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domingo, 7 de febrero de 2021

Fudge de chocolate


Si tengo que colocar en un primer lugar de una lista un postre especial para las personas "chocoholic" o mejor dicho amantes del chocolate, diré estos pequeños bocaditos tan ricos son los que se llevan el gran premio.
Sabéis quienes me conocen que no soy muy fans de los postres tan dulces y este por ejemplo os puede parecer a simple vista, pero si seguís leyendo o mejor dicho si os animáis a prepararlo siguiendo mi receta, creo que os enamorará!!


Pero, ¿qué es fudge? Para saber un poco más, "fudge" proviene de una palabra norteamericana que engloba una especie, diré, de cortaditos de dulce de azúcar, tipo caramelos cristalinos de consistencia ligeramente blanda, aunque yo hice una versión de chocolate.
Entonces aquí me centraré en hablaros de mi receta, para que entendáis mejor los ingredientes y su preparación. Este postre lo he preparado con chocolate semidulce, leche condensada, mantequilla, sal Maldon y extracto de vainilla. Aquí hago una pausa para contaros que se puede usar chocolate negro si os gusta más, chocolate con leche o incluso chocolate blanco..... eso sí, que el chocolate sea siempre de buena calidad para que el resultado final sea delicioso. La mantequilla puede ser sin sal o salada, las dos función perfectamente. ¿Sal en el chocolate?, pues sí y os diré que combina a la perfección, además hay un gran trabajo de grandes maestros chocolateros que usan este ingrediente combinado con el chocolate y es otro nivel, os lo prometo!!. El extracto de vainilla en mi opinión potencia los demás sabores, aparte de dar un toque aromático a vuestros fudges, pero vosotros sentíos libres de versionarlo con otros ingredientes como ralladura de naranja, esencia de menta, un chorrito de licor de avellanas o crema de whisky y para darle aún más textura, podríais agregar unas nueces o almendras picadas.
También comentaros que esta receta aunque pueda parecer algo delicada, no requiere un termómetro de caramelo, es un método muy simple y rápido.


Ingredientes:
1 lata pequeña (396 grs./14 oz) de leche condensada
1/2 cucharadita de extracto de vainilla (opcional)
560 grs. (20 oz) de chocolate semidulce 60% pureza, picado toscamente en trozos
3 cucharadas (30 grs. aprox.) de mantequilla s/sal, cortada en dados a temperatura ambiente, y un poco extra para engrasar el molde
Sal Maldon o sal marina, para espolvorear al final
Elaboración:
Para comenzar con la receta tenemos que forrar un recipiente apto para el calor con un pliegue de papel vegetal y engrasado con un poco de mantequilla derretida para evitar que la mezcla se pegue al fondo. Y no preocuparos si sobresale por los bordes, tampoco hace falta cortar el papel a justa medida; yo he usado una especie de tupper de plástico que aguanta bien el calor de unos 22x15 cm. de tamaño pero vosotros/as podéis usar uno cuadrado de 20x20 cm. o más grande, aunque recordad que si es de mayor tamaño al final los cuadraditos os quedarán más finos y no tan altos. Si utilizáis un recipiente similar al que yo he usado, os quedará perfecto. Dejamos a un lado reservado.
Ahora, en un bol mediano de cristal resistente al calor o un cazo, combinar la leche condensada, el extracto de vainilla, la mantequilla en dados y el chocolate en trozos. Llenamos una cacerola con un poco de agua (aprox. 1/4 de su capacidad) y lo suficientemente grande para que quepa el bol y llevar el agua a fuego medio hasta que rompa a hervir. Luego bajar el fuego y colocaremos el bol encima para cocinar al baño María (el agua no debe tocar el bol), removiendo con frecuencia con ayuda de una cuchara de madera hasta ver que el chocolate se derrita y la mezcla esté completamente suave. Esto no nos llevará más de unos 8 minutos, así que no lo dejéis más tiempo ya que el chocolate se podría quemar y los fudges quedarían agrietados y de textura arenosa, lo justo hasta que el chocolate se derrita!!
Pasado este tiempo, rápidamente retiramos del calor y veremos que la mezcla nos habrá quedado muy espesa (es normal), así que sin perder ni un momento verter en el recipiente reservado y alisar toda la superficie con una espátula de silicona o con la misma cuchara de madera de remover extendiendo bien hasta cubrir todo. Dejamos que temple a temperatura ambiente y a continuación colocar en la nevera un par de horas para que los sabores y la textura se asienten, pero como os digo más abajo no es necesario guardarlo en frío, simplemente en este punto.
Una vez listo, desmoldar con cuidado sobre una tabla de cortar, suavemente retiramos el papel vegetal y cortaremos en dados del tamaño de un bocado e ir colocando sobre una bandeja de servir. Justo un momento antes de llevar nuestros fudges a la mesa, espolvorear por encima de cada cuadradito un pellizdo de escamas de sal Maldon o sal marina y listo!!
Olvidé deciros que también son unos bocaditos muy especiales para regalar a vuestros amigos/as o seres queridos, y le daréis una alegría muy dulce.
Deseo que os haya gustado y animéis a preparar este postre y si os apetece, dejadme un comentario de lo que os pareció estos pequeños fudges de chocolate!! :)




Consejos mágicos: ¿El fudge de chocolate debe refrigerarse?
Ehhhhh, no. Pero sí es verdad que en la receta os indico que coloquéis la bandeja en la nevera unas horas para que tome consistencia, pero no es estrictamente necesario a no ser que vayáis a hacer este postre en pleno verano y viváis como yo en Andalucía (España), que aquí durante los meses estivales es insoportable el calor que hace... jajajaja. Si es así, no olvidéis guardarlo en un recipiente con tapa, porque el aire frío secará el chocolate o pudiese adquirir olores de los demás alimentos.
¿Y se puede congelar este postre? Yo nunca lo he hecho, así que no puedo deciros si es o no una buena idea. Pero no creo que os de tiempo de pensar en ello, ya que os lo comeréis antes!!!

sábado, 4 de mayo de 2019

Blondies de fresa y limón


Hola seres mágicos!! Hoy os traigo unos pequeños bocaditos llamados blondies, que vienen a ser una versión quizás más "coqueta" de los famosos brownies, pero en su elaboración no lleva chocolate..... Y aprovechando que estamos de nuevo en temporada de fresas, los preparé con esta delicada fruta y un toque cítrico de limón que os va a encantar!!
Tengo la certeza de que cuando compro una bandeja de fresas, siempre hay unas cuantas que están poco maduras y de sabor ácido; no están listas para comer y las dejo unos días a ver si maduran (estamos en pretemporada hasta llegar a las ricas de verdad) o puedo incluirlas como ingrediente estrella para una rica receta como esta delicia.


