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viernes, 24 de septiembre de 2021

Bouquet garni


En esta ocasión os quiero enseñar qué es y cómo se prepara un bouquet garni, así que tomad nota. Estas palabras proviene del francés y significan "ramillete atado", haciendo referencia a un manojito de hierbas aromáticas atadas con hilo bramante para luego incluirlo en multitud de recetas como en guisos de carne, sopas, caldos vegetales..., etc, también lo podemos formar con alguna que otra verdura cortada en juliana (tiras finitas), tales como apio, zanahoria o cebolleta. El ramillete se introduce en la cazuela a mitad de cocción o al final y se retira justo cuando la receta esté lista, ya que ha cumplido su maravillosa función; dar aroma y sabor al preparado.


No existe una receta básica para preparar un bouquet garni, y según lo que vayamos a cocinar se elabora de un modo u otro, pero os daré una pequeña orientación: si queréis preparar un guiso otoñal con carne de caza como conejo, venado o perdices, os recomiendo usar hierbas aromáticas potentes para formar el ramillete como el señor tomillo, laurel, romero.... etc. Si lo que os apetece es cocinar una sopa ligera, entonces unos tallitos de perejil, estragón, salvia y una zanahoria cortada en juliana por ejemplo, estará estupendo!! Os decantáis por un guiso italiano con salsa de tomate y cerdo, pues formar un bouquet garni con romero, laurel y albahaca y saldrá delicioso.
También se puede aprovechar las capas exteriores y más duras de los puerros para crear un paquetito donde se incluya varias hierbas aromáticas y luego atamos, asegurando que quede bien cerrado, estará listo para utilizarse.



Se puede hacer tanto con hierbas aromáticas frescas como con secas, pero si usáis estas últimas tendréis que envolverlas con un paño limpio, gasa o un saquito de tela y luego atarlo, así nos evitaremos que queden trocitos regados por todo el preparado, estropeando la receta por completo!!


Si no disponéis de hierbas aromáticas frescas en vuestra casa, la opción B es comprarla en el mercado ya preparado o decirle a vuestro tendero que os lo prepare al gusto. Con una sonrisa, estoy seguro que os lo hace sin problemas!!

lunes, 19 de abril de 2021

Crema de espárragos trigueros


Me encanta cocinar con ingredientes de temporada, porque los encuentro frescos, en su punto óptimo de sabor y por lo general más económicos que en otro momento del año. Ahora mismo, los espárragos están desde mediados de marzo hasta principios del mes de mayo, aunque en el mercado los encontrareis casi todo el año. Pero como os digo, prefiero darles un buen uso en su momento y encima tengo la gran suerte de que hace un par de años, mi hermano me regaló varias plantitas esparragueras pequeñas, y las sembré justo al lado de la verja de la huerta de los Duendes. Tras mucha paciencia, cariño y esmero, he podido recolectar hace unos días varios manojos.
Los espárragos se prestan a multitud de recetas, por ejemplo al grill con un aliño de limón y pétalos de Parmesano, gratinados al horno con bechamel, salteados con ajo y romero...... etc. En esta ocasión os traigo una rica y delicada crema de espárragos trigueros con un toque fresco de menta y bacon crujiente en daditos, que llevará a vuestro paladar a un nuevo nivel.
Muchas personas suelen reservar las puntas y saltearlas en un poco de aceite de oliva para servirlas al final, pero le quise dar un giro diferente. Si queréis esta versión vegetariana o vegana, entonces omitir el bacon y/o bien podéis servir vuestra crema con las puntas de los espárragos, unos pétalos de Parmesano, picatostes de pan frito o almendras laminadas por encima!!


Ingredientes:
2 manojos de espárragos trigueros (300 grs. aprox.)
1 patata mediana
1/2 cebolla blanca
1 puerro mediano
700 ml. de agua mineral o caldo vegetal
1 cuch. pequeña de comino molido
Aceite de oliva
Sal marina
200 ml. de nata para cocinar (17% m.g.)
Un manojo pequeño de menta fresca, solo las hojas picadas y unas ramitas para decorar al final
4 lonchas de bacon ahumado
Elaboración:
En primer lugar, comenzamos cortando en trozos pequeños los espárragos con las manos, desechando la parte del tallo dura y leñosa. Picamos la cebolla y el puerro bien lavado para retirar la posible tierra que pueda contener en su interior y pelamos la patata, cortándola en dados medianos.
En una cazuela grande con un buen chorrito de aceite de oliva, saltearemos la cebolla, el puerro y los espárragos hasta ver que la cebolla comienza a tornarse transparente. En este momento será cuando hay que añadir los dados de patatas, remover con un cucharón e incorporaremos el comino molido, las hojas de menta, un pellizco de sal y el agua o caldo vegetal. Y dejamos cocinar durante unos 30 minutos o hasta ver que los tallos de los espárragos estén tiernos. 
Mientras tanto, en una sartén mediana a fuego bajo cocinamos las lonchas de bacon por ambos lados hasta quedar doradas y crujientes. Luego, cortar con ayuda de unas tijeras de cocina o un cuchillo en trozos pequeños y dejamos a un lado reservado.
Pasado el tiempo, nos toca moler la crema o bien colocando el preparado en una licuadora o pasar la batidora de mano para que nos quede una textura suave. Seguidamente añadir la nata y dejaremos cocinar unos 5-10 minutos más, removiendo con el cucharón para integrar bien los ingredientes y nos quede la crema homogénea, con un precioso color verde claro.
Justo antes de servir bien sea en un tazón, pequeño bol, taza... esparcir las lonchas de bacon cortadas en daditos, decorar con una ramita de menta y a comer!! :)


jueves, 8 de marzo de 2018

Crema de verduras de invierno

Sabéis que soy un fiel defensor de los alimentos de temporada, por eso tras la buena cosecha otoñal, toca hacer inventario en la despensa y sacar buen partido a las verduras recolectadas de la huerta para preparar deliciosas recetas.
En esta ocasión os traigo una crema de verduras de invierno. En mi opinión preparar cremas de verduras es una muy buena manera de calentar el cuerpo en los días de frío, y aportar un extra de nutrientes encabezando como primer plato para una comida o cena.

