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miércoles, 21 de diciembre de 2016

Eggnog (Ponche de huevo navideño)

El otro día buscaba inspiración en recetarios antiguos para el menú navideño de este año, y recordé un postre clásico inglés llamado Eggnog. Pensé en daros mi versión, para que lo podáis preparar en casa, pero antes os hablaré un poco acerca de este dulce y cremoso postre. Eggnog o "ponche de huevo", es una bebida elaborada con leche, azúcar, especias y yemas de huevo, muy popular en Norteamérica e Inglaterra, durante la Navidad y el Día de Acción de Gracias.
El significado literal de la palabra Eggnog es "huevo dentro de una taza", "nog" proviene de un dialecto del inglés antiguo de los pueblos del Este y que se usaba para describir una especie de cerveza bastante fuerte de sabor, también conocida como "grog" y solía servirse en tazas o copas pequeñas de madera.
Ok, pues según tengo entendido y coincidiendo con muchos historiadores, esta bebida nace en el siglo XIV en Inglaterra, una versión del conocido "posset", un postre muy británico también y de origen Medieval, elaborado en principio con leche caliente y esta cerveza antes mencionada. El añadido de huevos fue mucho después, a finales del 1700 en Norteamérica, por los colonos ingleses, que al llegar allí y ver la cantidad de granjas de gallinas y productos lácteos, y sustituyendo la cerveza u otra bebida alcohólica por ron, gracias al comercio desde las costas del Caribe, pues salía mucho más rentable.
En España esta bebida no fue muy popular, quizás por ser un alimento solo apto para gente de la corte y para los monjes, pero si es verdad que existe una versión con yemas de huevo y vino dulce de Jerez, normalmente dado a los enfermos febriles como remedio casero y así aliviar sus síntomas; mi abuela lo tomaba de pequeña!
Y ahora me pongo un "ridículo" jersey de renos y gorro de Papa Noel para daros mi receta, tomad nota:

Ingredientes:
4 yemas de huevos ecológicos
600 ml. de leche entera
100 grs. de azúcar blanco
2 clavos de olor
1 chupito de whisky u otro licor (opcional)
1 cuch. de extracto de vainilla
1 cuch. grande de harina de maíz
1 palito de canela
Para decorar al final:
Una pizca de nuez moscada molida
1/2 cuch. pequeña de canela molida
Un poco de merengue suizo (opcional)
Elaboración:
En un cazo echamos la leche junto con el azúcar, los clavos de olor y el palito de canela a fuego lento durante unos 10 min. sin que rompa a hervir. Después apartamos del calor y dejaremos templar, para que las especias desprendan sus aromas.
Mientras tanto en un bol, batir las yemas con la harina de maíz y ponemos a fuego medio una cazuela con agua hasta la mitad, lo bastante grande como para que quepa el cazo donde está infusionando la leche con las especias. Retirar el palito de canela y los clavos de olor y verter suavemente la leche en el bol de las yemas batidas sin dejar de remover. Una vez hecho esto, devolvemos la preparación al cazo y ponemos a cocinar al baño María en la cazuela con agua hirviendo y sin parar de remover con la varilla manual unos 20 min. o hasta ver que comienza a espesar ligeramente. En este punto se puede añadir el whisky u otro licor al gusto y el extracto de vainilla para dar un toque especial. Retiramos del calor y vertemos en tazas o vasos, cubrir con un pliegue de papel film para evitar la formación de costra en la superficie y dejar enfriar antes de meter en la nevera como mínimo 3 h. antes de tomarlo. Si por el contrario no lo queréis frío, pues en cuanto temple estará listo para "hincar" la cucharilla.
Justo antes de servirlo, os recomiendo que pongáis un buen pegote de merengue recién montado y espolvorear con un pellizco de nuez moscada y canela molida. Este delicioso postre navideño os hará sonreír de felicidad en cuanto lo probéis!! :)



martes, 26 de abril de 2016

Ruibarbo estofado con un toque de jengibre y yogur de vainilla

Esta es una receta sencilla para preparar ruibarbo y que está genial y como veréis no es nada compleja, con tan solo unos cuantos ingredientes podréis tener un delicioso postre, en un "plis plas"!

Ingredientes:
400 grs. de ruibarbo, lavado y cortado en trocitos de 2 cm.
El zumo y la ralladura de 1 naranja
100 grs. de azúcar blanco
1 cuch. extra de azúcar blanco
Un trocito de jengibre del tamaño de un pulgar, pelado y rallado
1 vaina de vainilla, abierta a lo largo
250 grs. de yogur natural, tipo griego
Elaboración:
Colocamos los trozos de ruibarbo en una cazuela mediana junto con el zumo y la ralladura de naranja, 100 grs. de azúcar, el jengibre rallado y 2 cuch. de agua. Llevamos a fuego lento hasta que rompa a hervir, dejando cocinar unos 5 minutos o hasta que el ruibarbo esté tierno pero firme al tacto.
Mientras el ruibarbo se cocina, con la punta de un cuchillo pequeño, raspamos la vaina de vainilla para retirar la pulpa y la mezclamos en un bol con el yogur y la cucharada de azúcar, remover bien y servir con el ruibarbo estofado. Riquísimo!




Sugerencias: El ruibarbo cocinado de esta forma se deja acompañar también con helado de vainilla o del sabor que más os guste, copos de avena, nata montada... etc. 

jueves, 21 de abril de 2016

Ruibarbo confitado con crema pastelera y topping de shortbread desmenuzado

Me siento muy feliz cuando cocino esta receta británica de ruibarbo, combinado con una crema pastelera casera y un toque crujiente de galletas de mantequilla, hacen de ello una delicia para el paladar.
Al hornear el ruibarbo, he utilizado vinagre balsámico para realzar el sabor, lo que podréis pensar que es un error, pero aporta un sabor muy interesante. ¡Tenéis que probarlo!

Ingredientes:
Para el ruibarbo:
400 grs. de ruibarbo, lavado y cortado en trozos de 2 cm.
4 cuch. de azúcar caster
La ralladura y el zumo de 1 naranja
1 trocito del tamaño de un pulgar de jengibre, pelado y rallado
1 cuch. pequeña de vinagre balsámico
6 shortbread (galletas de mantequilla)
Para la crema pastelera:
500 ml. de leche entera
4 cuch. de azúcar caster
1 vaina de vainilla, abierta a lo largo y raspada la pulpa
3 yemas de huevos ecológicos
1 cuch. grande de harina de maíz
Elaboración:
Para cocinar el ruibarbo, precalentamos el horno a 200º C. Colocaremos los trozos de ruibarbo en una fuente refractaria y espolvorear con el azúcar, la ralladura y el zumo de naranja, el jengibre rallado y regamos con el vinagre balsámico, remover ligeramente para mezclar y cubriremos con un pliegue de papel de aluminio dejando hornear unos 15 minutos o hasta que el ruibarbo esté suave, pero firme al tacto. Probaremos para rectificar el dulzor, y dejamos templar a un lado.
Mientras tanto, preparar la crema pastelera pondremos en un cazo a fuego lento la leche junto con el azúcar, la vaina y la pulpa de vainilla dejando cocinar unos 10 minutos sin que llegue a hervir y removiendo de vez en cuando. A continuación retirar del fuego y dejamos templar para que infusione la leche y tome el sabor de la vainilla. Luego retirar la vaina de vainilla, pues ya hizo su trabajo.
Poner a hervir una cazuela a la mitad de agua, lo bastante grande como para que quepa el cazo de la leche.
En un tazón, mezclar las yemas con la harina de maíz hasta quedar suave y añadir un poco de la leche e ir batiendo de inmediato para evitar que se formen grumos. Una vez hecho esto, devolvemos el preparado del tazón al cazo de la leche y colocar dentro de la cazuela con agua hirviendo para cocinar la crema al baño María, removiendo sin parar con una varilla de mano hasta que espese. La crema estará en su punto cuando al meter una cuchara del revés queda completamente cubierta y casi no gotee. Pasamos la crema a un cuenco, cubrir con papel film para evitar que se forme costra en la superficie y dejamos templar antes de meter a la nevera.
A la hora de servir, majamos en el mortero las shortbreads, creando un crumble crujiente, y listo para espolvorear por encima vuestro postre de ruibarbo con crema pastelera casera.