Estos blondies de fresa y limón tiene una textura ligeramente húmeda y densa, puede llegar a recordar a los brownies pero sin lugar a dudas con pequeños daditos de fruta fresca en su interior, lo que lo hace muy interesante de morder, el punto de limón y la capa de glaseado de fresa que lleva encima es ese toque mágico que sorprende del postre y que hace merecer la pena esperar a la temporada de estas pequeñas.
La receta está adaptada del blog de Sue: "The view from great island" y que os recomiendo visitéis porque tiene unas recetas deliciosas, fotos impresionantes y lo pasaréis muy bien leyendo sus anécdotas y elaboraciones.


Ingredientes:
Para los blondies:
230 grs. (1 taza o 2 barras) de mantequilla sin sal, a temperatura ambiente
150 grs. (3/4 taza) de azúcar blanco
2 huevos medianos o 1 grande, ecológico
60 ml. (1/4 taza) de zumo de limón, recién exprimido y la ralladura
315 grs. (2 y 1/4 tazas) de harina de trigo 
1/2 cucharadita de polvos de hornear
1/2 cucharadita de sal marina
150 grs. (1 taza) de fresas frescas, sin el tallo y cortadas en dados pequeños
Para el glaseado:
160 grs. (1 taza) de azúcar glass
1 cuch. de puré de fresas (aprox. 2 fresas grandes)
1 cuch. de zumo de limón
Elaboración:
Para comenzar con la receta precalentamos el horno a 180º C y cubrir una bandeja de hornear rectangular de unos 30x19 cm. (es la que yo uso, y me viene perfecta) con un pliegue de papel vegetal, no importa si sobresale por los bordes de la bandeja, ya que facilitará que mantenga el glaseado sobre el pastel una vez horneado y no se desparrame por los bordes, además será más sencillo desmoldar y cortar los cuadraditos.
En un bol grande, batir la mantequilla con el azúcar con ayuda de la varilla eléctrica hasta adquirir una textura esponjosa, sino tenéis una pues tocará hacerlo a mano, así que batir con mucha energía chicos.... A continuación, agregar los huevos de uno en uno y sin dejar de remover. Una vez integrados, añadir el zumo de limón y la ralladura.
En otro bol mezclamos la harina, los polvos de hornear y la sal y poco a poco iremos incorporando al otro bol hasta conseguir una masa homogénea; veréis que la textura es muy densa para trabajar; es así, no os asustéis. Ahora con ayuda de una lengua de pastelería, incorporar los dados de fresas con movimientos envolventes hasta integrar y extendemos suavemente sobre la bandeja forrada de una forma lo más uniforme posible.
Hornear durante 30-35 minutos, lo suficiente hasta ver que los bordes estén ligeramente dorados y el centro cocinado (pinchad con un palillo de madera para brochetas y ver que sale limpio). No lo dejéis mucho más tiempo, porque podría secarse y sería una ruina. Dejamos enfriar sobre una rejilla.
Mientras se enfría, colocamos las fresas lavadas, sin los tallos y partidas en trocitos en una licuadora o procesador de alimentos y moler hasta conseguir un puré fino, sino queréis encontraros ninguna diminutas pepitas de la fruta, lo podéis pasar por un colador fino, aunque a mi no me importa, creo que le da más personalidad a la receta. Este puré lo mezclamos en un cuenco pequeño con el azúcar glass y el zumo de limón, removiendo hasta que no queden grumos; si veis que el glaseado está muy ligero, pues añadir un poco más de azúcar para conseguir una textura deseada.
Una vez que el pastel esté frío, con una cuchara ir echando por toda la superficie el glaseado hasta cubrir todo, dejamos un par de minutos reposar y ya podremos cortarlo en cuadrados para servir. Buen provecho!! :)




Sugerencias mágicas: La receta original, Sue aconseja que probemos con diferentes sabores como el ruibarbo cortado en dados, o una combinación de fresas y ruibarbo, o frambuesas, arándanos.... A mi me gustan todas las posibilidades, Ñam!!  

martes, 7 de febrero de 2017

Bizcocho de zanahoria y frutos secos (Carrot and nuts cake)

Tengo un montón de zanahorias en la despensa y recordé un bizcocho muy sencillo y humilde de zanahoria y frutos secos, con un toque de canela (la especia que se enamoró de esta raíz naranja). Sentios libres de usar frutos secos que más os gusten, como nueces, pistachos, avellanas... (usé pistachos; era lo que tenía a mano). Con pocos ingredientes conseguiréis un postre para la merienda muy rico y esponjoso. En casa gusta mucho, tanto que mi mujer le dio un 10, y eso que no es muy amante de los bizcochos!!
Las zanahorias debes de ser crudas, peladas y recién ralladas, así que siempre tened en vuestra cocina un rallador de varios lados, os será de mucha utilidad, a no ser que seáis muy hábiles con el cuchillo y piquéis tan fino que casi parezca rallado, como ninjas... jejeje
Las cantidades de los ingredientes os lo doy tanto en tazas y su equivalencia en gramos y mililitros, siguiendo el anterior post que publiqué (tabla de convertir medidas en la cocina), ya que algunos de vosotros/as me comentasteis por mensaje privado, lo tedioso que llega a ser encontrarse con este inconveniente, y como veis, es más sencillo de lo que parece. ¿Os animáis?

