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viernes, 23 de diciembre de 2022

Risalamande (Pudding de arroz danés con salsa de frutas del bosque)


El postre navideño danés más conocido, Risalamande, es una versión de arroz con leche y almendras de textura cremosa, que se sirve cubierto de una deliciosa salsa de cerezas o frutas del bosque.
También conocido con el nombre de Risengrød (en su origen) o pudding de arroz, ha sido un postre querido en Dinamarca durante siglos. Postre disfrutado por ricos y pobres por igual. Pero en la década del 1800, como fue el caso en la mayor parte de Europa, llegó un momento en que la clase burguesa quería distinguirse aún más de las clases trabajadoras más pobres, y esa distinción incluía la comida. Aunque la burguesía no estaba dispuesta a renunciar a su querido Risengrød.
Sin embargo, comer el alimento común de los granjeros pobres tampoco serviría, así que se encontró una gran solución; añadir algunos ingredientes lujosos en la época, como crema batida y almendras y luego le darían un nuevo nombre, uno francés que sonara más destacado y elegante, riz à l´amande. Entonces la gente de clase alta tendría su pudding y también se lo podrían comer.


Risalamande con el tiempo se ha mantenido como uno de los postres daneses más conocidos desde entonces, y el bocadito navideño más popular y se sirve cada Nochebuena después de la cena en familia. Como ya os conté, el nombre proviene del francés, riz à l´amande, se traduce a "arroz con almendras". Pero las almendras son solo un aspecto de lo que distingue a este postre de todas las versiones de arroz con leche conocidas.
Ok, podéis pensar que la base es un arroz con leche típico como el que encontraréis en cualquier recetario (aunque, yo le agrego ralladura de limón que lo sube a un nuevo nivel), y además lo que distingue al risalamande de otros pudding de arroz son el añadido de almendras picaditas, un toque de vainilla, crema batida y todo servido con una sedosa salsa de frutas del bosque. Es simple, elegante y completamente delicioso!!
Como muchos postres de Europa Occidental, no es demasiado dulce, pero entre un poco de azúcar y salsa de frutas del bosque es una cantidad justa de dulzura.


Como dato curioso, hay una divertida tradición navideña que acompaña a este postre: el/la chef esconde una almendra en el postre y quien la encuentra en su porción gana un regalo. 
El problema: Todos deben seguir comiendo hasta encontrar la almendra, sin importar cuán llenos estén! Volvamos a nuestro postre... Aunque este postre se suele come tradicionalmente en víspera de Navidad en Dinamarca, no dejemos que esto impida disfrutarlo en cualquier época del año, porque está riquísimo!!


Ingredientes:
Para la base del pudding de arroz:
190 grs (1 taza) de arroz arborio o arroz de grano corto
310 ml. (1 y 1/4 tazas) de agua mineral
1 l. (4 tazas) de leche entera 
Un pellizco de sal marina
La ralladura de 1 limón
2 cuch. grandes de azúcar blanco
4 onzas de almendras peladas y picadas finamente
1 almendra pelada y entera, para esconder en el pudding
Para el risalamande:
480 ml. (2 tazas) de nata para montar 35% m. g.
50 grs. (1/4 taza) de azúcar blanco
2 cuch. pequeñas de pasta o extracto de vainilla 
1/2 cuch. pequeña de extracto de almendra (opcional)
Unas cuantas hojas frescas de menta, para decorar al final
Para la salsa de frutas del bosque:
225 grs. (1 y 1/2 tazas) de frutas del bosque frescas o congeladas
125 ml. (1/2 taza) de agua mineral
3 cuch. grandes de azúcar blanco
El zumo de 1/2 limón
Una nuez de mantequilla
1 cuch. grande de harina de maíz, disuelta en 60 ml. (1/4 taza) de agua
Elaboración:
Vamos a comenzar preparando la salsa, colocaremos las frutas del bosque y el agua en una sartén pequeña junto con el azúcar y el zumo de limón a fuego medio hasta que rompa a hervir y el azúcar se disuelva. A continuación, añadimos la disolución de harina con el agua y dejamos cocinar hasta que la salsa espese. Retiramos del calor y agregar la mantequilla, removemos para incorporar y dejar a un lado reservada.
Ahora tocará el momento de hacer el pudding, en una cazuela mediana podemos a cocinar el arroz junto con el pellizco de sal, la ralladura de limón, el azúcar y el agua hasta que comience a hervir, cocinando unos 4 minutos. Añadiremos la leche y las almendras picadas, reducir el fuego a bajo, cubrimos la cazuela y cocinar durante 30-35 minutos removiendo ocasionalmente para evitar que se queme al fondo. Una vez terminado, dejamos que el arroz se enfríe unas cuantas horas o toda la noche. Aquí podemos colocar la almendra entera en el pudding para ver a quien le toca de los comensales.
En un bol bien frío si es posible de metal, batimos la nata con el azúcar, la pasta de vainilla y el extracto de almendra (si lo vais a usar) hasta que monte firme, siempre teniendo cuidado de no batir en exceso! Seguido, con ayuda de una lengua de pastelería ir removiendo con movimientos envolventes en el pudding de arroz hasta incorporar. Si veis que os ha quedado el arroz un poco apelmazado de textura, se puede aligerar con un chorrito de leche antes de añadir la nata, pues hay marcas de arroz que quedan más densas que otras soltando mucho almidón durante la cocción. Ya tan solo nos queda servir el risalamande con la salsa de frutas del bosque tibia en vasitos o pequeños cuencos y espolvorear con algunas hojas de menta fresca.