miércoles, 6 de abril de 2016

Ruibarbo

Definición y características
El ruibarbo (Rheum rhabarbarum), es una planta perenne del grupo fanerógamas (que tiene los órganos reproductores visibles, tanto las flores como posteriormente sus semillas), perteneciente a la familia Polygonaceae y cultivada por su tallo comestible, recordando por su morfología al apio, aunque de otro color y sabor.
El ruibarbo proviene del sudeste de Europa (Ucrania), y puede alcanzar un tamaño de hasta 3 metros de altura, compuesta por grandes hojas con peciolos gruesos de unos 2 y 5 cm. de grosor. El color de las pencas puede variar entre el verde pradera hasta el rojo y es la única parte comestible de la planta (no lo olvidéis nunca), pues sus hojas son tóxicas. Bajo tierra encontraremos el tallo, que en realidad es un rizoma encargado de almacenar nutrientes durante el invierno, ya que en este período la planta pierde sus hojas y sobrevive gracias a la reserva guardada hasta primavera que vuelve a rebrotar.
Erróneamente el ruibarbo suele confundirse como fruta, debido a su sabor ligeramente ácido y afrutado, similar al sabor de manzana y su uso principalmente en postres, ya que armoniza muy bien con el dulzor del azúcar, miel u otras frutas para crear un equilibrio de sabores.

Un poco de historia
Concretamente no podría deciros donde se encuentra el origen del ruibarbo, lo que si he encontrado son referencias en libros antiguos que datan del año 3000 a. C. en China, donde apuntan de grandes cultivos en el sudeste de Europa y cerca de Rusia y desde allí lo llevaron para su propio cultivo en China donde se usaba exclusivamente para fines medicinales. Posteriormente los griegos y romanos fueron los encargados de extenderlo para su consumo a algunas partes de Europa.
Quiero apuntar un dato sacado del libro "El libro de las Maravillas" de Marco Polo (1254-1324 d. C.), justo en el párrafo 61 habla de la provincia de Succu y dice así: "... Por las montañas que la cubren se recoge el ruibarbo en cantidad. Allí lo adquieren los mercaderes para llevarlo a vender al mundo. Los indígenas viven de la agricultura...".
Como misión en sus travesías, Cristobal Colon tenía como misión buscar esta planta junto a otras especias, pues era muy usado en medicina y debido a su alto precio importado desde Oriente, se impulsó a buscar otras vías de importación. Curiosamente en el nuevo Continente los nativos cultivaban una variedad muy parecida y con las mismas propiedades, conocido como "Ruibarbo de Michoacán", "Ruibarbo de las Indias" o "Ruibarbo de Frailes", esto está recogido muchos años después en el libro llamado "Medicina aborigen americana" escrito por Ramón Pardal o en el libro "Drogas americanas en fuente de escritores franciscanos y dominicos" por José Luis Valverde, donde habla de esta planta que usaban los aborígenes americanos; entonces me da la impresión de que el ruibarbo era cultivado en varios puntos del planeta.
El ruibarbo se hizo muy popular en Inglaterra hace 250 años, aunque existen escritos datados del año 1573 por el poeta inglés Thomas Tusser, del consumo de esta planta, cultivada en jardines botánicos. Pero aquel ruibarbo no era el mismo que se importaba desde China, ya que habían intentado sin éxito que aquella planta oriental se adaptase al suelo europeo, y fue reemplazada por otra similar pero de menor calidad y propiedades, procedente de las montañas de Bulgaria.
En Inglaterra no se hace mención del ruibarbo en recetas hasta el siglo XVIII y en nuestro país tan solo en uso de fármacos para combatir la difteria y otros males intestinales, perdiéndose con el tiempo tras la llegada de nuevos remedios.
Botánicamente hablando ya os dije que el ruibarbo es una verdura, pero en 1947 fue designado en Estados Unidos como una fruta y así se le considera desde entonces, tal vez por su uso en repostería como compotas, mermeladas, pie, zumos, muffins... etc.

¿Cómo se cultiva?
El ruibarbo es una verdura que no precisa de muchos cuidados, sin embargo hay que elegir un buen sitio para su cultivo. Esta planta perenne no puede ser replantada durante por lo menos los dos primeros años de vida, pues no aguantará y podría morir. Hay que darle tiempo a las raíces a que se asienten bien, creando una base sólida.
El suelo debe estar húmedo pero sin llegar a estar encharcado y con un buen drenaje, mezclando compost, un poco de arena, abono orgánico y hacer un buen agujero de unos 5 cm. de profundidad para semillas y 11 cm. para los rizomas y con 100 cm. de distancia entre semilla o rizoma. Si vais a cultivar la planta en un tiesto, pues elegir uno grande porque la planta madura alcanza un gran tamaño, tanto de tallos como en las raíces, así tendrá espacio para que crezca sana y fuerte. El sitio debe estar bien iluminado pero sin sol directo, mejor un sitio alejado de corrientes de aire y sombreado; imaginaos que estáis en la campiña inglesa y así entenderéis cual sería el mejor clima para el ruibarbo! Aguanta las heladas, pero no las altas temperaturas.
La planta suele sembrarse por semillas en primavera o por división de rizomas en otoño, como prefiráis y os resulte más sencillo. El año pasado conseguí por la web inglesa un pack de semillas y este año mi hermano se encargará de la plantación, a ver si tenemos suerte!!
Como os dije antes, una vez vuestra planta haya alcanzado como mínimo los dos años de edad, podréis comenzar la recolección en verano, cortando los peciolos a ras del suelo con un cuchillo bien afilado y por supuesto desechando las hojas (que son muy tóxicas por el ácido oxálico, no olvidéis), siempre dejando algunos peciolos para que la planta pueda regenerarse. Con las hojas se prepara un insecticida natural, mezclando en 3 litros de agua hirviendo unas cuantas hojas de ruibarbo y se deja macerar unos 30 min. Colar y el caldo resultante se pulveriza sobre cualquier planta para evitar el ataque de insectos como los pulgones. Y por supuesto, usad guantes de goma y evitar el contacto con los ojos, boca y mantener fuera del alcance de los niños.
Como dato curioso tengo que destacar que a finales del siglo XIX en Inglaterra, más concretamente en el Condado de Yorkshire, varios granjeros comenzaron a cultivar grandes hectáreas de esta verdura, y que hoy día ocupa tres poblaciones inglesas; Bradford, Wakefield y Leeds, toda esta región se le conoce con el nombre de "Triángulo del ruibarbo" y es tal la magnitud de estos campos que incluso desde el aire se puede ver a mucha distancia. Esta variedad de ruibarbo es forzado a su cultivo dentro de cobertizos oscuros durante parte del año, para obtener como resultado un tallo tierno, de color rosado y con un sabor agridulce, también conocido como ruibarbo forzado de Yorkshire. El negocio queda limitado a sólo doce agricultores que aún mantienen el tradicional método de cultivo que fue creado especialmente para este tipo de suelo del centro-norte de Inglaterra.
En los últimos años el ruibarbo forzado de Yorkshire había estado amenazado por la caída de la demanda y la imitación del método de su cultivo en Holanda. Fue en 2008 cuando los agricultores ingleses que se dedican al ruibarbo, pidieron ante el Parlamento Europeo que la Comisión Europea concediese a esta planta la categoría que ahora ha conseguido, D.O.P. (Denominación de Origen Protegida) como si de un buen vino se tratase; no cualquier verdura puede presumir de este reconocimiento, ¿verdad?.