Ingredientes:
2 huevos grandes ecológicos
3/4 taza de aceite de girasol o vegetal (175 ml.)
1 taza de azúcar moreno (220 grs.)
1 cuch. pequeña de extracto de vainilla
1 cuch. pequeña de levadura química (polvos de hornear)
1 cuch. pequeña de bicarbonato sódico
1 cuch. pequeña de canela molida
Un pellizco de sal marina
1 y 1/2 tazas de harina de trigo (210 grs.)
1 y 1/2 tazas de zanahoria rallada (225 grs.), aprox. 3 zanahorias medianas
1/2 tazas de pistachos pelados y picados toscamente (50 grs.)
Azúcar glass, para espolvorear al final
Elaboración:
Precalentar el horno a 180º C y forramos una bandeja de horno con un pliegue de papel vegetal y untado con un poco de aceite de girasol (yo he usado una bandeja de 30x19 cm.).
En un bol grande, batir con una varilla de mano los huevos con el azúcar, el aceite de girasol y el extracto de vainilla, hasta que todo esté homogéneo. Luego en un cuenco mezclamos la harina junto con la levadura química, el bicarbonato, la canela molida y un pellizco de sal, y suavemente ir agregando al otro bol. Veremos que va adquiriendo una consistencia muy densa y os costará trabajo remover, así que ir suavemente.
Ahora, cambiamos la varilla por una lengua de pastelería o paleta y añadiremos la zanahoria rallada y los pistachos e ir mezclando con movimientos envolventes hasta incorporar todo bien. Verter el preparado en la bandeja y hornear unos 35-40 minutos, o hasta insertar un palito de madera en el centro y si sale limpio, estará listo. Pasado este tiempo. sacar del horno y dejaremos enfriar, antes de desmoldar.
Justo para servirlo, espolvorear con un poco de azúcar glass y cortarlo en cuadraditos. Estará delicioso con un té o café.
Esta receta se la voy a dedicar a nuestra amiga María, que hace unos días sufrió un aparatoso accidente y está en casa sin poderse mover. Así que le llevamos varios bocaditos de este rico bizcocho, y hacerle un poquito más feliz su recuperación!! :)




miércoles, 12 de octubre de 2016

Batatas fritas (Sweet potato fries)

Es Otoño y tiempo de recolectar tubérculos, así que tenía ganas de enseñaros esta receta americana de batatas fritas, muy fácil de preparar y os encantará!
Los boniatos y las batatas contienen propiedades nutricionales similares a sus parientes cercanos; las patatas, pero con mucha más cantidad de hidratos de carbono y sin almidón, además de contar con más vitamina C y vitamina A entre otras. Pero eso os lo contaré en otro artículo!
En mi opinión, es una verdura muy adecuada para darla a los más peques de la casa, en sustitución de la bollería industrial o patatas chips de paquetes, que no son sanas!!. Y al tener ese sabor dulce, gustará tanto a los niños como a los mayores!

Ingredientes:
1 batata grande (regular de forma)
Un manojito de hojas de romero, picadas toscamente
Un pellizco de sal marina
Aceite de girasol
Mayonesa, yogur tipo griego u otra salsa casera al gusto
Elaboración:
Lavamos bien bajo el grifo con agua fría la batata en incluso podéis usar un cepillo de púas blandas o un estropajo limpio para retirar la suciedad que pudiese contener. A continuación con un pequeño cuchillo afilado, pelamos la batata, teniendo cuidado ya que es más difícil de pelar que las patatas, y podéis cortaros. Poner sobre la tabla de cocina y cortar primero en rodajas de 1 cm de grosor aprox. y luego en tiras, hasta obtener bastoncitos de batatas de un precioso color naranja.
Mientras estamos entretenidos con el paso anterior, pondremos una buena cantidad de aceite de girasol en una sartén mediana a fuego bajo. Y una vez que el aceite haya tomado temperatura, freímos unos minutos los bastoncitos de batatas, hasta que doren ligeramente, e ir sacando con una espumadera y colocar en un plato con papel de cocina, para retirar el exceso de aceite de la fritura.
Servimos las chips de batatas espolvoreando por encima con un pellizco de sal marina y las hojas de romero picadas, junto con un poco de mayonesa o yogur griego. Delicioso!




 Consejos: ¿Cómo sabremos si el aceite está a la temperatura ideal para freír?, pues añadir una pequeña miga de pan a la sartén, y si sube rápidamente a la superficie burbujeando, el aceite estará listo!

domingo, 8 de mayo de 2016

Pollo sentado o pollo a la cerveza

Una manera muy divertida y deliciosa de cocinar un pollo al horno. Con pocos ingredientes y algo de tiempo, obtendréis un rico almuerzo para reunir a toda la familia en torno a la mesa, donde habrá sorpresas cuando vean el resultado final!
Realmente el vapor de la cerveza cocina el interior del ave, volviendo la carne muy tierna y jugosa, tan solo tendréis que elegir bien los ingredientes aromáticos y respetar el tiempo de horneado. Además para los que no bebáis alcohol, no tengáis miedo, pues el calor del horno lo evapora y dará un toque rico.