Ingredientes:
500 grs. de calabaza de la variedad "butternut" (calabaza de invierno)
1 patatas medianas (200-300 grs. aprox.), pelada y cortada en dados medianos
1/2 cebolla blanca, pelada y picada finamente
1 diente de ajo, pelado y laminado
1 zanahoria mediana, pelada y picada en dados pequeños
1 tallito de apio, picado fino
Sal y pimienta negra recién molida
1/2 cuch. pequeña de comino molido
Aceite de oliva
Agua mineral
Un chorrito de leche entera o nata para cocinar
50 grs. de queso azul danés u otro de buena calidad como Roquefort... etc
Picatostes de pan frito, para servir al final (opcional)
Elaboración:
Para preparar la crema de verduras comenzamos echando en una cazuela un buen chorro de aceite de oliva, en cuanto tome temperatura añadir en primer lugar la cebolla y cuando torne transparente, agregar la calabaza, la zanahoria, el apio y la patata dejando cocinar unos min., hasta ver que ligeramente doren (esta acción se llama caramelizar la verdura y ayudar a sacar los azúcares que contienen, para crear un fondo de sabor delicioso). Por último añadimos el diente de ajo, removiendo todo el conjunto para liberar su aroma, y salpimentaremos al gusto. A continuación cubrimos con agua toda la verdura; no os doy una cantidad exacta de agua, pues es orientativa y se puede añadir un poco más al final si veis que nos queda una crema demasiado espesa. Semitapamos la cazuela y dejamos cocinar todo el conjunto unos 20-30 minutos o hasta que las verduras estén tiernas.
Pasado este tiempo, veremos que ha menguado el líquido de la cazuela, así que será momento de agregar el trocito de queso, la cucharadita de comino molido y un poco de leche para ayudar a la batidora de mano a moler bien el preparado, hasta obtener una crema semilíquida; si veis que queda muy espesa, se puede agregar un chorrito de agua y por el contrario nos quedase muy ligera, pues dejamos un poco más de cocción hasta que tome textura.
Para servir nuestra deliciosa crema, esparcimos unos dados de picatostes de pan frito por encima y listo! :)




Consejos: ¿No sabéis cómo preparar picatostes?, aquí va mi receta: cortáis un par de rebanadas de pan del día anterior en dados medianos y freímos en una sartén con un poco de aceite de girasol y una cucharadita de tomillo seco u orégano para aportar un toque aromático. En este punto tendréis que tener cuidado y dar unas vueltas con una espumadera a los dados de pan, pues doran muy rápido, así que con un par de minutos de salteado será suficiente y tendréis listo unos picatostes de pan frito "Grosso modo". 

Nota: Habéis visto que no he puesto en la presentación de la receta los picatostes de pan, y es que hice la sesión de fotos por la mañana temprano cuando había más luz natural y hasta la noche no íbamos a tomarnos un buen tazón de esta deliciosa crema de verduras, así que no quería que quedasen demasiado mustios los picatostes si los preparaba desde por la mañana, es mejor hacer y comer, para que no pierdan el toque crujiente. 

jueves, 22 de febrero de 2018

Sopa minestrone

Hola queridos lectores/as!! Primero de todo pediros disculpas por todo este tiempo de ausencia en mi cocina mágica del blog. El pasado noviembre se fue nuestra perrita Luna por viejita y no he tenido mucho ánimo para escribir, la verdad!! Si tenéis peques de cuatro patas en casa me entenderéis perfectamente el vacío que dejan cuando fallecen. Y a finales de enero de este año, a mi padre le trasplantaron un riñón y hemos estado del hospital a casa, de casa al hospital... pero gracias al universo todo ha salido bien y ahora está recuperándose de la delicada operación.
Vuelvo con una receta más bien de aprovechamiento, una rica sopa minestrone de mi hadita Mon. Ella suele prepararla en casa en las noches de invierno y nos encanta. El Minestrone es un plato de la gastronomía italiana muy parecido a la sopa de verduras española y que puede cocinarse en cualquier estación del año, aprovechando las verduras que haya de temporada, y siempre encontrando un equilibrio de sabores. Añadiendo al final pasta de sopa o arroz y que termine de cocinarse todo el conjunto. Es muy importante que las verduras estén cortadas en dados pequeños (brunoise). La palabra "Minestra" significa en italiano "Sopa", así que Minestrone: Sopa de verduras!! :D
Esta es nuestra receta, pero como siempre os digo podéis usar las verduras que más os gusten como por ejemplo: rosetones de brócoli, daditos de coliflor, chirivía, nabo... y si usáis un mix de verduras, estad muy atentos pues los tubérculos necesitan más cocción que las verduras de hojas; respetar siempre los tiempos de cocinado.

Ingredientes:
1 zanahoria grande
1/2 bulbo de hinojo
1/4 cebolla blanca
1 tallo de apio
1 puerro pequeño (sólo la parte blanca)
Un chorrito de aceite de oliva
1 pastilla de caldo concentrado de verduras
1 y 1/2 litro de agua mineral
100 grs. de pasta para sopa (conchitas, caracolas, cabellitos de ángel...)
Un manojito pequeño de perejil, las hojas enteras y los tallos picados
Elaboración:
Vamos a empezar con el "Mise en place" pelando la zanahoria y cortando en daditos pequeños (brunoise), al igual que el resto de las verduras. Dejamos a un lado reservadas.
En una cazuela grande pondremos el agua a fuego medio junto con la pastilla de caldo y el aceite de oliva. En cuanto rompa a hervir, bajamos el fuego y añadiremos las verduras picadas, dejando cocinar unos 20 minutos o hasta ver que los dados de zanahoria están tiernos. A media cocción agregamos los tallitos picados de perejil; le dará un puntito rico al caldo.
Una vez tengamos las verduras cocinadas, será el momento de echar la pasta a nuestro gusto y dejamos cocinar unos 5 min. o según indique el fabricante, pero por lo general con este tiempo será más que suficiente para la pasta de sopa.
Justo antes de servir, espolvorear con las hojitas de perejil y a comer que se enfría!! ;)






miércoles, 23 de agosto de 2017

Sopa de tomate con aceite de albahaca

Mi clásica receta de sopa de tomate reconfortante con un toque de albahaca, pues prepararla es fácil y está tan sabrosa! Haced vuestra propia versión usando las hierbas aromáticas que más os gusten, aunque siempre digo que la albahaca y el orégano son el complemento a los tomates.
Y si cultiváis vuestras propias verduras en huertos urbanos, y están demasiado cargadas las plantas de tomates con frutos maduros, o incluso si acabáis de conseguir en el mercado unos tomates demasiado maduros para usar en ensaladas, entonces esta receta es una gran idea para tener bajo la manga. Mientras los tomates estén bastante maduros, no importa la variedad a utilizar. Además del aceite de albahaca que os enseño es ideal para aderezar ensaladas de pasta o incluso para pizzas. 
Para conservar el aceite durante un largo tiempo, tan sólo una vez elaborado, tendréis que colar el aceite a través de un tamiz y verter en un frasco esterilizado.  

Ingredientes:
Para el aceite de albahaca:
Un manojito de albahaca fresca, las hojas enteras y los tallos picados toscamente
Sal marina
200 ml. de aceite de oliva virgen extra
Para la sopa de tomate:
2 kg. de tomates, muy maduros
2 dientes de ajo, pelados y laminados
Aceite de oliva
Vinagre de vino tinto
Método:
Ahora enseñaré a preparar el aceite aromático de albahaca, así que poner las hojitas de albahaca en un mortero junto con un buen pellizco de sal y majar hasta que las hojas liberen todos sus aromas y se haya formado una pasta verde. A continuación pasamos la pasta a una jarra pequeña y vertemos un poco de aceite de oliva, mezclando todo bien.
Para cocinar la sopa de tomate, agregamos un chorro de aceite de oliva en una cacerola grande a fuego medio. En cuanto el aceite tome temperatura pero sin que llegue a humear, añadir los tallos de albahaca y los ajos en láminas, dejando todo freír durante 1 minutos e incorporar los tomates, junto con 150 ml. de agua mineral y llevar a ebullición. Luego reducir el fuego, y dejaremos que los tomates se cocinen unos 5 minutos o hasta ver que están ligeramente rotos. Si los tomates que usáis están bien maduros, serán dulces, lo que significa que no tendréis que cocinar la sopa demasiado tiempo: con unos 20 minutos será suficiente.
Pasado este tiempo, retirar la sopa del calor, regamos con un chorrito de vinagre de vino tinto y cuidadosamente vertemos el preparado en el vaso de la licuadora de mano, y molerlo hasta conseguir una textura suave.
Justo para servir nuestra deliciosa sopa de tomate, verter en cuencos individuales y regaremos con una cucharada de aceite aromático y espolvorear con las hojas de albahaca por encima. 




