicioso, aunque no me dio tiempo de fotografiarlos, pues se terminaron en seguida!! :D

martes, 7 de febrero de 2017

Bizcocho de zanahoria y frutos secos (Carrot and nuts cake)

Tengo un montón de zanahorias en la despensa y recordé un bizcocho muy sencillo y humilde de zanahoria y frutos secos, con un toque de canela (la especia que se enamoró de esta raíz naranja). Sentios libres de usar frutos secos que más os gusten, como nueces, pistachos, avellanas... (usé pistachos; era lo que tenía a mano). Con pocos ingredientes conseguiréis un postre para la merienda muy rico y esponjoso. En casa gusta mucho, tanto que mi mujer le dio un 10, y eso que no es muy amante de los bizcochos!!
Las zanahorias debes de ser crudas, peladas y recién ralladas, así que siempre tened en vuestra cocina un rallador de varios lados, os será de mucha utilidad, a no ser que seáis muy hábiles con el cuchillo y piquéis tan fino que casi parezca rallado, como ninjas... jejeje
Las cantidades de los ingredientes os lo doy tanto en tazas y su equivalencia en gramos y mililitros, siguiendo el anterior post que publiqué (tabla de convertir medidas en la cocina), ya que algunos de vosotros/as me comentasteis por mensaje privado, lo tedioso que llega a ser encontrarse con este inconveniente, y como veis, es más sencillo de lo que parece. ¿Os animáis?

Ingredientes:
2 huevos grandes ecológicos
3/4 taza de aceite de girasol o vegetal (175 ml.)
1 taza de azúcar moreno (220 grs.)
1 cuch. pequeña de extracto de vainilla
1 cuch. pequeña de levadura química (polvos de hornear)
1 cuch. pequeña de bicarbonato sódico
1 cuch. pequeña de canela molida
Un pellizco de sal marina
1 y 1/2 tazas de harina de trigo (210 grs.)
1 y 1/2 tazas de zanahoria rallada (225 grs.), aprox. 3 zanahorias medianas
1/2 tazas de pistachos pelados y picados toscamente (50 grs.)
Azúcar glass, para espolvorear al final
Elaboración:
Precalentar el horno a 180º C y forramos una bandeja de horno con un pliegue de papel vegetal y untado con un poco de aceite de girasol (yo he usado una bandeja de 30x19 cm.).
En un bol grande, batir con una varilla de mano los huevos con el azúcar, el aceite de girasol y el extracto de vainilla, hasta que todo esté homogéneo. Luego en un cuenco mezclamos la harina junto con la levadura química, el bicarbonato, la canela molida y un pellizco de sal, y suavemente ir agregando al otro bol. Veremos que va adquiriendo una consistencia muy densa y os costará trabajo remover, así que ir suavemente.
Ahora, cambiamos la varilla por una lengua de pastelería o paleta y añadiremos la zanahoria rallada y los pistachos e ir mezclando con movimientos envolventes hasta incorporar todo bien. Verter el preparado en la bandeja y hornear unos 35-40 minutos, o hasta insertar un palito de madera en el centro y si sale limpio, estará listo. Pasado este tiempo. sacar del horno y dejaremos enfriar, antes de desmoldar.
Justo para servirlo, espolvorear con un poco de azúcar glass y cortarlo en cuadraditos. Estará delicioso con un té o café.
Esta receta se la voy a dedicar a nuestra amiga María, que hace unos días sufrió un aparatoso accidente y está en casa sin poderse mover. Así que le llevamos varios bocaditos de este rico bizcocho, y hacerle un poquito más feliz su recuperación!! :)




sábado, 6 de febrero de 2016

Monkey bread

Monkey bread o en español "pan de mono", también conocido como African coffee cake (Tarta para el café africana), Golden crown (Corona dorada) por la forma del molde en ocasiones redondo con un agujero en medio (el típico molde bizcochero), Bubbleloaf (Pan burbuja) o también conocido y este nombre me encanta Pinch-me cake (Pellízcame el pastel) pues la tradición dice que hay que tomarlo con las manos, dándole un buen pellizco para obtener una porción, pues no requiere cuchillo para cortarlo y servirlo. Un pan en origen con base de harina de trigo, levadura, leche y mantequilla, además de otros ingredientes que se añaden según el gusto, dejando levar la masa y luego amasando de nuevo y formando pequeñas bolitas, las cuales se pasan por mantequilla derretida y se colocan en el molde elegido bien juntos para finalizar con un horneado.
Esta especie de pan dulce o pastel nació en los Estados Unidos y se toma para desayunar siempre acompañado de mermelada, mantequilla o conservas dulces. Sobre el siglo XIX se hizo muy popular con la proliferación de moldes para hornear, pero no se popularizó hasta el 1940 en el sur de California debido al racionamiento de alimentos en la Segunda Guerra Mundial, comenzando a aparecer en revistas femeninas donde animaban a las lectoras a prepararlo en casa. Incluso en la actualidad es complicado encontrarlo en comercios; digamos es más bien una receta hogareña. Añadido de azúcar para el rebozado se hizo muchos años después, ya que era un ingrediente que pocos se podían permitir debido a la crisis de la guerra. No fue hasta finales de la década de los 70 donde se incorporó a la receta el azúcar blanco o moreno, canela molida y en ocasiones frutos secos picados para rebozar las bolitas de masa.
Realmente no se sabe el origen del nombre tan curioso que tiene, aunque según teorías, este pan es típico amasarlo y formar bolitas entre varias personas a modo de fraternidad, cuando se juntan en casa familiares o vecinos a pasar una tarde amena; recordando el comportamiento de un grupo de monos buscando alimentos en la selva.
En Norteamérica suele prepararse la tarde anterior, para así terminarlo con un golpe de horno a la mañana siguiente y disfrutarlo bien caliente recién hecho, siempre acompañado de café, té o un vaso de leche.
Sea como fuese, el Monkey bread es un postre que no debe faltar en cualquier cuadernillo de recetas decente y cada cual lo personalice a su gusto. Tomad buena nota!!