Ingredientes:
1 pollo entero de 1,700 kg. aprox., de cría ecológica
1 lata de cerveza de 330 ml., de buena calidad
1 cucharadita de semillas de cilantro
1 cucharadita de semillas de hinojo
1 cucharada de semillas de comino
1 cucharadita de pimentón ahumado
1/2 cucharada de chile rojo molido
2 ramitas de romero, sólo las hojas
Sal y pimienta negra recién molida
Aceite de oliva
2 patatas medianas, lavadas, peladas y cortadas en rodajas de 2 cm. de grosor
Elaboración:
Precalentar el horno a 200º C.
Mientras tanto, sacamos el pollo de la nevera para que tome temperatura ambiente.
En un mortero echamos las semillas de cilantro, hinojo, comino junto con un buen pellizco de sal y pimienta negra y majamos hasta que todo esté bien molido. A continuación añadiremos el pimentón, el chile molido y un buen chorrito de aceite de oliva, y con el mismo mazo iremos mezclando hasta obtener una pasta aromática. Con este preparado frotamos el pollo por dentro y por fuera usando las manos para asegurarse de quedar bien embadurnado (si sois delicados/as, podéis usar un pincel de repostería).
Ahora abrimos la cerveza y echamos la mitad en un vaso, pues tan solo necesitamos media lata, colocándola en medio de una bandeja grande de hornear, e introducimos la lata dentro de la cavidad del pollo en sentido vertical; como si el pollo estuviese sentado sobre la bandeja (mirad la foto). Aseguraos de que está bien asentado para evitar que se caiga durante el horneado. Cuando veáis el ave de esta forma os dará risa y pensaréis que es algo vergonzoso, pero confiad en mí, quedará delicioso! Una vez tengamos el pollo listo, espolvoreamos con las hojitas de romero por encima y meter al horno en la parte de abajo aprox. 1 hora y 40 min. o hasta ver que la carne ha tomado un precioso color dorado y al pinchar con la punta de un cuchillo sobre el muslo, los jugos salen claros. También depende de cada horno, así que a lo mejor tendréis que dejar unos minutos más de horneado, sino está listo!
Cuando queden unos 20 minutos para terminar el tiempo de horneado, disponer en la bandeja las rodajas de patatas para que se cocinen con los jugos que habrá soltado el asado.
Una vez terminado, colocar el pollo en posición horizontal suavemente sobre la bandeja, retirar la lata con cuidado y llevar a la mesa. Buen provecho familia!!


sábado, 6 de febrero de 2016

Monkey bread

Monkey bread o en español "pan de mono", también conocido como African coffee cake (Tarta para el café africana), Golden crown (Corona dorada) por la forma del molde en ocasiones redondo con un agujero en medio (el típico molde bizcochero), Bubbleloaf (Pan burbuja) o también conocido y este nombre me encanta Pinch-me cake (Pellízcame el pastel) pues la tradición dice que hay que tomarlo con las manos, dándole un buen pellizco para obtener una porción, pues no requiere cuchillo para cortarlo y servirlo. Un pan en origen con base de harina de trigo, levadura, leche y mantequilla, además de otros ingredientes que se añaden según el gusto, dejando levar la masa y luego amasando de nuevo y formando pequeñas bolitas, las cuales se pasan por mantequilla derretida y se colocan en el molde elegido bien juntos para finalizar con un horneado.
Esta especie de pan dulce o pastel nació en los Estados Unidos y se toma para desayunar siempre acompañado de mermelada, mantequilla o conservas dulces. Sobre el siglo XIX se hizo muy popular con la proliferación de moldes para hornear, pero no se popularizó hasta el 1940 en el sur de California debido al racionamiento de alimentos en la Segunda Guerra Mundial, comenzando a aparecer en revistas femeninas donde animaban a las lectoras a prepararlo en casa. Incluso en la actualidad es complicado encontrarlo en comercios; digamos es más bien una receta hogareña. Añadido de azúcar para el rebozado se hizo muchos años después, ya que era un ingrediente que pocos se podían permitir debido a la crisis de la guerra. No fue hasta finales de la década de los 70 donde se incorporó a la receta el azúcar blanco o moreno, canela molida y en ocasiones frutos secos picados para rebozar las bolitas de masa.
Realmente no se sabe el origen del nombre tan curioso que tiene, aunque según teorías, este pan es típico amasarlo y formar bolitas entre varias personas a modo de fraternidad, cuando se juntan en casa familiares o vecinos a pasar una tarde amena; recordando el comportamiento de un grupo de monos buscando alimentos en la selva.
En Norteamérica suele prepararse la tarde anterior, para así terminarlo con un golpe de horno a la mañana siguiente y disfrutarlo bien caliente recién hecho, siempre acompañado de café, té o un vaso de leche.
Sea como fuese, el Monkey bread es un postre que no debe faltar en cualquier cuadernillo de recetas decente y cada cual lo personalice a su gusto. Tomad buena nota!!

Ingredientes:
Para la masa:
300 grs. de harina de fuerza
150 ml. de leche templada
1 huevo ecológico, mediano
2 cuch. grandes de miel
60 grs. de mantequilla, a temperatura ambiente
15 grs. de levadura fresca o 5 grs. de levadura seca
Un pellizco de sal marina
Para rebozar:
Mantequilla derretida
Azúcar blanco
Canela molida
Elaboración:
Para comenzar disolvemos en un vaso o taza la levadura en la leche templada y dejar a un lado reservado (la leche debe de estar a la misma temperatura de nuestro cuerpo, así que podéis meter la yema del dedo para comprobar que esté bien, sino tenéis termómetro de cocina).
En un bol grande echamos la harina junto con la sal y con nuestra mano o con una cuchara grande, hacemos en el centro un hueco como si fuese un volcán, donde echaremos la miel, la mantequilla y vertemos suavemente la leche con la levadura. Ahora iremos mezclando con movimientos circulares desde el centro hacia fuera para mezclar los ingredientes (vuelvo a deciros, bien con vuestra mano o con una cuchara, como os resulte más fácil). Cuando nos cueste trabajo remover y se haya formado una masa pegajosa, es momento de ponernos serios y sacar a la encimera enharinada, comenzando a dar un buen amasado durante unos 20 min. (ya os enseñé como se hace en la receta de pan casero). Una vez tengamos lista la masa, se devuelve al bol ligeramente enharinado, tapar con un paño húmedo y dejaremos levar 1 h. y media aprox. en un lugar templado de la cocina lejos de corrientes de aire.
Pasado el tiempo, volvemos a sacar la masa del bol y le damos otro amasado, esta vez con unos 10 min. será suficiente, es simplemente para quitar las burbujas de aire del interior. A continuación engrasamos con mantequilla un molde elegido (he utilizado un molde de cerámica apto para horno de 22 cm. de diámetro, pero podéis usar una bandeja redonda, un molde de aluminio, cerámica... etc, lo que tengáis a mano). La masa la cortaremos en porciones del tamaño de pelotas de ping pong o de golf con ayuda de una rasqueta de panadero o un cuchillo afilado y formar bolitas mismamente dicho. Ahora, disponer de dos cuencos, en uno pondremos una porción de mantequilla derretida y en otro un poco de azúcar blanco con un pellizco de canela molida y pintar cada bolita con mantequilla y las pasaremos por azúcar y canela e ir colocándolas en el molde unas junto a otras hasta terminar (nos quedará una especie de panal de burbujas) y dejarlo levar de nuevo otra hora aprox. para que la levadura actúe. Un buen método sería meterlo en el horno apagado pero puesto a 50º C (temperatura mínima), esto hará la función de fermentadora casera y ayudará a que vuestro Monkey bread suba rápido y uniforme. 
Cuando queden aprox. 10 min. para que finalice el segundo tiempo de levado de la masa, sacamos la bandeja del horno y lo precalentamos a 180º C. Luego hornear unos 25 min. o hasta ver que la superficie está ligeramente dorada.
Sacamos y dejamos enfriar antes de desmoldar y a comer!! Y no se os olvide que la tradición manda pellizcar la masa, nada de usar cuchillos ni paleta de repostería...


