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jueves, 12 de agosto de 2021

Mini tartas de ciruelas


Estas pequeñas tartas son muy simples de preparar y se hacen en menos de 30 minutos. Es una opción deliciosa por si tenéis invitados en casa o simplemente daros un capricho dulce para una tarde, acompañado de un té o un smoothie de frutas. Tengo que decir que os sintáis libres de usar otra fruta como melocotones, nectarinas, albaricoques, bayas del bosque... etc.



En casa siempre me gusta tener en el congelador unas láminas de hojaldre por si acaso, ya que es bastante socorrido y siempre una buena opción. Hace tiempo os comenté que el hojaldre es mejor hacerlo casero, aunque es una receta algo tediosa y en el mercado venden láminas de buena calidad, que por unos pocos euros os ahorraréis mucho trabajo en vuestra cocina!! ;)


Ingredientes:
2 láminas de hojaldre refrigeradas o descongeladas (1 pack)
1 huevo ecológico, batido con un chorrito de agua o leche
4-5 ciruelas medianas, sin hueso y cortadas en gajos finos
Azúcar blanco o azúcar moreno, para espolvorear al final
Elaboración:
Comenzaremos precalentando el horno a 180º C y forrar una bandeja con un pliegue de papel vegetal.
Disponemos las láminas de hojaldre sobre la mesa de trabajo enharinada y cortamos con ayuda de un cortapastas la masa en rectángulos o cuadrados medianos, pintar bien cada base con huevo batido, e ir colocando los gajos de ciruelas en medio de cada cuadradito de masa, dejando un pequeño margen por los lados (cuando comience a hornearse, los lados subirá y harán una especie de borde quedando el centro perfecto con la fruta caramelizada). Ahora, espolvorear con un poco de azúcar por encima y horneamos unos 15 a 17 minutos, o hasta ver que la superficie torne a un precioso color dorado (ir haciendo esto por tandas, hasta completar las mini tartas).
Retirar del horno y dejamos enfriar antes de servir como más os guste, por ejemplo una bolita de helado, un poco de crema chantilly, crema pastelera (como lo he acompañado) o así tal cual que también están deliciosas!! :)


domingo, 5 de enero de 2014

Roscón de chocolate y pasas

En esta ocasión os traigo una alternativa al clásico roscón de reyes, por si os pasa como a mi familia que no les gusta el tradicional y siempre tengo otra opción "es como tener un as escondido". Además no es tan pesado de preparar como el tradicional roscón con sus tiempos de amasado y levado... ups! Y lo mejor de todo, si tenéis peques en casa os podrán ayudar durante la elaboración, será una tarde mágica en la cocina!!

Ingredientes:
75 grs. de mantequilla, cortada en dados
450 grs. de harina de trigo
1 cuch. pequeña de levadura química (gasificante)
50 grs. de azúcar blanco
2 huevos ecológicos, batidos
150 ml. de leche entera
Para el relleno y la decoración:
Una nuez de mantequilla derretida
Un puñadito de pasas
100 grs. de chocolate 50% pureza, picado en trocitos pequeños
2 cuch. de leche para pincelar el roscón
Unos 30 grs. de chocolate 70% pureza derretido, para decorar al final
Elaboración:
Lo primero que vamos a hacer es engrasar con mantequilla un molde redondo de unos 25 cm de diámetro aproximadamente o también podéis forrarlo con papel vegetal para así evitar pegarse durante el horneado.
Precalentar el horno a 180º C.
En un bol grande, añadiremos la harina con la levadura química, el azúcar y los dados de mantequilla, trabajando la preparación con los dedos hasta conseguir una textura similar a la de pan rallado. Luego incorporar los huevos batidos con la leche e ir mezclando para que la masa se vuelva suave. Extender con un rodillo sobre la mesa de trabajo enharinada, intentando formar un cuadrado de unos 35 cm por cada lado y que tenga un grosor de 1 cm. (pero no os preocupéis si no sale perfecto, es vuestro roscón y con que hayáis puesto un poquito de amor y magia saldrá estupendo).
Colocamos sobre toda la superficie de la masa en forma homogénea las pasas y los trocitos de chocolate, dejando un pequeño margen por los bordes. Con cuidado y suavemente tendremos que ir enrollando la masa como si fuésemos a preparar un brazo de gitano y con ayuda de un cuchillo bien afilado ir cortando del rollo rodajas de 2,5 cm aprox. y colocándolas en el interior del molde redondo por todo alrededor de forma ligeramente superpuesta inclinada (ver la foto), hasta completar el roscón. Pintamos por encima con un poco de leche para cuando se cueza, tome un precioso y ligero color dorado. Hornear durante 30 minutos a 180º C.
Pasado este tiempo, sacar del horno y dejar que temple antes de desmoldarlo sobre una rejilla metálica para que se enfríe por completo. Justo antes de servir, decorar con hilos finos de chocolate derretido como mas os guste. Feliz día de Reyes!! Deseo que os traigan muchos regalitos esta noche tan mágica!!











Nota: La receta la he tomado del pequeño libro de bolsillo "El placer del chocolate" de la editorial Parragon, aunque adaptada como siempre a mi gusto, para dar un toque personal!!
Sugerencias: Originalmente se usan albaricoques secos (orejones) en el relleno del roscón, aunque lo he sustituido por pasas y como siempre os animo a ir mas allá probando otras opciones!!

lunes, 23 de diciembre de 2013

Christmas mince pies

En casa la Navidad no sería mágica sin estos pequeños pastelitos ingleses que nos encantan, además son fáciles de preparar y gustan muchísimo. Hoy en día podréis encontrar rellenos en los supermercados británicos para ahorraros el trabajo previo y no está nada mal, pero prefiero hacerlos caseros pues adapto la receta a mi gusto y permito darles una personalidad propia.
La base de esta receta es de Essex, me la dio la abuelita de mi amiga Amie. Pero antes os cuento un poquito de historia de su origen, os encantará y si no os apetece leer tanto, pues a la receta directamente!; Pero vaya merece la pena saber su procedencia y la historia mágica que les rodea!!

¿Qué son los mince pies?
Los mince pies o también conocidos como "Mince meat pies" son pastelitos pequeños dulces del Reino Unido por lo general consumidos en las fechas navideñas y Año Nuevo. Normalmente se presentan con una cobertura de masa quebrada o pasta brisa que envuelve un relleno compuesto en su origen por carne picada, frutos secos, fruta deshidratada, especias y manteca de cerdo, oveja o vaca. Hoy en día también existe una versión mas ligera sustituyendo la carne picada por manzana y la manteca de cerdo por mantequilla para hacerlos mas digestivos, como por ejemplo esta receta que os doy.
Debo deciros que todavía en algunas partes del Reino Unido se distinguen los "Mince pies" para los pasteles que van rellenos de carne picada y a los que llevan fruta se les conoce como "Christmas mince pies", simplemente para que lo tengáis en cuenta!!