Propiedades nutricionales
Ahora hablaré del peciolo del ruibarbo (parte comestible) que contiene ingredientes activos tales como fibra que sería el componente más destacado después de sus azúcares, y donde también encontramos la pectina, que ayuda a regular el tránsito intestinal y curiosamente al mezclarse con agua adquiere una textura gelatinosa. Este compuesto como bien sabéis se encuentra en la mayoría de frutas y en cantidades altas en las manzanas, membrillo... y se usa para espesar confituras y mermeladas.
En las vitaminas las que se destaca es la vitamina A, en forma de alfa tocoferol y betacarotenos, además de vitamina C entre otras, tiamina y roboflavina.
Dentro de los minerales cabe señalar su elevado contenido en potasio y muy poco sodio, resultando una planta diurética ideal para combatir la retención de líquidos, además contiene hierro, selenio, zinc y manganeso en menos cantidades. La planta del ruibarbo contiene taninos que en dosis altas produce efectos astringentes, así que tened cuidado porque estriñe y comerlo con moderación en las preparaciones.
La mayor concentración de ácido oxálico se encuentra en sus hojas, por eso no son comestibles, aunque el peciolo de la planta también podemos encontrar este componente, pero en menor medida, por eso al consumirlo el esmalte dental adquiere temporalmente una textura áspera si os pasáis la lengua, pero no os preocupéis, no dañará vuestra dentadura. Eso si, lavaos los dientes después de las comidas!! :)
En medicina tradicional china, el ruibarbo se usa para tratar el estreñimiento y la inflamación por "calor" en el intestino, debido a sus propiedades "refrigerantes" y antiinflamatorias, mejora la digestión y estimula la cicatrización de las úlceras duodenales y para el tratamiento de gastritis. De las hojas de la planta se saca un extracto llamado antraquinonas, usado para el tratamiento de las afecciones de las mucosas bucales. Y su raíz en infusiones se emplean como laxante o purgante ante los parásitos intestinales.
En farmacia y veterinaria hoy en día en los países orientales todavía se preparan diversos medicamentos a base de ruibarbo.

Usos en la cocina
Para los que no estéis muy familiarizados con esta verdura, estoy seguro que os habréis topado con alguna receta antigua de cocina británica o alemana donde incluyen este ingrediente, sobre todo en postres. Desafortunadamente en España todavía es complicado encontrarlo en mercados y fruterías, tan solo en sitios especializados o supermercados ingleses, a no ser que compréis ruibarbo en almíbar... ok, mejor que no, es una m... y no os lo aconsejo!
El peciolo del ruibarbo o "tallo" para que me entendáis mejor se puede consumir crudo, cortado en dados pequeños y tan solo aderezado con un pellizco de sal y un chorrito de aceite de oliva como si fuese una ensalada y también cocinado en mermelada, compota o para rellenar un pastel de ruibarbo, combinado con productos lácteos como yogur, crema pastelera... Por ejemplo en Estados Unidos se usa mucho esta verdura en el conocido y amado Rubarb pie, además de otras preparaciones como Crumble, ya que su sabor ligeramente ácido (que recuerda a la manzana) invita a combinarlo con azúcar y otras frutas como naranja, pomelo, frutas del bosque... Incluso la época de recolección coincide con la temporada de las fresas, y es habitual encontrar alguna que otra receta donde se incluyen estos ingredientes; es todo probar y tener imaginación!!
Pero no sólo el ruibarbo se usa en la repostería, ya que en preparaciones saladas también se deja cocinar para obtener un resultado delicioso, por ejemplo: en Francia se emplea para preparar salsas que acompañan pescados a la plancha o como guarnición de asados de cerdo o pato. En Noruega es muy típico cocinar la sopa de ruibarbo, y en Polonia acompañar esta verdura con patatas e hierbas aromáticas. En Italia el ruibarbo es ingrediente principal si lo que se quiere hacer es Rabarbo (licor a base de ruibarbo), considerado un aperitivo de baja graduación alcohólica que se toma después de las comidas para aligerar la digestión. Si viajamos más lejos, en concreto a Irán encontraremos el Khorest, un estofado típico de la cocina persa, donde el ruibarbo es el ingrediente principal y en Afganistán se acompaña con espinacas cocidas.
Ya tan solo me queda deciros si encontráis el ruibarbo dando un paseo por algún mercado, no escatiméis en gastos y comprar una buena cantidad, para tener siempre a mano y congelar para dar uso más adelante, tan solo cortar los peciolos desechando las hojas, y metéis en bolsas de plástico aptas para congelación, apuntad la fecha para llevar un control y al congelador a la espera de darle uso en la cocina. Tendréis ruibarbo disponible casi hasta la siguiente temporada. Os daré unas cuantas recetas sencillas donde uso el ruibarbo y espero que os animéis a prepararlas!!  



miércoles, 27 de enero de 2016

Lemon curd

Esta receta me la dio mi vecina inglesa Patty, y que mejor que ella para contarme el paso a paso y conseguir un lemon curd decente, usando menos mantequilla que otras recetas y obteniendo un sabor a limón delicioso con su toque inglés.
Siempre que cocino recetas de natillas y curd os digo que lo hagáis al baño María sobre otro recipiente con agua hirviendo y evitaréis que la preparación se "corte".
Patty me dijo que los frascos se guardan en la nevera sean para conservar o tomar de un día para otro, ya que en el sur de España hace mucha calor (según ella), y al llevar huevo se debe mantener en frío o congelar, que sería otra opción!! :)

Ingredientes:
El zumo de 3 limones
La ralladura de 1 limón
200 grs. de azúcar blanco
3 yemas de huevos ecológicos
1 nuez de mantequilla s/sal
1 cuch. grande de harina de maíz
Elaboración:
En un cazo, calentamos el zumo de limón y el azúcar a fuego lento, hasta que el azúcar se disuelva, pero sin que llegue a hervir. Retiramos, dejando a un lado reservado y colocar otro recipiente hasta la mitad con agua a fuego medio.
Mientras tanto, en un bol batimos las yemas con la harina de maíz y la ralladura de limón. A continuación verteremos el preparado del bol al cazo y este a su vez dentro del recipiente con agua para cocinar la crema al baño María, sin dejar de remover con una varilla de mano hasta que comience a espesar (sabremos que la crema de limón está lista, cuando al meter una cucharilla, el revés queda bien cubierto). Retirar el cazo del fuego y agregamos la nuez de mantequilla para aportar un toque meloso a la preparación. Y listo, ya podéis guardar vuestro lemon curd en tarros de cristal esterilizados con cierre hermético, junto con su etiqueta para saber siempre el día de su elaboración o por otra parte lo podemos guardar en la nevera y aguantará unas 2 semanas.
¿Qué uso le podéis usar? Pues servido sobre tostadas untadas de queso cremoso, con mini cakes, para rellenar tartas o pie, acompañado de merengue, como base para un mousse de limón, con yogur tipo griego y trocitos de frutas... etc. Vais creando y probando!!



viernes, 15 de enero de 2016

Sándwich del agricultor

El "mundo" sándwich y bocadillo es tan variado como vuestra imaginación os alcance a crear, pero no quita que todas las preparaciones son personales y por ello con identidad propia, como este delicioso sándwich del agricultor!
Para la receta he usado bollitos de pan de cereales, pero podéis utilizar otro pan que os guste más, al igual que el jamón cocido se puede sustituir por jamón braseado, pechuga de pavo cocida... etc. En la variedad está el gusto!!