Sugerencias mágicas:
Podemos preparar el risalamande con un día de anticipación y a la hora de servirlo, sacar un ratito de la nevera para que tome la temperatura ambiente y servir con la salsa templada.

lunes, 19 de abril de 2021

Crema de espárragos trigueros


Me encanta cocinar con ingredientes de temporada, porque los encuentro frescos, en su punto óptimo de sabor y por lo general más económicos que en otro momento del año. Ahora mismo, los espárragos están desde mediados de marzo hasta principios del mes de mayo, aunque en el mercado los encontrareis casi todo el año. Pero como os digo, prefiero darles un buen uso en su momento y encima tengo la gran suerte de que hace un par de años, mi hermano me regaló varias plantitas esparragueras pequeñas, y las sembré justo al lado de la verja de la huerta de los Duendes. Tras mucha paciencia, cariño y esmero, he podido recolectar hace unos días varios manojos.
Los espárragos se prestan a multitud de recetas, por ejemplo al grill con un aliño de limón y pétalos de Parmesano, gratinados al horno con bechamel, salteados con ajo y romero...... etc. En esta ocasión os traigo una rica y delicada crema de espárragos trigueros con un toque fresco de menta y bacon crujiente en daditos, que llevará a vuestro paladar a un nuevo nivel.
Muchas personas suelen reservar las puntas y saltearlas en un poco de aceite de oliva para servirlas al final, pero le quise dar un giro diferente. Si queréis esta versión vegetariana o vegana, entonces omitir el bacon y/o bien podéis servir vuestra crema con las puntas de los espárragos, unos pétalos de Parmesano, picatostes de pan frito o almendras laminadas por encima!!


Ingredientes:
2 manojos de espárragos trigueros (300 grs. aprox.)
1 patata mediana
1/2 cebolla blanca
1 puerro mediano
700 ml. de agua mineral o caldo vegetal
1 cuch. pequeña de comino molido
Aceite de oliva
Sal marina
200 ml. de nata para cocinar (17% m.g.)
Un manojo pequeño de menta fresca, solo las hojas picadas y unas ramitas para decorar al final
4 lonchas de bacon ahumado
Elaboración:
En primer lugar, comenzamos cortando en trozos pequeños los espárragos con las manos, desechando la parte del tallo dura y leñosa. Picamos la cebolla y el puerro bien lavado para retirar la posible tierra que pueda contener en su interior y pelamos la patata, cortándola en dados medianos.
En una cazuela grande con un buen chorrito de aceite de oliva, saltearemos la cebolla, el puerro y los espárragos hasta ver que la cebolla comienza a tornarse transparente. En este momento será cuando hay que añadir los dados de patatas, remover con un cucharón e incorporaremos el comino molido, las hojas de menta, un pellizco de sal y el agua o caldo vegetal. Y dejamos cocinar durante unos 30 minutos o hasta ver que los tallos de los espárragos estén tiernos. 
Mientras tanto, en una sartén mediana a fuego bajo cocinamos las lonchas de bacon por ambos lados hasta quedar doradas y crujientes. Luego, cortar con ayuda de unas tijeras de cocina o un cuchillo en trozos pequeños y dejamos a un lado reservado.
Pasado el tiempo, nos toca moler la crema o bien colocando el preparado en una licuadora o pasar la batidora de mano para que nos quede una textura suave. Seguidamente añadir la nata y dejaremos cocinar unos 5-10 minutos más, removiendo con el cucharón para integrar bien los ingredientes y nos quede la crema homogénea, con un precioso color verde claro.
Justo antes de servir bien sea en un tazón, pequeño bol, taza... esparcir las lonchas de bacon cortadas en daditos, decorar con una ramita de menta y a comer!! :)


lunes, 15 de marzo de 2021

Golden milk iced latte


Esta bonita bebida de color brillante es también conocida como leche dorada con cúrcuma, golden latte o leche con cúrcuma, está siendo bastante popular por innumerables beneficios para nuestra salud. 
Recientemente se han publicado muchas recetas en Pinterest o Instagram, pero que en realidad es una bebida que tiene miles de años de antigüedad y ha sido elemento básico en la cocina india durante generaciones. Es como si pensamos en los caldos de la abuela que nos preparaba cuando estábamos enfermos en cama; una preparación muy simple pero usada por las familias, pues igual se ha convertido esta curiosa bebida. 
No estoy seguro si es famosa por su precioso color dorado o por su nombre, ya que en la India se usa como un remedio, y aquí ha llegado como una bebida de moda! :D


Yo voy a indagar un poco más para contaros lo que se esconde detrás de esta bebida, por ejemplo el ingrediente principal es la cúrcuma y se sabe que tiene infinidad de propiedades. Pero en su forma más primaria, Golden Milk se compone de leche que podréis versionar como queráis y os siente mejor como la leche de vaca, cabra, avena, almendras, de soja..... Las especias entre ellas la cúrcuma además de aportar su precioso color dorado a esta bebida tiene propiedades antiinflamatorias, y los demás ingredientes aportar un toque dulce y más atractivo al sabor si cabe destacar.   
Curiosamente, en la India la mezcla de leche infusionada con cúrcuma se le conoce con el nombre de "Haldi Doodh" y es un remedio que las madres indias han estado preparando durante años para calmar a sus bebes enfermos y ayudarlos a dormir. También forma parte de la botica en medicina Ayurveda para ayudar con el insomnio, la tos y los resfriados.
Como os comenté antes, la bebida se ha convertido en popular desde hace poco tiempo y hasta algunas marcas comerciales ya la tienen en su repertorio de productos para la venta al público, pero si os soy sincero, mejor hacerla en casa; ya me entendéis!! Con muy pocos ingredientes, utensilios y un ratito en la cocina, tendréis una rica bebida y beneficiosa para nuestra salud.
La cúrcuma es una especia que posee propiedades que ayudan a reducir la inflamación e hinchazón, además alivia los dolores y molestias asociadas a la artritis. De hecho, algunos estudios sugieren que podría funcionar tan bien como el ibuprofeno
Es bueno siempre acompañar con una pizca de pimienta negra y leche por su aporte de grasas en esta bebida ya que aumenta la absorción de la curcumina, que es el ingrediente activo de la cúrcuma. Os hablaré mejor sobre la cúrcuma y sus propiedades beneficiosas en otro artículo, porque el tema da para mucho. Ahora simplemente si os animáis y apetece aquí dejo mi receta. Espero que os guste!! ;) 