Un poquito de historia
Ok, ¿Pero dónde está el origen de estos pastelitos navideños? Pues parece que su procedencia podría estar en la época medieval durante la Cuarta Cruzada y tras regresar a Europa los soldados de Tierra Santa trajeron una curiosa receta de Oriente Medio donde se maceraba la carne con frutas y especias. Se tiene constancia escrita de que se sirvieron pro primera vez al rey Enrique V de Inglaterra con motivos de su coronación en el año 1413.
Muchísimo tiempo después durante el mandato de Oliver Cromwell durante los años 1653 hasta el 1658 fueron prohibidos en todo el territorio británico junto con otras tradiciones y ceremonias cristianas (luego os cuento que relación tiene este postre con el cristianismo). También en su tamaño original eran bastante mas grandes, como si fuesen una tarta! Posteriormente fueron introducidos en el Reino Unido aunque su tamaño se redujo a la mitad, convirtiéndose en pastelitos individuales; también conocidos como "Wayfarer pies" (Pasteles del caminante).
Como nota curiosa, la sustitución de carne por manzana se creo en la época Victoriana, quizás a modo de dar un toque mas distinguido a estos pasteles servidos en la mesa de la nobleza de entonces.
Ha habido tantas versiones en su relleno a lo largo de la historia que os sorprendería cuando os lo cuente, como el ejemplo de carne de cordero para rellenar o carne de ganso en el Norte de Inglaterra que he encontrado en recetas datadas del año 1615. Y en recetas norteamericanas del año 1854 se incluye lengua de buey picada para el relleno de estos pasteles; curioso verdad?

Curiosidades de los mince pies
Una preparación culinaria con tanta historia también tenía que albergar un poco de magia en su elaboración, como el agregado de las 3 especias: canela, clavo de olor y nuez moscada, representando así la ofrenda de los Reyes Magos al niño Jesús según el Cristianismo. Yo he usado 5 especias chinas en la receta que cuenta con este compuesto; voy por buen camino!!
Como os comenté antes, su tamaño original era muy grande y tenía forma alargada, emulando al pesebre donde nació Jesús de Nazaret. El total de ingredientes para su elaboración era de 12 al igual que los apóstoles que acompañaron al profeta durante su historia.
Trae suerte comenzar a comer estos pastelitos durante cada uno de los doce días de Navidad que terminan con la Epifanía el 6 de Enero, para atraer en el año venidero la buena suerte.
Mientras se prepara el relleno en la cazuela, tendréis que remover en el sentido de las agujas del reloj para cargar de positividad la preparación.
Cuando se coman los pastelitos se debe permanecer en silencio y pedir un deseo.
Y se considera de muy mal augurio cortar los mince pies con un cuchillo.

Ingredientes:
Para la masa quebrada:
200 grs. de harina de trigo
100 grs. de mantequilla
1 cuch. de azúcar glass
1 huevo ecológico, batido
Un poco de leche y huevo batido (para pincelar al final)
Azúcar granulado (para espolvorear)
Para el relleno:
4 manzanas de la variedad golden; peladas, sin el corazón y cortadas en dados pequeños
100 grs. de mantequilla o manteca de cerdo
150 grs. de arándanos secos
100 grs. de sultanas
100 grs. de orejones (albaricoques secos), picados toscamente
175 grs. de azúcar moreno sin refinar
La ralladura y el zumo de 1 naranja
La ralladura y el zumo de 1 limón
Un puñado pequeño de almendras y piñones, ligeramente tostados y picados
2 cuch. de 5 especias chinas
1 ramita de canela
Un pellizco de nuez moscada
Un chorrito de brandy
50 ml. de vinagre de manzana
Elaboración:
Previamente lo que vamos a hacer es regar los dados de manzana con el zumo de limón para evitar la oxidación de la fruta y esta adquiera un color y sabor no gustoso. Reservar a un lado. Luego poner en un cuenco a remojo los arándanos, las sultanas y los orejones con el brandy y reservar también.
Comenzamos con la receta preparando la masa quebrada, donde en un bol añadimos la harina con la mantequilla y el azúcar. Con los dedos iremos mezclando suavemente los ingredientes hasta ver que adopta una textura similar a migas de pan. A continuación se le añade el huevo y seguir mezclando hasta incorporarlo. Sacamos la masa a la mesa de trabajo enharinada y le damos un ligero amasado (ya sabéis como se hace, os lo expliqué en varias recetas de masa quebrada: no se trata de amasar pan, sino dar un rápido amasado). Envolver la masa con un pliegue de papel film y colocarla en la parte de abajo de la nevera, como mínimo 30 minutos para que tome consistencia.
La mitad de la receta está lista y como tenemos tiempo de sobra, vamos con el relleno. En una cazuela a fuego bajo, derretir la mantequilla y agregar las manzanas junto con la ralladura y el zumo de los cítricos, el azúcar moreno, los frutos secos, las especias y el vinagre de manzana, dejando cocinar hasta que las manzanas comiencen a ablandarse ligeramente.
Luego añadir a la cazuela el preparado del bol y dejar unos minutos que el alcohol evapore. En cuanto comience a espesar el preparado, apagar el fuego y dejarlo enfriar.
Ahora encendemos el horno a 180º C y sacamos la masa de la nevera, estirándola con ayuda de un rodillo sobre la mesa de trabajo enharinada, dejando un grosor de 1/2 cm. (para la base de los pequeños mince pies, he usado moldes pequeños de silicona para muffins o magdalenas, pero si tenéis de otro tipo también pueden valer; lo importante es que queden pequeños pastelitos rellenos). Seguidamente con un cortador de galletas redondo del mismo diámetro de los moldes, cortamos tantos como sea necesario, forrando cada molde con este pliegue de masa. Rellenaremos cada uno con un poco del preparado y con otro corta-galletas un poco mas pequeño haremos pliegues de masa para cubrir cada pastelito por encima (si veis en la foto, algunos lo he cortado en forma de estrella. Aunque podréis hacer vuestros propios diseños). Pincelar con leche y huevo batido y al horno unos 25 min. aprox. o hasta ver que comienzan a tomar color. Luego dejar enfriar antes de servirlos y espolvorear con azúcar granulado por encima.
Me encanta tomarlos con té inglés con leche!! Feliz Navidad!!


domingo, 12 de mayo de 2013

Galletitas saladas de pasta quebrada

Suelo tener siempre en la nevera o congelador una bolita de pasta quebrada esperando a darle trabajo en alguna receta y lo que me encanta es la sencillez de su preparación!!
Bien, esta peculiar masa tiene su origen en Francia donde la conocen como pâte briseé, aquí se le llama pasta quebrada, masa quebrada o pasta brisa. Recordad que la preparación dependerá de según que plato vayamos a cocinar, pues nos vale tanto para la cocina (en entrantes, quichés, base de pasteles de carne o pescado... añadiendo un poco de sal u otros ingredientes aromatizantes tales como hierbas aromáticas, queso rallado...), como en repostería (tartaletas dulces, base para tartas de frutas... etc).
Muchos de mis compañeros de profesión no se ponen de acuerdo en la versión original; hay mucha discusión en torno a su elaboración. Incluso algunos pasteleros franceses de renombre cuentan que existe la diferencia entre la masa quebrada que se elabora con huevo y la pasta brisa no lleva... en fin! A mí desde siempre me enseñaron que es lo mismo y la incorporación de huevo a la masa es simplemente para aportar un poco de elasticidad y algo de sabor, pues si no lo llevase quedaría mas quebradiza... Ok, quizás entonces en su origen no llevaba?? ummm que lío, jejeje bueno chicos/as lo dicho, este ingrediente lo suelo poner casi siempre porque me gusta, pero lo podéis quitar... Eso sí, habrá que añadir un pelín de agua o leche para sustituir la humedad del huevo y volverla mas manejable!! ;)