Ingredientes:
Bollitos de pan o rebanadas
Una porción de mantequilla
Aceite de oliva
1/2 cebolla roja, picada en juliana
4 cuch. grandes de vinagre balsámico
Un pellizco de tomillo seco
Sal y pimienta negra, recién molida
Un manojito de hojas de rúcula
Unas cuantas lonchas de jamón cocido
Unas cuantas lonchas de queso cheddar blanco suave
Elaboración:
Comenzaremos preparando la mermelada de cebolla, echando en una sartén un chorrito de aceite de oliva. En cuanto tome temperatura, saltear la cebolla hasta que comience a dorar ligeramente, y regaremos con el vinagre balsámico, dejando cocinar unos minutos para que evapore y caramelice. Dejamos enfriar un lado.
Mientras tanto, abrimos los bollitos elegidos o las rebanadas untando cada cara con un poco de mantequilla. Sobre uno de los lados pondremos unas cuantas hojitas de rúcula, una cucharada de mermelada de cebolla, dos lonchas de jamón cocido y una de queso cheddar. Cerramos con la otra mitad y ya tendremos listo nuestro sándwich del agricultor para comenzar bien y con energía un día feliz!


viernes, 11 de diciembre de 2015

Pudding al vapor con sirope de jengibre

Oficialmente en casa comienzo la estación mágica de Navidad, y para animar mi cocina, os traigo un postre muy británico; un pudding al vapor con toques de jengibre, que os devolverá ese "puntito" genial que activa siempre la ilusión para seguir disfrutando del día a día y mucho más en estas fechas, para mí tan señaladas.
En la receta os enseño a preparar uno familiar como porciones individuales; en mi caso he preparado pequeños puddings, así muestro mejor en las fotos y siempre son más personales para servir. Ahhh, y esta vez no os aburriré contando su historia... así podréis ir directamente a la receta!! :)

Ingredientes:
175 grs. de mantequilla a temperatura ambiente, y un poco más para engrasar
50 grs. de jengibre confitado, picado finamente, más 2 cuch. de su almíbar
2 cuch. de sirope dorado, y 4 cuch. extras
175 grs. de harina de trigo
1 cuch. grande de polvos de hornear (levadura química)
175 grs. de azúcar moreno
3 huevos ecológicos, batidos
2 cuch. grandes de leche entera
Elaboración:
Engrasamos con mantequilla una budinera (recipiente apto) de 1,2 litros de capacidad o varios ramequines, y recortar un círculo o varios de papel vegetal y de aluminio del mismo diámetro del recipiente que vayamos a usar.
Esparcimos sobre la base de cada recipiente un poco de jengibre picado, junto con su almíbar y dejamos a un lado reservado.
Mientras tanto, en un bol mezclamos la mantequilla con el azúcar e ir añadiendo los huevos de uno en uno. Luego espolvorear la harina con la levadura tamizada y remover hasta que nos quede una masa homogénea. A continuación con ayuda de un cucharón grande ir rellenando los recipientes, dejando 1 cm. para que durante la cocción pueda subir y no salga el relleno. Tapamos con un pliegue de papel vegetal y con otro de aluminio, sellando bien los bordes. Ahora metemos en una olla lo suficientemente grande para que quepa el molde elegido y cubrir con agua 2/3 de la altura del recipiente. Poner a fuego medio y cocinar 2 horas (si usáis un recipiente grande) y 50 minutos (si usáis unos pequeños). Revisando siempre que no falte agua (estaría bien pasados los primeros 30 minutos, rellenar con agua hirviendo, si fuese necesario).
Pasado el tiempo, dejar enfriar y retiramos el papel. Colocamos un plato encima y le daremos la vuelta con sumo cuidado, para desmoldar nuestro pudding. Regar por encima con el sirope restante y estará listo para servir con una buena cucharada de crema inglesa o una bolita de helado.





Consejos: Cuando cocinéis postres al vapor, siempre recargar con agua hirviendo, nunca fría, y así no romper la temperatura de cocción.
Nunca tengáis la tentación de retirar el papel al pudding hasta que no haya pasado el tiempo estimado, ya que podría hundirse!!

miércoles, 18 de noviembre de 2015

Bizcocho de vainilla y chocolate (Chocolate marble cake)

Marble cake o pastel de mármol se originó a finales del siglo XIX en Inglaterra durante la época victoriana. Una forma de mezclar dos ingredientes potentes "chocolate y vainilla" en un mismo pastel, además de crear una combinación preciosa de dos colores. Aunque en sus primeros intentos, los pasteleros usaban melaza y especias para lograr oscurecer la masa en vez de chocolate. A este bizcocho también se le conoce como "torta de Arlequín" en varias regiones de Reino Unido.
Este pastel era el favorito de la reina Victoria, y los pasteleros de palacio crearon pequeños y delicados cakes, usando la receta original pero con el tamaño ideal para acompañar la hora del té (un clásico inglés).
El nombre se debe cuando al cortarse, recuerda a un trozo de mármol veteado.
Esta receta se extendió por el recién creado país de Alemania y allí se comenzó a variar de formas, con moldes imitando a un tablero de damas o ajedrez. Más adelante los inmigrantes alemanes se encargaron de llevar consigo la receta a Estados Unidos donde se hizo aún más popular, y se comenzó a variar añadiendo frutos secos o pasas, en un intento de fusionar el marble cake con el plum cake... cosas mágicas que suceden en las cocinas!
Para crear diferentes formas de bizcocho, podéis usar moldes variados y añadir a la masa de vainilla pequeños pegotes de masa chocolateada distribuida por la superficie, alternando a partes iguales sobre el molde y formar las vetas características, verter sobre el molde a la vez las dos masas... o como lo preparo en la receta. Usad la imaginación y la magia hará el resto!!

Ingredientes:
Para el bizcocho de vainilla:
200 grs. de harina de trigo, tamizada
180 grs. de mantequilla, a temperatura ambiente
180 grs. de azúcar blanco
1 cuch. grande de extracto de vainilla
4 huevos grandes ecológicos
1 cuch. pequeña de levadura química
Para la salsa de chocolate:
60 grs. de chocolate (70% pureza), en trozos
1 nuez de mantequilla
4 cuch. grandes de leche entera
Elaboración:
Comenzamos precalentando el horno a 180º C.
Engrasar un molde rectangular con un poco de mantequilla y harina para evitar que se pegue el cake durante el horneado.
En un bol grande, mezclamos bien la mantequilla con el azúcar, e ir incorporando de uno en uno los huevos. Seguidamente espolvorear la harina con la levadura sin dejar de remover, hasta que nos quede una masa suave y homogénea.
Ahora derretimos en un cazo al baño María el chocolate con la mantequilla y la leche para la salsa de chocolate. Retirar del fuego y dejaremos a un lado hasta que temple ligeramente.
Separamos 1/3 de la masa en otro bol y en la de menos cantidad, agregamos la salsa de chocolate para colorearla. A continuación verter el molde rectangular la masa de vainilla y justo en medio la masa de chocolate, se creará un precioso color durante la cocción; os encantará!!
Horneamos unos 45 minutos, o hasta introducir un palillo y ver que sale limpio, estará listo. Dejar enfriar antes de desmoldar el bizcocho y a comer!!



miércoles, 27 de mayo de 2015

Lovely lemon curdy pud

En esta ocasión os quiero enseñar un postre delicado de sabor, muy rico y sencillo de preparar; un pudding de natilla de limón encantador, muy británico. Este postre me lo enseñó hace años mi querido Jamie en su restaurante de Londres. Además de ser su preferido, hoy cumple 40 añitos, así que aprovecho para desearte desde aquí un "Feliz cumpleaños made in Spain" jejejejeje
Happy Birthday Jamie!! Hey I know you´re busy. I glad that everything will go well. You started with so little and now look where you are. On top of the kitchen, my friend!! :)

Ingredientes:
60 grs. de mantequilla y un poco más
115 grs. de azúcar blanco
La ralladura y el zumo de 1/2 limón
3 huevos ecológicos, separados
60 grs. de harina de trigo
300 ml. de leche entera
Un pellizco de sal
Elaboración:
Precalentamos el horno a 200º C.
Mientras tanto, en un bol grande mezclamos la mantequilla blanca con el azúcar y la ralladura de limón, hasta conseguir una mezcla cremosa. A continuación iremos agregando las yemas de una en una y la harina tamizada sin dejar de remover. Suavemente incorporar la leche y 3 cuch. grandes de zumo de limón, dejando a un lado reservado.
Engrasar el molde elegido (apto para hornos) con mantequilla y pondremos un cazo con agua hasta que rompa a hervir (este agua nos valdrá para cocinar nuestro pudding en el horno).
Ahora en otro bol batir las claras a punto de nieve con un pellizco de sal y unas gotas de zumo de limón. En cuanto estén bien firmes, incorporamos al otro bol con ayuda de una lengua de repostería y suavemente con movimientos envolventes hasta incorporar. Veréis que las claras quedan ligeramente encima de la otra mezcla, no os preocupéis, pues realmente es la textura que busco! Echar la mezcla en el molde y colocaremos dentro de una bandeja lo suficientemente grande como para que quepa bien el recipiente. Seguidamente cubrir 1/3 parte de la bandeja con el agua hirviendo y llevamos todo al horno dejando cocinar al baño María unos 40 min. o hasta que por arriba torne dorado.
Pasado este tiempo, dejamos enfriar y a comer el delicado postre en una tarde mágica de primavera!! :D