Ingredientes:
500 ml. (2 tazas) de leche de vaca u otra que sea de vuestro gusto, como leche de almendras, de coco, avena... etc, podéis usar la que prefiráis
1 y 1/2 cuch. pequeña de cúrcuma molida
1 cuch. pequeña de canela molida
1/4 cuch. de jengibre molido
Un pellizco de pimienta negra, recién molida
4 cuch. de miel, sirope de arce o melaza
1 cuch. pequeña de extracto de vainilla
Cubitos de hielo, opcional (si queréis tomarlo muy frío)
Elaboración:
En una cazuela vertemos la leche junto con la cúrcuma, canela, el jengibre y la pimienta negra molida y dejar cocinar a fuego medio hasta que rompa a hervir, removiendo de vez en cuando para evitar que la mezcla se queme en el fondo.
Una vez alcanzado el punto de ebullición, echaremos la miel o sirope y el extracto de vainilla dejando cocinar unos 5 minutos y sin dejar de remover para que los sabores se mezclen. Luego retirar del calor y dejamos templar.
En este momento se puede servir tal cual, o dejarla enfriar por completo y añadimos unos cubitos de hielo en cada vaso justo antes de tomarla, como más os guste!!
En la nevera os aguantará bien 1 semana aprox., pero no creo que os resistáis a esperar tanto tiempo... la beberéis antes!! Gracias por vuestras visitas y nos leemos pronto! ;)  


miércoles, 19 de agosto de 2020

Bizcocho de yogur y limón


Hola queridos lectores/as!! Lo primero de todo, quiero pediros disculpas por este tiempo de ausencia en mi cocina mágica sin escribir. Tuve un pequeño gran percance con el pc, mi gatito Jamie se hizo pis encima y lo estropeó... así que tuvimos que llevarlo a reparar y sacar la información que tenía; imaginaos todos los artículos listos para subir y fotos preparadas... todo el trabajo a tomar por... Además por circunstancias de la vida nos tuvimos que mudar a otra provincia y el ajetreo que todo eso conlleva; junto con el tiempo sin internet que hemos estado en la nueva casa. Pero ya estoy de vuelta otra vez por aquí!!
Por cierto, otro apunte!! No tengo horno en casa, así que esta receta no es mía, sino de mi cuñada Chary, la cual tiene muy buenas manos para la cocina y repostería. El otro día hizo un bizcocho muy sencillo de preparar, con pocos ingredientes y que está muy rico.
Es como mi hermana, por eso le comenté sino le importaría que tomase prestada su receta para subirla al blog, y ella me respondió que sí, encantada.


Lo curioso de esta receta es que se usa como medida estándar un vasito de yogur, entonces os daré tal cual las cantidades. En principio el yogur a usar lo vertemos en un bol, lavamos bien el vasito y secaremos con papel de cocina, este nos valdrá como taza medidora en los demás ingredientes. Así de fácil!


Ingredientes:
1 yogur de limón (125 grs.)
1/2 medida del vasito de yogur, de aceite de girasol o vegetal
2 medidas del vasito de yogur, de azúcar blanco
3 medidas del vasito de yogur, de harina de trigo
3 huevos medianos ecológicos, a temperatura ambiente
1 sobre de levadura química (16 grs.)
Una pizca de sal marina
Una nuez de mantequilla (para engrasar el molde)
1 cuch. pequeña de azúcar avainillado
La ralladura de 1 limón y 1/2 naranja
Azúcar glass (para espolvorear al final)
Elaboración:
Antes de comenzar, precalentamos el horno a 180º C. Engrasamos con la nuez de mantequilla un molde de unos 20 cm. de diámetro o rectangular, según os guste más y dejamos a un lado reservado.
Mientras el horno toma temperatura, separar las claras de las yemas en boles diferentes y las claras las montaremos a punto de nieve, junto con una pizca de sal para que se estabilicen y una de las medidas del vasito de yogur llena de azúcar hasta que estén firmes.
En otro bol mezclar las yemas junto con el azúcar restante y el azúcar avainillado, el yogur de sabor a limón, la ralladura de los cítricos y el aceite de girasol hasta que todo nos quede bien homogéneo. En este momento, añadiremos la harina con la levadura suavemente y tamizándola con ayuda de un colador, para evitar que se formen grumos en la mezcla e ir batiendo suavemente, pero hasta que la harina se integre en la masa; no batir demasiado, sino lo justo, así evitaremos que el gluten se desarrolle y al final quedará un bizcocho duro de textura.
Bien, ahora llega el momento más delicado de la receta y será agregar las claras montadas, en dos partes, con una lengua de pastelería o un cucharón y muy suavemente con movimientos envolventes de abajo a arriba para que la masa nos quede bien aireada y esponjosa. Rápidamente verter la masa en el molde y horneamos unos 30-35 minutos, primero calor por debajo y pasados unos 20 minutos, le damos calor por arriba para que nuestro bizcocho se cocine perfectamente (yo sugiero hacer la prueba del palillo, siempre respetando el tiempo de horneado y no abrir la puerta del horno, sino bajará y no se cocinará bien).
Una vez listo, sacamos del horno y dejamos enfriar sobre una rejilla unos 10 minutos y luego desmoldar con cuidado para que enfríe por completo.
Justo cuando lo vayamos a servir, cortar en dados o porciones y espolvoreamos con azúcar glass por encima. Como veis, es un bizcocho fácil de hacer y rico para disfrutarlo en un desayuno o merienda con té o café recién hecho.