Ingredientes:
300 grs. de harina de trigo
150 grs. de mantequilla en dados
Un pellizco de sal
1 huevo ecológico
Ralladura de 1 limón (opcional)
Para acompañar:
Rodajas de queso rulo de cabra (bûche de cabra)
Mermelada al gusto
Elaboración:
En un cuenco agregamos la harina tamizada, así evitaremos que haya algún posible grumo o impureza no deseada y mezclamos con la mantequilla con ayuda de los dedos hasta ver que se va formando una textura similar a migas de pan. Ahora agregamos la sal, ralladura de limón y el huevo mezclando ligeramente todo.
Cuando veamos que la masa está homogénea, sacamos a la mesa de trabajo o encimera enharinada, dándole un suave y delicado amasado (no tenéis que amasar como se fuese pan, porque la mantequilla se volvería demasiado oleosa y podría estropear la masa quebrada). Hacemos una bola, cubrimos con papel film y dejamos reposar en la nevera como mínimo 2 horas para que tome consistencia.
Pasado este tiempo, precalentar el horno a 200º C y estirar la masa con el rodillo hasta dejarla de 1 cm de grosor aprox. Con un cortador de galletas, cortapastas o cuchillo hacemos diferentes formas de pequeñas galletitas saladas y pinchamos con un tenedor varias veces, así evitar que suban durante la cocción. Después las iremos colocando sobre la bandeja de hornear forrada con un pliegue de papel vegetal y hornear por tandas a 180º C unos 20 min.
Conforme vayan saliendo del horno y con cuidado de no quemaros, colocamos encima de nuestras pequeñas galletitas una rodaja de queso de cabra y una cucharadita de mermelada al gusto. Servimos templadas!!




Nota: La mermelada que he usado para la receta es mermelada de tomates casera y en cuanto llegue la temporada os cuento como la preparo en casa, estupenda para este tipo de preparaciones junto con un pellizco de orégano seco.

sábado, 29 de diciembre de 2012

Panettone italiano

Este concretamente no es uno de mis dulces preferidos y tampoco en casa apasiona, pero quería dedicarle un hueco en mi cocina, simplemente por la preciosa historia de su origen. El panettone, panetún o panetton en italiano, es una especie de pan dulce parecido en textura al brioche pero normalmente va relleno con pasas, albaricoques deshidratados o frutas confitadas y su forma recuerda a una cúpula. Es un dulce muy típico de la ciudad de Milán (Italia) donde nació, sobre todo en Navidad y año nuevo; aunque hoy en día se le conoce y elabora en todo el mundo.
Os cuento que la costumbre de endulzar el pan con miel nació del antiguo Imperio romano, aunque por entonces estaba muy lejos de pensar en esta elaboración, simplemente era para que lo sepáis.
Tengo constancia visual y escrita de este dulce muchos siglos después, en el XVI que aparece en un cuadro del pintor holandés Pieter Brueghel, alias "el viejo" (1525-1569) y posteriormente escrito en un libro de recetas del autor Bartolomeo Scappi, cocinero personal de papas y emperadores en los tiempos que reinó Carlos V.
Realmente hay muchas leyendas o historias acerca del origen del panettone, como por ejemplo una dice que nació sobre el año 1490 cuando un joven aristócrata llamado Ughetto Atellani de Futi se enamoró perdidamente de la hija de un pastelero de Milán. Éste para proclamar su amor se hizo pasar por aprendiz de pastelero en el obrador del padre de dicha chiquilla e inventó un pan azucarado con la forma curiosa de cúpula relleno de frutas confitadas y con toques gustativos a cítricos; lo bautizó como "pan de Toni".
Los habitantes tras oír la elaboración de tan curioso dulce, comenzaron a acudir a la pastelería para pedir este pan, jejeje de ahí el nombre abreviado de panettone.
Pero no queda aquí la cosa, porque otra leyenda aún mas conocida apunta que el panettone nació en la corte de Ludovico Sforza o también conocido como Ludovico "El Moro" (1452-1508) y cuenta que este duque celebró una gran cena por Navidad llena de manjares para sorprender a todos sus comensales y el postre sería algo todavía mas espectacular; pero en el momento de sacarlo del horno el cocinero se percató que se había quemado. Hubo un momento de pánico en la cocina por tal inesperado accidente, y un ayudante que se encargaba de la vajilla llamado Antonio sugirió que no se tirase los restos del postre, sino que se los llevaría a casa para poderlo aprovechar. Curiosamente por este tiempo Leonardo Da Vinci se hospedaba en el palacio de dicho duque y en ese momento se encontraba ayudando en la cocina para tan especial banquete. Leonardo propuso junto con el joven ayudante Antonio que se retirase la parte quemada del postre y se mezclase con huevo batido, mantequilla y frutas confitadas devolviéndolo de nuevo al horno para ver que resultado salía y poder así servirlo en la mesa. Tras el horneado y como tenía buena presencia se arriesgaron y sirvieron como postre en la famosa cena. Fue tal el éxito entre los comensales que felicitaron al duque por dicha cena pero sobre todo por el postre que les encantó.
Cuando hubo todo terminado, Ludovico se dirigió a la cocina y hablar con el chef preguntando exactamente como había preparado el postre, porque había sido todo un triunfo. Éste le contó lo sucedido, pero que aún no estaba determinado su nombre ya que había nacido de un accidente. El duque muy sorprendido tras oír lo que el chef le había narrado decidió ponerle el nombre del joven ayudante y sería "el pan de Toni" que posteriormente se fue convirtiendo en panettone mas cómoda de pronunciar. Esto que os cuento está escrito en uno de los cuadernillos de notas y recetas de Leonardo Da Vinci, ya que se sabe la pasión y excelentes dotes culinarias del gran pintor entre otras facetas del gran y admirado por mí personaje histórico.
Mas adelante en el siglo XVIII aparece el primer registro del panettone como un dulce navideño tradicional milanés en un artículo del escritor iluminista Pietro Verri, que lo llama "pane di tono" (pan grande).
Pero no se hizo tan popular hasta que no se industrializó gracias al empresario milanés Angelo Motta en el año 1919 y unos años después en 1933 por Gino Alemagna que hicieron tal promoción en Italia de este dulce navideño y a partir de entonces cobró la fama que hoy en día conocemos, empezando al principio por regalarlo a sus clientes para que lo probasen y a partir de ahí....
Hoy en día existen multitud de variantes del relleno según los gustos de cada uno, por ejemplo este lo he rellenado de pasas, salsa de chocolate, trocitos de almendras y un ligero sabor a cítricos, pero ya sabéis las posibilidades son miles!!