Ingredientes:
Para la masa:
300 grs. de harina de fuerza
150 ml. de leche templada
1 huevo ecológico, mediano
2 cuch. grandes de miel
60 grs. de mantequilla, a temperatura ambiente
15 grs. de levadura fresca o 5 grs. de levadura seca
Un pellizco de sal marina
Para rebozar:
Mantequilla derretida
Azúcar blanco
Canela molida
Elaboración:
Para comenzar disolvemos en un vaso o taza la levadura en la leche templada y dejar a un lado reservado (la leche debe de estar a la misma temperatura de nuestro cuerpo, así que podéis meter la yema del dedo para comprobar que esté bien, sino tenéis termómetro de cocina).
En un bol grande echamos la harina junto con la sal y con nuestra mano o con una cuchara grande, hacemos en el centro un hueco como si fuese un volcán, donde echaremos la miel, la mantequilla y vertemos suavemente la leche con la levadura. Ahora iremos mezclando con movimientos circulares desde el centro hacia fuera para mezclar los ingredientes (vuelvo a deciros, bien con vuestra mano o con una cuchara, como os resulte más fácil). Cuando nos cueste trabajo remover y se haya formado una masa pegajosa, es momento de ponernos serios y sacar a la encimera enharinada, comenzando a dar un buen amasado durante unos 20 min. (ya os enseñé como se hace en la receta de pan casero). Una vez tengamos lista la masa, se devuelve al bol ligeramente enharinado, tapar con un paño húmedo y dejaremos levar 1 h. y media aprox. en un lugar templado de la cocina lejos de corrientes de aire.
Pasado el tiempo, volvemos a sacar la masa del bol y le damos otro amasado, esta vez con unos 10 min. será suficiente, es simplemente para quitar las burbujas de aire del interior. A continuación engrasamos con mantequilla un molde elegido (he utilizado un molde de cerámica apto para horno de 22 cm. de diámetro, pero podéis usar una bandeja redonda, un molde de aluminio, cerámica... etc, lo que tengáis a mano). La masa la cortaremos en porciones del tamaño de pelotas de ping pong o de golf con ayuda de una rasqueta de panadero o un cuchillo afilado y formar bolitas mismamente dicho. Ahora, disponer de dos cuencos, en uno pondremos una porción de mantequilla derretida y en otro un poco de azúcar blanco con un pellizco de canela molida y pintar cada bolita con mantequilla y las pasaremos por azúcar y canela e ir colocándolas en el molde unas junto a otras hasta terminar (nos quedará una especie de panal de burbujas) y dejarlo levar de nuevo otra hora aprox. para que la levadura actúe. Un buen método sería meterlo en el horno apagado pero puesto a 50º C (temperatura mínima), esto hará la función de fermentadora casera y ayudará a que vuestro Monkey bread suba rápido y uniforme. 
Cuando queden aprox. 10 min. para que finalice el segundo tiempo de levado de la masa, sacamos la bandeja del horno y lo precalentamos a 180º C. Luego hornear unos 25 min. o hasta ver que la superficie está ligeramente dorada.
Sacamos y dejamos enfriar antes de desmoldar y a comer!! Y no se os olvide que la tradición manda pellizcar la masa, nada de usar cuchillos ni paleta de repostería...


miércoles, 18 de noviembre de 2015

Bizcocho de vainilla y chocolate (Chocolate marble cake)

Marble cake o pastel de mármol se originó a finales del siglo XIX en Inglaterra durante la época victoriana. Una forma de mezclar dos ingredientes potentes "chocolate y vainilla" en un mismo pastel, además de crear una combinación preciosa de dos colores. Aunque en sus primeros intentos, los pasteleros usaban melaza y especias para lograr oscurecer la masa en vez de chocolate. A este bizcocho también se le conoce como "torta de Arlequín" en varias regiones de Reino Unido.
Este pastel era el favorito de la reina Victoria, y los pasteleros de palacio crearon pequeños y delicados cakes, usando la receta original pero con el tamaño ideal para acompañar la hora del té (un clásico inglés).
El nombre se debe cuando al cortarse, recuerda a un trozo de mármol veteado.
Esta receta se extendió por el recién creado país de Alemania y allí se comenzó a variar de formas, con moldes imitando a un tablero de damas o ajedrez. Más adelante los inmigrantes alemanes se encargaron de llevar consigo la receta a Estados Unidos donde se hizo aún más popular, y se comenzó a variar añadiendo frutos secos o pasas, en un intento de fusionar el marble cake con el plum cake... cosas mágicas que suceden en las cocinas!
Para crear diferentes formas de bizcocho, podéis usar moldes variados y añadir a la masa de vainilla pequeños pegotes de masa chocolateada distribuida por la superficie, alternando a partes iguales sobre el molde y formar las vetas características, verter sobre el molde a la vez las dos masas... o como lo preparo en la receta. Usad la imaginación y la magia hará el resto!!