Sugerencias mágicas: Este bizcocho os puede valer como base para tartas y rellenar de crema pastelera, nata montada, crema de trufa... etc, o incluir en la masa unas chispas de chocolate o cacao en polvo. Lo dejo a vuestro gusto, aunque así tal como está me gusta mucho! ;)

viernes, 8 de junio de 2018

Polos de fresa y plátano

Aquí os traigo otra receta de polos o paletas, esta vez la versión con leche, frutas y yogurt. Tomé uno de mis sabores favoritos de smoothies y lo convertí en un postre helado para estos días de primavera; quedaron perfectos!! La combinación de sabores es deliciosa, con una textura muy cremosa.
Se pueden preparar casi de cualquier fruta, pero no os cuento más... porque así tendré otras recetas para enseñaros en otras ocasiones!! ;) Lo rico, en ocasiones se hace esperar!!


Ingredientes:
6 fresas medianas
1 plátano pequeño
1 yogurt natural (125 grs.)
50 ml. de leche entera
4 cuch. grandes de azúcar blanco
Elaboración:
Para comenzar con la receta, retiramos los tallos de las fresas y las cortamos en cuartos. El plátano lo pelamos y cortaremos en rodajas. Colocar la fruta en el vaso de la batidora junto con el resto de los ingredientes y molemos hasta conseguir un puré homogéneo. En este momento es bueno probar y rectificar de dulzor, porque hay veces que según el punto de maduración de la fruta que usemos, estarán más o menos dulces. Vertemos el contenido en los moldes de polos, rellenando hasta casi arriba, colocar un pliegue de papel film y practicar unos agujeritos con la punta de un cuchillo en cada hueco, donde colocaremos un palito en cada uno. Metemos al congelador y dejaremos como mínimo 6 horas.
Pasado este tiempo, tan sólo queda desmoldar y a disfrutar!!
Ya os conté en otras recetas unos trucos para desmoldar sin problemas nuestros polos! :)



lunes, 26 de marzo de 2018

Leche frita

Es un dulce elaborado a base de harina, leche infusionada con canela, piel de naranja o limón y azúcar a fuego lento hasta que comienza a espesar, como si fuese una pasta roux; aunque no lleva mantequilla en su origen. Una vez esté en su punto la masa, se vierte sobre un molde rectangular o cuadrado y se deja reposar unas cuantas horas o durante toda la noche, para que se asiente muy bien. Pasada las horas recomendadas, se corta en cuadraditos, se pasa por harina, huevo batido y pan rallado y se fríe en abundante aceite de girasol hasta que doren. Una vez listos los cuadraditos, se rebozan en azúcar blanco y canela molida, de textura suave que recuerda al sabor de las natillas, con superficie crujiente y dulce. De hecho en ingles este postre se llama "Fried custard", que significa literalmente: "Natilla frita".
En mi opinión, no es un postre muy complicado de preparar, aunque hay que encontrar el puntillo óptimo de espesor de la masa, que no quede demasiado blanda, ni demasiado dura; mi receta es trabajo de un montón de pruebas, hasta encontrar la perfección. Así que si seguís mis indicaciones, éxito seguro, os lo prometo!!
Tengo entendido que este postre es típico del norte de España, aunque incierto, pues muchas regiones dicen que es suya como Castilla León, País Vasco-francés, Valladolid, Palencia... Supongo que no existe una auténtica receta, ya que se presta a multitud de variantes y no voy a entrar en un eterno debate! :P 

Ingredientes:
100 grs. de harina de maíz
110 grs. de azúcar blanco
75 grs. de harina de trigo
700 ml. de leche entera
1 estrella de anís
La piel de 1/2 naranja
2 clavos de olor
Aceite de girasol (para freír)
Para rebozar:
Harina de trigo
huevo ecológico, batido
Pan rallado
Para espolvorear al final:
Azúcar caster
Canela molida
Elaboración:
Comenzamos infusionando la mitad de la leche con la estrella de anís, la piel de la naranja y los clavos de olor a fuego bajo, sin que llegue a hervir. A continuación retiraremos del calor y dejamos templar.
Mientras tanto, en un bol mezclar la harina de maíz, el azúcar, la harina de trigo con el resto de la leche. Luego incorporar la leche infusionada y colada, y devolver todo al cazo colocando al baño María a fuego medio y sin dejar de remover hasta espesar (para saber que la mezcla esté bien; meter una cucharilla y sino gotea, estará lista).
Rápidamente verteremos el preparado en una bandeja untada con un poco de mantequilla o aceite de girasol (yo he usado un tupper rectangular de 26x17 cm., y sale perfecto). Dejamos que enfríe por completo y metemos en la nevera como mínimo 6 h. o toda la noche para que repose y cuaje.  
Pasado este tiempo, poner una sartén con una buena cantidad de aceite de girasol a fuego medio y sobre la encimera o mesa de trabajo, desmoldar y cortamos la masa en cuadraditos. Con cuidado, pasaremos por harina, huevo batido y pan rallado y friendo en el aceite caliente hasta que doren por ambos lados. Conforme se vayan friendo, iremos colocando los cortaditos de leche frita sobre papel de cocina y así retirar el exceso de aceite de la fritura. Y en cuanto templen, pues los pasamos por una mezcla de azúcar y canela en proporción de 4 cuch. grandes de azúcar blanco por 1 cuch. de canela molida. Y a comer!!