Ingredientes:
Para la primera masa, masa madre, poolish o prefermento:
60 grs. de harina de fuerza
25 grs. de levadura fresca
50 ml. de leche templada
Para la segunda masa:
350 grs. de harina de fuerza
3 huevos ecológicos
80 grs. de azúcar blanco
3 cuch. de miel
La ralladura y el zumo de 1 naranja
La ralladura de 1 limón
Un pellizco de sal
Para el relleno:
100 grs. de chocolate 50% pureza
1 nuez de mantequilla
60 grs. de almendras en trocitos
60 grs. de pasas
Mantequilla derretida para pintar al final (opcional)
Elaboración:
Vamos a preparar la masa madre o prefermento para que la masa de nuestro panettone pueda subir y subir muchísimo, porque realmente es lo que se pretende y ahí está la gracia de este postre. Mezclamos en un vaso la leche con la levadura removiendo bien para que se disuelva completamente. Hechamos la harina en un pequeño cuenco, vertiendo el contenido del vaso y mezclando hasta que nos quede una bolita de masa. Dejamos reposar en un rincón de la cocina tapado con un paño húmedo, para que doble su volumen, sobre 1 hora aprox. estará perfecto.
Pasado este tiempo echamos en un bol la harina de fuerza, practicando un pequeño hueco en el centro como si fuese un volcán donde pondremos los huevos, el azúcar, la miel, el zumo y ralladura de los cítricos y un pellizco de sal. Con una cuchara iremos mezclando dando movimientos circulares de fuera hacia dentro para ir poco a poco introduciendo la harina en los demas ingredientes; así hasta ver que va quedando una mezcla homogénea. Unimos la masa madre que teníamos reservada levando y sacamos a la mesa de trabajo o encimera enharinada para ir amasando como si de pan se tratase (bueno si, es un pan dulce). Ya sabéis como se hace, os lo enseñé en el artículo "Receta básica para hacer el mejor pan casero", estaremos con el amasado unos 15 min. para que se vuelva manejable la masa, cuanto mas se amase mejor quedará luego. Volvemos a meter al bol y dejamos levar 1 hora aprox. tapado con un paño de cocina húmedo y evitando las corrientes de aire.
Un ratito antes de que se cumpla el tiempo para sacar la masa, derretimos en un cazo la nuez de mantequilla con el chocolate creando una salsa rica; esto será el relleno de nuestro panettone italiano.
Sacamos la masa de nuevo y le damos un ligero amasado simplemente para quitar el aire de su interior introduciendo las almendras y las pasas (dejamos unas cuantas reservadas) conforme se amasa, para que luego queden en su interior bien repartidas. Separamos en 3 la masa, engrasamos y enharinamos un molde alto donde colocaremos la primera bola de masa, empujándola con el revés de la mano y cubrir todo el fondo del molde. Vertemos un poco de salsa de chocolate y con la segunda bola de masa haciendo lo mismo, vertemos el resto del chocolate y cubrimos con la última bola de masa. Volvemos a tapar dejando levar otro tiempo y definitivamente todo quede homogéneo: esta vez si es ya el último levado ehhh! no os canséis, al final os encantará el resultado!
Precalentamos el horno a 200º C
Ahora se retira el paño del bol y veremos que la masa está super grande y sobresale por el molde donde lo hemos puesto, pues encima con cuidado colocamos unas cuantas pasas apretando ligeramente, pintáis la superficie con mantequilla derretida, bajamos la temperatura a 180º C y horneamos unos 40 min. En cuanto esté listo, dejáis enfriar antes de desmoldar y a comer!!

Masa del panettone justo antes de ser horneada

Panettone recién sacado del horno y puesto a templar
 Corte del panettone y caprichosa fue la masa al subir porque me dejó muchas burbújas de aire en su interior, pero en general quedé satisfecho con el resultado!

Sugerencia: En Italia se sirve en rebanadas finas o gruesas para el desayuno untado de mantequilla o mermelada y como postre después del almuerzo siempre acompañado de chocolate caliente, un buen café recién hecho o una copita de vino dulce, aunque eso ya os lo dejo a vuestro gusto!!
Nota: Hay quien coloca un pliegue de papel alrededor de la masa en el último levado para que cuando suba no se desparrame por los lados, también he leído que se le da la vuelta a la masa permitiendo que leve mejor... en fin, no voy a entrar en trucos varios, simplemente deciros que la masa de esta receta es compacta y si usáis un molde alto como veréis en la foto, no hace falta nada mas.

lunes, 19 de marzo de 2012

Donuts caseros de la cocina mágica

Donuts, dónuts, doughnut, dona, rosquillas, berlinas, roscos de pan dulce... diferentes nombres para definir a estos pequeñines tan famosos, que tienen también su hueco en la historia como no podía ser menos. Cuenta la historia que estos bollitos fritos y en ocasiones dulces llamados en su origen olykoek u oliebollen que significa bollo de aceite, nacieron de unos panaderos del Norte de Europa, mas concretamente en Holanda en el siglo XVII. Posteriormente fueron llevados a América en el territorio de Nueva Amsterdam (actualmente la ciudad de Nueva York) por los peregrinos europeos que habían aprendido a elaborarlos siguiendo la receta original durante su estancia en Holanda en las dos primeras décadas del siglo XVII extendiéndose por varios territorios del continente. Los colonos ingleses le dieron en Nueva Inglaterra el nombre el cual conocemos hoy en día dough nut o "nuez de pasta" ya que eran tan pequeños y redondos que recordaban a este fruto seco.
Pero la primera mención escrita fue en 1847 en Pennsylvania, gracias a un marinero llamado Hanson Gregory durante una travesía en alta mar. Cansado de preparar estos bollitos dulces fritos y que se quedaran crudos por dentro, siendo indigestos, encontró la solución agujereando con la tapa de un pimentero para que se frieran también por dentro uniformemente. A su regreso a Camden, Hanson enseñó a su madre el truco y ella envió varios de estos bollitos tan peculiares a Rockland, donde fueron un éxito rotundo. También los panaderos holandeses que vivían en Pennsylvania emigrantes en busca de una vida mejor, aceptaron de buen grado este gran descubrimiento, incluyéndola siempre en sus creaciones. Este curioso invento es recordado en su villa natal de Rockport, Maine, en un escrito de una placa de bronce que dice "En América se puede conseguir la fama, incluso sin inventar nada".
Que pasaba en España mientras tanto? Pues por esta época se conocían estos bollitos fritos pero se les llamaba buñuelos y el agujerito ya se había inventado en Castilla a finales de la Edad Media en el siglo XV, normalmente embadurnados con miel y siempre en los meses mas fríos del año, temporada que siempre coincidía con el día de los difuntos (1 de noviembre). Pero si queréis mas información, tendréis que visitar otro artículo del blog que se llama "diferencias entre profiteroles, petits fours, buñuelos de viento y beignets" donde explico un poco el origen de estos chiquitines.