Sugerencias: No os quedéis con la única versión de la sopa de tomate, pues también en casa la tomamos fría y es un entrante refrescante para abrir una cena de verano!

martes, 25 de julio de 2017

Brochetas de ensalada caprese

¡¡Decidido!! Estos pequeños bocados son unos de mis favoritos para el recetario de verano; mini brochetas caprese, sencillas de preparar y no podréis dejar de comer. La combinación perfecta de queso mozzarella fresca, hojas aromáticas de albahaca y tomatitos cherry, toda una explosión de dulzura. "Little things in my kitchen" :D
Ahora es tiempo de recolectar tomates, así que daros una vuelta por el mercado que tengáis cerca de casa y perdeos entre los puestos; observar, oler, tocar, probar... me encanta!!
Y antes de daros la receta, os diré que la ensalada caprese se originó en la isla de Capri y no llevaba vinagre de ningún tipo, tan sólo los colores de la bandera italiana representada en los ingredientes y aderezada con sal, pimienta y aceite de oliva, aunque supongo que en algún momento alguien decidiría incorporar un toque ácido de vinagre para resaltar el sabor de los demás ingredientes y ahora es casi impensable no añadirlo. Ok, sentios libres si os gusta o no. Tan sólo que sepáis que la ensalada original no llevaba; me gusta ser educado y contaros esta curiosidad!!

Ingredientes:
12 tomatitos cherry
12 mini bolitas de mozzarella de búfala (Bocconcini)
12 hojas de albahaca fresca, sin el tallo
12 palillos de madera, monda dientes
Sal marina, fina
Pimienta negra, recién molida
Aceite de oliva virgen extra
Vinagre balsámico de Modena (opcional)
Elaboración:
Para comenzar con esta sencilla receta, tendremos que escurrir bien las bolitas de mozzarella en un colador, así retirar el suero que traen.
Lavamos y secamos los tomatitos y las hojas de albahaca, en este momento si os apetece cortar los tomates por la mitad pues bien, sino pues lo dejáis enteros, todo dependerá de si son muy grandes. Ahora vamos pinchando en cada palillo de madera una hojita de albahaca, una bolita de mozzarella y un tomate cherry, e iremos colocando en un plato grande de servir. Una vez tengamos todas las brochetas listas, salpimentar al gusto y regaremos con un chorrito fino de vinagre balsámico y otro de aceite de oliva. Un bocado muy fresco para este verano. ¿A que son adorables?, fáciles de hacer y fáciles de comer!!




Sugerencia: Si no encontráis Bocconcini en vuestro mercado local, podéis utilizar mozzarella fresca entera y usando un cuchillo afilado, cortáis en rodajas y luego por la mitad del tamaño de un bocado, para luego seguir con la receta.  

martes, 7 de febrero de 2017

Bizcocho de zanahoria y frutos secos (Carrot and nuts cake)

Tengo un montón de zanahorias en la despensa y recordé un bizcocho muy sencillo y humilde de zanahoria y frutos secos, con un toque de canela (la especia que se enamoró de esta raíz naranja). Sentios libres de usar frutos secos que más os gusten, como nueces, pistachos, avellanas... (usé pistachos; era lo que tenía a mano). Con pocos ingredientes conseguiréis un postre para la merienda muy rico y esponjoso. En casa gusta mucho, tanto que mi mujer le dio un 10, y eso que no es muy amante de los bizcochos!!
Las zanahorias debes de ser crudas, peladas y recién ralladas, así que siempre tened en vuestra cocina un rallador de varios lados, os será de mucha utilidad, a no ser que seáis muy hábiles con el cuchillo y piquéis tan fino que casi parezca rallado, como ninjas... jejeje
Las cantidades de los ingredientes os lo doy tanto en tazas y su equivalencia en gramos y mililitros, siguiendo el anterior post que publiqué (tabla de convertir medidas en la cocina), ya que algunos de vosotros/as me comentasteis por mensaje privado, lo tedioso que llega a ser encontrarse con este inconveniente, y como veis, es más sencillo de lo que parece. ¿Os animáis?

Ingredientes:
2 huevos grandes ecológicos
3/4 taza de aceite de girasol o vegetal (175 ml.)
1 taza de azúcar moreno (220 grs.)
1 cuch. pequeña de extracto de vainilla
1 cuch. pequeña de levadura química (polvos de hornear)
1 cuch. pequeña de bicarbonato sódico
1 cuch. pequeña de canela molida
Un pellizco de sal marina
1 y 1/2 tazas de harina de trigo (210 grs.)
1 y 1/2 tazas de zanahoria rallada (225 grs.), aprox. 3 zanahorias medianas
1/2 tazas de pistachos pelados y picados toscamente (50 grs.)
Azúcar glass, para espolvorear al final
Elaboración:
Precalentar el horno a 180º C y forramos una bandeja de horno con un pliegue de papel vegetal y untado con un poco de aceite de girasol (yo he usado una bandeja de 30x19 cm.).
En un bol grande, batir con una varilla de mano los huevos con el azúcar, el aceite de girasol y el extracto de vainilla, hasta que todo esté homogéneo. Luego en un cuenco mezclamos la harina junto con la levadura química, el bicarbonato, la canela molida y un pellizco de sal, y suavemente ir agregando al otro bol. Veremos que va adquiriendo una consistencia muy densa y os costará trabajo remover, así que ir suavemente.
Ahora, cambiamos la varilla por una lengua de pastelería o paleta y añadiremos la zanahoria rallada y los pistachos e ir mezclando con movimientos envolventes hasta incorporar todo bien. Verter el preparado en la bandeja y hornear unos 35-40 minutos, o hasta insertar un palito de madera en el centro y si sale limpio, estará listo. Pasado este tiempo. sacar del horno y dejaremos enfriar, antes de desmoldar.
Justo para servirlo, espolvorear con un poco de azúcar glass y cortarlo en cuadraditos. Estará delicioso con un té o café.
Esta receta se la voy a dedicar a nuestra amiga María, que hace unos días sufrió un aparatoso accidente y está en casa sin poderse mover. Así que le llevamos varios bocaditos de este rico bizcocho, y hacerle un poquito más feliz su recuperación!! :)




sábado, 5 de noviembre de 2016

Parfait de yogur, confitura especiada y crumble de galletas

Para este postre, me basé en una elaboración hindú preparada con calabaza especiada y cocinada en un almíbar a fuego lento, que se toma durante el mes de Diciembre. Yo he querido ir más allá y tan solo pillé algún que otro truco, combinando sabores y aromas conseguí este delicioso bocado que sorprenderá al más incauto de la casa, sobre todo cuando le digáis los ingredientes que lleva... pensará que no es posible!!