Sugerencias: Como siempre digo, podéis hacer vuestra propia versión, aromatizando la leche con piel de limón, canela en rama, nuez moscada... y para el rebozado sustituir por azúcar moreno y le dará un punto a tostado que está para "chuparse los dedos" 

miércoles, 11 de octubre de 2017

Tiramisú de chocolate (mi versión)

Cuando hablo de postres italianos, no podría evitar pensar en el Tiramisú; una delicia de postre, compuesto con una base de bizcochitos soletilla, humedecidos en café y licor de avellanas, todo esto alternado por capas de crema, base de yema de huevo batida, azúcar y queso mascarpone o nata y decorado con cacao en polvo o virutas de chocolate. El Tiramisú aunque es bastante moderno (no pertenece a la vieja escuela), ha sabido buscarse un hueco merecido en todo recetario que se precie. Este postre tiene su origen en la parte nordeste de Italia, concretamente en la región del Véneto con su capital Venecia. Se cuenta que en los años 50, (algunas fuentes sitúan la creación en los burdeles de la región), el presidente de la cadena de restaurante Toulá, Arturo Filippini, dijo textualmente: "Había sido efectivamente después de la guerra, cuando nos íbamos con los amigos a los burdeles de Treviso...., en estos tiempos los locales tenían cocinero... Lamaîtresse, las señoritas de compañía ofrecían a los clientes más asiduos un rico postre afrodisíaco, con estas palabras emblemáticas: Anda, toma cariño, te doy una cosa que "te tira su"... La expresión "te tira su" en italiano podría definirse o traducirse al español como "tentempié", pero no tanto como visto de aperitivo, sino como un bocado con aporte de azúcar, para recuperar las calorías perdidas durante los encuentros amatorios.
En mi opinión como siempre pasa en Italia, según dónde nos encontremos os dirán que la receta se elabora de una forma o de otra..... "En cualquier región tienen su receta original". Lo mejor de todo es que el Tiramisú es un postre que se presta a un montón de versiones y cada uno lo puede adaptar a su gusto o estilo de paladar. Aquí os presento mi versión, cambiando los bizcochos soletilla por una base de bizcocho recién horneado, bañado de café recién hecho y licor de avellana, todo montado con una mezcla de queso mascarpone, yema de huevo batida y chocolate blanco, y quien la ha probado me ha dicho que está deliciosa, así que con esto me vale!. Si os animáis a prepararla, espero que os guste!! :)

Ingredientes:
Para el bizcocho base:
150 grs. de azúcar caster
4 huevos grandes ecológicos
150 grs. de mantequilla, a temperatura ambiente
200 grs. de harina de trigo
30 grs. de cacao en polvo
1 cuch. de levadura química
1 taza de café recién hecho (250 ml.)
Para el relleno:
100 grs. de chocolate blanco, de buena calidad
2-3 cuch. grandes de leche entera
250 grs. de queso mascarpone
200 grs. de queso cremoso, para untar
50 grs. de azúcar glass
1 yema de huevo ecológico
30 ml. de Vin Santo o vino dulce
Un chorrito de licor de avellanas
Para espolvorear al final:
Cacao en polvo
Café molido
Virutas de chocolate
Elaboración:
Comenzamos con la receta, precalentando el horno a 180º C, para hornear el bizcochito base de nuestro rico Tiramisú.
Forramos una bandeja de horno de 25x40 cm. con un pliegue de papel vegetal y engrasar con un poco de mantequilla. 
En un bol mediano, mezclamos la mantequilla a temperatura ambiente junto con el azúcar, e ir añadiendo los huevos de uno en uno hasta incorporar. Luego iremos agregando la harina con la levadura y el cacao en polvo, removiendo hasta quedar una masa homogénea. A continuación, vertemos en la bandeja y horneamos unos 30-40 min. aprox. (no os preocupéis si se pasa de horneado y el bizcocho queda un poco seco, pues al final se pincela con café y el licor, aportando bastante humedad y así quedará jugoso). Retirar del horno, dejaremos templar antes de enfriar sobre una rejilla.
Una vez frío el bizcocho, lo cortaremos con un aro de emplatar o ayudando con la boca de un vaso, para formar circulitos de bizcocho y pondremos cada uno en la base de los vasos elegidos para servir nuestro Tiramisú. Podéis también montar el postre sobre una bandeja o molde rectangular, pero en mi opinión, es mucho más elegante preparar el postre en vasitos; es un bocado más personal. Una vez preparado, vamos regando con un poco de café recién hecho, el vino dulce y el licor (si lo usáis) sobre los bizcochos, hasta ver que quedan bien empapados. Dejamos a un lado reservado.
Ahora para preparar el relleno, derretimos al baño María en un cazo pequeño el chocolate blanco con la leche a fuego muy bajo, teniendo cuidado de que no se queme.
En un bol grande mezclaremos el queso mascarpone, el queso cremoso, el azúcar, la yema de huevo, un chorrito de Vin Santo y el chocolate blanco derretido de antes con la ayuda de una lengua pastelera hasta conseguir una mezcla cremosa. Colocar un poco de este preparado en cada vasito, hasta casi cubrir y dejaremos en la nevera, como mínimo 3 horas, para que tome consistencia (si os gusta crear capas, pues vais alternando entre círculos de bizcocho y un poco de relleno de queso, terminando con el relleno de queso y dejáis reposar en la nevera).
Y justo cuando vayamos a servir nuestros vasitos de Tiramisú, espolvoreamos con un poco de café molido, cacao en polvo y virutas de chocolate con ayuda de un pelador de patatas (ya os enseñé en su día como se usaba para sacar preciosas virutas de chocolate). A comer!!    