Ingredientes:
325 grs. de harina de fuerza
Un pellizco de sal
20 grs. de levadura fresca
150 ml. de leche tibia
1 cuch. de mantequilla (50 grs. aprox.)
1 cuch. de azúcar (50 grs. aprox.)
La ralladura de 1 limón
3 semillas de cardamomo o clavos de olor, machacadas
Aceite de girasol o vegetal, para freír
1 huevo ecológico
Elaboración:
En el vaso donde tenemos la leche tibia, echamos la levadura fresca y removemos un poco para que se deshaga con ayuda de una cucharilla, dejando reposar unos 15 min.
Pasado este tiempo, en un bol grande mezclamos la harina con el azúcar, el pellizco de sal, la ralladura del limón, las semillas de cardamomo o clavos majadas y con el revés de nuestra mano formamos en el centro un hueco como si fuese un volcán, donde echaremos la mantequilla, el huevo y poco a poco la leche con la levadura, removiendo con un tenedor o una cuchara con movimientos circulares de fuera hacia adentro hasta que todo esté bien mezclado, nos cueste trabajo remover y la masa comience a despegarse de las paredes del bol. Ahora echamos la masa sobre la encimera enharinada y amasamos como si de pan se tratase (recordáis como os enseñe en el artículo del pan?). En cuanto la masa esté lista y elástica, colocaremos en el mismo bol y tapamos con un paño de cocina húmedo, dejando levar 1 h. o 2 h. hasta que duplique su tamaño. Mientras esperáis a que la masa leve, se puede ir pensando con que vamos a cubrir o acompañar nuestros ricos donuts caseros, por ejemplo, con chocolate, miel y canela, glaseado de limón...
Pasado este tiempo, retiramos el paño del bol y como ya sabéis, la masa ha subido muchísimo, así que toca sacarla del recipiente y volver a amasar para retirar todo el aire de su interior, con unos 10 min. de amasado bastará.
Estiramos con el rodillo la masa, dejando 1 cm de grosor mas o menos y con un vaso de boca ancha vamos cortando círculos y para hacer el pequeño agujero del centro, nos ayudaremos con un tapón de botella. Estas rosquillas las colocamos sobre una bandeja forrada con papel vegetal, separadas un poco, porque tienen que volver a levar y así evitaremos que se peguen durante el proceso. Con los bordes de los círculos y pegotitos de masa de los agujeros, lo volvemos a amasar ligeramente y repetimos la misma operación de estiramiento con el rodillo y cortado con el vaso hasta que hayamos terminado con toda la masa. Volvemos a dejar levar en un sitio cálido y húmedo, evitando las corrientes de aire, hasta que dupliquen su tamaño de nuevo, unas 2 h. aprox.
Ya solo nos queda calentar el aceite en una sartén e ir friendo por tandas las rosquillas, intentando no manipularlas mucho, siempre con delicadeza de la bandeja al aceite bien caliente, para que no baje la masa y pierdan la forma de esponjosidad en su interior. Tened cuidado porque se doran muy rápido, así que estaremos atentos para ir sacándolas y colocándolas sobre papel de cocina para retirar el exceso de aceite de la fritura.
En cuanto estén templadas, las cubrimos como deseemos, yo os voy a dar 3 formas de preparación que siempre suelo hacer porque en casa gusta mucho, pero vosotros/as los bañáis con lo que queráis, dándole el toque final que se merecen por todo el trabajo!

Donuts de canela y miel de flores

Donuts con salsa de chocolate y menta

Donuts con glasa ligera a la naranja

sábado, 21 de enero de 2012

Receta básica para hacer el mejor pan casero

Cuando era yo un chaval y estando en la E.G.B. no era que digamos un buen estudiante y no por torpe sino por vago. Entonces mis padres tomaron la determinación durante dos veranos consecutivos de que empleara el tiempo en algo de provecho, para que no estuviese haciendo el tonto por ahí, estas fueron sus palabras "sino quieres estudiar, pues a trabajar" jejejeje y bueno, hablaron con el panadero del pueblo por si necesitaba un ayudante por las noches y el buen hombre dijo que si. Así que desde aquél momento tuve mi primera experiencia con el maravilloso mundo del pan, no estuve mucho tiempo, solo lo que dura las vacaciones estivales, pero me sirvió para aprender un poquito acerca de como se elabora y algunos trucos para hacer el mejor pan. Un trabajo muy duro donde los haya, mientras los demás duermen, nosotros trabajábamos y por el día mientras la gente disfrutaba, nosotros dormíamos, pero es acostumbrarse... como digo, es un trabajo muy duro, pero a la vez precioso y reconfortante.
Aquí os dejo mi forma de hacer pan, seguramente habréis visto múltiples recetas en otros blog o páginas, todas son buenas, porque aquí lo que cuenta es la imaginación y dependiendo de que ingredientes utilicéis os dará un resultado u otro, por ejemplo hay quien sustituye la harina de trigo por harina de soja, el azúcar por miel, el agua por leche... etc, o añadir a la harina al principio alguna que otra hierba aromática o especia como romero, tomillo, pimentón, ajo majado... Si me permitís, poco a poco os iré enseñando los diferentes panes que voy haciendo para que tengáis una idea de lo que se puede hacer y son tantas las posibilidades que no tienen fin.