Ingredientes:
Para el bizcocho de vainilla:
200 grs. de harina de trigo, tamizada
180 grs. de mantequilla, a temperatura ambiente
180 grs. de azúcar blanco
1 cuch. grande de extracto de vainilla
4 huevos grandes ecológicos
1 cuch. pequeña de levadura química
Para la salsa de chocolate:
60 grs. de chocolate (70% pureza), en trozos
1 nuez de mantequilla
4 cuch. grandes de leche entera
Elaboración:
Comenzamos precalentando el horno a 180º C.
Engrasar un molde rectangular con un poco de mantequilla y harina para evitar que se pegue el cake durante el horneado.
En un bol grande, mezclamos bien la mantequilla con el azúcar, e ir incorporando de uno en uno los huevos. Seguidamente espolvorear la harina con la levadura sin dejar de remover, hasta que nos quede una masa suave y homogénea.
Ahora derretimos en un cazo al baño María el chocolate con la mantequilla y la leche para la salsa de chocolate. Retirar del fuego y dejaremos a un lado hasta que temple ligeramente.
Separamos 1/3 de la masa en otro bol y en la de menos cantidad, agregamos la salsa de chocolate para colorearla. A continuación verter el molde rectangular la masa de vainilla y justo en medio la masa de chocolate, se creará un precioso color durante la cocción; os encantará!!
Horneamos unos 45 minutos, o hasta introducir un palillo y ver que sale limpio, estará listo. Dejar enfriar antes de desmoldar el bizcocho y a comer!!



jueves, 30 de octubre de 2014

Bizcocho dulce de calabaza

Casi ha llegado Halloween y quería enseñaros un bizcocho que suelo preparar todos los años en este día para celebrar la festividad en familia, un delicioso "sweet pumpkin cake"; ideal para dar trabajo al vaciado previo de las calabazas y por si no sabéis que hacer con el relleno, os doy una rica receta para preparar junto con los peques de la casa o simplemente daros un capricho dulce!!
Hace tiempo escribí un artículo: Halloween ¿truco o trato? donde explico la importancia de celebrar esta festividad en casa. Al final os pongo una oración celta para leerla justo después de la cena en esta noche mágica. Feliz Halloween!!

Ingredientes:
200 grs. de harina de trigo
200 grs. de azúcar blanco
1/2 cuch. pequeña de sal
1 cuch. pequeña de bicarbonato sódico
240 grs. de pulpa de calabaza
120 ml. de aceite de oliva
2 huevos ecológicos
50 ml. de leche entera
Un pellizco de nuez moscada rallada
1 cuch. pequeña de canela molida
Un puñadito de nueces peladas o almendras, picadas toscamente (opcional)
Preparación:
En una olla grande con agua hirviendo cocer unos 20 minutos la pulpa de la calabaza hasta que se ablande un poco. Luego escurrirla sobre un colador en el fregadero y echarla en el vaso de la batidora junto con la leche; moler hasta conseguir un puré cremoso. Dejaremos a un lado reservado.
Mientras tanto precalentar el horno a 180º C.
En un bol mezclar la harina con el azúcar, la cucharada de sal y el bicarbonato. Y en otro bol echamos el puré de calabaza con el aceite de oliva, los huevos y las especias, batiendo todo bien. Seguidamente agregamos los ingredientes secos del otro bol poco a poco y sin parar de remover para que vayan uniendo y formándose una masa homogénea. Justo al final, agregaremos los frutos secos elegidos. Echamos el preparado en un molde alargado engrasado con mantequilla refractario y hornear unos 45 o 60 minutos o hasta pinchar con un palillo en el centro y veis que sale limpio estará listo. Dejamos enfriar antes de desmoldar y a comer!!