Consejos: El resultado final para encontrar la textura ideal dependerá en gran parte de vuestro horno, así que estad pendientes e ir mirando para que no cuaje mucho y conseguir la esponjosidad por arriba. Ups... me encanta!!

jueves, 14 de mayo de 2015

Arroz con leche y mermelada de fresas

Tengo dos recetas básicas de postres que están deliciosas por separado, pero ¿y si las uno?, seguro que consigo un postre super. Eso fue lo que pensé el otro día cuando elaboraba mermelada de fresas, tras una visita rápida a la huerta de mi hermano, que me regaló unas cuantas cajitas de fresas. Y como el arroz con leche es un dulce que desde niño me encanta, pues al final quise dar un paso más allá, haciendo mi propia versión!
Un truquito para la mermelada, es añadir un gajo de manzana a la preparación, pues ayudará a espesar el contenido por el alto contenido de pectina. Por si no lo sabéis, toda la fruta contiene este compuesto, pero la manzana y el membrillo los que más, así que añadir un gajo de dicha fruta cuando preparéis vuestra mermelada, conseguiréis el punto necesario e ideal. Probarlo y me contáis!!

Ingredientes:
Para la mermelada de fresas:
1 kg. de fresas, limpias, sin el tallo y cortadas en trozos
500 grs. de azúcar blanco
1 gajo de manzana (opcional)
Para el arroz con leche:
250 grs. de arroz de grano redondo
1 litro de leche y un poco más (para añadir al final)
1 palito de canela
2 cuch. de azúcar blanco
La piel de 1/2 limón
1 cuch. grande de mantequilla
Elaboración:
Comenzamos preparando la mermelada de fresas, colocando una cazuela o sartén grande a fuego bajo, donde echaremos las fresas junto con el azúcar. Remover bien, o incluso aplastamos ligeramente con el revés de una cuchara de palo para que la fruta vaya soltando su jugo y se mezcle con el azúcar (en este punto es cuando se añade el trocito de manzana, pues ayudará a que la mermelada espese mucho mejor; ya sabéis por la pectina). Se deja cocinar unos 25 min. aprox., hasta ver que la mermelada comience a espesar, momento el cual sabremos que estará lista. Así que se retira del fuego y reservamos a un lado para que temple.
Ahora en un cazo con agua hirviendo, cocemos el arroz 10 minutos, seguidamente escurrir y enfriar con agua fría para cortar la cocción y refrescar los granos.
Mientras tanto, en una cazuela grande calentar la leche con el azúcar, la canela y la piel de limón hasta que rompa a hervir. Agregamos el arroz y cocinaremos unos 20 minutos, removiendo suavemente de vez en cuando. Justo cuando el tiempo haya pasado, retirar del fuego e incorporar la cucharada de mantequilla, remover de nuevo hasta incorporar y dejamos que repose con la cazuela tapada. No os preocupéis si cuando haya finalizado el tiempo de cocción del arroz, este queda muy caldoso, no hay problema pues los granos seguirán absorbiendo la leche, quedando al final suave y meloso.
Ya solo queda servir en vasitos, cuencos, tazas... etc y acompañarlo con una buena cucharada o dos, de mermelada templada de fresas. Delicioso!




Notas: Agradecimiento especial a mi Hadita por ayudarme a sujetar la cucharilla, mientras hacía las fotos!

lunes, 22 de diciembre de 2014

Galletas de jengibre navideñas

Sabrosas, aromáticas, especiadas y crujientes galletitas de jengibre especiales para estos días frío de Invierno. Todo el sabor de la Navidad en un bocado!

Ingredientes:
300 grs. de harina de trigo
150 grs. de mantequilla s/sal
120 grs. de azúcar blanco
50 grs. de azúcar moreno
1 huevo ecológico
1 cuch. grande de sirope oscuro
2 cuch. pequeñas de bicarbonato de sodio
2 cuch. pequeñas de canela molida
Un pulgar de jengibre fresco, rallado
Un pellizco de clavo de olor, molido
Elaboración:
Para comenzar, echamos la mantequilla en un bol.
En un cazo a fuego suave calentamos los azúcares, el sirope y las especias. En cuanto todo esté ligado, lo vertemos sobre la mantequilla reservada del bol y en cuanto temple agregaremos el huevo removiendo bien y dejamos enfriar un poco.
Luego añadimos la harina con el bicarbonato y mezclar bien hasta conseguir una masa homogénea. Tapamos con un pliegue de papel film y colocamos en la nevera dejando de un día para otro o varias horas (la masa además de tomar consistencia, se consigue que los aromas de las especias queden mejor impregnados).
Ya ha pasado el día siguiente, ahora estamos listos para preparar estas deliciosas galletas navideñas. Precalentamos el horno a 200º C.
Mientras tanto estiramos la masa con ayuda de un rodillo sobre la encimera o mesa de trabajo ligeramente enharinada y cortaremos con los cortagalletas deseados para dar forma que más os guste o simplemente con la boca de un vaso (como en mi caso, pues no tengo cortagalletas), e ir colocando sobre una bandeja de horno forrada con papel vegetal. A continuación hornear unos 5-6 minutos aprox. y dejamos enfriar sobre una rejilla; no os preocupéis si al salir del horno veis que la masa está un poco blanda, pues conforme vayan enfriando tomarán textura crujiente como galletas que son, claro!! El tiempo es aproximado pues siempre digo que cada horno es un "mundo" y tendréis que conocerlo como a vosotros/as mismos para poder trabajar con él. Pero hay poca diferencia del tiempo, a lo mejor necesita 1 minuto más... etc. Os aconsejo primero hacer un par de ellas y estad atentos para tomar nota y corregir vuestra propia versión.
En cuanto se enfríen completamente se pueden comer o guardar en una lata de metal o un recipiente con cierre hermético para que os aguante 1 semana, aunque pienso que no llegarán a tanto porque las comeréis antes!! Feliz Navidad y Próspero Año Nuevo!!



Sugerencias mágicas: Muchas personas decoran estas galletas con glaseado de colores ayudados de una manga pastelera de boca fina o incluso cubiertas de chocolate... etc, eso cada cual como guste. A mi me gusta tal cual, porque quiero notar el sabor del jengibre y las especias todo envuelto en una textura crujiente, acompañadas de un rico té inglés; no puedo pedir más! :)

jueves, 30 de octubre de 2014

Bizcocho dulce de calabaza

Casi ha llegado Halloween y quería enseñaros un bizcocho que suelo preparar todos los años en este día para celebrar la festividad en familia, un delicioso "sweet pumpkin cake"; ideal para dar trabajo al vaciado previo de las calabazas y por si no sabéis que hacer con el relleno, os doy una rica receta para preparar junto con los peques de la casa o simplemente daros un capricho dulce!!
Hace tiempo escribí un artículo: Halloween ¿truco o trato? donde explico la importancia de celebrar esta festividad en casa. Al final os pongo una oración celta para leerla justo después de la cena en esta noche mágica. Feliz Halloween!!

Ingredientes:
200 grs. de harina de trigo
200 grs. de azúcar blanco
1/2 cuch. pequeña de sal
1 cuch. pequeña de bicarbonato sódico
240 grs. de pulpa de calabaza
120 ml. de aceite de oliva
2 huevos ecológicos
50 ml. de leche entera
Un pellizco de nuez moscada rallada
1 cuch. pequeña de canela molida
Un puñadito de nueces peladas o almendras, picadas toscamente (opcional)
Preparación:
En una olla grande con agua hirviendo cocer unos 20 minutos la pulpa de la calabaza hasta que se ablande un poco. Luego escurrirla sobre un colador en el fregadero y echarla en el vaso de la batidora junto con la leche; moler hasta conseguir un puré cremoso. Dejaremos a un lado reservado.
Mientras tanto precalentar el horno a 180º C.
En un bol mezclar la harina con el azúcar, la cucharada de sal y el bicarbonato. Y en otro bol echamos el puré de calabaza con el aceite de oliva, los huevos y las especias, batiendo todo bien. Seguidamente agregamos los ingredientes secos del otro bol poco a poco y sin parar de remover para que vayan uniendo y formándose una masa homogénea. Justo al final, agregaremos los frutos secos elegidos. Echamos el preparado en un molde alargado engrasado con mantequilla refractario y hornear unos 45 o 60 minutos o hasta pinchar con un palillo en el centro y veis que sale limpio estará listo. Dejamos enfriar antes de desmoldar y a comer!!