Ingredientes:
500 grs. de harina de fuerza
300 ml. de agua templada
25 grs. de levadura fresca
1 cuch. de sal marina
2 cuch. de azúcar blanco
4 cuch. de aceite de oliva
Elaboración:
Diluimos en el agua templada la levadura con una cucharilla (tiene que estar a temperatura de nuestro cuerpo y lo sabremos si sumergimos la yema del dedo índice y no nos quemamos). Dejamos reservado a un lado.
Echamos en un bol grande la harina con la sal, el azúcar y con el revés de nuestra mano hacemos una especie de hueco en el centro como si fuese un volcán, donde iremos agregando el aceite y el agua templada con la levadura poco a poco y removiendo con ayuda de un tenedor, con movimientos circulares de fuera hacia dentro e ir mezclando y removiendo hasta que veamos que nos cuesta trabajo mover y el preparado comienza a despegarse de los lados del bol. Es el momento de echar la masa sobre la encimera enharinada y empezar a amasar con genio, doblando y estirando con las palmas de las manos ejerciendo un poco de fuerza y rotando en círculo para amasar uniformemente. Esta es una buena terapia para descargar el estrés del día a día (os lo recomiendo). El tiempo será de unos 20 min. mas o menos y recordad que cuanto mas amasemos, mejor textura y elasticidad tendrá. También podemos comprobar que la masa está lista, porque veremos que se ha vuelto suave y elástica, dando un pequeño pellizco pero sin romper e ir estirando con la yema de los dedos y no se rompe. Ahora recogemos con movimientos suaves la masa hasta ir dándole con las manos una forma de pelota. Le practicamos un corte en forma de cruz con un cuchillo bien afilado y la colocaremos de nuevo en el bol de antes enharinado por todos lados para evitar que cuando suba se pegue a las paredes. Tenéis que dejar levar la masa y que la levadura haga su trabajo, colocando el bol en un lugar de la cocina que no haya corrientes de aire y la temperatura sea constante, tapándolo con un paño ligeramente húmedo, unas 2 horas.
Pasado este tiempo, destapamos el bol y veremos que Wow... ha subido la masa el doble! Y si tocáis con el dedo la superficie veréis que parece que hay una burbuja gigante en su interior. Sacamos de nuevo la masa y la volvemos a colocar sobre la superficie de trabajo, aplastándola con la palma de la mano para retirar todo el aire de su interior y le damos de nuevo otro amasado como antes, pero esta vez con unos 10 min. valdrá.
A llegado el momento crucial, y es cuando le daremos forma al pan o bien lo dividimos en porciones o lo estiramos con un rodillo y enrollamos formando un rulo, o simplemente le damos forma redondeada como antes... como queráis. Porque en cuanto probéis este pan recién echo, se acabó el ir a comprarlo a la panadería y siempre lo querréis preparar en casa, así que tendréis tiempo de hacer muchas formas! Colocaremos sobre la bandeja de horno forrada con papel vegetal y enharinada nuestro pan, volviéndole a hacer unos cortes superficiales sobre la superficie para que leve mejor y se forme la corteza. Dejamos que doble su volumen otras 2 horas. Por ejemplo esta vez dentro del horno apagado pero puesto en mínima temperatura (50º C), esto hará una especie de fermentadora y ayudará a que vuestro pan suba rápido y uniforme (valga como ejemplo mi horno).
Cuando pase este tiempo, sacamos la bandeja del horno y sin tocar para nada el pan porque este podría bajarse, precalentamos el horno a 220º C y horneamos unos 30 min. o hasta que por fuera veamos que la superficie está dorada. Sabremos que el pan está en su punto cuando golpeemos ligeramente la corteza con los nudillos de la mano y esta suene a hueco. Sacamos y dejamos enfriar sobre una rejilla.


Sugerencia: pero aquí no termina nuestra aventura de hacer el mejor pan casero del mundo, porque os voy a dar unos consejitos y trucos para que os salga perfecto, eso si, recordad que con la experiencia obtendréis mejores resultados y no os deis por vencidos jamás, porque dependiendo de que tipo de harina usemos nos dará un resultado u otro. También nuestro horno, porque cada horno es un mundo, como siempre digo y tenemos que conocerlo bien para saber como trabaja.
- Justo 5 min. antes de meter el pan en el horno precalentado, es bueno que introduzcamos un recipiente con agua para que forme vapor y crear una atmósfera de humedad, o bien echar un poco de agua con un pulverizador por la masa y dentro del horno, esto es ideal para que se forme una corteza crujiente por fuera.
- Si tenéis que abrir el horno por cualquier motivo, que sea a partir de los primeros 20 min. para evitar que se nos estropee nuestro pan.
- Dije antes que el amasado lo hagáis con genio, pero tampoco os paséis, sed firmes pero cuidadosos/as!
- En alguna que otra ocasión nos encontraremos que por arriba se ha quedado muy doradito pero por debajo está blanco, eso es porque el calor no le ha llegado uniformemente por todos los sitios, pero le dais la vuelta y horneáis otros 10 min. mas por la parte blanca.
- Es muy importante introducir el pan cuando el horno haya alcanzado la temperatura que le hayamos dado, por eso también algunos maestros panaderos aconsejan dar un poco mas de temperatura en el precalentado, para cuando abramos la puerta del horno este no pierda demasiada calor.
- Otro punto muy crucial e importante, no por mas levadura que se le añada a la masa, el pan va a subir mas rápido o va a estar mas esponjoso. La masa necesita que la tratemos bien y respetemos las cantidades por ejemplo que os he dado, ya veréis como os encantará el resultado final.
- A mas de uno/a os ha pasado u os pasará que cuanto saquéis el pan del horno, tendréis la tentación de romper un trozo y probarlo, pero es un error enorme, porque el pan no ha terminado su proceso de cocción. En su interior está húmedo y crudo y los almidones no habrán tenido tiempo de asentarse, estando a tope de vapor que este tendrá que salir de forma natural por la miga y la corteza poco a poco, dando un resultado excelente. Así que tendréis que dejar que se enfríe por completo sobre una rejilla para evitar que se forme condensación de vapor por la parte de abajo.
- Para guardarlo y que se conserve como recién hecho, pues lo envolvemos con papel de cocina y lo metemos en una bolsa de plástico sacando todo el aire posible o se puede congelar también.
- Para descongelar el pan hay que sacarlo como bien sabéis un tiempo antes, y no utilizar el micro, pero supongo que en muchas ocasiones estamos con las prisas y no tenemos tiempo. Pues entonces enrollar el pan con papel de cocina y descongelar en el micro a temperatura baja, ya que el papel absorberá un poco de humedad del pan y evitará que se evapore del todo dando un buen resultado.

jueves, 22 de diciembre de 2011

Roscos de Navidad

Esta receta la encontré hace un tiempo haciendo limpieza en mi pequeña biblioteca que tengo en la cocina con mis joyas culinarias en forma de libros. Entre medio de uno de ellos había un pliegue de papel amarillento, lo saqué y comencé a leerlo; pues estaba dentro de un libro que mi abuela me regaló hace ya bastantes años, uno de esos libros de recetas antiguas. Aunque se leía bien el escrito, tardé algo de tiempo en descifrarlo gastronómicamente hablando, ya que las medidas eran como antiguamente se hablaba "harina la que admita", "un poco de leche"... así que armado con lápiz, papel, un peso y un medidor de líquidos, comencé a preparar estos pequeñines y apuntar para daros los ingredientes como tiene que ser! Así que, aquí está el resultado!

Ingredientes:
700 grs. de harina de trigo
200 grs. de azúcar blanco
200 ml. de leche entera
150 ml. de aceite de girasol
1 sobre de levadura seca (gasificante)
2 huevos ecológicos
1 cuch. de canela molida
3 cuch. de azúcar anisado o 1 cuch. de semillas de anís
La ralladura de 1 naranja y de 1 limón
Aceite de girasol o vegetal para freír
Azúcar glass o miel para cubrir los rosquitos
Elaboración:
En un bol grande echamos primero la harina junto con la levadura, las ralladuras de los cítricos, el azúcar y el azúcar anisado o las semillas de anís ligeramente majadas en el mortero y la cuch. de canela. Mezclamos todos los ingredientes y hacemos un hueco en el centro del preparado donde echaremos la leche, los huevos y el aceite e iremos mezclando bien con ayuda de un cucharón grande con movimientos circulares de fuera hacia dentro hasta que veamos que todo está bien ligado. Cuando nos cueste trabajo remover, será el momento de meter las manos en la masa y sacarlo todo a la encimera enharinada para amasar bien, hasta que nos quede una masa elástica y firme. Volvemos a colocar la masa en el bol y dejamos reposar unos 15 min. para que se asiente.
Pasado este tiempo, ponemos una sartén a fuego medio con un buen chorro de aceite de girasol o vegetal e iremos cogiendo pequeños pegotitos de masa y dándole forma de cilindro para luego enrollarlos formando rosquitos. Estos pequeñines los freiremos en el aceite bien caliente por ambas caras hasta que nos queden bien dorados. Conforme vayan saliendo del aceite los colocamos sobre papel de cocina para retirar el exceso de grasa y en cuando estén templados, los espolvoreamos con azúcar glass o miel, como prefiráis, están riquísimos de las dos maneras!