Oración celta de los druidas:
Deja que tu dulce morada se ilumine,
con el brillo de las estrellas y la melancólica luz de la Luna,
y que el gran Sol derrame en ti esplendorosos rayos,
cuando temas a la permanencia de la oscuridad y el mal.
Acepta que la Tierra te acoja en su seno,
que el serpenteante Viento acaricie tu rostro,
que las Aguas purifiquen tu cuerpo y tu alma,
mientras el Fuego te seque con su poder divino.
Sólo entonces vivirás en tranquilidad con la Naturaleza y contigo mismo.
Nunca olvides a tu Raza, porque es la única conexión que tienes con tus antepasados,
y tus antepasados son la herencia de lo que eres hoy.

sábado, 9 de noviembre de 2013

Red velvet mini cakes

Os sorprendería si os digo que estos mini cakes de "terciopelo rojo" no llevan colorantes artificiales. Muchas personas los usan para teñir los postres preparados y supongo darles un atractivo color a la vista y que parezcan mas ricos. No me mal interpretéis, no estoy en contra de los que utilizan colorantes y cada cual haga lo que mas guste, pero si pienso que algunos alimentos ya tienen preciosos colores para encima tener que usar este tipo de ingredientes químicos. Además en este caso creo que es una forma interesante de dar trabajo a una verdura que ha quedado un tanto olvidada en nuestras cocinas, como es la remolacha roja.
Acordaos que si os animáis a preparar este postre y lo llevéis a la mesa, vuestros invitados no se creerán cuando les digáis el ingrediente principal que llevan los cakes. Sorpresa!!

Ingredientes:
Para los cakes:
6 remolachas rojas pequeñas o 3 medianas, cocidas
60 ml. de aceite vegetal
175 ml. de buttermilk (receta del blog)
100 grs. de mantequilla
1 cuch. de azúcar avainillado (receta del blog)
1 cuch. de licor de almendras (opcional)
4 huevos ecológicos
310 grs. de harina de trigo
200 grs. de azúcar blanco
100 grs. de cacao en polvo
1 y 1/2 cuch. de levadura química (gasificante)
1/2 cuch. de bicarbonato de sodio
Un pellizco de sal
Para la cobertura:
250 grs. de queso para untar
100 grs. de azúcar glass
50 grs. de crème fraîche
25 grs. de coco rallado
Virutas de chocolate para decorar
Elaboración:
Con esta receta de mini cakes voy a comenzar por el final; la cobertura, ya que necesita un golpe de frío, así nos da tiempo de preparar lo demás. Mezclamos en un cuenco grande el queso de untar con el azúcar glass, la crème fraîche y el coco rallado ayudándonos con una lengua de pastelería o el revés de una cuchara hasta ver que todo queda homogéneo. Tapamos con papel film y metemos a la nevera.
Como siempre, precalentar el horno a 180º C y engrasamos con un poco de mantequilla unos pequeños moldes de silicona para magdalenas. Si vais a usar moldes de papel, entonces no hace falta, pero si disponerlos sobre la mesa de trabajo para luego sea mas fácil rellenar.
Ahora en un procesador de alimentos o batidora echamos las remolachas cortadas en trozos irregulares junto con el aceite vegetal y molerlo hasta quedar una pasta ligera. Reservar.
En un bol vamos a combinar la harina tamizada con el cacao en polvo, el bicarbonato de sodio, la levadura química y un pellizco de sal, dejando a un lado.
En otro bol mezclar la mantequilla a temperatura ambiente con el azúcar blanco, el azúcar avainillado, el licor de almendras e iremos añadiendo de uno en uno los huevos. A continuación agregamos el batido de remolacha, removiendo suavemente e iremos incorporando la harina con los demás ingredientes hasta quedar una masa homogénea y suave.
ok, ha llegado el momento que mas me gusta de la receta, rellenar los moldes con ayuda de un cucharón hasta un poco mas de la mitad (ya sabéis que durante el horneado suben y doblan el volumen, así que no interesa rellenarlos mucho más, pues podría salirse el contenido). Y metemos al horno unos 15-20 minutos aprox. por tandas. Luego sacamos a una rejilla para que se enfríen antes de desmoldarlos o ponerles la cobertura.
El cuenco del queso reservado de la nevera lo metemos en una manga pastelera o una bolsita pequeña de plástico con un pequeño agujero practicado en una de las esquinas para que salga el relleno e iremos colocando pequeñas cantidades del preparado encima de nuestros mini cakes en forma decorativa.
Justo antes de servir, espolvoreáis con las virutas de chocolate, así dar un toque divertido y listos para el gran mordisco!!


viernes, 19 de abril de 2013

Tarta de chocolate simple

Cosas simples en mi cocina es lo que os enseño a través de mi recetario. En ocasiones podría escribir muchas palabras contando cual es el sabor de cada plato... o reducirlo todo a un "ummm"; esa palabra universal que conocéis y nos vale para saber lo rico que está. Eso si, no quiero decir con esto que todas las recetas son básicas, al contrario, empleando poco tiempo e ingredientes económicos se puede montar platos de 10 y no "morir en el intento", así nadie se quedará atrás!!