sábado, 19 de abril de 2014

Smoothie de frutas del bosque y kiwi

¿Qué es un smoothie?, ¿Es una bebida solo de frutas?, ¿O de frutas y hortalizas?, ¿Es una bebida mezclada con yogur, helado o sorbete?, ¿Es un batido simplemente?; muchos de vosotros/as os habréis preguntado esto en algún momento. Pues voy a contaros a partir de su nombre "smoothie" que proviene de la palabra en inglés "smooth" (suave), entonces podría decir que se trata de una especie de batido cremoso y suave, elaborado con frutas cortadas en trozos o enteras mezcladas con leche, yogur, hielo picado o en algunas ocasiones helado y endulzado con azúcar, miel u otro tipo de edulcorante. Su textura es bastante densa recordando al yogur o la crema agria; claro está, siempre preparado justo en el momento de consumirlo!
Esta forma de tomar fruta nació en los países tropicales de América del Sur y con el tiempo se extendió a los Estados Unidos donde se comenzó a tomar mezclado con hielo muy picado, tal vez parecido al granizado que todos conocemos pero mucho mas cremoso, de ahí nació su nombre.
En el año 1930 la palabra "Smoothie" se usaba para describir una bebida a base de fruta batida con otros ingredientes, pero no fue hasta el año 1960 en California donde cobró su verdadera popularidad a partir de una gran demanda por los habitantes en los locales de dicha ciudad que buscaban una bebida energética y natural a base de fruta y por supuesto baja en grasas, parece que hubo un "pelotazo" de moda entre las personas que sentían la necesidad de cuidarse estética y personalmente; una alternativa natural a los refrescos y bebidas artificiales. A partir de entonces se crearon tiendas especializadas de productos naturales y vendedores de este tipo de bebidas en puestos ambulantes preparadas en el momento.
Ni decir os tengo que los smoothies son estupendos para la salud porque guardan todos los nutrientes de las frutas u hortalizas y podéis regular la adicción de calorías añadiendo en vez de azúcar, miel.
Pero no se van a llevar todo el mérito los países latinos, ya que en India y Oriente Medio debo señalar que también existen desde tiempos remotos brebajes preparados a base de frutas y yogures, queso batido o hielo conocidas con el nombre de lassi.
Un dato que me encanta y quería contaros acerca de la historia del smoothie que está casi en paralelo con la invención de la licuadora, pues sin este utensilio de cocina no se podría crear un verdadero smoothie. A finales del año 1930 se creo la licuadora Waring y casualmente fue la primera en usarse para preparar esta bebida. Hoy en día contamos con infinidad de cacharros donde podemos hacerlo, eso si, debe ser lo bastante potentes por si añadís hielo picado u otro ingrediente que necesite algo mas de mimo.
Como era de esperar en torno a esta deliciosa bebida mucha gente quiso tener un lugar de protagonismo como Steve Kuhanau que en 1973 fundó el primer Smoothie King en la ciudad de Luisiana, Nueva Orleans. El señor Kuhanau, tras haber estado experimentando durante varios años con recetas varias de smoothies, agregó yogur, proteínas en polvo y vitaminas a esta bebida para hacerla mas atractiva al público. Esto ayudó a comercializarse por todo el mundo con este nombre, llegando a estar disponible en restaurantes, bares especializados y tiendas de comestibles en casi cualquier parte. ¿Qué pasa con esto? Pues aparecieron los primeros batidos embotellados de la mano de la empresa Naked Juice y Odwalla en muchos supermercados. Aunque si os soy sincero, me alejo como "alma que lleva el Diablo" de estas bebidas ya preparadas, no se tarda nada en hacerlas en casa y la calidad es mucho mejor; aunque si es verdad que los comercializados son una alternativa a los refrescos y bebidas con gas!
Podría estar escribiendo durante todo el día acerca de que tipo de ingredientes podéis hacer vuestros smoothies, pero sinceramente no tendría gracia ya que perdería la magia y quiero que os animéis vosotros/as a hacer los vuestros... y por supuesto mas adelante os enseñaré mis combinaciones, a ver que os parecen!!

Ingredientes:
2 yogures naturales (250 grs.), tipo griego
Un puñadito de frutas del bosque variadas, congeladas
2 kiwis, sin la piel y cortados en cuartos
100 ml. de leche entera
Azúcar blanco, de caña o miel según gusto y cantidad
1 cuch. de esencia de vainilla (opcional)
Elaboración:
Antes de daros la receta de esta deliciosa y refrescante bebida, os cuento que he usado frutas del bosque congeladas porque están disponibles en el mercado durante todo el año, son de muy buena calidad, conservan todos sus nutrientes y por último y creo que muy importante son mucho mas económicas que las compradas frescas. Deciros también que estoy animando a mi hermano desde tiempo atrás para que cultive en su huerta frambuesas, arándanos, grosellas... y tenerlas en mi cocina recién cosechadas, aunque mientras tanto las compro congeladas que están estupendas, os lo prometo!!
Ahora si voy con la receta, echamos en un vaso de licuadora o en el vaso de batidora todos los ingredientes y batirlos hasta obtener una mezcla similar al batido pero algo mas espeso y cremoso. Probamos de dulzor y si lo queréis mas dulce añadiréis mas azúcar o miel, por el contrario si está demasiado dulce, echáis un poco de yogur y leche para acidular el smoothie. Metemos en la nevera como mínimo 2 horas antes de tomarlo fresquito para un día de calor primaveral.