Oración celta de los druidas:
Deja que tu dulce morada se ilumine,
con el brillo de las estrellas y la melancólica luz de la Luna,
y que el gran Sol derrame en ti esplendorosos rayos,
cuando temas a la permanencia de la oscuridad y el mal.
Acepta que la Tierra te acoja en su seno,
que el serpenteante Viento acaricie tu rostro,
que las Aguas purifiquen tu cuerpo y tu alma,
mientras el Fuego te seque con su poder divino.
Sólo entonces vivirás en tranquilidad con la Naturaleza y contigo mismo.
Nunca olvides a tu Raza, porque es la única conexión que tienes con tus antepasados,
y tus antepasados son la herencia de lo que eres hoy.

miércoles, 10 de septiembre de 2014

Confitura de pimientos y chile

Tiempo atrás os enseñé a preparar confitura de pimientos bien sencilla que aprendí de Ana, una muy buena amiga de Jerez. Pues como no puedo quedarme quieto en mi cocina mágica he querido dar "un giro de tuerca" y elaborar una versión personalizada de la clásica receta, por supuesto con un toque picante y delicado que despertará el paladar y vuestros sentidos. Estoy seguro que os gustará como a mí; leer, preparar y disfrutar!!

Ingredientes:
500 grs. de pimientos italianos (verdes y rojos), sin semillas y picados finamente
1/2 cebolla roja, picada fina
300 grs. de azúcar blanco
100 ml. de agua
Un chorrito de aceite de oliva
Un chorro de vinagre de vino blanco u otro vinagre al gusto
Un pellizco de sal y pimienta negra, recién molida
1 chile rojo, sin semillas y picado fino
Elaboración:
Echamos un chorrito de aceite de oliva en una sartén grande de fondo pesado, y en cuanto tome temperatura salteamos unos minutos la cebolla hasta que torne transparente.
Seguidamente agregaremos los pimientos con el chile, el azúcar, el agua, un chorrito de vinagre y un pellizco de sal y pimienta. Dejamos cocinar unos 20 minutos removiendo suavemente de vez en cuando.
Pasado este tiempo, retiramos del fuego y le damos un molido con la batidora de forma discontinua para formar una textura recordando a la mermelada pero con trocitos, así será más divertido cuando la vayamos a comer. Si veis que está demasiado líquida, tendréis que dar otro golpe de calor removiendo sin parar para que no se pegue al fondo y por el contrario si la textura la encontráis muy espesa, pues con agregar unas gotas de agua y mezclar bien hasta que os quede una deliciosa confitura de pimientos. Hay que dejarla enfriar antes de comer untada en tostas con queso blanco, con paté de campaña, de acompañamiento en unos filetes de cerdo a la plancha, unas patatas fritas... etc




Consejo: Todo el mundo lee confitura o mermelada y piensa: Ostras, calorías a "punta pala", pero no os engañéis, pues no tiene porque ser así. Por ejemplo en esta receta he usado mucho menos cantidad de azúcar que el ingrediente principal, aproximadamente el 60% del peso y el resultado es una deliciosa confitura muy ligera de sabor y nada pesada!
Sugerencia: El añadido de chile a la confitura es porque me encanta ese toque picante y la cebolla aporta un dulzor extra caramelizada al principio con el aceite de oliva.

martes, 11 de febrero de 2014

Pudding de arroz y salsa de pasas al ron

Os traigo un postre muy británico pariente cercano de nuestro típico arroz con leche, pero con una salsa templada deliciosa; me encanta!! Este postre o mejor dicho esta forma de preparar el arroz nació en la campiña inglesa, donde usan una variedad de arroz conocido como "arroz para pudding" (pudding rice) similar al risotto italiano con alto contenido en almidón, pero es difícil de encontrar en los mercados de nuestro país, así que podéis usar el arroz de grano corto normal que tengáis en vuestra cocina, también sale super!!

Ingredientes:
Para el pudding de arroz:
600 ml. de leche entera
200 ml. de nata líquida
100 grs. de arroz redondo o arroz de pudding
1 cuch. de azúcar avainillado
85 grs. de azúcar blanco
La monda de 1 limón
Para la salsa de pasas al ron:
100 grs. de pasas
100 grs. de azúcar moreno sin refinar
100 ml. de ron oscuro
25 grs. de mantequilla
Elaboración:
En una cazuela mediana de fondo grueso combinamos la leche con la nata, los dos tipos de azúcar, la piel del limón y el arroz, colocamos a fuego medio y llevaremos suavemente a ebullición. En cuanto rompa a hervir, se baja el fuego y cocinamos unos 45 minutos aprox. removiendo con frecuencia para evitar que se pegue al fondo (el arroz al cocinarse requiere de nuestra mimosa atención, no lo olvidéis). En cuanto veamos que está suave y tierno, retiramos del fuego tapando la cazuela con un pliegue de papel aluminio con cuidado de no quemaros para dejarlo enfriar por completo y así evitar la formación de una costra en su superficie.
Mientras nuestro esponjoso pudding de arroz está reposando vamos a preparar la salsa de pasas al ron; echamos en un cazo todos los ingredientes menos la mantequilla y dejamos a fuego lento hasta ver que va adquiriendo una ligera textura de almíbar dorado. Apartar del fuego y añadimos la mantequilla, removiendo todo para incorporarla y dejamos a un lado que temple.
Si veis que el arroz ha quedado demasiado apelmazado para vuestro gusto, podéis añadir un chorrito de leche y remover suavemente; ya sabéis que esto depende de la calidad de arroz que utilicéis!! Servimos en cuencos o vasitos pequeños el arroz y echamos por encima un poco de salsa de pasas al ron. Lo que os sobre lo vertéis en un pequeño cuenco en la mesa porque estoy seguro que meteréis mas de una vez la cuchara para serviros de esta deliciosa salsa en vuestro postre!! :)


lunes, 23 de diciembre de 2013

Christmas mince pies

En casa la Navidad no sería mágica sin estos pequeños pastelitos ingleses que nos encantan, además son fáciles de preparar y gustan muchísimo. Hoy en día podréis encontrar rellenos en los supermercados británicos para ahorraros el trabajo previo y no está nada mal, pero prefiero hacerlos caseros pues adapto la receta a mi gusto y permito darles una personalidad propia.
La base de esta receta es de Essex, me la dio la abuelita de mi amiga Amie. Pero antes os cuento un poquito de historia de su origen, os encantará y si no os apetece leer tanto, pues a la receta directamente!; Pero vaya merece la pena saber su procedencia y la historia mágica que les rodea!!

¿Qué son los mince pies?
Los mince pies o también conocidos como "Mince meat pies" son pastelitos pequeños dulces del Reino Unido por lo general consumidos en las fechas navideñas y Año Nuevo. Normalmente se presentan con una cobertura de masa quebrada o pasta brisa que envuelve un relleno compuesto en su origen por carne picada, frutos secos, fruta deshidratada, especias y manteca de cerdo, oveja o vaca. Hoy en día también existe una versión mas ligera sustituyendo la carne picada por manzana y la manteca de cerdo por mantequilla para hacerlos mas digestivos, como por ejemplo esta receta que os doy.
Debo deciros que todavía en algunas partes del Reino Unido se distinguen los "Mince pies" para los pasteles que van rellenos de carne picada y a los que llevan fruta se les conoce como "Christmas mince pies", simplemente para que lo tengáis en cuenta!!