lunes, 29 de mayo de 2017

Cortaditos de yogur

Últimamente y cuanto tengo un rato libre suelo navegar mucho por Pinterest, esa preciosa red social donde se comparten miles de fotos de cualquier motivo. En mi opinión es muy buen sitio para buscar inspiración y geniales ideas culinarias, como esta receta que os traigo hoy; Cortaditos de yogur, un bocado muy suave y delicado para cualquier momento de la semana.
Siguiendo fiel a la receta original del blog "The sweet chocolate cookie" (aquí os pongo el enlace: Bocaditos de yogur), aunque la he redactado un poco a mi gusto cambiando algunas cositas y darle mi toque personal!
Una curiosidad de la receta es que se usa como medida el vasito de yogur, como antiguamente, y salen riquísimos! Un pedacito de cielo a cortaditos!!
Y si os apetece, podéis seguirme en mi perfil de Pinterest:
https://es.pinterest.com/chefmanu/recetas-favoritas/

Ingredientes:
2 yogures naturales (125 grs. cada uno)
2 medidas del vaso de yogur, de harina de trigo
4 medidas del vaso de yogur, de leche entera
1 y 1/2 medida del vaso de yogur, de azúcar blanco
1/2 sobre de levadura química
3 huevos ecológicos
75 grs. de mantequilla sin sal
Azúcar glass (para espolvorear al final)
Elaboración:
Precalentar el horno a 180º C., y cubrir con papel vegetal una bandeja apta para horno de 30x19 cm. aprox.
En un bol grande, mezclamos el azúcar con los huevos de uno en uno, y luego añadir la mantequilla a punto de pomada junto con los yogures, batimos y agregar poco a poco la harina junto con la levadura química, hasta conseguir una masa de textura homogénea. A continuación incorporar la leche e ir removiendo todo el conjunto. Veréis que queda una masa bastante líquida; no os preocupéis, es así como tiene que quedar!!
Ahora vertemos el contenido en la bandeja elegida y hornear unos 40-45 min., hasta ver que la superficie queda ligeramente dorada. En este punto veréis que la textura está algo blanda; es normal, pues necesita enfriarse para que tome consistencia, así que quedaos tranquilos!!
Pasado el tiempo de horneado, retiraremos la bandeja y dejar fuera hasta que enfríe, antes de meterla en la nevera para que cuaje un poco más.
Justo antes de servir, espolvoreamos con azúcar glass por toda la superficie y cortamos en cuadraditos, para servir con un café recién hecho o un té! :) Una delicia!!




Consejos: Quería comentaros una cosita que me pasó durante esta receta, al final cuando se espolvorea el azúcar por encima de los cortaditos y tardáis en comerlos, el azúcar se disuelve en la superficie y parece que no lleva. Entonces recomiendo y si tenéis en casa un soplete de cocina, podéis echar azúcar blanco normal y con el calor caramelizar la superficie, dando un toque aún más rico. Yo lo probé y estaba delicioso, aunque no me dio tiempo de fotografiarlos, pues se terminaron en seguida!! :D

miércoles, 21 de diciembre de 2016

Eggnog (Ponche de huevo navideño)

El otro día buscaba inspiración en recetarios antiguos para el menú navideño de este año, y recordé un postre clásico inglés llamado Eggnog. Pensé en daros mi versión, para que lo podáis preparar en casa, pero antes os hablaré un poco acerca de este dulce y cremoso postre. Eggnog o "ponche de huevo", es una bebida elaborada con leche, azúcar, especias y yemas de huevo, muy popular en Norteamérica e Inglaterra, durante la Navidad y el Día de Acción de Gracias.
El significado literal de la palabra Eggnog es "huevo dentro de una taza", "nog" proviene de un dialecto del inglés antiguo de los pueblos del Este y que se usaba para describir una especie de cerveza bastante fuerte de sabor, también conocida como "grog" y solía servirse en tazas o copas pequeñas de madera.
Ok, pues según tengo entendido y coincidiendo con muchos historiadores, esta bebida nace en el siglo XIV en Inglaterra, una versión del conocido "posset", un postre muy británico también y de origen Medieval, elaborado en principio con leche caliente y esta cerveza antes mencionada. El añadido de huevos fue mucho después, a finales del 1700 en Norteamérica, por los colonos ingleses, que al llegar allí y ver la cantidad de granjas de gallinas y productos lácteos, y sustituyendo la cerveza u otra bebida alcohólica por ron, gracias al comercio desde las costas del Caribe, pues salía mucho más rentable.
En España esta bebida no fue muy popular, quizás por ser un alimento solo apto para gente de la corte y para los monjes, pero si es verdad que existe una versión con yemas de huevo y vino dulce de Jerez, normalmente dado a los enfermos febriles como remedio casero y así aliviar sus síntomas; mi abuela lo tomaba de pequeña!
Y ahora me pongo un "ridículo" jersey de renos y gorro de Papa Noel para daros mi receta, tomad nota:

Ingredientes:
4 yemas de huevos ecológicos
600 ml. de leche entera
100 grs. de azúcar blanco
2 clavos de olor
1 chupito de whisky u otro licor (opcional)
1 cuch. de extracto de vainilla
1 cuch. grande de harina de maíz
1 palito de canela
Para decorar al final:
Una pizca de nuez moscada molida
1/2 cuch. pequeña de canela molida
Un poco de merengue suizo (opcional)
Elaboración:
En un cazo echamos la leche junto con el azúcar, los clavos de olor y el palito de canela a fuego lento durante unos 10 min. sin que rompa a hervir. Después apartamos del calor y dejaremos templar, para que las especias desprendan sus aromas.
Mientras tanto en un bol, batir las yemas con la harina de maíz y ponemos a fuego medio una cazuela con agua hasta la mitad, lo bastante grande como para que quepa el cazo donde está infusionando la leche con las especias. Retirar el palito de canela y los clavos de olor y verter suavemente la leche en el bol de las yemas batidas sin dejar de remover. Una vez hecho esto, devolvemos la preparación al cazo y ponemos a cocinar al baño María en la cazuela con agua hirviendo y sin parar de remover con la varilla manual unos 20 min. o hasta ver que comienza a espesar ligeramente. En este punto se puede añadir el whisky u otro licor al gusto y el extracto de vainilla para dar un toque especial. Retiramos del calor y vertemos en tazas o vasos, cubrir con un pliegue de papel film para evitar la formación de costra en la superficie y dejar enfriar antes de meter en la nevera como mínimo 3 h. antes de tomarlo. Si por el contrario no lo queréis frío, pues en cuanto temple estará listo para "hincar" la cucharilla.
Justo antes de servirlo, os recomiendo que pongáis un buen pegote de merengue recién montado y espolvorear con un pellizco de nuez moscada y canela molida. Este delicioso postre navideño os hará sonreír de felicidad en cuanto lo probéis!! :)