Nota: Vuelvo a deciros que la preparación de los smoothies es infinita y lo podéis elaborar casi con cualquier fruta o verdura, simplemente usad el sentido común para combinar bien y que no predomine un sabor u otro, debe existir una armonía.
Esta receta está pensada para 4 personas normales o 2 glotones como es nuestro caso, si sois mas en casa pues dobláis las cantidades para que todo el mundo tenga su smoothie.
Y recordad que es una muy buena idea para que los niños tomen fruta sin que protesten!! :)

sábado, 9 de noviembre de 2013

Red velvet mini cakes

Os sorprendería si os digo que estos mini cakes de "terciopelo rojo" no llevan colorantes artificiales. Muchas personas los usan para teñir los postres preparados y supongo darles un atractivo color a la vista y que parezcan mas ricos. No me mal interpretéis, no estoy en contra de los que utilizan colorantes y cada cual haga lo que mas guste, pero si pienso que algunos alimentos ya tienen preciosos colores para encima tener que usar este tipo de ingredientes químicos. Además en este caso creo que es una forma interesante de dar trabajo a una verdura que ha quedado un tanto olvidada en nuestras cocinas, como es la remolacha roja.
Acordaos que si os animáis a preparar este postre y lo llevéis a la mesa, vuestros invitados no se creerán cuando les digáis el ingrediente principal que llevan los cakes. Sorpresa!!

Ingredientes:
Para los cakes:
6 remolachas rojas pequeñas o 3 medianas, cocidas
60 ml. de aceite vegetal
175 ml. de buttermilk (receta del blog)
100 grs. de mantequilla
1 cuch. de azúcar avainillado (receta del blog)
1 cuch. de licor de almendras (opcional)
huevos ecológicos
310 grs. de harina de trigo
200 grs. de azúcar blanco
100 grs. de cacao en polvo
1 y 1/2 cuch. de levadura química (gasificante)
1/2 cuch. de bicarbonato de sodio
Un pellizco de sal
Para la cobertura:
250 grs. de queso para untar
100 grs. de azúcar glass
50 grs. de crème fraîche
25 grs. de coco rallado
Virutas de chocolate para decorar
Elaboración:
Con esta receta de mini cakes voy a comenzar por el final; la cobertura, ya que necesita un golpe de frío, así nos da tiempo de preparar lo demás. Mezclamos en un cuenco grande el queso de untar con el azúcar glass, la crème fraîche y el coco rallado ayudándonos con una lengua de pastelería o el revés de una cuchara hasta ver que todo queda homogéneo. Tapamos con papel film y metemos a la nevera.
Como siempre, precalentar el horno a 180º C y engrasamos con un poco de mantequilla unos pequeños moldes de silicona para magdalenas. Si vais a usar moldes de papel, entonces no hace falta, pero si disponerlos sobre la mesa de trabajo para luego sea mas fácil rellenar.
Ahora en un procesador de alimentos o batidora echamos las remolachas cortadas en trozos irregulares junto con el aceite vegetal y molerlo hasta quedar una pasta ligera. Reservar.
En un bol vamos a combinar la harina tamizada con el cacao en polvo, el bicarbonato de sodio, la levadura química y un pellizco de sal, dejando a un lado.
En otro bol mezclar la mantequilla a temperatura ambiente con el azúcar blanco, el azúcar avainillado, el licor de almendras e iremos añadiendo de uno en uno los huevos. A continuación agregamos el batido de remolacha, removiendo suavemente e iremos incorporando la harina con los demás ingredientes hasta quedar una masa homogénea y suave.
ok, ha llegado el momento que mas me gusta de la receta, rellenar los moldes con ayuda de un cucharón hasta un poco mas de la mitad (ya sabéis que durante el horneado suben y doblan el volumen, así que no interesa rellenarlos mucho más, pues podría salirse el contenido). Y metemos al horno unos 15-20 minutos aprox. por tandas. Luego sacamos a una rejilla para que se enfríen antes de desmoldarlos o ponerles la cobertura.
El cuenco del queso reservado de la nevera lo metemos en una manga pastelera o una bolsita pequeña de plástico con un pequeño agujero practicado en una de las esquinas para que salga el relleno e iremos colocando pequeñas cantidades del preparado encima de nuestros mini cakes en forma decorativa.
Justo antes de servir, espolvoreáis con las virutas de chocolate, así dar un toque divertido y listos para el gran mordisco!!