Ingredientes:
150 grs. de mantequilla blanda
200 grs. de azúcar caster
3 cuch. de cacao en polvo
1/2 cuch. de bicarbonato de soda
190 grs. de harina de trigo
2 huevos ecológicos
Para la cobertura:
150 grs. de chocolate 70% pureza
100 ml. de nata para montar
120 grs. de azúcar glass
Virutas de chocolate blanco (para decorar)
Relleno:
100 ml. de nata para montar
80 grs. de queso de untar
Elaboración:
Precalentamos el horno a 180º C y engrasaremos una tartera o recipiente redondo apto para hornos de unos 20 cm de diámetro (es la que siempre utilizo y sale un bizcochito estupendo).
Ahora combinar 125 grs. de mantequilla, el azúcar caster, cacao en polvo, la 1/2 cuch. de bicarbonato y unas 5 cuch. de agua en un cazo y colocarlo a fuego bajo hasta que todo esté disuelto, evitando que rompa a hervir, para que no se queme la mantequilla. Luego dejamos templar.
Pasamos el preparado del cazo a un bol con los huevos, la harina tamizada y removemos bien para conseguir una mezcla homogénea y suave. Vertemos en la tartera engrasada y al horno aprox. 1 hora, o hasta meter un palillo en medio y este salga limpio (la famosa prueba del palito). Dejamos templar 20 min. antes de desmoldar sobre una rejilla para evitar que se rompa.
Ok, pues vamos a preparar la cobertura de nuestro rico cake; colocamos en un cazo al baño María el resto de mantequilla, el chocolate negro, la nata y el azúcar glass, removiendo al calor hasta que veamos que todo está disuelto y homogéneo. Retiramos del fuego, dejamos templar y luego a la nevera como mínimo 4 o 5 horas, de ahí para adelante (cuanto mas frío esté, mejor firmeza tomará la crema de trufa cocida).
Mientras la cobertura está reposando, montamos la otra parte de la nata con el queso de untar ayudándonos con una varilla hasta quedar firme.
Cortamos el bizcocho por la mitad con un cuchillo de cortar pan; por ejemplo que tiene una hoja larga y os costará menos trabajo, rellenando con una cuchara y colocando encima la otra mital del bizcocho.
Y para terminar, batimos la cobertura hasta que doble el volumen y untamos por fuera todo el bizcocho cubriéndolo, con ayuda de una lengua de pastelería o el revés de una cucharilla. Ehhhhh se me olvidaba, justo antes de servir espolvoreáis las virutas de chocolate y a probar una gran porción de este pequeño cake de chocolate!! ;)


sábado, 12 de enero de 2013

Pastel suave de chocolate y almendras con un toque de vainilla

Por costumbre casi todas las tardes de Sábado me encanta pasarlo preparando algún postre rico para la familia, pero procuro no repetir "modelito" así es mas divertido, jejeje En esta ocasión os traigo un suave y delicado pastel de chocolate y almendras que ha sido un auténtico éxito por mayoría absoluta!
Aprovecho para contaros que esta receta la he sacado del libro "Chocolate" de Joanna Farrow, que hace unos días calló en mis manos y estoy entretenido leyendo todas las noches antes de irme a dormir; lovely book!!

Ingredientes:
Para el bizcocho:
175 grs. de chocolate 70% pureza
175 grs. de mantequilla
125 grs. de azúcar blanco
4 huevos ecológicos (las claras separadas de las yemas)
70 grs. de harina de trigo
125 grs. de almendras molidas o en trozos pequeños
1 cuch. de extracto de vainilla o azúcar avainillado
Para la cobertura:
100 grs. de chocolate con leche 50% pureza
25 grs. de mantequilla
4 cuch. de nata o leche
Coco rallado y virutas de colores (para decorar)
Elaboración:
Precalentamos el horno a 180º C y engrasamos con mantequilla el molde elegido para nuestro pastel que deberá ser de 23 cm de diámetro o podéis hacer como yo que he usado un molde de silicona y no necesita engrasarse, además luego se desmolda mejor, como queráis!
Colocamos un cazo hasta la mitad de agua a fuego bajo y encima ponemos un cazo o recipiente que quepa bien dentro, derretimos el chocolate junto con la mantequilla al baño María. En cuanto esté todo homogéneo, retiramos y dejamos templar un poco.
Mientras tanto en un bol batimos las yemas con 100 grs. de azúcar hasta que el azúcar esté completamente disuelto e integrado. Vertemos el chocolate derretido del cazo junto con el extracto de vainilla y suavemente iremos batiendo. Luego agregamos la harina tamizada con las almendras molidas y seguramente nos cueste trabajo remover porque la mezcla se ha quedado bastante compacta y espesa; no os preocupéis, forma parte del proceso mágico de este pastel!
En otro bol o cuenco grande batimos con la varilla eléctrica o manual las claras con un pellizco de sal y los 25 grs. restantes de azúcar hasta que monten firme (la sal se le añade siempre porque ayuda en gran medida a que las claras suban y se mantengan mejor firmes). Ahora con una lengua pastelera o cuchara de madera vamos cogiendo pegotes de merengue y añadiéndolo al bol del chocolate con movimientos envolventes y suaves para evitar que el preparado pierda volumen, así hasta terminar.
Vertemos el contenido del bol en el molde y horneamos unos 40 min. aprox. a 180º C o hasta que al introducir un palito de brocheta en el interior del pastel, este salga limpio. Algo super importante es que tendréis que dejarlo enfriar antes de desmoldarlo, porque es un bizcochito muy delicado. También la textura en su interior es ligeramente húmeda y puede llegar a recordar al brownie, es simplemente para que lo tengáis en cuenta!
Y para terminar con la receta de este rico pastel, prepararemos la cobertura derritiendo el chocolate con la mantequilla al baño María, dejamos templar y untamos la superficie del pastel. Justo antes de servirlo, decoráis con el coco rallado y los fideos de colores a vuestro gusto!