Un poquito de historia
Ok, ¿Pero dónde está el origen de estos pastelitos navideños? Pues parece que su procedencia podría estar en la época medieval durante la Cuarta Cruzada y tras regresar a Europa los soldados de Tierra Santa trajeron una curiosa receta de Oriente Medio donde se maceraba la carne con frutas y especias. Se tiene constancia escrita de que se sirvieron pro primera vez al rey Enrique V de Inglaterra con motivos de su coronación en el año 1413.
Muchísimo tiempo después durante el mandato de Oliver Cromwell durante los años 1653 hasta el 1658 fueron prohibidos en todo el territorio británico junto con otras tradiciones y ceremonias cristianas (luego os cuento que relación tiene este postre con el cristianismo). También en su tamaño original eran bastante mas grandes, como si fuesen una tarta! Posteriormente fueron introducidos en el Reino Unido aunque su tamaño se redujo a la mitad, convirtiéndose en pastelitos individuales; también conocidos como "Wayfarer pies" (Pasteles del caminante).
Como nota curiosa, la sustitución de carne por manzana se creo en la época Victoriana, quizás a modo de dar un toque mas distinguido a estos pasteles servidos en la mesa de la nobleza de entonces.
Ha habido tantas versiones en su relleno a lo largo de la historia que os sorprendería cuando os lo cuente, como el ejemplo de carne de cordero para rellenar o carne de ganso en el Norte de Inglaterra que he encontrado en recetas datadas del año 1615. Y en recetas norteamericanas del año 1854 se incluye lengua de buey picada para el relleno de estos pasteles; curioso verdad?

Curiosidades de los mince pies
Una preparación culinaria con tanta historia también tenía que albergar un poco de magia en su elaboración, como el agregado de las 3 especias: canela, clavo de olor y nuez moscada, representando así la ofrenda de los Reyes Magos al niño Jesús según el Cristianismo. Yo he usado 5 especias chinas en la receta que cuenta con este compuesto; voy por buen camino!!
Como os comenté antes, su tamaño original era muy grande y tenía forma alargada, emulando al pesebre donde nació Jesús de Nazaret. El total de ingredientes para su elaboración era de 12 al igual que los apóstoles que acompañaron al profeta durante su historia.
Trae suerte comenzar a comer estos pastelitos durante cada uno de los doce días de Navidad que terminan con la Epifanía el 6 de Enero, para atraer en el año venidero la buena suerte.
Mientras se prepara el relleno en la cazuela, tendréis que remover en el sentido de las agujas del reloj para cargar de positividad la preparación.
Cuando se coman los pastelitos se debe permanecer en silencio y pedir un deseo.
Y se considera de muy mal augurio cortar los mince pies con un cuchillo.

Ingredientes:
Para la masa quebrada:
200 grs. de harina de trigo
100 grs. de mantequilla
1 cuch. de azúcar glass
1 huevo ecológico, batido
Un poco de leche y huevo batido (para pincelar al final)
Azúcar granulado (para espolvorear)
Para el relleno:
4 manzanas de la variedad golden; peladas, sin el corazón y cortadas en dados pequeños
100 grs. de mantequilla o manteca de cerdo
150 grs. de arándanos secos
100 grs. de sultanas
100 grs. de orejones (albaricoques secos), picados toscamente
175 grs. de azúcar moreno sin refinar
La ralladura y el zumo de 1 naranja
La ralladura y el zumo de 1 limón
Un puñado pequeño de almendras y piñones, ligeramente tostados y picados
2 cuch. de 5 especias chinas
1 ramita de canela
Un pellizco de nuez moscada
Un chorrito de brandy
50 ml. de vinagre de manzana
Elaboración:
Previamente lo que vamos a hacer es regar los dados de manzana con el zumo de limón para evitar la oxidación de la fruta y esta adquiera un color y sabor no gustoso. Reservar a un lado. Luego poner en un cuenco a remojo los arándanos, las sultanas y los orejones con el brandy y reservar también.
Comenzamos con la receta preparando la masa quebrada, donde en un bol añadimos la harina con la mantequilla y el azúcar. Con los dedos iremos mezclando suavemente los ingredientes hasta ver que adopta una textura similar a migas de pan. A continuación se le añade el huevo y seguir mezclando hasta incorporarlo. Sacamos la masa a la mesa de trabajo enharinada y le damos un ligero amasado (ya sabéis como se hace, os lo expliqué en varias recetas de masa quebrada: no se trata de amasar pan, sino dar un rápido amasado). Envolver la masa con un pliegue de papel film y colocarla en la parte de abajo de la nevera, como mínimo 30 minutos para que tome consistencia.
La mitad de la receta está lista y como tenemos tiempo de sobra, vamos con el relleno. En una cazuela a fuego bajo, derretir la mantequilla y agregar las manzanas junto con la ralladura y el zumo de los cítricos, el azúcar moreno, los frutos secos, las especias y el vinagre de manzana, dejando cocinar hasta que las manzanas comiencen a ablandarse ligeramente.
Luego añadir a la cazuela el preparado del bol y dejar unos minutos que el alcohol evapore. En cuanto comience a espesar el preparado, apagar el fuego y dejarlo enfriar.
Ahora encendemos el horno a 180º C y sacamos la masa de la nevera, estirándola con ayuda de un rodillo sobre la mesa de trabajo enharinada, dejando un grosor de 1/2 cm. (para la base de los pequeños mince pies, he usado moldes pequeños de silicona para muffins o magdalenas, pero si tenéis de otro tipo también pueden valer; lo importante es que queden pequeños pastelitos rellenos). Seguidamente con un cortador de galletas redondo del mismo diámetro de los moldes, cortamos tantos como sea necesario, forrando cada molde con este pliegue de masa. Rellenaremos cada uno con un poco del preparado y con otro corta-galletas un poco mas pequeño haremos pliegues de masa para cubrir cada pastelito por encima (si veis en la foto, algunos lo he cortado en forma de estrella. Aunque podréis hacer vuestros propios diseños). Pincelar con leche y huevo batido y al horno unos 25 min. aprox. o hasta ver que comienzan a tomar color. Luego dejar enfriar antes de servirlos y espolvorear con azúcar granulado por encima.
Me encanta tomarlos con té inglés con leche!! Feliz Navidad!!


jueves, 30 de mayo de 2013

Mermelada de fresas mágica

Todos los años por este tiempo tengo que hacer una escapada obligatoria al pueblo para ayudar a recolectar en la huerta de mi hermano un montón de fresas. No hay nada como las fresas frescas recién cogidas de las plantas, comerlas tal cual o en este caso preparar en mi cocina mágica la clásica y deliciosa versión familiar de mermelada.
A pesar de que hoy en día las fresas están presentes durante todo el año en los supermercados, en casa solo las comemos cuando realmente es su temporada, pienso que merece la pena esperar a que llegue la primavera y parte de verano y disfrutar de su rico sabor, porque las que están fuera de temporada quizás vienen de miles de kilómetros o se cultivan en invernaderos y no saben a nada!!
Una cosa que mucha gente confunde es añadir la misma proporción por kilo de fruta que de azúcar y luego se preocupan por la cantidad de calorías que lleva la mermelada, incluso puede ser motivo suficiente para no preparar esta conserva en casa!! Siempre suelo usar la proporción de la mitad de azúcar por kilo de fresas, ya que la fruta por sí misma contiene fructosa (azúcar que se encuentra en la fruta, vegetales o la miel) y no quiero enmascarar el sabor por completo de la mermelada y volverla demasiado empalagosa. Debe de saber a lo que es; mermelada de fresa! ;)

Ingredientes:
1 kg. de fresas
500 grs. de azúcar blanco
1 cuch. de canela molida
Un pulgar de jengibre, rallado
4 semillas de cardamomo majadas
Un pellizco de sal
1 cuch. de vinagre balsámico
Preparación:
Lavamos bien las fresas bajo el grifo de agua fría y les quitamos los culetes donde se encuentran los rabitos con ayuda de un cuchillo pequeño, luego las iremos echando en una cazuela grande junto con el azúcar a fuego bajo. En cuanto tome temperatura, con un prensapatatas majamos hasta ver que todo ha quedado como si fuese un puré, en ocasiones suelo echar la fruta en un cuenco grande con el azúcar y ayudándome con las manos voy estrujando para conseguir una pasta con la textura de mermelada. Ahora si no os gusta encontraros pequeños trocitos de fresas en vuestra mermelada, pasáis al "plan B"; usad la batidora...
Hecho esto, incorporamos el vinagre dejando un par de minutos para que evapore (uso este ingrediente porque realzará el sabor de las fresas, dando un puntito rico).
A llegado el turno de los ingredientes aromáticos, así que añadimos el jengibre rallado, la canela molida y las semillas de cardamomo dejando cocinar con la cazuela medio tapada 1 hora aprox. o hasta que comience a espesar ligeramente, removiendo de vez en cuando para evitar que la mermelada se queme en el fondo.
Pasado este tiempo y con cuidado de no quemaros, envasar la mermelada en tarros de cristal esterilizados cuando aún estén calientes, tapais y dáis la vuelta unos minutos para que haga el vacío, dejando enfriar a temperatura ambiente. Etiquetar y listo para guardar o consumir cuando os guste o como os guste, posibilidades miles!!