Consejos: En ocasiones y dependiendo del tamaño de los huevos que se vayan a usar, tendréis que añadir un pellizco más de harina, si notáis la masa demasiado húmeda!

martes, 20 de diciembre de 2011

Pestiños navideños (una herencia de familia)

He pasado unos días en el pueblo en casa de mis padres y entre otras cosas a parte de disfrutar de mi familia, e ir a varios sitios que teníamos pendiente... he cocinado muchísimo, tanto que me he ganado la receta de los pestiños que mi madre heredó de sus antepasados y como primogénito que soy, he tenido el honor de recibir esta rica creación que tiene mucha historia en mi familia! Ahora lo comparto en mi blog para que la preparéis y acordaros que para mi es una verdadera herencia en forma de delicia navideña!

Ingredientes:
1 kg de harina de trigo
3 cuch. de anís en grano (matalahuga)
4 cuch. de ajonjolí (sésamo)
250 ml. de aceite de girasol
300 ml. de vino blanco seco o vino fino
Un pellizco de sal
La monda de 1 naranja
Aceite vegetal, para freír
Azúcar o miel para rebozar al final
Elaboración:
Comenzaremos esta receta tostando en una sartén las semillas de sésamo unos minutos, hasta que veamos que están ligeramente doradas. Retiramos, lo vertemos en un cuenco y dejamos a un lado reservado.
Ahora en la misma sartén echamos el aceite de girasol y en cuanto esté bien caliente, agregaremos la monda de la naranja y 1 cuch. de anís en grano, dejándolo a fuego bajito unos 2 min. porque con esto se consigue que el aceite se aromatice. Apagamos el fuego y dejamos que temple, retirándole la monda de la naranja.
Las 2 cuch. que nos quedan de anís en grano, las majamos bien en el mortero hasta que quede un polvo fino.
Luego en un bol o un lebrillo (especie de bol grande hecho de barro u otro material) echamos la harina, las semillas de sésamo tostadas, las 2 cuch. de anís majadas, un buen pellizco de sal y formamos en el centro un volcan donde verteremos el aceite aromático y el vino blanco seco. Con ayuda de una cuchara de madera iremos mezclando con movimientos circulares de fuera hacia dentro hasta que veamos que queda todo bien mezclado. En cuanto nos cueste trabajo remover, nos enharinamos las manos y la mesa de trabajo y sacamos la masa, amasando con genio por lo menos unos 10 min. hasta que nos quede firme y elástica. Tapamos con un paño y dejamos reposar 15 min.
Pasado este tiempo, pondremos una buena cantidad de aceite vegetal en una sartén a fuego medio y mientras se va calentando, vamos cogiendo pequeños pegotes de masa y con la palma de las manos aplastamos hasta que quede una torta bien fina. Entonces uniremos dos extremos en el centro, o bien le pasáis el rodillo y cortáis la masa en forma de cuadraditos, uniendo las dos puntas en diagonal en el centro formando una pajarita... como queráis! Estos pequeñines los iremos friendo en el aceite bien caliente hasta que veamos que están dorados por todos lados, colocándolos sobre papel de cocina para retirar el exceso de aceite.
Ahora si lo queréis con azúcar, simplemente espolvoreamos por encima y a comer! Y si sois algo mas exigentes (como yo) calentamos 7 cuch. de miel en un cazo junto a 2 cuch. de agua hasta que esté todo bien derretido, sin que llegue a hervir y vertemos de uno en uno los pestiños unos segundos para enmelarlos!


Nota: Estos son los dulces típicos de Andalucía que antiguamente se preparaban en reunión de todas las mamas en vísperas de navidad, en torno a la masa y elaborándolos entre cantos de villancicos y alguna que otra copita de anís.
Este postre al igual que muchos que hoy en día conocemos es de origen morisco, como resultado de muchos siglos de dominación musulmana dejando como resultado estas delicias tan ricas.

domingo, 16 de octubre de 2011

Tarta frola rellena con crema de membrillo

Esta tarta con el nombre que me encanta, es muy típica de Argentina, Paraguay y Uruguay. Consiste en una masa llamada pasta o masa frola rellena por lo general con dulce de membrillo, aunque también existen variantes con dulce de boniato o batata, dulce de guayaba o dulce de leche. Adornada con tiras de la misma masa en forma enrejada, luego se hornea, convirtiéndose en una maravillosa merienda o como acompañante del mate.
Dicen los expertos que su nacimiento está en Italia, en la masa crostata (un dulce tradicional relleno de mermelada o con trozos de frutas, crema pastelera e incluso en el centro de Italia existe una variedad llamada crostata di ricotta, cambiando la mermelada por queso ricotta mezclado con azúcar, cacao o trozos de chocolate y licor anisetta). Aunque también se baraja la posibilidad que en la repostería suiza pudiese estar su origen, ya que existe una tarta similar (tarta linzer o linzer torte) pero rellena de dulce de frambuesa y la masa está aromatizada con canela.

Ingredientes:
300 grs. de harina de trigo
1 sobre de levadura en polvo
1 cuch. de esencia de vainilla
150 grs. de mantequilla
1 cuch. de bicarbonato sódico
4 cuch. de azúcar blanco
1 huevo ecológico
1/2 vaso de leche
500 grs. de crema de membrillo casera (receta del blog)
Elaboración:
Con ayuda por ejemplo de un colador, tamizaremos en un bol grande la harina, la levadura, el bicarbonato y mezclamos con las manos la mantequilla hasta que nos quede una pasta, como si fuesen migas de pan. Ahora incorporamos el azúcar, el huevo, la esencia de vainilla y la leche, trabajando bien la masa sobre la mesa de trabajo hasta que nos quede uniforme y ligera. Dividimos la masa en dos partes y cada mitad la envolvemos con papel film, dejándola reposar en la nevera unos 30 min.
Después, colocaremos en el molde enharinado elegido una de las dos mitades de masa para formar la base de la tarta y con la palma de la mano vamos haciéndole presión, hasta estirarla forrando por dentro el molde, dejando mas o menos 1 cm de grosor. Dentro vertemos la crema de membrillo, extendiéndola con una paleta de repostería o el revés de una cucharilla.
La otra mitad de masa la estiramos y le damos forma de un rollito fino, cortándola a medida del diámetro del molde y colocamos tiras sobre la tarta dando forma de enrejado. Pintamos con mantequilla derretida y horneamos 25 min. a 180º C.


viernes, 7 de octubre de 2011

Galletitas de hojaldre, azúcar y canela

Seguramente tenéis en el congelador una lámina de hojaldre esperando a que le deis un buen trabajo. Pues ahora, vamos a hacer galletas de hojaldre para estas tardes que el tiempo está mas fresco, y apetece un chocolate caliente o un buen té de acompañamiento para la merienda.
Una rica y rápida alternativa, incluso para los peques de la casa, ya que pueden contribuir al estirado de la masa, así que no pongáis escusas para no hacerlo.