domingo, 15 de abril de 2012

Mini cakes de atún y olivas negras

Puedo decir que oficialmente estos son mis primeros cakes salados que he preparado y sin prejuicios os digo que han encantado en casa! La receta la encontré en el blog "Desirvientadas" de mi amiga Yolanda de donde soy un fiel seguidor y si no lo conocéis, de verdad que no os lo podéis perder porque no tiene desperdicio, tanto las buenísimas recetas como sus estupendas intro de cada post tan amenas, donde pasas un buen rato agradable leyéndolas! Yolanda, va por ti guapísima!, sigue así sorprendiéndonos con tus delicias!

Ingredientes:
300 grs. de harina de trigo
250 ml. de suero de leche o leche agria (buttermilk)
100 grs. de aceitunas negras s/h (25 olivas) + unas cuantas para decorar
1 cuch. de bicarbonato sódico
Un pellizco de sal
Un pellizco de pimienta negra recién molida
160 grs. de atún en conserva (2 latas pequeñas)
3 huevos ecológicos
100 ml. de aceite vegetal
Un buen pellizco de orégano seco
100 grs. de queso de untar (para decorar) o trocitos de queso y tomate...
Elaboración:
Primero vamos a preparar el suero de leche, echando en 250 ml. de leche entera a temperatura ambiente el zumo de 1/2 limón y esto hará que la leche se corte y comience a ponerse agria espesándose ligeramente. Dejamos reposar unos 15-20 min. para que el proceso se complete bien.
Encendemos el horno a 200º C para que se vaya precalentando.
Cortamos las olivas en trocitos o por la mitad y dejamos a un lado reservadas. Yo personalmente me gusta encontrarme trocitos en la preparación porque así además de quedar mas bonito, se lo que estoy comiendo.
Mientras tanto en un bol echamos los huevos junto con un pellizco de sal y el aceite vegetal, batimos todo bien. Luego añadimos el suero de leche removiendo de nuevo para que todo mezcle. En otro bol echamos la harina tamizada junto al bicarbonato y este lo volcamos poco a poco al bol del huevo batido removiendo de nuevo para que la harina se integre con los demás ingredientes.
Ahora es el momento de cambiar la varilla de batir por una cuchara de madera o una lengua pastelera y agregamos las olivas en trocitos, el atún bien escurrido de su aceite y desmenuzado junto al orégano seco para dar ese punto de aroma a nuestros cakes. Mezclamos con movimientos envolventes para que se integren bien estos ingredientes y la masa quede esponjosa. Rellenamos capsulitas de magdalenas o si no tenéis lo echáis en un molde rectangular para bizcochos bien engrasado así evitaremos que se pegue durante el horneado y metemos al horno unos 20 min.
Pasado este tiempo, dejamos enfriar y desmoldamos con cuidado para que no se rompan, decorando con el queso ligeramente batido con ayuda de una manga pastelera con boquilla mediana y una aceituna por encima o si lo queréis decorar de otra forma pues con unos trocitos de tomate y queso unidos con un palillo... etc, lo dejo a vuestro gusto!
Se convertirán en un aperitivo estupendo para la comida del medio día o una cena diferente donde el sabor rico de los ingredientes unido a la suavidad del bizcocho serán los protagonistas sin duda!



Nota: Os aclaro que para la receta he usado moldes de cakes pequeños de silicona y no hace falta engrasarlos y como solo tengo 6 unidades, el resto de la masa la metí en un molde alargado engrasado con mantequilla y hornee el mismo tiempo que los cakes pequeñines!
También os sugiero que lo acompañéis con una ensalada de tomate y queso feta simplemente aliñada con unas gotas de vinagre balsámico y un buen chorrito de aceite de oliva.

martes, 18 de octubre de 2011

Bollo gigante de calabaza

Una buena propuesta para preparar la tarde de halloween junto a los mas peques de la casa, que seguro están encantadísimos de ayudaros. Les decís que cuando vuelvan de pedir el "truco o trato" les espera esta delicia para después de cenar. Ya veréis como disfrutan los chiquillos!