jueves, 19 de septiembre de 2013

Ketchup casero

Mas de uno/a estaréis pensando... ketchup casero?? Pero si puedo ir ahora mismo al super y comprar un frasco de una buena marca!! Ok, pero este tendréis la oportunidad de prepararlo e ir viendo como va evolucionando la receta en sí, además no tiene nada que ver con el que se compra (no digo que esté mal, pero hecho en casa sabe mejor).
Antes de daros la receta, me apetece contaros donde y como nació esta salsa de tomate tan conocida y consumida en todo el mundo. Diversas fuentes apuntan que proviene de la isla Amoy, muy cerquita de China; conocida como salsa "ke´tsiap o ketsiap" que viene a significar "jugo de carpa" usada como condimento a base del líquido sudado del pescado en salmuera, aunque no incluía al señor tomate entre sus ingredientes; ya que todavía no se conocía la verdura por esta parte del mundo.
Otro dato afirma que en realidad la palabra maya "kechap" fue la responsable de dar nombre al ketchup que hoy en día conocemos... en fin!!
Mucho tiempo después, a finales del siglo XVII principios del siglo XVIII el nombre "ketchup" y varias muestras de producto llegaron a Inglaterra del archipiélago malayo donde apareció publicado en portada de prensa por primera vez en el año 1690 bajo el nombre de "catsup sauce". Años después, en 1711 se empezó a utilizar el nombre para la salsa a base de jugo de pescado en escabeche como "ketchup". Ambos nombres se usaron por un tiempo para definir diferentes condimentos en la cocina inglesa.
Os imagináis la salsa ketchup sin tomate?? ummm difícil verdad?? jejeje. Pues la introducción del ingrediente estrella moderno fue gracias al estadounidense Henry J. Heinz, quien en el año 1876 incorporó el tomate en dicha salsa, comercializándose así desde entonces. El señor Heinz comenzó su actividad comercial en el año 1869 vendiendo rábanos en conserva, siendo pionero en el envasado de los productos en tarros de cristal para su mejor conservación y permitía de esta manera ver el producto de la conserva tras el cristal del tarro. Esta técnica la aprendió de su madre a muy temprana edad y le sirvió para convertirse con el tiempo en el creador de la salsa mas conocida en todo el mundo.
Al principio se usaba para el ketchup tomates frescos pero mas adelante se sustituyó por tomates en vinagre, pues la conserva era mucho mejor!
Henry John Heinz fundó en ese mismo año su empresa en la ciudad de Sharpsburg, Pennsylvania junto a su socio y amigo L. Clarence Noble usando como logotipo "Heinz & Noble", y en poco tiempo se extendió rápidamente por el continente americano y mas adelante por todo el mundo, siendo inseparable la salsa con el apellido de tal personaje.
No me quiero extender mucho mas en la historia de la salsa ketchup, pero os quería contar que en el año 1875 las pequeñas tiendas de Norteamérica cayeron víctimas de una gran quiebra económica y por ello la caída de la venta de conservas heinz. Un año mas tarde Henry junto a su hermano John y su primo Frederick compraron el derecho absoluto de la empresa a su socio pasando a ser la compañía "F & J Heinz" e introdujeron en el mercado una variada gama de productos en conservas como la conocida salsa de tomate, salsa de pimienta roja y verde, vinagre de frutas, la manteca de manzana, salsa de chile, salsa de mostaza, conservas de frutas en almíbar, sopa de tomate lista para tomar, coliflor y cebollas en vinagre y judías cocinadas en lata listas para comer; en un intento de motivar a la población en la compra y consumo de sus productos.
En 1886, el señor Heinz llevado por la curiosidad y el ansia de dar a conocer sus conservas mas allá de las fronteras del continente americano, viaja con su familia a Inglaterra incluyendo en su equipaje las siete variedades de sus productos las cuales contaba por aquel entonces. Lo cual fue bien recibido en Londres por los representantes de la casa "Fortnum & Mason" responsables de ser el mayor distribuidor de comida del país. Tras probar los productos, se llegó a un acuerdo para comenzar a distribuirlos por todo el territorio inglés. Diez años mas tarde, en 1896 la compañía Heinz abriría su primera oficina fuera de sus fronteras muy cerca de la famosa Torre de Londres.
Ese mismo año durante una campaña de publicidad de zapatos, Henry lanza su conocido eslogan "57 variedades" inspirado en los 21 tipos de calzados del anuncio; el número que hoy en día se ha convertido como señal distinguida de la compañía Heinz.
En 1919 desafortunadamente Henry Heinz muere víctima de una neumonía a la edad de 75 años, pasando su empresa a manos de su hijo Howard quien años antes ya casi la dirigía junto a su padre.
En 1990 la compañía Heinz introdujo en Estados Unidos la primera botella de ketchup servida en plástico reciclable, mas adelante se comercializó por todo el mundo, incluso el mismo envase cuenta con la marca registrada en el diseño de su forma.
Como dato curioso hoy día simplemente en los Estados Unidos existe una tasa real de consumo en los hogares de un 97% de dicha salsa, aproximadamente unas 3 botellas de ketchup al año por persona. Se sobreentiende que en el continente americano todo es motivo de dar a conocer y es tal el impacto de esta salsa entre los habitantes, que existen algunos restaurantes donde anuncian que sirven la salsa original de la marca Heinz; jodidamente una americanada!! :)

Ingredientes:
2 cebollas rojas, picadas en juliana
Una ramita de romero, sin el tallo y con las hojas picadas
600 grs. de tomates, sin el hojuelo y cortados en cuartos
1 cuch. de semillas de hinojo
1 cuch. de semillas de cilantro
2 clavos de olor
1 trocito de jengibre del tamaño de un pulgar, picado
2 dientes de ajo, pelados y en láminas
1 chile pequeño (opcional), laminado
Sal y pimienta negra recién molida
Un manojito de albahaca fresca (los tallos separados de las hojas)
1 lata pequeña de tomate natural triturado (400 grs.)
100 ml. de vinagre de vino tinto
100 grs. de azúcar moreno o azúcar moscabado
Aceite de oliva
Elaboración:
En una cazuela grande con un buen chorrito de aceite de oliva salteamos las hojas de romero durante unos segundos y seguidamente añadimos las cebollas, dejando pochar unos minutos para sacarles el dulzor hasta ver que comienzan a cambiar de color.
Mientras tanto, prepararemos el conjunto de especias aromáticas que he seleccionado para la base de nuestra rica salsa de tomate; echando en el mortero las semillas de hinojo, las semillas de cilantro, los clavos de olor. Majar bien y añadirlas a la cazuela junto con el jengibre picado, los dientes de ajo laminados y la guindilla; si os apetece darle ese toque especial a la receta. Damos una vueltas al sofrito, salpimentar al gusto agregando los tomates con los tallos de albahaca picados toscamente (uso los tallos antes que las hojas, pues aguantan mejor la cocción, además de ir aromatizando la salsa).
Cuando los tomates comiencen a soltar el agua, será el momento de incorporar la lata de tomate triturado, el vinagre de vino tinto y el azúcar moreno. En cuanto rompa a hervir de nuevo, bajamos el fuego, semitapar la cazuela y cocinaremos unos 30-40 minutos.
Pasado este tiempo, veremos que el preparado se ha vuelto ligeramente espeso, brillante y untuoso, pues le toca el turno a las hojas de albahaca picadas, apagar el fuego e iremos moliendo por tandas en el vaso de la batidora o licuadora (hacedlo con cuidado; está muy caliente). Después lo pasamos por un colador fino o chino y echamos la salsa de tomate en frascos de cristal previamente esterilizados en agua hirviendo o en el horno unos minutos. Tapar cada frasco y dejarlos enfriar completamente. Ya podremos disfrutar de una salsa ketchup casera en los platos que mas os gusten y no tiene nada que envidiar a los que venden por ahí!!