Ingredientes:
200 grs. de calabaza butternut u otra variedad dulce, sin piel ni semillas y cortada en dados
2 manzanas golden, peladas sin el corazón y cortadas en trozos
1 palito de canela
3 clavos de olor
1 trozo de jengibre del tamaño de un pulgar, rallado
6 cuch. de azúcar blanco (según el dulzor que queráis)
1 cuch. de cúrcuma molida
Una pizca de nuez moscada rallada
Yogur tipo griego (para acompañar)
Galletas digestivas (para espolvorear al final)
Elaboración:
Comenzamos echando los dados de calabaza y manzana en una cazuela mediana junto con el azúcar y las especias, cubrir con un chorrito de agua y colocamos a fuego bajo, dejando cocinar hasta que la calabaza y la manzana estén tiernas.
Pasado este tiempo, tendremos que retirar el palito de canela y los clavos de olor, pues ya han hecho su trabajo. Luego este preparado lo pasamos por la batidora, hasta conseguir una textura homogénea, ligeramente espesa y que nos recuerde a la confitura o mermelada. Retirar del fuego y dejaremos enfriar completamente.
Justo cuando vayamos a servir, majar en el mortero o si tenéis, en un procesador de alimentos unas cuantas galletas, del tipo digestivas, hasta que nos queden como si fuesen migas de pan. Verter un cucharón de confitura en un vasito, cubrir con un par de cucharadas de yogur griego y por encima espolvoreamos un poco de crumble de galletas, para crear un toque crujiente. Servir enseguida y que os aproveche!! :)



miércoles, 12 de octubre de 2016

Batatas fritas (Sweet potato fries)

Es Otoño y tiempo de recolectar tubérculos, así que tenía ganas de enseñaros esta receta americana de batatas fritas, muy fácil de preparar y os encantará!
Los boniatos y las batatas contienen propiedades nutricionales similares a sus parientes cercanos; las patatas, pero con mucha más cantidad de hidratos de carbono y sin almidón, además de contar con más vitamina C y vitamina A entre otras. Pero eso os lo contaré en otro artículo!
En mi opinión, es una verdura muy adecuada para darla a los más peques de la casa, en sustitución de la bollería industrial o patatas chips de paquetes, que no son sanas!!. Y al tener ese sabor dulce, gustará tanto a los niños como a los mayores!

Ingredientes:
1 batata grande (regular de forma)
Un manojito de hojas de romero, picadas toscamente
Un pellizco de sal marina
Aceite de girasol
Mayonesa, yogur tipo griego u otra salsa casera al gusto
Elaboración:
Lavamos bien bajo el grifo con agua fría la batata en incluso podéis usar un cepillo de púas blandas o un estropajo limpio para retirar la suciedad que pudiese contener. A continuación con un pequeño cuchillo afilado, pelamos la batata, teniendo cuidado ya que es más difícil de pelar que las patatas, y podéis cortaros. Poner sobre la tabla de cocina y cortar primero en rodajas de 1 cm de grosor aprox. y luego en tiras, hasta obtener bastoncitos de batatas de un precioso color naranja.
Mientras estamos entretenidos con el paso anterior, pondremos una buena cantidad de aceite de girasol en una sartén mediana a fuego bajo. Y una vez que el aceite haya tomado temperatura, freímos unos minutos los bastoncitos de batatas, hasta que doren ligeramente, e ir sacando con una espumadera y colocar en un plato con papel de cocina, para retirar el exceso de aceite de la fritura.
Servimos las chips de batatas espolvoreando por encima con un pellizco de sal marina y las hojas de romero picadas, junto con un poco de mayonesa o yogur griego. Delicioso!




 Consejos: ¿Cómo sabremos si el aceite está a la temperatura ideal para freír?, pues añadir una pequeña miga de pan a la sartén, y si sube rápidamente a la superficie burbujeando, el aceite estará listo!

jueves, 14 de julio de 2016

Panzanella (Ensalada Toscana)

La Panzanella o también llamada Panmolle es una ensalada originaria de la Toscana italiana, concretamente de Florencia. Un plato de origen humilde compuesto en un principio por cebolla picada, pan duro, aceite de oliva y vinagre y que los campesinos la tomaban para combatir el calor en los meses de verano tras las largas horas de trabajo en el campo. Existen datos escritos de su existencia desde el siglo XVI y no fue hasta el siglo XX, donde se incorporó tomates para su elaboración además de aceitunas, alcaparras, pepino, anchoas, albahaca, huevos cocidos... etc, y poco a poco se ha ido versionando al gusto de cada comensal.
Esta es mi versión y así la preparo en casa, siempre eligiendo bien los ingredientes, pues prefiero usar tomates cherry ya que son más dulces que los normales y pan de ciabatta porque la miga aguanta bien y absorbe el aliño. Una modesta ensalada que refrescará el paladar, colorida y divertida de comer! Espero que os guste!! :)

Ingredientes:
Unas rebanadas de pan ciabatta (del día anterior)
500 grs. de tomates cherry (mezcla de colores), partidos por la mitad
Sal y pimienta negra, recién molida
Un puñadito de aceitunas aliñadas (sin el hueso)
1 cebolla roja pequeña, pelada y picada en juliana
1 pimiento rojo asado, pelado y cortado en tiras
4 filetes de anchoas en aceite, picados (opcional)
1 bola de queso mozzarella o varias bolitas minis
1 diente de ajo, pelado
Vinagre de vino tinto
Aceite de oliva
Un manojito de hojas de albahaca
Elaboración:
Echamos las mitades de tomates en un colador y espolvorear con un buen pellizco de sal, removemos y dejar escurrir unos minutos. Esto hará que la sal quite gran parte del agua de los tomates y potencie su sabor.
Mientras tanto, tostar las rebanadas de pan y frotamos por ambas caras con el diente de ajo, luego partiremos en trozos pequeños e irregulares con las manos.
Ahora en una ensaladera o bol grande, echamos los tomates junto con las tiras de pimiento asado, las aceitunas, la cebolla picada, la mozzarella partida en trocitos pequeños o las bolitas minis y un buen pellizco de pimienta negra; aliñando todo con vinagre y aceite de oliva y probaremos para rectificar de sazón. A continuación, removemos bien y espolvorear las hojas de albahaca partidas toscamente y los trozos de pan.
Justo antes de servir nuestra ensalada, remover de nuevo para que el pan se impregne de los sabores, y a comer!



martes, 26 de abril de 2016

Ruibarbo estofado con un toque de jengibre y yogur de vainilla

Esta es una receta sencilla para preparar ruibarbo y que está genial y como veréis no es nada compleja, con tan solo unos cuantos ingredientes podréis tener un delicioso postre, en un "plis plas"!