... Y estas pequeñas son las responsables de la rica receta de mermelada de fresas "made in family" que os acabo de enseñaros! Tras mi experiencia os digo que no os dejéis engañar por el tamaño, pues las mas pequeñas son las mas dulces y sabrosas!! :D

Sugerencia: Uno de los primeros artículos que publiqué en el blog fue acerca de la historia de la mermelada por si os apetece leerlo, a mi me encanta!!

viernes, 19 de abril de 2013

Tarta de chocolate simple

Cosas simples en mi cocina es lo que os enseño a través de mi recetario. En ocasiones podría escribir muchas palabras contando cual es el sabor de cada plato... o reducirlo todo a un "ummm"; esa palabra universal que conocéis y nos vale para saber lo rico que está. Eso si, no quiero decir con esto que todas las recetas son básicas, al contrario, empleando poco tiempo e ingredientes económicos se puede montar platos de 10 y no "morir en el intento", así nadie se quedará atrás!!

Ingredientes:
150 grs. de mantequilla blanda
200 grs. de azúcar caster
3 cuch. de cacao en polvo
1/2 cuch. de bicarbonato de soda
190 grs. de harina de trigo
2 huevos ecológicos
Para la cobertura:
150 grs. de chocolate 70% pureza
100 ml. de nata para montar
120 grs. de azúcar glass
Virutas de chocolate blanco (para decorar)
Relleno:
100 ml. de nata para montar
80 grs. de queso de untar
Elaboración:
Precalentamos el horno a 180º C y engrasaremos una tartera o recipiente redondo apto para hornos de unos 20 cm de diámetro (es la que siempre utilizo y sale un bizcochito estupendo).
Ahora combinar 125 grs. de mantequilla, el azúcar caster, cacao en polvo, la 1/2 cuch. de bicarbonato y unas 5 cuch. de agua en un cazo y colocarlo a fuego bajo hasta que todo esté disuelto, evitando que rompa a hervir, para que no se queme la mantequilla. Luego dejamos templar.
Pasamos el preparado del cazo a un bol con los huevos, la harina tamizada y removemos bien para conseguir una mezcla homogénea y suave. Vertemos en la tartera engrasada y al horno aprox. 1 hora, o hasta meter un palillo en medio y este salga limpio (la famosa prueba del palito). Dejamos templar 20 min. antes de desmoldar sobre una rejilla para evitar que se rompa.
Ok, pues vamos a preparar la cobertura de nuestro rico cake; colocamos en un cazo al baño María el resto de mantequilla, el chocolate negro, la nata y el azúcar glass, removiendo al calor hasta que veamos que todo está disuelto y homogéneo. Retiramos del fuego, dejamos templar y luego a la nevera como mínimo 4 o 5 horas, de ahí para adelante (cuanto mas frío esté, mejor firmeza tomará la crema de trufa cocida).
Mientras la cobertura está reposando, montamos la otra parte de la nata con el queso de untar ayudándonos con una varilla hasta quedar firme.
Cortamos el bizcocho por la mitad con un cuchillo de cortar pan; por ejemplo que tiene una hoja larga y os costará menos trabajo, rellenando con una cuchara y colocando encima la otra mital del bizcocho.
Y para terminar, batimos la cobertura hasta que doble el volumen y untamos por fuera todo el bizcocho cubriéndolo, con ayuda de una lengua de pastelería o el revés de una cucharilla. Ehhhhh se me olvidaba, justo antes de servir espolvoreáis las virutas de chocolate y a probar una gran porción de este pequeño cake de chocolate!! ;)


jueves, 21 de febrero de 2013

Pudding de chocolate y naranja

Antes de daros la receta, os cuento que este pudding de la vieja escuela inglesa no se prepara al horno ni al micro; a pesar de oír a muchas personas que no tienen horno o se les ha averiado y piensan que ya no pueden hacer dulces... jejeje. Chicos/as, antaño no existían estos electrodomésticos y se cocinaban ricas preparaciones de repostería, dando resultados excelentes, valga como ejemplo este pequeño!
¿Cuál es la textura de un pudding? Pues diría que está entre el flan y el bizcocho, aunque se aleja mucho de estos dos; siendo único y delicado, acentuándose en el paladar en cada bocado, así que si queréis saber más; pues poneros manos a la obra! ;)
Mi gran satisfacción es llevar esta delicia a la mesa donde los comensales esperan ansiosos, y al partir las porciones, se quedan asombrados, viendo el corazón de naranja dentro del pudding; un espectáculo que merece la pena vivir, sobre todo ver la cara de los más peque de la casa!

Ingredientes:
1 naranja pequeña de piel fina
170 grs. de mantequilla
60 grs. de chocolate 70% pureza
200 grs. de harina de trigo
1/2 cuch. de gasificante en polvo (levadura)
60 grs. de cacao en polvo
150 grs. de azúcar blanco
1 cuch. de sirope dorado (gonden syrup)
3 huevos ecológicos
6 cuch. de leche entera
Elaboración:
Para empezar pondremos una olla hasta la mitad de agua a fuego medio, y en cuanto rompa a hervir, echamos la naranja, dejando cocer unos 10 min. aprox. (esto se hace para quitar parte de la acidez y se vuelva suave). Luego se saca del agua con ayuda de una espumadera o cucharón grande, dejando que temple a un lado. En esta misma agua hirviendo fundimos en un cazo al baño María la mantequilla con el chocolate negro.
Mientras tanto, mezclamos en un bol los huevos con el azúcar, el sirope y la leche hasta que quede homogéneo. Añadir la harina tamizada con la levadura, el cacao en polvo y el chocolate fundido con la mantequilla del cazo. Veremos que la mezcla va quedando muy compacta y difícil de remover, vamos por buen camino chavales!
Engrasamos con mantequilla y espolvorear con un pellizco de harina un molde redondo de unos 19 cm de diámetro y echaremos la mitad de la mezcla del bol. Ahora con la punta de un cuchillo pinchamos ligeramente toda la naranja y colocarla en medio del molde, cubriendo con el resto de la mezcla de chocolate bien repartido. Tapamos con un pliegue de papel de hornear y luego con otro de papel de aluminio, cerrando bien por los bordes para evitar que salga el relleno durante la cocción. Introducimos con cuidado de no quemarnos dentro de la olla con agua que debería cubrir un poco más de la mitad del recipiente; tapamos la olla y dejamos cocinar 2 horas aprox. Pasado este tiempo, dejaremos templar, desmoldamos y a comer!!
¿Cuáles son las precauciones que debemos tener en cuenta? Pues vigilar que en ningún momento se evapore toda el agua, añadiendo un poco si lo necesitase!

 

Sugerencia: Podéis acompañar con natilla casera, una cucharada de crème fraîche, helado del gusto que queráis, nata montada... etc.
Para los duendecillos y haditas curiosos que se estén preguntando; ¿la naranja del medio se come? Pues si queréis se puede comer, pero desechar la piel, porque está algo amarga de sabor.