sábado, 5 de noviembre de 2016

Parfait de yogur, confitura especiada y crumble de galletas

Para este postre, me basé en una elaboración hindú preparada con calabaza especiada y cocinada en un almíbar a fuego lento, que se toma durante el mes de Diciembre. Yo he querido ir más allá y tan solo pillé algún que otro truco, combinando sabores y aromas conseguí este delicioso bocado que sorprenderá al más incauto de la casa, sobre todo cuando le digáis los ingredientes que lleva... pensará que no es posible!!

Ingredientes:
200 grs. de calabaza butternut u otra variedad dulce, sin piel ni semillas y cortada en dados
2 manzanas golden, peladas sin el corazón y cortadas en trozos
1 palito de canela
3 clavos de olor
1 trozo de jengibre del tamaño de un pulgar, rallado
6 cuch. de azúcar blanco (según el dulzor que queráis)
1 cuch. de cúrcuma molida
Una pizca de nuez moscada rallada
Yogur tipo griego (para acompañar)
Galletas digestivas (para espolvorear al final)
Elaboración:
Comenzamos echando los dados de calabaza y manzana en una cazuela mediana junto con el azúcar y las especias, cubrir con un chorrito de agua y colocamos a fuego bajo, dejando cocinar hasta que la calabaza y la manzana estén tiernas.
Pasado este tiempo, tendremos que retirar el palito de canela y los clavos de olor, pues ya han hecho su trabajo. Luego este preparado lo pasamos por la batidora, hasta conseguir una textura homogénea, ligeramente espesa y que nos recuerde a la confitura o mermelada. Retirar del fuego y dejaremos enfriar completamente.
Justo cuando vayamos a servir, majar en el mortero o si tenéis, en un procesador de alimentos unas cuantas galletas, del tipo digestivas, hasta que nos queden como si fuesen migas de pan. Verter un cucharón de confitura en un vasito, cubrir con un par de cucharadas de yogur griego y por encima espolvoreamos un poco de crumble de galletas, para crear un toque crujiente. Servir enseguida y que os aproveche!! :)



viernes, 25 de marzo de 2016

Arroz con leche (mi receta clásica)

A lo largo de todo este tiempo os he enseñado varias formas de cómo preparar arroz con leche muy diferentes, pero en esta ocasión os traigo una receta familiar. Esta la lleva haciendo mi madre desde que tengo uso de razón y bien aprendida, pues a ser uno de mis postres preferidos y porque me recuerda al sabor de mi infancia, además de ser el primer postre que aprendí de niño a preparar y guardo mucho cariño desde entonces. Ahora me apetece compartirlo con vosotros/as, y por supuesto espero que os animéis en vuestras cocinas a prepararlo!!

Ingredientes:
125 grs. de arroz redondo
500 ml. de leche entera
80 grs. de azúcar blanco
1 palito de canela
La piel de 1/2 limón
Una nuez pequeña de mantequilla (25 grs.)
Canela molida (para espolvorear)
Elaboración:
Comenzaremos lavando los granos de arroz bajo el grifo con agua fría, con ayuda de un colador fino, hasta que salga el agua limpia (al principio tendrá un color blanquecino y luego irá tornando transparente), para retirar el exceso de almidón y quede más suelto durante la cocción.
En una cazuela mediana, calentamos a fuego bajo la leche junto con el palito de canela y el azúcar. En cuanto veáis que comienza a tomar temperatura (sin que llegue a hervir), será el momento de agregar el arroz lavado y bien escurrido y dejamos cocinar unos 25-30 minutos, removiendo de vez en cuando para evitar que se apelmace o se pegue en el fondo.
Una vez pasado el tiempo, retirar del fuego e incorporar la nuez de mantequilla y seguidamente lo podréis pasar a un cuenco, en vasitos individuales o dejar en la misma cazuela; como más os guste!! Dejamos enfriar a temperatura ambiente. Luego meteremos el arroz con leche en la nevera, y justo antes de servir, espolvoreamos con canela molida.





Consejos: En cuanto haya pasado el tiempo estimado de la cocción del arroz, seguramente os quedará un poco líquido, pero no os preocupéis, pues el arroz una vez retirado del calor seguirá absorbiendo leche. Y si por casualidad veis que ha quedado demasiado seco, no tengáis ningún reparo en añadir un poco más de leche a la preparación para dar un toque más meloso. Cada marca de arroz se comporta de manera diferente durante el cocinado, entonces tendréis que "jugar" con eso; es mi consejo!!
Los ingredientes aromatizantes como la monda de limón y el palito de canela, siempre les dejo hasta el final en el postre, pues seguirá aportando un puntito mágico a la preparación, simplemente cuando lo vayáis a servir, procurad que no le toque a nadie, y apartarlos a tiempo!! :)