Ingredientes:
400 grs. de ruibarbo, lavado y cortado en trocitos de 2 cm.
El zumo y la ralladura de 1 naranja
100 grs. de azúcar blanco
1 cuch. extra de azúcar blanco
Un trocito de jengibre del tamaño de un pulgar, pelado y rallado
1 vaina de vainilla, abierta a lo largo
250 grs. de yogur natural, tipo griego
Elaboración:
Colocamos los trozos de ruibarbo en una cazuela mediana junto con el zumo y la ralladura de naranja, 100 grs. de azúcar, el jengibre rallado y 2 cuch. de agua. Llevamos a fuego lento hasta que rompa a hervir, dejando cocinar unos 5 minutos o hasta que el ruibarbo esté tierno pero firme al tacto.
Mientras el ruibarbo se cocina, con la punta de un cuchillo pequeño, raspamos la vaina de vainilla para retirar la pulpa y la mezclamos en un bol con el yogur y la cucharada de azúcar, remover bien y servir con el ruibarbo estofado. Riquísimo!




Sugerencias: El ruibarbo cocinado de esta forma se deja acompañar también con helado de vainilla o del sabor que más os guste, copos de avena, nata montada... etc. 

jueves, 21 de abril de 2016

Ruibarbo confitado con crema pastelera y topping de shortbread desmenuzado

Me siento muy feliz cuando cocino esta receta británica de ruibarbo, combinado con una crema pastelera casera y un toque crujiente de galletas de mantequilla, hacen de ello una delicia para el paladar.
Al hornear el ruibarbo, he utilizado vinagre balsámico para realzar el sabor, lo que podréis pensar que es un error, pero aporta un sabor muy interesante. ¡Tenéis que probarlo!

Ingredientes:
Para el ruibarbo:
400 grs. de ruibarbo, lavado y cortado en trozos de 2 cm.
4 cuch. de azúcar caster
La ralladura y el zumo de 1 naranja
1 trocito del tamaño de un pulgar de jengibre, pelado y rallado
1 cuch. pequeña de vinagre balsámico
6 shortbread (galletas de mantequilla)
Para la crema pastelera:
500 ml. de leche entera
4 cuch. de azúcar caster
1 vaina de vainilla, abierta a lo largo y raspada la pulpa
3 yemas de huevos ecológicos
1 cuch. grande de harina de maíz
Elaboración:
Para cocinar el ruibarbo, precalentamos el horno a 200º C. Colocaremos los trozos de ruibarbo en una fuente refractaria y espolvorear con el azúcar, la ralladura y el zumo de naranja, el jengibre rallado y regamos con el vinagre balsámico, remover ligeramente para mezclar y cubriremos con un pliegue de papel de aluminio dejando hornear unos 15 minutos o hasta que el ruibarbo esté suave, pero firme al tacto. Probaremos para rectificar el dulzor, y dejamos templar a un lado.
Mientras tanto, preparar la crema pastelera pondremos en un cazo a fuego lento la leche junto con el azúcar, la vaina y la pulpa de vainilla dejando cocinar unos 10 minutos sin que llegue a hervir y removiendo de vez en cuando. A continuación retirar del fuego y dejamos templar para que infusione la leche y tome el sabor de la vainilla. Luego retirar la vaina de vainilla, pues ya hizo su trabajo.
Poner a hervir una cazuela a la mitad de agua, lo bastante grande como para que quepa el cazo de la leche.
En un tazón, mezclar las yemas con la harina de maíz hasta quedar suave y añadir un poco de la leche e ir batiendo de inmediato para evitar que se formen grumos. Una vez hecho esto, devolvemos el preparado del tazón al cazo de la leche y colocar dentro de la cazuela con agua hirviendo para cocinar la crema al baño María, removiendo sin parar con una varilla de mano hasta que espese. La crema estará en su punto cuando al meter una cuchara del revés queda completamente cubierta y casi no gotee. Pasamos la crema a un cuenco, cubrir con papel film para evitar que se forme costra en la superficie y dejamos templar antes de meter a la nevera.
A la hora de servir, majamos en el mortero las shortbreads, creando un crumble crujiente, y listo para espolvorear por encima vuestro postre de ruibarbo con crema pastelera casera.



miércoles, 6 de abril de 2016

Ruibarbo

Definición y características
El ruibarbo (Rheum rhabarbarum), es una planta perenne del grupo fanerógamas (que tiene los órganos reproductores visibles, tanto las flores como posteriormente sus semillas), perteneciente a la familia Polygonaceae y cultivada por su tallo comestible, recordando por su morfología al apio, aunque de otro color y sabor.
El ruibarbo proviene del sudeste de Europa (Ucrania), y puede alcanzar un tamaño de hasta 3 metros de altura, compuesta por grandes hojas con peciolos gruesos de unos 2 y 5 cm. de grosor. El color de las pencas puede variar entre el verde pradera hasta el rojo y es la única parte comestible de la planta (no lo olvidéis nunca), pues sus hojas son tóxicas. Bajo tierra encontraremos el tallo, que en realidad es un rizoma encargado de almacenar nutrientes durante el invierno, ya que en este período la planta pierde sus hojas y sobrevive gracias a la reserva guardada hasta primavera que vuelve a rebrotar.
Erróneamente el ruibarbo suele confundirse como fruta, debido a su sabor ligeramente ácido y afrutado, similar al sabor de manzana y su uso principalmente en postres, ya que armoniza muy bien con el dulzor del azúcar, miel u otras frutas para crear un equilibrio de sabores.

Un poco de historia
Concretamente no podría deciros donde se encuentra el origen del ruibarbo, lo que si he encontrado son referencias en libros antiguos que datan del año 3000 a. C. en China, donde apuntan de grandes cultivos en el sudeste de Europa y cerca de Rusia y desde allí lo llevaron para su propio cultivo en China donde se usaba exclusivamente para fines medicinales. Posteriormente los griegos y romanos fueron los encargados de extenderlo para su consumo a algunas partes de Europa.
Quiero apuntar un dato sacado del libro "El libro de las Maravillas" de Marco Polo (1254-1324 d. C.), justo en el párrafo 61 habla de la provincia de Succu y dice así: "... Por las montañas que la cubren se recoge el ruibarbo en cantidad. Allí lo adquieren los mercaderes para llevarlo a vender al mundo. Los indígenas viven de la agricultura...".
Como misión en sus travesías, Cristobal Colon tenía como misión buscar esta planta junto a otras especias, pues era muy usado en medicina y debido a su alto precio importado desde Oriente, se impulsó a buscar otras vías de importación. Curiosamente en el nuevo Continente los nativos cultivaban una variedad muy parecida y con las mismas propiedades, conocido como "Ruibarbo de Michoacán", "Ruibarbo de las Indias" o "Ruibarbo de Frailes", esto está recogido muchos años después en el libro llamado "Medicina aborigen americana" escrito por Ramón Pardal o en el libro "Drogas americanas en fuente de escritores franciscanos y dominicos" por José Luis Valverde, donde habla de esta planta que usaban los aborígenes americanos; entonces me da la impresión de que el ruibarbo era cultivado en varios puntos del planeta.
El ruibarbo se hizo muy popular en Inglaterra hace 250 años, aunque existen escritos datados del año 1573 por el poeta inglés Thomas Tusser, del consumo de esta planta, cultivada en jardines botánicos. Pero aquel ruibarbo no era el mismo que se importaba desde China, ya que habían intentado sin éxito que aquella planta oriental se adaptase al suelo europeo, y fue reemplazada por otra similar pero de menor calidad y propiedades, procedente de las montañas de Bulgaria.
En Inglaterra no se hace mención del ruibarbo en recetas hasta el siglo XVIII y en nuestro país tan solo en uso de fármacos para combatir la difteria y otros males intestinales, perdiéndose con el tiempo tras la llegada de nuevos remedios.
Botánicamente hablando ya os dije que el ruibarbo es una verdura, pero en 1947 fue designado en Estados Unidos como una fruta y así se le considera desde entonces, tal vez por su uso en repostería como compotas, mermeladas, pie, zumos, muffins... etc.