Ingredientes:
- Para el bollo:
400 grs. de calabaza, sin piel, sin pepitas y cortada en dados pequeños
100 grs. de mantequilla
400 grs. de azúcar
4 huevos ecológicos
Un pellizco de sal
300 grs. de harina
1 sobre de levadura en polvo
1 cuch. de canela molida
Un puñadito de nueces, peladas
Un buen chorro de aceite de oliva
- Para la cobertura:
1 yogur natural tipo griego
La ralladura de 1 limón y el zumo de este
1 cuch. de extracto de vainilla
2 cuch. de azúcar glass
Elaboración:
Precalentamos el horno a 180º C.
Colocaremos en la jarra de la batidora o dentro de una cacerola grande los trozos de calabaza junto con la mantequilla y molemos hasta que la pulpa de la calabaza nos quede bien desecha. Incorporamos el azúcar, el pellizco de sal, los huevos, la harina junto con la levadura, la canela, las nueces y el aceite de oliva, y seguimos batiendo hasta que nos quede todo bien mezclado.
Luego echamos el preparado en un molde que mas os guste untado con un poco de mantequilla y espolvoreado con harina, así evitar que se nos pegue durante el horneado y si tenéis pequeños moldes individuales (tipo magdalenas), también lo podéis usar para hacerlo un poco mas cuky, jijiji
Lo horneamos unos 30 min. hasta por fuera está dorado y por dentro está cocido comprobándolo con "la prueba del palillo". Ya estará listo para sacarlo y darle un buen mordisco!
Mientras tanto, prepararemos la cobertura mezclando en un bol el yogur, el zumo de limón, la ralladura de este, el extracto de vainilla y el azúcar. Removemos bien y listo!
Cuando llegue el momento de comer, podemos cortarlo en rebanadas el bollito y que cada uno se eche un buen cucharón de salsa o cubridlo en cuanto esté frío, con la cobertura de yogur por encima y le espolvoreáis con la ralladura de limón, así se podrá ver que lleva la cobertura y daréis un toque distinguido.



Consejo: En vez de usar limón, os sugiero que probéis con ralladura y zumo de naranja... por si no os gusta ese toque ácido!

lunes, 14 de marzo de 2011

Brownies (bizcochitos para duendes)

Postre que todo el mundo conoce, los famosos brownies pero pocos saben su procedencia.
Existe una leyenda en Irlanda y Escocia que cuenta que en cada casa viven unos duendecillos del hogar que ayudan a hacer las labores y echan una mano a las familias para que la energía fluya en armonía en cada casa y a cambio las familias tienen que ofrecerles un bizcochito y un poco de leche o licor todas las noches en agradecimiento por los trabajos realizados cada día por estos pequeñines en los hogares... de ahí el nombre de brownie que significa duende del hogar...
Y otras fuentes cuentan que el origen de estos pastelitos proviene del año 1897 en Estados Unidos, de un accidente en la cocina por un error de un cocinero que olvidó echar levadura a un bizcocho que estaba elaborando, pero aun así siguió adelante con la receta para ver que salía y el resultado fue un bizcocho crujiente por fuera y tierno y jugoso por dentro. Y lo bautizó con el nombre de brownie (el significado literal en ingles es marroncito).
Curiosamente la receta original no llevaba chocolate sino melaza. Aunque supongo que con el tiempo, ha variado hasta nuestros días con los famosos brownies de chocolate.
La primera mención al brownie con chocolate fue en el catálogo de Sears and Roebuck en 1897.

Ingredientes:
100 grs. de chocolate negro 80% de pureza
80 grs. de mantequilla
2 huevos ecológicos
125 grs. de harina
1 cuch. de levadura en polvo
120 grs. de azúcar
Un buen puñado de nueces peladas y troceadas
Elaboración:
Precalentamos el horno a 180º C.
Mientras tanto en un cazo grande derretimos el chocolate al baño María con la mantequilla. Fuera del fuego incorporamos los huevos y removemos bien. Añadimos la harina tamizada con la levadura, el azúcar y las nueces mezclando hasta que nos quede una masa homogénea.
Ahora untamos bien una bandeja de horno con mantequilla y extendemos la masa hasta formar una capa fina de 2 cm. de grosor. Horneamos unos 20 min.
Pasado este tiempo dejamos enfriar y cortamos el bizcochito en cuadrados decorándolo con un trocito de nuez por encima. Lo podemos servir con helado, miel, sirope de chocolate... etc.

martes, 15 de febrero de 2011

Bizcocho de la hada Mon

Reconozco que no se me da muy bien el mundillo de la repostería, soy un poco torpe, jejejejeje y recuerdo que la primera vez que hice un bizcocho, pues me dí de listo y no quise ni mirar las cantidades exactas de los ingredientes. Lo hice al "tun-tun", y me salió un bizcocho mas duro que una piedra, mama mia! jajajajaja, luego entendí que la repostería es muy mimada y hay que estar muy pendiente de los todos los postres que hagamos, no es como la cocina que si no tienes un ingrediente, usando el sentido común podemos utilizar otro en su lugar.
Esta quizás sea la mejor y mas sencilla receta para hacer un bizcocho en los día de invierno y acompañarlo con una buena taza de café, chocolate caliente o un buen té. O por que no? con una gran bola de helado de vainilla que me encanta! Manos a la obra!!