Ingredientes:
1 lámina de hojaldre descongelada o fresca
4 cuch. de azúcar blanco
2 cuch. de canela molida
Nata montada para acompañar
Elaboración:
Sobre la mesa de trabajo, extendemos el azúcar con la canela molida por toda la superficie y encima colocamos la masa de hojaldre. Con el rodillo estiramos bien, dándole la vuelta para que se impregne por todos lados con el azúcar y la canela hasta dejarla de 1 cm de grosor mas o menos.
Encendemos el fuego y colocamos una sartén mediana. Mientras la sartén se va calentando, vamos cortando con un cortapastas o un cuchillo la masa dándole la forma que queramos, como por ejemplo redondeada, en forma de triángulo...etc, dorándolas ligeramente en la sartén con cuidado que no se quemen. Veréis que comienzan a inflarse un poquito, le damos la vuelta y doramos por el otro lado. Y repetimos la operación hasta que se termine la masa de hojaldre.
Acompañamos con nata montada o lo que queráis, están riquísimas, pero eso si, tenéis que comerlas templaditas que cuando se enfrían quedan un poco secas.


Sugerencia: Rellené de prueba un par de ellas con una onza de chocolate, pinté con mantequilla derretida y espolvoreé con un pellizco de semillas de amapola y ajonjolí. Luego las metí en el horno 10 min. a 180º C. Es otra opción que os doy por si queréis probar....!

sábado, 10 de septiembre de 2011

Pastel de carne, cerveza negra y queso cheddar

Me considero un enamorado de todo tipo de comidas y diferentes cocinas del mundo porque me parece que através de los platos se puede llegar a unir culturas y romper fronteras para que todos los pueblos seamos uno.
Os presento un auténtico pastel británico de esos que se hacen en la campiña inglesa en las casas los días de otoño para disfrutarlo con toda la familia. La receta es de mi profe Jamie así que se la voy a dedicar ya que al igual que a muchos de vosotros me tranmite algo mágico cuando cocino.

Ingredientes:
1 cebolla, picada fina
2 dientes de ajo, pelados y rallados
1 cuch. de mantequilla
2 ramitas de romero, picadas finas
2 ramas de apio, cortadas en láminas
2 zanahorias, peladas y cortadas en rodajas
Un manojito de champiñones, bien lavados y cortados en láminas
400 grs. de carne picada de cerdo
Sal y pimienta negra
1 lata de cerveza negra
1 cuch. de harina
Aceite de oliva
150 grs. de queso cheddar, recién rallado
50 grs. de parmesano, recién rallado
1 lámina de masa de hojaldre
1 huevo ecológico, batido
Un puñado de guisantes cocidos para acompañar
Elaboración:
En una cazuela grande con un chorrito de aceite de oliva, salteamos la cebolla y cuando comience a tomar un poco de color, incorporamos el romero picado, los dientes de ajo, las zanahorias, los champiñones, el apio y la mantequila para darle un poco de cremosidad. Dejamos que todo se cocine a fuego lento hasta que se haya evaporado parte del agua de los champiñones y añadimos la carne picada, salpimentamos generosamente y regamos todo con la cerveza negra dejando a fuego medio hasta que el alcohol se haya evaporado.
Luego echamos la cuch. de harina semi-tapamos la cazuela y esperamos a que espese un poco, ya que queremos que pierda gran parte del líquido para que sea un buen relleno.
Ahora forramos un recipiente redondo con la masa de hojaldre bien estirada con ayuda de un rodillo sobre la mesa enharinada y con un cuchillo afilado retiramos el sobrante de los bordes dejando un dedito para poder cerrarlo luego.
Echamos el relleno dentro del recipiente forrado con la masa mas los guisantes y con el horneado se irán cocinando en conjunto. Espolvoreamos por encima con el queso cheddar, el parmesano rallado y con el sobrante de masa hacemos una bolita y volvemos a estirarla hasta que obtengamos una lámina para poder cubrir el pastel.
Pintamos los bordes de la masa con el huevo batido y sellamos remetiendo la solapa de masa del borde hacia dentro para evitar que se nos abra durante el horneado. Con el resto del huevo batido pintamos toda la superficie del pastel y con la punta de un cuchillo pinchamos ligeramente toda la superficie de la masa para que no suba. Horneamos unos 40 min. con el horno precalentado a 180º C.

domingo, 6 de marzo de 2011

Cañitas y flores rellenas de cabello de ángel del jardín de la reina rubita

El otro día hice cabello de ángel casero como ya os comenté con las calabazas cidra que tenía en la despensa. Se me ocurrió entretenerme por la tarde y hacer con pasta filo algunos dulces a ver que tal salían. El diseño tampoco es para tirar cohetes, pero bueno, la vida es demasiado corta para gastar el tiempo haciendo pijotadas.. jejeje. Lo importante es lo que hagas esté bueno y que disfrutes con ello en la elaboración.

Ingredientes:
500 grs. de cabello de ángel casero
1 pack de pasta filo o pasta de hojaldre
Mantequilla derretida
Semillas de amapola, semillas de sésamo... para decorar
Elaboración:
Sobre la mesa de trabajo colocamos con mucho cuidado una hoja de pasta filo, envadurnamos con ayuda de una brocha toda la hoja con mantequilla derretida y así sucesivamente. Al final colocamos un buen pegote de cabello de ángel casero y le damos la forma que mas nos guste, por ejemplo tipo caña enrollado, o lo cortamos en cuadraditos y colocamos encima otro pliegue de pasta filo formando unos sandwich... en fin os lo dejo a vuestra elección.
Para terminar pintamos toda la superficie y espolvoreamos con las semillas de sésamo y amapola. Lo colocamos sobre un pliegue de papel vegetal pintado de mantequilla para evitar que se peque durante la cocción y lo metemos a horno unos 15 min. a 180º C o hasta que veamos que estan doraditos y crujientes.
Si no encontráis la pasta filo, lo podéis hacer también con pasta de hojaldre. Os dará un buen resultado.



Nota: Esta receta se la quiero dedicar a una persona muy importante para mi y que me ha servido de inspiración para este postre tan rico. Solo agrecederte tu amistad, tu amor, gracias por compartir tantos momentos de risas, de anécdotas, de trucos, gracias por darme animos para seguir al pie del cañón, cocinando, por entenderme, por enfadarte y por reirnos de todo, por imaginar un mundo mejor para todo el mundo donde la prioridad sea el amor y la pasión por la cocina... por todos estos momentos de felicidad y tiempo, te escribo estas palabras llenas de amor... un beso de tu marido que siempre estará en un rincón de la casa llamado cocina y siempre te lleva en el pensamiento y en el corazón. Te Quiero Montse!!