¿Cómo se cultiva?
El ruibarbo es una verdura que no precisa de muchos cuidados, sin embargo hay que elegir un buen sitio para su cultivo. Esta planta perenne no puede ser replantada durante por lo menos los dos primeros años de vida, pues no aguantará y podría morir. Hay que darle tiempo a las raíces a que se asienten bien, creando una base sólida.
El suelo debe estar húmedo pero sin llegar a estar encharcado y con un buen drenaje, mezclando compost, un poco de arena, abono orgánico y hacer un buen agujero de unos 5 cm. de profundidad para semillas y 11 cm. para los rizomas y con 100 cm. de distancia entre semilla o rizoma. Si vais a cultivar la planta en un tiesto, pues elegir uno grande porque la planta madura alcanza un gran tamaño, tanto de tallos como en las raíces, así tendrá espacio para que crezca sana y fuerte. El sitio debe estar bien iluminado pero sin sol directo, mejor un sitio alejado de corrientes de aire y sombreado; imaginaos que estáis en la campiña inglesa y así entenderéis cual sería el mejor clima para el ruibarbo! Aguanta las heladas, pero no las altas temperaturas.
La planta suele sembrarse por semillas en primavera o por división de rizomas en otoño, como prefiráis y os resulte más sencillo. El año pasado conseguí por la web inglesa un pack de semillas y este año mi hermano se encargará de la plantación, a ver si tenemos suerte!!
Como os dije antes, una vez vuestra planta haya alcanzado como mínimo los dos años de edad, podréis comenzar la recolección en verano, cortando los peciolos a ras del suelo con un cuchillo bien afilado y por supuesto desechando las hojas (que son muy tóxicas por el ácido oxálico, no olvidéis), siempre dejando algunos peciolos para que la planta pueda regenerarse. Con las hojas se prepara un insecticida natural, mezclando en 3 litros de agua hirviendo unas cuantas hojas de ruibarbo y se deja macerar unos 30 min. Colar y el caldo resultante se pulveriza sobre cualquier planta para evitar el ataque de insectos como los pulgones. Y por supuesto, usad guantes de goma y evitar el contacto con los ojos, boca y mantener fuera del alcance de los niños.
Como dato curioso tengo que destacar que a finales del siglo XIX en Inglaterra, más concretamente en el Condado de Yorkshire, varios granjeros comenzaron a cultivar grandes hectáreas de esta verdura, y que hoy día ocupa tres poblaciones inglesas; Bradford, Wakefield y Leeds, toda esta región se le conoce con el nombre de "Triángulo del ruibarbo" y es tal la magnitud de estos campos que incluso desde el aire se puede ver a mucha distancia. Esta variedad de ruibarbo es forzado a su cultivo dentro de cobertizos oscuros durante parte del año, para obtener como resultado un tallo tierno, de color rosado y con un sabor agridulce, también conocido como ruibarbo forzado de Yorkshire. El negocio queda limitado a sólo doce agricultores que aún mantienen el tradicional método de cultivo que fue creado especialmente para este tipo de suelo del centro-norte de Inglaterra.
En los últimos años el ruibarbo forzado de Yorkshire había estado amenazado por la caída de la demanda y la imitación del método de su cultivo en Holanda. Fue en 2008 cuando los agricultores ingleses que se dedican al ruibarbo, pidieron ante el Parlamento Europeo que la Comisión Europea concediese a esta planta la categoría que ahora ha conseguido, D.O.P. (Denominación de Origen Protegida) como si de un buen vino se tratase; no cualquier verdura puede presumir de este reconocimiento, ¿verdad?.

Propiedades nutricionales
Ahora hablaré del peciolo del ruibarbo (parte comestible) que contiene ingredientes activos tales como fibra que sería el componente más destacado después de sus azúcares, y donde también encontramos la pectina, que ayuda a regular el tránsito intestinal y curiosamente al mezclarse con agua adquiere una textura gelatinosa. Este compuesto como bien sabéis se encuentra en la mayoría de frutas y en cantidades altas en las manzanas, membrillo... y se usa para espesar confituras y mermeladas.
En las vitaminas las que se destaca es la vitamina A, en forma de alfa tocoferol y betacarotenos, además de vitamina C entre otras, tiamina y roboflavina.
Dentro de los minerales cabe señalar su elevado contenido en potasio y muy poco sodio, resultando una planta diurética ideal para combatir la retención de líquidos, además contiene hierro, selenio, zinc y manganeso en menos cantidades. La planta del ruibarbo contiene taninos que en dosis altas produce efectos astringentes, así que tened cuidado porque estriñe y comerlo con moderación en las preparaciones.
La mayor concentración de ácido oxálico se encuentra en sus hojas, por eso no son comestibles, aunque el peciolo de la planta también podemos encontrar este componente, pero en menor medida, por eso al consumirlo el esmalte dental adquiere temporalmente una textura áspera si os pasáis la lengua, pero no os preocupéis, no dañará vuestra dentadura. Eso si, lavaos los dientes después de las comidas!! :)
En medicina tradicional china, el ruibarbo se usa para tratar el estreñimiento y la inflamación por "calor" en el intestino, debido a sus propiedades "refrigerantes" y antiinflamatorias, mejora la digestión y estimula la cicatrización de las úlceras duodenales y para el tratamiento de gastritis. De las hojas de la planta se saca un extracto llamado antraquinonas, usado para el tratamiento de las afecciones de las mucosas bucales. Y su raíz en infusiones se emplean como laxante o purgante ante los parásitos intestinales.
En farmacia y veterinaria hoy en día en los países orientales todavía se preparan diversos medicamentos a base de ruibarbo.