Ingredientes:
- Para el bizcocho:
200 grs. de mantequilla derretida
200 grs. de azucar
200 grs. de harina
1 cuch. de levadura en polvo
4 huevos ecológicos
3 cuch. de cacao en polvo disueltas en 3 cuch. de agua en un vaso
Mantequilla y harina para engrasar el molde y que no se pegue el bizcocho
Un puñado de almendras en láminas o pasas
- Para el relleno:
100 grs. de chocolate de 70% pureza
100 grs. de azúcar glass
100 grs. de mantequilla
Coñac u otro licor al gusto o si van a comer niños el bizcocho podéis usar licor de avellanas sin alcohol
3 cuch. de leche
200ml. de nata montada
3 cuch. de azúcar blanco
1 cuch. de azúcar avainillado
Un buen puñado de frutas del bosque de temporada o fruta en almíbar al gusto cortadas en daditos
Elaboración:
Precalentamos el horno a 180º C.
Batimos bien en un bol la mantequilla y el azúcar con la varilla de mano. Y vamos incorporando poco a poco la harina, la levadura, los huevos (de uno en uno), la mezcla de cacao con agua y las almendras laminadas hasta que quede una masa semi-líquida.
Envadurnamos un recipiente para bizcochos con la mantequilla y espolvoreamos con un pellizco de harina para evitar que se nos pegue el bizcocho. Vertemos la mezcla en el molde y llevamos al horno de 50 min. a 1 h. vigilando que no se nos queme.
Pasado este tiempo, sacamos el bizcocho del horno, esperamos a que se temple ligeramente y desmoldamos sobre una rejilla o un plato llano para que se termine de enfriar.
Vamos a preparar nuestro relleno colocando en un cazo el cacao con el azúcar glass, la mantequilla, un chorrito de coñac y la leche. Colocamos en una cazuela con agua hirviendo al baño María e iremos moviendo hasta que todo quede bien mezclado.
A parte en un recipiente mezclamos bien la nata montada junto con el azúcar y el azúcar avainillado. Dejamos a un lado reservado.
Cuando el bizcocho esté frío, lo cortamos con un cuchillo bien afilado por la mitad en horizontal y nos quedaría dos tortas. A cada mitad la emborracharemos con un poco de coñac y a una de las mitades le echamos la nata montada, las frutas del bosque esparcidas por encima y un poco de salsa de chocolate. Tapamos con la otra mitad y regamos todo el conjunto con el resto del chocolate.

 
Consejo: Para no correr el riesgo de que se haga el bizcocho demasiado por la parte de arriba, yo lo tapo con un pliegue de papel de aluminio y le doy calor por debajo unos 50 min. y los últimos 10 min. doy calor por ambos lados, pero claro está, también depende del tipo de hornos que tengáis, pero bueno, seguro que os sale tan bueno como a mi!! suerte! :)

miércoles, 2 de febrero de 2011

Pan de leche casero

Está bien para estas tardes de invierno ir a la pastelería mas cercana de casa y comprar unos cuantos dulces para desayunar o merendar. Pero... y si hacemos nuestros propios dulces?, es maravilloso y además son mejores, ya que le hemos puesto todo nuestro amor, esfuerzo y nos queda la satisfacción de que nos han salido buenísimo!
Esta receta la cogí de un cocinero que me gusta bastante llamado Sergio de las mañanas de la 1. El pasado sábado lo hice y no os imagináis lo esponjoso y rico que está... Vamos al tajo!!

Ingredientes:
50 grs. de azúcar blanco
50 grs. de mantequilla derretida y otro poco para embadurnar el molde
1 sobre de levadura seca (16 grs.)
Un pellizco de sal
2 huevos ecológicos, uno batido
250 ml de leche templada
500 grs. de harina de fuerza
Elaboración:
En un cuenco mediano mezclamos todos los ingredientes y vamos con ayuda de un cucharón removiendo hasta que nos quede una masa bien mezclada. Ahora espolvoreamos la tabla de trabajo con un poco de harina y colocamos encima la masa. Vamos amasando como si fuesemos a hacer pan (podemos liberarnos de todo el estres acumulado amasando con coraje), agregando un poquito más de harina si se nos quedara pegada a los dedos, hasta conseguir una masa firme y elástica.
Luego en el mismo bol de antes espolvoreamos con otro poco de harina para que cuando suba no se nos quede pegada la masa. Dejamos reposar unos 25 min. en un lugar cálido y tapado con un paño de cocina húmedo para que así la levadura pueda hacer su trabajo y suba la masa hasta doblar su tamaño.
Pasado este tiempo, sacamos la masa del bol y la dividimos en bolas del tamaño de una pelota de tennis mas o menos, dependiendo del tamaño que vayamos a emplear de molde para hornear nuestro pan.
Engrasamos con un poco de mantequilla el molde en cuestión y agregaremos un pellizco de harina para cuando lo metamos en el horno y comience a subir no se nos pegue. Colocamos las bolitas unas junto a otras hasta cubrir todo el molde y dejamos reposar otros 25 min. para que crezca un poco más.
Mientras tanto, encendemos el horno a 180º C.
Justo antes de introducir la masa al horno, con ayuda de una brochita pintamos por encima con el huevo batido así le dará un bonito brillo y un dorado delicioso. Horneamos unos 20 min. (se puede comprobar si está cocido pinchando con un palillo de brocheta y si sale limpio es que está en su punto).



Nota: Este estupendo pan queda de maravilla con mantequilla, mermelada, leche condensada, jamón cocido y queso. Personalmente me encanta acompañarlo con mermelada de ruibarbo y jengibre y como no con un buen café recien hecho o un té inglés.
Os aguantará muy bien unos 2 días tapado para que no se seque demasiado con un pañito de cocina.