sábado, 19 de abril de 2014

Smoothie de frutas del bosque y kiwi

¿Qué es un smoothie?, ¿Es una bebida solo de frutas?, ¿O de frutas y hortalizas?, ¿Es una bebida mezclada con yogur, helado o sorbete?, ¿Es un batido simplemente?; muchos de vosotros/as os habréis preguntado esto en algún momento. Pues voy a contaros a partir de su nombre "smoothie" que proviene de la palabra en inglés "smooth" (suave), entonces podría decir que se trata de una especie de batido cremoso y suave, elaborado con frutas cortadas en trozos o enteras mezcladas con leche, yogur, hielo picado o en algunas ocasiones helado y endulzado con azúcar, miel u otro tipo de edulcorante. Su textura es bastante densa recordando al yogur o la crema agria; claro está, siempre preparado justo en el momento de consumirlo!
Esta forma de tomar fruta nació en los países tropicales de América del Sur y con el tiempo se extendió a los Estados Unidos donde se comenzó a tomar mezclado con hielo muy picado, tal vez parecido al granizado que todos conocemos pero mucho mas cremoso, de ahí nació su nombre.
En el año 1930 la palabra "Smoothie" se usaba para describir una bebida a base de fruta batida con otros ingredientes, pero no fue hasta el año 1960 en California donde cobró su verdadera popularidad a partir de una gran demanda por los habitantes en los locales de dicha ciudad que buscaban una bebida energética y natural a base de fruta y por supuesto baja en grasas, parece que hubo un "pelotazo" de moda entre las personas que sentían la necesidad de cuidarse estética y personalmente; una alternativa natural a los refrescos y bebidas artificiales. A partir de entonces se crearon tiendas especializadas de productos naturales y vendedores de este tipo de bebidas en puestos ambulantes preparadas en el momento.
Ni decir os tengo que los smoothies son estupendos para la salud porque guardan todos los nutrientes de las frutas u hortalizas y podéis regular la adicción de calorías añadiendo en vez de azúcar, miel.
Pero no se van a llevar todo el mérito los países latinos, ya que en India y Oriente Medio debo señalar que también existen desde tiempos remotos brebajes preparados a base de frutas y yogures, queso batido o hielo conocidas con el nombre de lassi.
Un dato que me encanta y quería contaros acerca de la historia del smoothie que está casi en paralelo con la invención de la licuadora, pues sin este utensilio de cocina no se podría crear un verdadero smoothie. A finales del año 1930 se creo la licuadora Waring y casualmente fue la primera en usarse para preparar esta bebida. Hoy en día contamos con infinidad de cacharros donde podemos hacerlo, eso si, debe ser lo bastante potentes por si añadís hielo picado u otro ingrediente que necesite algo mas de mimo.
Como era de esperar en torno a esta deliciosa bebida mucha gente quiso tener un lugar de protagonismo como Steve Kuhanau que en 1973 fundó el primer Smoothie King en la ciudad de Luisiana, Nueva Orleans. El señor Kuhanau, tras haber estado experimentando durante varios años con recetas varias de smoothies, agregó yogur, proteínas en polvo y vitaminas a esta bebida para hacerla mas atractiva al público. Esto ayudó a comercializarse por todo el mundo con este nombre, llegando a estar disponible en restaurantes, bares especializados y tiendas de comestibles en casi cualquier parte. ¿Qué pasa con esto? Pues aparecieron los primeros batidos embotellados de la mano de la empresa Naked Juice y Odwalla en muchos supermercados. Aunque si os soy sincero, me alejo como "alma que lleva el Diablo" de estas bebidas ya preparadas, no se tarda nada en hacerlas en casa y la calidad es mucho mejor; aunque si es verdad que los comercializados son una alternativa a los refrescos y bebidas con gas!
Podría estar escribiendo durante todo el día acerca de que tipo de ingredientes podéis hacer vuestros smoothies, pero sinceramente no tendría gracia ya que perdería la magia y quiero que os animéis vosotros/as a hacer los vuestros... y por supuesto mas adelante os enseñaré mis combinaciones, a ver que os parecen!!

Ingredientes:
2 yogures naturales (250 grs.), tipo griego
Un puñadito de frutas del bosque variadas, congeladas
2 kiwis, sin la piel y cortados en cuartos
100 ml. de leche entera
Azúcar blanco, de caña o miel según gusto y cantidad
1 cuch. de esencia de vainilla (opcional)
Elaboración:
Antes de daros la receta de esta deliciosa y refrescante bebida, os cuento que he usado frutas del bosque congeladas porque están disponibles en el mercado durante todo el año, son de muy buena calidad, conservan todos sus nutrientes y por último y creo que muy importante son mucho mas económicas que las compradas frescas. Deciros también que estoy animando a mi hermano desde tiempo atrás para que cultive en su huerta frambuesas, arándanos, grosellas... y tenerlas en mi cocina recién cosechadas, aunque mientras tanto las compro congeladas que están estupendas, os lo prometo!!
Ahora si voy con la receta, echamos en un vaso de licuadora o en el vaso de batidora todos los ingredientes y batirlos hasta obtener una mezcla similar al batido pero algo mas espeso y cremoso. Probamos de dulzor y si lo queréis mas dulce añadiréis mas azúcar o miel, por el contrario si está demasiado dulce, echáis un poco de yogur y leche para acidular el smoothie. Metemos en la nevera como mínimo 2 horas antes de tomarlo fresquito para un día de calor primaveral.



Nota: Vuelvo a deciros que la preparación de los smoothies es infinita y lo podéis elaborar casi con cualquier fruta o verdura, simplemente usad el sentido común para combinar bien y que no predomine un sabor u otro, debe existir una armonía.
Esta receta está pensada para 4 personas normales o 2 glotones como es nuestro caso, si sois mas en casa pues dobláis las cantidades para que todo el mundo tenga su smoothie.
Y recordad que es una muy buena idea para que los niños tomen fruta sin que protesten!! :)