Usos en la cocina
Para los que no estéis muy familiarizados con esta verdura, estoy seguro que os habréis topado con alguna receta antigua de cocina británica o alemana donde incluyen este ingrediente, sobre todo en postres. Desafortunadamente en España todavía es complicado encontrarlo en mercados y fruterías, tan solo en sitios especializados o supermercados ingleses, a no ser que compréis ruibarbo en almíbar... ok, mejor que no, es una m... y no os lo aconsejo!
El peciolo del ruibarbo o "tallo" para que me entendáis mejor se puede consumir crudo, cortado en dados pequeños y tan solo aderezado con un pellizco de sal y un chorrito de aceite de oliva como si fuese una ensalada y también cocinado en mermelada, compota o para rellenar un pastel de ruibarbo, combinado con productos lácteos como yogur, crema pastelera... Por ejemplo en Estados Unidos se usa mucho esta verdura en el conocido y amado Rubarb pie, además de otras preparaciones como Crumble, ya que su sabor ligeramente ácido (que recuerda a la manzana) invita a combinarlo con azúcar y otras frutas como naranja, pomelo, frutas del bosque... Incluso la época de recolección coincide con la temporada de las fresas, y es habitual encontrar alguna que otra receta donde se incluyen estos ingredientes; es todo probar y tener imaginación!!
Pero no sólo el ruibarbo se usa en la repostería, ya que en preparaciones saladas también se deja cocinar para obtener un resultado delicioso, por ejemplo: en Francia se emplea para preparar salsas que acompañan pescados a la plancha o como guarnición de asados de cerdo o pato. En Noruega es muy típico cocinar la sopa de ruibarbo, y en Polonia acompañar esta verdura con patatas e hierbas aromáticas. En Italia el ruibarbo es ingrediente principal si lo que se quiere hacer es Rabarbo (licor a base de ruibarbo), considerado un aperitivo de baja graduación alcohólica que se toma después de las comidas para aligerar la digestión. Si viajamos más lejos, en concreto a Irán encontraremos el Khorest, un estofado típico de la cocina persa, donde el ruibarbo es el ingrediente principal y en Afganistán se acompaña con espinacas cocidas.
Ya tan solo me queda deciros si encontráis el ruibarbo dando un paseo por algún mercado, no escatiméis en gastos y comprar una buena cantidad, para tener siempre a mano y congelar para dar uso más adelante, tan solo cortar los peciolos desechando las hojas, y metéis en bolsas de plástico aptas para congelación, apuntad la fecha para llevar un control y al congelador a la espera de darle uso en la cocina. Tendréis ruibarbo disponible casi hasta la siguiente temporada. Os daré unas cuantas recetas sencillas donde uso el ruibarbo y espero que os animéis a prepararlas!!  



domingo, 18 de octubre de 2015

Los colores de la huerta y sus beneficios

La naturaleza es sabia y mágica!
Los colores tan variados que encontramos en la huerta se debe a unos compuestos llamados fitoquímicos, donde se hayan los fitonutrientes responsables del colorido de las frutas y verduras, además de su sabor. Esta sustancia ayuda a las plantas y árboles a protegerse de los rayos ultravioletas y a combatir infecciones bacterianas, virales y micóticas permitiendo defenderse y resistir a las inclemencias del tiempo, al ataque de los insectos... etc

¿Cómo nos ayudan estos compuestos?
Sabemos bien lo importante que son para nuestro organismo las vitaminas y minerales. Los fitonutrientes no tienen ningún valor nutricional pero poseen otras importantes funciones como son potentes antioxidantes que protegen nuestro ADN celular, previniendo mutaciones responsables de enfermedades como el cáncer, artritis, diabetes, arteriosclerosis, problemas cardiovasculares, envejecimiento... etc. Además los antioxidantes de los fitonutrientes depuran el cuerpo de sustancias tóxicas y refuerzan el sistema inmunológico.

¿Qué color comer?
En una dieta saludable los médicos recomiendan tomar como mínimo 5 piezas de frutas o verduras variadas al día. Y partiendo de aquí os voy a contar los beneficios y propiedades según su color.

Frutas y verduras de color naranja:
Son ricas en potasio, ácido p-cumárico, flavonoides, betacaroteno (responsable de la vitamina A), antioxidantes, bixina, luteína, quercetina (flavonoides con propiedades analgésicas, antibacteriales, analgésicas, antiulcéricas, antiasmáticas... etc), alfa caroteno... etc
Las verduras y frutas de este color son ideales para el sistema cardiovascular, potentes depurativas, ayudan a fortalecer la vista gracias a la vitamina A y erradicar enfermedades de la piel, protegen contra el cáncer y aumentan las defensas del cuerpo, combaten alergias y enfermedades infecciosas, ayudan a inhibir la formación de prostaglandinas inflamatorias, favorecen la producción de encimas reparadoras y son una excelente fuente de la juventud y el bienestar general.
En este grupo encontramos: naranjas, papaya, melocotones, zanahorias, albaricoques, melón cantaloup, calabazas, pimientos y chiles anaranjados, mandarinas, maracuyá, nectarinas, nísperos... etc

Frutas y verduras de color amarillo:
Son ricas en antioxidantes, betacaroteno, vitamina C, alfa caroteno, ácido fenólico, potasio... etc
Las verduras y frutas de este color son excelentes depurativos, ideales para limpiar la sangre e intestinos, ricas en antioxidantes que combaten el cáncer, estimulan la producción de glóbulos blancos y fortalecen los vasos sanguíneos (en especial el pomelo amarillo, la piña, el pimiento amarillo y la guayaba). También son excelentes para ayudar a cicatrizar las heridas y combatir infecciones.
En este grupo encontramos: guayabas, carambolas, chiles y pimientos amarillos, maíz, limones, mango, piña, manzanas golden, ciruelas amarillas, membrillo, papaya amarilla, plátanos y bananas, pomelos amarillos... etc

Frutas y verduras de color blanco:
Son ricas en ácido clorogénico, potasio, selenio, flavonoides, isoflavonas y antioxidantes.
Las verduras y frutas de este color contienen potentes antioxidantes, combaten infecciones, depuran y refuerzan las defensas generales en todo el organismo, fomentan la producción de enzimas protectoras, evitan el envejecimiento y combaten problemas circulatorios y de la piel. Excelentes para combatir infecciones y fiebres. Protegen contra el cáncer, estimulan la producción de glóbulos blancos y son poderosos antibacteriales, antimicóticos y antiinflamatorios.
En este grupo encontramos: ajo, cebolla blanca, champiñones y setas, soja, espárragos blancos, coliflor, patatas, nabos, col blanca, lichis, melón piel de sapo, rábanos blancos, uvas blancas, pepino, manzanas, peras, endibias... etc

Frutas y verduras de color morado:
Son ricas en niacina, potasio, vitamina C, ácido fenólico, flavonoides, antioxidantes y betacianina.
Las verduras y frutas de este color protegen de la oxidación de las vitaminas, las enzimas y las hormonas. Mantienen el equilibrio de la presión arterial, favorecen la acción de enzimas reparadoras, estimulan la producción de glóbulos blancos y bloquean la formación de carcinógenos.
En este grupo encontramos: cebolla morada, arándanos negros, remolacha morada, moras, berenjenas, uvas moradas, ciruelas negras, col lombarda, higos... etc