miércoles, 5 de diciembre de 2012

Pumpkin pie o pastel de calabaza

Cuando se habla de "pumpkin pie" siempre hay que referirse al pastel elaborado con la variedad de calabaza redonda del género Cucurbita, de la familia Cucurbitaceae (la que se usa en Halloween por ejemplo) originaria de América del Norte e ideal para la elaboración de postres, porque es mas dulce que las demás! Así que si hacéis este postre y queréis ponerle el nombre en inglés porque suena mas internacional, debéis tener en cuenta la calabaza a utilizar, sino quedaréis mal ante los lectores ingleses o americanos!
El puré de calabaza lo he preparado en esta ocasión cortando en trozos medianos 1 kg. aprox. de calabaza con la piel y las semillas las dejo a un lado. Los trozos de calabaza se echan en una bandeja de horno y he espolvoreado por encima 1 cuch. de azúcar y semillas de anís (esto es opcional, pero da un aroma increíble). He tapado con un pliegue de papel de aluminio y asado en el horno a 200º C unos 45 min. o hasta ver que la carne de la calabaza queda suave y muy tierna. Luego se deja enfriar y con una cuchara se separa la piel de la pulpa, moliéndola con la batidora hasta formar un puré suave. Como he dicho antes, para 600 grs. tendréis que emplear 1 kg. de calabaza ya que durante el asado pierde gran parte del agua contenida.
Y como podéis caramelizar las semillas?? Pues colocáis sobre un papel vegetal un buen puñadito de semillas lavadas de posibles restos de hebras de pulpa de calabaza y secadas con papel de cocina. Espolvorear con 1 cuch. de azúcar y meterlo al horno durante 10 min. a 180º C, hasta ver que el azúcar se vuelve tostado. Después se deja enfriar.
El pastel lo preparé el pasado jueves último de Noviembre coincidiendo con el famoso "Día de Acción de Gracias" celebrado en Estados Unidos y Canadá, donde son protagonistas los grandes banquetes en torno a la mesa entre las familias en sus hogares y coincidiendo antaño con la festividad del final de la cosecha, dando gracias a la naturaleza por los alimentos cosechados.
Antes de daros la receta, os tengo que comentar que el molde que he usado para el pastel mide 26 cm. de diámetro y es el clásico de silicona que se emplea para elaborar quiché, por si lo queréis tener en cuenta! En repostería es muy importante las medidas... jejejeje. Ahora si que vamos con la receta!! :)

Ingredientes:
Para la masa quebrada:
300 grs. de harina de trigo
200 grs. de mantequilla
Un pellizco de sal
6 cuch. de agua
Para el relleno:
4 huevos ecológicos
600 grs. de puré de calabaza asada
Un puñadito de nueces peladas y picadas toscamente
200 ml. de nata espesa para cocinar
110 grs. de azúcar blanco
1 cuch. de canela en polvo
1 cuch. de jengibre en polvo
2 clavos de olor, molidos
Un pellizco de nuez moscada molida
2 cuch. de harina de trigo tamizada
Semillas de calabaza caramelizadas (para decorar)
Elaboración:
Comenzamos haciendo la base de nuestra rica tarta de calabaza, echando en un bol la harina junto con la mantequilla y con ayuda de una mano o cucharón grande iremos mezclando poco a poco hasta ver que comienza a quedar una textura que recuerda a las migas de pan. En cuanto esto suceda añadimos el agua y seguimos amasando pero brevemente sobre la mesa de trabajo con movimientos suaves y dando ligeras palmadas sobre la masa. Recordad que no debéis amasar demasiado, porque la masa quebrada se volvería muy flácida ya que lleva gran proporción de mantequilla y con el calor de nuestras manos no hacen buena relación; simple lo justo y necesario para incorporar todos los ingredientes quedando homogéneo. Envolvemos con papel film y metemos a la nevera unos 30 min. para conseguir que se solidifique un poco y podamos trabajarla mejor.
Precalentamos el horno a 190º C.
Mientras tanto, en otro bol o cuenco grande batimos los huevos junto con el azúcar hasta que blanqueen. Agregamos al recipiente del puré de calabaza las especias y este lo mezclamos junto con la nata al bol de los huevos. Suavemente espolvoreamos la harina y seguimos batiendo hasta que todo quede mezclado.
Ahora sobre la mesa de trabajo enharinada, extendemos con el rodillo la bolita de masa quebrada que teníamos en la nevera reposando hasta que alcance un diámetro del molde elegido y con cuidado lo forramos por todos lados asegurándonos que está bien repartido. Con un tenedor pinchamos toda la superficie de la masa para evitar que suba durante el horneado y se cueza estupendamente por igual.
Esparcimos las nueces sobre la base de la tarta y volcamos el contenido del relleno del bol uniformemente, horneando durante 45-55 min. o hasta hacer la "prueba del palillo" y veis que sale limpio.
Justo antes de servir, esparcimos las semillas caramelizadas por toda la superficie del pastel y veréis que textura le da tan especial y rica a vuestro pumpkin pie!!


Esta es la variedad que os hablaba de calabaza utilizada para preparar este postre y muchos mas! La foto la tomé una semana antes en la huerta de mi hermano y que luego me regaló para darle un buen uso!!

Sugerencia: Si no disponéis de tiempo o simplemente no tenéis ganas de preparar la masa quebrada, la podéis comprar en el super que ya viene refrigerada o congelada y da buenos resultados. Pero no es tan emocionante como preparar vuestra propia y fantástica masa quebrada, además podéis hacer de mas y congelarla para otro día. Ya sabéis que en mi cocina siempre procuro hacer y enseñaros todo elaborado a mano, lo mas sencillo posible para el alcance de todos y todas!