Frutas y verduras de color rojo:
Son ricas en antioxidantes, flavonoides, potasio, ácido fenólico, quercetina, alfa caroteno, betacaroteno, ácido clorogénico... etc
Las verduras y frutas de este color son excelentes antioxidantes que protegen el ADN, mejoran la circulación sanguínea, limpian y eliminan sustancias tóxicas y nocivas en el cuerpo, disminuyen la formación de placas de colesterol en la sangre, y bloquean la formación de coágulos peligrosos. Por otra parte, los vegetales con este color protegen contra la luz ultravioleta y las quemaduras solares.
En este grupo encontramos: fresas, frambuesas, arándanos rojos, sandía, ciruelas rojas, chiles rojos, pimientos rojos, granada, tomate, rábano rojo, uvas rojas, pomelo rojo, cerezas... etc

Frutas y verduras de color verde:
Son ricas en vitamina C (como el limón, el chile y los pimientos verdes son poderosos antioxidantes, ricos en esta vitamina), contienen clorofila (excelente depurador sanguíneo), potentes antioxidantes, flavonoides, potasio, selenio, vitamina K (sobre todo en chiles, pimientos verdes, las alcachofas, col y el apio). Favorecen la producción de enzimas reparadoras y estimulan las defensas del cuerpo. Son ricas en fibra dietética.
Al contener dosis elevadas de clorofila son excelentes depurativos y ayudan a combatir enfermedades de todo tipo, sobre todo infecciosas y degenerativas. Combaten alergias, refuerzan el sistema inmune y previenen el envejecimiento.
En este grupo encontramos: limas, brécol, acelgas, espinacas, lechuga, guisantes, apio, alcachofas, brotes germinados, aguacate (excelente fuente de antioxidantes y vitamina E), berros, cilantro y perejil, pimientos y chiles verdes, kiwi, judías verdes, coles de bruselas... etc


Nota: Ahora conocemos mejor los colores de las frutas y verduras junto a sus beneficios y nutrientes, para llevar una dieta sana y equilibrada.

sábado, 12 de septiembre de 2015

Salmón a la plancha con puré de patatas al aroma de ajo y salvia

Esta receta me resulta muy buena forma de comer pescado junto con un delicado puré de patatas, que aporta un toque extra a la preparación sin ser una guarnición.
Para aromatizar el salmón, su hierba aromática preferida; el eneldo (una combinación acertada). Podría haber especiado mucho más el pescado, pero eso quitaría personalidad, ya que de por sí el salmón tiene bastante sabor y sería una pena camuflarlo. De esta forma el salmón y el puré quedan al mismo nivel y consigo el equilibrio que busco para la receta. En casa nos encanta!! :)

Ingredientes:
2 filetes de salmón, de unos 200 grs. cada uno
3 patatas medianas, peladas y cortadas en gajos
Aceite de oliva
Sal y pimienta negra, recién molida
2 dientes de ajo
Un manojito fresco de salvia, solo las hojas
Un chorrito de leche entera
Un pellizco de eneldo seco
Unas hojitas de albahaca (para decorar)
Elaboración:
Nos pondremos manos a la obra con el puré, ya que el salmón se cocina muy rápido y es mejor dejar para el final. Así que llenar con agua una cazuela hasta la mitad y poner a fuego medio, y cuanto rompa a hervir añadiremos las patatas partidas en gajos con un pellizco de sal, dejando cocinar unos 20 minutos aprox. o hasta que estén tiernas.
Mientras tanto en una sartén pequeña con un buen chorrito de aceite de oliva salteamos los dientes de ajo ligeramente majados y las hojas de salvia, cocinando unos minutos (tened cuidado porque las hojas de salvia al contacto con el aceite caliente suele salpicar). Retirar del fuego y dejamos a un lado reservado, quitando los dientes de ajo y la salvia pues ya hicieron su trabajo. En cocina, a esto se le llama perfumar el aceite, pues libera todos los aromas del delicioso ajo y la salvia; también lo podéis hacer con cebolla, hojas de romero, tomillo... etc
En cuanto las patatas estén listas, escurrir con un colador de pastas y devolverlas de nuevo a la cazuela para majarlas con ayuda de un pasapuré de mano o una batidora, agregando un poco de leche para aligerar la textura, un pellizco de sal y el aceite aromático colado.
Ahora poner a fuego medio-alto una sartén grande y sobre la tabla de cocina disponer los filetes de salmón, salpimentamos y espolvoreamos con eneldo seco por ambas caras, terminando con un chorrito de aceite de oliva. Seguidamente colocar cada filete con la piel hacia abajo sobre la sartén caliente y dejamos cocinar un par de minutos, dando la vuelta con ayuda de una espátula y con cuidado de no romper el pescado; repetimos la operación por el otro lado. Si os fijáis bien, en los laterales se verá como la carne se va cocinando pues torna a un color más pálido!
Para servirlo, pondremos un buen cucharón de puré de patatas en el centro de cada plato y justo encima un filete de salmón, regar con un chorrito de aceite de oliva y decorar con hojitas de albahaca. Ya tenéis vuestro plato listo para llevar a la mesa!



jueves, 30 de julio de 2015

Tomates cherry rellenos

Hace tanta calor en estos días que no voy a haceros pasar largas horas en la cocina, por eso os traigo un aperitivo rápido y sencillo, además de sano; unos tomates rellenos de queso, atún y albahaca con un toque de ajo. También os digo que esta es mi versión, vosotros/as podéis hacer y personalizar la receta al gusto, sustituyendo el queso por mayonesa o al 50% de cantidades, en vez de atún usar surimi, anchoas o pollo cocido, perejil por albahaca..... etc. A partir de aquí os dejo libre albedrío, pero probad primero mi receta, a ver si os gusta! jejejeje

Ingredientes:
10 tomates cherry
200 grs. de queso mascarpone o para untar
125 grs. de atún en conserva (1 lata), escurrido de su aceite
1 diente de ajo, pelado y rallado fino
Sal y pimienta negra, recién molida
Aceite de oliva
Un manojo de hojas de albahaca, picadas finas
Elaboración:
Para comenzar con esta sencilla receta, tendremos que lavar bien y retirar la parte del tallo de los tomatitos como si fuese una tapadera, con la punta de un cuchillo pequeño bien afilado y reservarlas a un lado. A continuación ayudándonos de una cucharilla de té, tendremos que vaciar los tomates de la pulpa interior, desechando y colocar cada tomate sobre un plato llano.
Luego en un bol vertemos el atún, el ajo rallado finamente (os podéis ayudar con un rallador microplane), el queso mascarpone, las hojas de albahaca, un buen pellizco de sal y pimienta y un chorrito de aceite de oliva, removiendo bien con un tenedor hasta quedar una pasta suave y homogénea. Ahora ha llegado el momento de rellenar el interior de los tomates, bien con una cucharilla pequeña o si sois muy cuidadosos/as pues usad una manga pastelera con boca ancha, e ir colocando un poco del relleno en cada tomate y cubrimos con su tapa. Llevamos a la nevera 2 horas aprox. antes de servir este entrante a la mesa y en cuanto lo vean los comensales se pelearán los primeros por probarlos!! :)